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viernes, 8 de marzo de 2013

CHINA: ENTREVISTA CON AU LOONG YU “La burocracia china ha privatizado el Estado”

CHINA: ENTREVISTA CON AU LOONG YU




“La burocracia china ha privatizado el Estado”

TERRY CONWAY



Martes 5 de marzo de 2013



El 18º Congreso del Partido Comunista Chino, celebrado del 8 al 14 de noviembre de 2012 ha relanzado los debates sobre la naturaleza del estado y de la economía china. En esta ocasión, Terry Conway ha realizado para la web británica Socialist Resistance una entrevista al militante altermundialista y escritor de Hong Kong, Au Loong Yu /1.



Para describir la situación en China utilizasel término “capitalismo burocrático”. ¿Puedes explicarlo?



No lo he inventado yo. Irónicamente, fue utilizado en primer lugar por el Partido Comunista Chino (PCC) en los años 1940, para describir el tipo de capitalismo que había sido puesto en pie bajo la dominación del Kuomintang /2.



En su libro La era de Deng Xiaoping, una investigación sobre la evolución del socialismo chino de 1978 a 1994, Maurice Meisner define el capitalismo burocrático por la utilización del poder político con fines de ganancias pecuniarias, a través de métodos económicos que son capitalistas o casi capitalistas. Añade que, si bien no es nueva en la historia, esta forma de explotación está actualmente bastante más desarrollada en China que en cualquier otra parte. Añadiré que hoy los burócratas chinos, a todos los niveles del gobierno, dirigen empresas, sacan ganancias de ello y son raramente llevados ante los tribunales, porque la burocracia ha monopolizado totalmente el poder del estado, lo que le permite elevarse por encima de todas las clases. Se podría incluso decir que la burocracia ha privatizado el estado.




Marx señalaba que la burocracia considera el estado como su propiedad privada. Pero lo veía como una tendencia inherente a la burocracia. Es en la China de hoy donde esta evolución ha ido hasta el final. Esta burocracia totalmente incontrolada se ha aburguesado ya plenamente. Un ejemplo reciente ha sido dado por el Grupo de Seguridad de Chongking, un grupo dirigido por Wang Lijun hasta su detención tras su demanda de asilo en la embajada de los Estados Unidos, para escapar a un complot fomentado por el antiguo dirigente de Chongking, Bo Xilal /3. Fundada por los principales responsables de la policía de esta megalópolis, esta sociedad había demandado su registro, pasando por encima de la prohibición legal establecida para los departamentos de policía de dirigir compañías de seguridad.


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martes, 3 de abril de 2012

LA MANIPULACIÓN DE LOS DATOS SOBRE LA HUELGA GENERAL








La manipulación de los datos sobre la huelga general

Política Catalana, Política Española

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 30 de marzo de 2012

Este artículo muestra las manipulaciones hechas por los mayores rotativos del país en su información sobre la huelga general.
Como era de esperar, la mayoría de los medios de información de mayor difusión de España (que son de persuasión conservadora y neoliberal) intentaron minimizar el éxito del paro como parte de la huelga general convocada por los sindicatos, subrayando que la disminución de la actividad económica había sido menor, mostrando la limitada caída del consumo de la electricidad como indicador de ello. Según estos rotativos, la cantidad de esta reducción variaba dentro de un abanico que iba del 17% al 22% sobre el consumo normal. Se daba así una imagen encaminada a señalar que había habido una participación muy reducida en la huelga general, transmitiendo que la mayoría de la población desoyó la llamada a dejar de trabajar.


A ello se sumó una gran visibilidad de los actos violentos en los que participantes de la huelga general aparecían quemando propiedades privadas o públicas, y golpeando a personas, ya fueran civiles que querían trabajar, ya fueran los agentes del orden. eEn el programa del Sr. Cuní en 8TV, propiedad del Grupo Godó (también propietario de La Vanguardia), dedicó especial atención a tales actos violentos. En realidad, en muchos de tales medios aparecía la imagen de la huelga a través de actos de violencia, en los que el fuego y las llamas siempre aparecían en las fotos. Ni que decir tiene que todas estas informaciones correspondían a una campaña de desprestigio de las movilizaciones del movimiento trabajador, liderado por los sindicatos.


Los datos, sin embargo, muestran la manipulación (y no hay otra manera de definirlo) de estos reportajes.

En primer lugar, señalar el descenso de consumo eléctrico en su totalidad no tiene mucho significado, pues la población que no trabaja también consume electricidad, pues está en casa o en algún lugar donde se consume electricidad. La manera más rigurosa es calcular el consumo de electricidad del día de huelga respecto al de un día festivo, digamos domingo, cuando la mayoría de la gente no trabaja. Esto es lo que debe hacerse para comparar manzanas con manzanas y no con peras. Es decir, hay que comparar el consumo de electricidad entre dos días comparables, es decir, un día sin trabajo (el domingo) y un día de huelga general que intenta que, como ocurre con los domingos, la gente no trabaje. Pues bien, tomando este indicador, se puede ver que, como bien han documentado un grupo de economistas (Economistas Frente a La Crisis) la huelga general fue un gran éxito, pues el consumo de la electricidad fue casi el mismo de un día festivo cuando la gente no trabaja (El País fue el único rotativo que hizo esa distinción, ningún otro rotativo la hizo). En realidad, la caída del consumo fue un 87%. Si hubiese sido un 100%, ello indicaría que el consumo de electricidad había sido el mismo que el de un domingo. Un 87% es bastante cercano a un domingo. Ello es una muestra clara de que la gran mayoría de la gente no trabajó el día de la huelga general. En realidad, comparando tal indicador con los anteriores de otras huelgas generales, se ve que la huelga general en contra de las medidas altamente impopulares del gobierno Rajoy, fue una de las más exitosas de las que han existido durante la democracia, dato que el gobierno PP y sus avaladores, las élites gobernantes de la Unión Europea, incluyendo la Comisión Europea, intentan ocultar. Las declaraciones de portavoces de tal comisión se centraron en indicar que el ”fracaso” de la huelga general era una señal más del apoyo popular hacia las medidas que estaba tomando el gobierno Rajoy. Pero lo que alcanzó unos niveles de cinismo (y no hay otra manera de definirlo) inadmisibles es cuando el gobierno PP, a través de la Ministra de Trabajo, indicó que el gobierno estaba llevando a cabo las medidas que el pueblo español, a través de las últimas elecciones, había instruido al gobierno a realizar. En realidad, ninguna de las reformas impuestas por el gobierno Rajoy estaba en su programa electoral. La huelga general, por lo tanto, era también una protesta en defensa de la democracia española, protestando por el incumplimiento de las promesas electorales del PP.


En cuanto a los actos violentos –que, sin lugar a dudas, deben denunciarse con toda contundencia- éstos representaron una proporción minúscula de los participantes en la huelga. Centrarse en ellos es un insulto a la objetividad y equilibrio mediático que debería exigirse de tales medios. Las treinta personas violentas que hicieron gamberradas en la estación de Sants, en Barcelona, no se merecían la promoción gratuita que el Sr. Cuní les proporcionó, consumiendo una sección muy prominente en su programa. El 99,8% de todos los participantes fueron no violentos. ¿Por qué entonces se dio tanta cobertura a los violentos? La imagen deseada era relacionar una huelga general con un acto violento. Es así como la imagen de uno de los eventos políticos, económicos y sociales del año, la huelga general, se intenta desacreditar por los medios del establishment mediático del país al servicio de las fuerzas conservadoras responsables del subdesarrollo social de España.




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lunes, 2 de abril de 2012

29-M: UN NUEVO ESCENARIO SOCIAL







29 M: un nuevo escenario social
Albert Recio · · · · ·

02/04/12





Medir el éxito o el fracaso de una huelga general es siempre un ejercicio complejo si se reduce a su evaluación cuantitativa. Y la evaluación cambia si se tienen en cuenta el contexto y la forma en que se ha producido. La evaluación cuantitativa es difícil porque no suele haber forma de contar quién se ha adherido a la huelga, quién ha trabajado por imposición de servicios mínimos o por coacción directa del empresariado (los sindicatos han recibido un alud de denuncias anónimas de este tipo de presiones), quién no ha trabajado finalmente por la acción colectiva y quién ha acudido el empleo de forma vergonzante apelando a cualquier justificación individual. La única posibilidad de paralización total de un país es la que generaría un lock-out patronal, apoyado por el gobierno. Las huelgas generales de verdad son siempre movilizaciones a medias, que permiten dar cuenta del grado de malestar, de movilización, de apoyo que la propuesta alcanza entre las clases trabajadoras.



Si, en cambio, se atiende a los condicionantes y al proceso, resulta claro que esta huelga ha sido un éxito rotundo. No sólo porque el paro ha tenido un amplio seguimiento en los sectores que tradicionalmente se movilizan —industria, transporte público, etc.—, sino también porque ha tenido un eco importante en la Administración pública. El colectivo de Economistas frente a la Crisis (www.economistasfrentealacrisis.com) ha evaluado en un 87,7% la caída del consumo eléctrico en las actividades económicas, por el método de comparar el consumo de un día laboral normal con el de un día festivo normal. Aunque se trata solo de un indicador, la cifra es bastante elocuente de lo que muchas personas percibían: que la movilización era importante. Los mismos medios de comunicación que hablan de éxito moderado alegan que la apertura generalizada del comercio es lo que permite rebajar el impacto. Pero es de sobra conocido que en el comercio coexisten empresas familiares, centros de trabajo de pequeñas dimensiones y grandes empresas que practican sistemáticamente una feroz actividad antisindical. Empresas que, como El Corte Inglés o Caprabo, suman una buena serie de condenas por violaciones de derechos laborales y colectivos, y que plantean el boicot a la huelga como un objetivo irreductible.




Ésta ha sido una huelga convocada con escaso margen de tiempo para “calentar motores”, que ha padecido una nueva edición de acoso a los sindicatos en la prensa reaccionaria y un auténtico apagón informativo en los medios “liberales”. Que ha tenido que hacer frente al machacón argumento de su inutilidad, a la presión política y simbólica de las autoridades europeas, al insistente discurso del “no hay alternativa”, de la necesidad de asumir el ajuste con buen humor... Y a pesar de todo ello, y de los recelos que los sindicatos mayoritarios generan en una parte no despreciable de la ciudadanía activa, la movilización ha sido impresionante.



Lo que le ha dado el tono definitivo han sido las masivas manifestaciones de la tarde, no sólo en Madrid y Barcelona, sino en muchas otras ciudades menores donde el éxito de convocatoria ha sido notable. Cualquiera que tenga memoria de otras huelgas recordará que la manifestación de la tarde era sólo el encuentro de los activistas más resistentes, mientras que en esta ocasión la manifestación ha servido para cerrar la boca a todos los que pretendían dar la huelga por fracasada. No ha sido una casualidad. Las personas activas a lo largo de toda la jornada ya contaban que las acciones de la mañana, los piquetes informativos de barrio y las concentraciones locales ya habían superado los niveles de otras veces, ya habían reunido a mucha gente. Las manifestaciones de la tarde del 29 de marzo de 2012 muestran la continuidad de un proceso movilizador que arrancó en mayo del año pasado y que, con convocantes diversos (unas veces el 15M y otras los sindicatos y organizaciones sociales tradicionales), han sacado una y otra vez a la calle a cientos de miles de personas. Si por un lado hemos pasado de la crisis financiera a la depresión generalizada y al asalto a los derechos sociales, por otro se ha producido un cambio desde la expectación a la movilización activa.



II



El cambio se ha producido por la acumulación de factores. Del lado de las organizaciones tradicionales, especialmente de los sindicatos, la creciente conciencia de que las políticas neoliberales adoptadas por los diversos gobiernos constituyen un ataque en toda regla a los derechos laborales y sociales, a las condiciones de vida de sus representados y a su propio papel organizativo e institucional. El cinismo con el que la patronal firmó un pacto sobre el empleo pocos días antes de la aprobación de una reforma laboral que lo dejaba totalmente inactivo, merecería por sí mismo una respuesta contundente. A los sindicatos la reforma les cierra muchas puertas, es en sí misma una declaración de guerra a la acción sindical y una amenaza al resto de los derechos laborales aún vigentes. Puede criticarse la actuación sindical como excesivamente zigzagueante, contradictoria, pero de lo que no cabe duda es de que en los últimos meses han estado promovido una serie de movilizaciones (contra la reforma de la Constitución, los recortes, el empleo público) e iniciativas (como en Cataluña las “Taules contra les retallades” o los encierros en las escuelas) que han elevado la presencia pública y la acción colectiva. A ello hay que sumar, y no es poco, que a la convocatoria de la huelga se han sumado todos los sindicatos minoritarios, lo que ha permitido plantear el día de huelga como una respuesta auténticamente de clase.



Por otro lado, la irrupción del 15M —con todas sus contradicciones, sus discursos ambiguos en algunos casos, pero con un notable nivel de activismo social— ha constituido un importante soplo de energía, de renovación y de politización en sectores desencantados o ajenos a la acción colectiva. Sus movilizaciones han tenido notables momentos de éxito, y la persistencia de grupos locales ha permitido generar una nueva red organizativa que a veces compite y a veces coopera con los viejos tejidos organizativos. En Barcelona, donde tenemos nuestro particular observatorio social, ha sido esta red la principal impulsora de los piquetes de huelga en los barrios, aunque en muchos de ellos han contado con la participación de activistas vecinales tradicionales y en unos pocos (allí donde ya existe una vieja tradición de activismo organizado) se han incorporado a comités unitarios más amplios. En conjunto su acción ha sumado, por más que persistan muchos resquemores entre estos sectores y el movimiento sindical tradicional.



Más allá de estos activismos paralelos, hay un proceso social que favorece la movilización masiva y la heterogeneidad social que se percibe en las grandes movilizaciones. Hasta hace bien poco, la segmentación social que divide a la población asalariada se reflejaba en una fuerte diferenciación de comportamientos ante las grandes convocatorias. La mayor parte de las huelgas generales anteriores eran, fundamentalmente, huelgas de los trabajadores manuales, huelgas “obreras”, con poca participación de empleados públicos y empleados de cuello blanco. Los ataques a las condiciones laborales de los empleados públicos y los recortes en sanidad y enseñanza están contribuyendo a generar otra percepción social, así como el brutal cierre de expectativas laborales para la juventud educada y la extensión de los empleos precarios. Las políticas neoliberales están golpeando a mucha más gente, están mostrando de forma más descarnada la diferencia radical entre capital y trabajo, y están destruyendo parte de las estructuras que sostenían a las clases medias asalariadas. Aún de forma incipiente, la brutalidad de la crisis abre las puertas a una reconstrucción del sujeto colectivo, de la autorrepresentación de la clase obrera como un grupo social diferenciado. Es sin duda un proceso en ciernes (por ejemplo, destaca la mucha mayor presencia de los enseñantes respecto al personal sanitario en las movilizaciones más recientes) y contradictorio, pero que debe considerarse en serio a la hora de elaborar propuestas, movilizaciones, discurso social.



III



La suerte de este proceso depende de la inteligencia y la capacidad de sus actores principales para desarrollar un nuevo proceso social. A corto y medio plazo, la cuestión fundamental es cómo proseguir con la movilización. Parece claro que las élites en el poder, en todos los niveles, están dispuestas a sostener con intransigencia sus planteamientos. Y que no van a ceder con unas pocas manifestaciones masivas (en este sentido, Grecia muestra el camino). Cuentan con que el agotamiento y el desánimo conduzcan a la rendición final de la población. Por eso es tan crucial saber elegir un camino de movilización que sea capaz de resistir el desgaste pero que mantenga la tensión. No hay una solución fácil a este dilema. Y es posible que florezcan las respuestas centrífugas, separadoras.



La insistente demanda de negociación por parte de los sindicatos parece más dirigida a neutralizar a las bases sociales de la gente de orden que a dar ideas precisas a las suyas propias. Resultan un tanto incomprensibles cuando es evidente que el antagonista no tiene, a corto plazo, ganas de negociar nada serio. Generan resquemor en los aliados más alejados y no clarifican socialmente lo que en este momento parece crucial: explicar bien al conjunto de la sociedad cuáles son las líneas que ninguna sociedad decente puede franquear, explicar muy bien cuáles son las contradicciones, las injusticias, las sinrazones de las políticas actuales, explicar bien las propuestas básicas de regulación que hay que conseguir imponer. Sólo generando en las propias bases y propuestas claras podrán los sindicatos ampliar su legitimidad en sectores sociales que deben ser sus aliados naturales, especialmente en una coyuntura en que la negociación a puerta cerrada parece más bien a una vía abierta a la concesión sin contrapartidas.



Pero, asimismo, el éxito de la huelga no puede hacernos pensar que la vía de la movilización permanente es una vía posible. La huelga general es una acción costosa, difícil. Es optar siempre por la ofensiva general. Los activistas más decididos corren siempre el peligro de ignorar estos costes, de olvidar el desgaste que afecta a la gente que no comparte por entero sus planteamientos. Y que la propia clase trabajadora está ante un nivel tal de indefensión (paro, endeudamiento, precariedad...) que limita sus fuerzas. Sería bueno que todas las partes reconocieran, cuando menos, un marco común de problemas y se centraran en elaborar propuestas para llevar a cabo una campaña de movilización sostenida y sostenible, que avanzaran en generar propuestas comunes y que abrieran espacios de confianza y de unidad. Ésta es una tarea urgente y necesaria para todas aquellas personas que lideran, promueven y alientan organizaciones y campañas, que siguen pensando que es necesario oponerse a la barbarie actual. Empezando por los principales líderes sindicales y siguiendo por toda la larga serie de activistas de los diversos movimientos sociales.



IV



El único punto negro que ha podido explotar la derecha es el de las acciones violentas que han tenido lugar sobre todo en Barcelona. De una violencia más simbólica que real, pero totalmente gratuita e injustificada. Quemar contenedores de basura no tiene ni siquiera el simbolismo que podía tener la quema de coches ni el ataque a tiendas de lujo de otros tiempos; es simplemente pensar que el enfrentamiento en sí mismo tiene algún significado. Ni tiene que ver con los piquetes de huelga que actúan como fuerza colectiva para extenderla y hacerla visible. Por desgracia, estos grupúsculos aparecen a menudo en las grandes acciones y juegan un papel distorsionador de la movilización social. Permiten crear una cortina de humo que no sólo oculta la violencia patronal, la coacción individual que han padecido miles de trabajadores para no ir a la huelga, sino también los excesos de las propias fuerzas de orden público. Y es que, ciertamente, muchos manifestantes pacíficos del 29-M se indignaban al ver el humo de los contenedores. Pero también muchos padecieron el uso de porras metálicas y gases lacrimógenos que utilizaron unos Mossos d’Esquadra que, una vez más, demostraron su incompetencia en este tipo de situaciones. Y muchos aún nos preguntamos cómo es posible que, si estos grupos están tan identificados como pregona el conseller de Interior, señor Puig, la policía es incapaz de realizar una acción preventiva eficaz. O es que, a lo mejor, entre la incompetencia y la provocación circula alguna de esas cloacas del Estado que tan eficaz resulta para mantener a raya a las clases trabajadoras. En todo caso, el agravamiento de la situación social da alas a nuevas respuestas violentas y obliga, también en este campo, a pensar en alternativas que impidan que lo vistoso sirva para tapar lo necesario.



VI



Esta huelga ha sido un éxito. Y deberíamos empezar por felicitar a toda la gente que ha trabajado para que así fuera. Que ha demostrado que la diferencia y la unidad podían convivir. Que las políticas neoliberales merecen el rechazo masivo. Que somos millones de personas las que queremos un orden social más justo. Y este éxito nos emplaza a no desfallecer, a seguir peleando por generar un amplio movimiento de respuesta, a fortalecer la unidad frente a la minoría social que sigue concibiendo el mundo como una finca particular y a las personas que la habitamos como esclavos de sus intereses. Sindicalistas y activistas diversos hemos trabajado codo con codo para que ello sucediera. Lo debemos considerar como un estímulo para dar nuevos pasos, para generar sinergias, para encontrar nuevos caminos de cambio social.

Albert Recio profesor de economía aplicada en la Universidat Aurònoma de Barcelona




mientrastanto, 1 abril 2012




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viernes, 30 de marzo de 2012

¿HA SIDO LA HUELGA GENERAL UN ÉXITO?

¿Ha sido la huelga general un éxito?
Posted on marzo 29, 2012 by Alberto Garzón Espinosa

La dificultad de valorar si una movilización como una huelga general ha sido o no un éxito es notable, pues entre otras cosas depende del criterio que se utilice. Todos sabemos que ahora comenzará un baile de cifras entre la organización, que llevará al alza los números, y la delegación del gobierno de las diferentes provincias, que rebajará los datos reales. No hay forma empírica de conocer cuál ha sido el seguimiento de la huelga, cuestión que además no está directamente asociada a si estamos ante un éxito o un fracaso. Los indicadores de consumo eléctrico y de paralización de la actividad productiva pueden variar según otros factores y no son comparables directamente a los de otras épocas o manifestaciones. Tampoco existe forma precisa de cuantificar el número de asistentes a las manifestaciones. En definitiva, estamos ante una tarea complicada que se presta a interpretaciones interesadas.

Mi opinión es la siguiente: la huelga y las manifestaciones han sido un éxito porque han permitido la convergencia en la acción de numerosos colectivos que antes luchaban -si lo hacían- por separado. Y eso tiene implicaciones políticas muy importantes que me gustaría señalar.



No todo el mundo ha ido a la huelga, y ni siquiera la gente de izquierda en su totalidad ha podido o querido participar en ella. Esto atiende a dos razones fundamentales: el número de parados es tan grande que el miedo a perder el empleo se ha disparado, especialmente con las nuevas normas laborales ya vigentes; y la batalla ideológica se ha perdido en las últimas décadas, con lo cual mucha gente ha interiorizado un discurso ultraconservador y reaccionario que identifica la movilización social con obstaculización al normal desarrollo de una economía.

Pero por otra parte la huelga ha puesto de acuerdo, de facto, a organizaciones sociales que antes han operado aisladamente. La inmensa mayoría de sindicatos (CCOO, UGT, CGT, CNT, Ustea, etc.) han estado presentes en las manifestaciones y han estado también en los piquetes, trabajando conjuntamente. Los partidos políticos de izquierdas también han estado al pie del cañón. Siendo Izquierda Unida el partido más grande y visible en la huelga, también han estado el PCPE, Equo, Izquierda Anticapitalista e incluso muchos afiliados y cargos públicos del PSOE (si bien la ejecutiva federal de este partido desaconsejó participar en la huelga y sugirió limitarse a los gestos). Todo esto refleja, más allá del seguimiento preciso de la huelga, que se ha creado un polo de resistencia que aglutina al sector mayoritario de la sociedad.

Y digo sector mayoritario porque el Partido Popular ganó las elecciones con el 44% de los votos, pero su reforma laboral no cuenta con la aprobación de sus votantes (porque no estaba en su programa electoral, el cual aseguraba en muchos puntos lo contrario -como en lo referido al coste del despido-). Y muchos de los que han ido a trabajar son simpatizantes o incluso militantes de sindicatos o partidos que están movilizando a sus bases sociales. Esto significa una presión creciente sobre el gobierno y sus políticas de recortes y anulación de derechos laborales.

La huelga no puede perseguir sólo la derogación de la reforma laboral, sino que tiene que ir mucho más allá. Se trata de generar un polo de concienciación social que obstaculice las políticas de derechas que aplican desde la Unión Europea y el Gobierno de España. Lo cual es el paso imprescindible para tomar el poder y poner en marcha políticas alternativas. Este es un proceso lento, pero que ha comenzado ya al poner a tantas organizaciones de acuerdo en un mismo objetivo concreto.

Por estas razones no creo que sea importante el número preciso de manifestantes -que según mi impresión ha sobrepasado todas nuestras expectativas- sino el fondo de la cuestión. Tenemos a la gente movilizada de nuevo y se trata de seguir poniendo piedras en las ruedas de una bicicleta que nos lleva a la sociedad al desastre absoluto.




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SUN TZU Y EL ARTE DE LA HUELGA










Sun Tzu y el arte de la huelga



El concepto principal de «El arte de la huelga» es Shi-势 que, según el maestro Sun Tzu, expresa la energía conformada por el momento, la oportunidad y la conveniencia de una situación que está por acontecer. En este artículo nos basaremos en estos axiomas para presentar un pequeño mapa de situación sobre la huelga general.


0 – La crisis está demostrando el poder de los mercados, aquéllos que controlan las finanzas pueden provocar decisiones políticas a su favor. El dinero ficticio supera seis veces el que se puede oler y tocar. Los grandes beneficios se generan apostando en la bolsa. Y lo que cotiza en los parqués es todo aquello que nos rodea, lo que conforma la sociedad y el planeta: las mercancías que producimos y consumimos, las casas que habitamos, los ahorros que tenemos, los alimentos que comemos, la salud y la educación, el suelo y el agua, la energía, la comunicación, las modas, la música, etc.

La deuda pública, que ha aumentado debido principalmente a los rescates bancarios, es el instrumento de los mercados, y la excusa de los gobiernos, para imponer políticas que perjudican a la mayoría. Los ciudadanos tenemos pocas esperanzas depositadas en los políticos. Además de la económica, es evidente que existe una crisis de representación. Los partidos gobernantes están formados por una casta que está muy ocupada en devolver favores. Las grandes decisiones se toman en instituciones muy poco democráticas como la Comisión Europea o el FMI. Son muchas las personas que votan en blanco o nulo, se quedan en casa el día de las elecciones o van a votar con la nariz tapada. En cuanto a los sindicatos, es notorio que por diferentes razones no cubren la heterogénea gama de figuras laborales y de alguna manera las cúpulas de UGT-CCOO son parte de un modelo de concertación laboral que ha provocado el deterioro de las condiciones de muchos trabajadores y trabajadoras. «No nos representan», aquel lema coreado en las plazas de todo el país, señala un vacío, pero también expresa la existencia de una realidad social que no cabe en los pactos establecidos hace más de treinta años.


1 – Todo va muy rápido, no hay tiempo que perder, de aquí para allá, si quieres un salario tienes que adaptarte, ser flexible, emprender, formarte, saber manejarte en diferentes situaciones. ¿Quién soy? ¿A qué me dedico? No sé, me gusta hacer muchas cosas, he trabajado en tareas muy distintas y varias veces estuve en el paro. ¿Dónde empieza el trabajo y dónde acaba la jornada? El reloj de la fábrica se confunde con los que te encuentras en cada lugar de la ciudad, incluyendo los de tu propia casa. Procuras no agobiarte, sabes lo que hay aunque no te convence. Lo que pasa es que en ocasiones da miedo. La realidad laboral de cada vez más personas tiene poco que ver con un empleo fijo y las garantías que ello supone.

Los autónomos dependientes, las fijas discontinuas, los parados, los dueños de su propio y pequeño negocio, pero también aquéllos que tienen cierta estabilidad laboral, utilizamos las capacidades que nos caracterizan como seres humanos para conseguir un sueldo. Y estas capacidades tienen mucho que ver con las relaciones que establecemos con los demás, tales como la atención al público, la proximidad, los contactos, la comunicación o los cuidados. Es la vida puesta a trabajar y son aquellas actividades que producen sociedad las que van cobrando mayor importancia en el mercado laboral. Estas capacidades no nacen ni mueren en la empresa, ni pertenecen al trabajador o a la trabajadora como individuo aislado, sino que surgen y se transforman en relaciones sociales cotidianas ya sea a través de las redes sociales o de cuerpo presente.

2 – La producción de riqueza no se localiza fácilmente en determinados lugares, sino en territorios extensos, conectados a nivel global. Las ciudades se convierten en fábricas, compiten por atraer inversiones de grandes empresas financieras que necesitan servicios de seguridad, limpieza, diseño, asistencia jurídica o informática. Los turistas son otro reclamo, las calles se convierten en escaparates y las costumbres de los habitantes en un activo económico. Por poner un ejemplo, en la economía madrileña, que supone el 18% del PIB nacional, los servicios representan el 80% del empleo y dentro de esta categoría, los «servicios a las empresas» son ya el primer sector en la región con cerca de 600.000 trabajadores.

Las grandes corporaciones incluidas en el principal índice bursátil español, el IBEX 35, sumaron unos beneficios de 50.000 millones de euros durante 2010. Y todo ello a pesar de que la economía española permaneció prácticamente estancada y que la destrucción de pequeñas y medianas empresas continuó su avance durante todo ese año. De las 35 empresas incluidas en este índice, 23 tienen su sede en Madrid, y las otras 12 realizan buena parte de sus operaciones y servicios también desde sus sedes comerciales en la ciudad. La posición de Madrid como nodo de gestión, mando e intermediación en esta economía de flujos globales queda completada con el creciente papel que juega en la ciudad el turismo de negocios y el tránsito de personas gracias al aeropuerto de Barajas, que con cerca de 50 millones de pasajeros en 2010 se situa no muy lejos de los 66 millones de Londres-Heatrow, los 58 de París-De Gaulle, o los 53 de Frankfurt.

3 – Cuando las fábricas se dispersan en pequeños puntos de un territorio es mediante la comunicación y la movilidad como se conectan para producir. Como se ha demostrado en los últimos años, la comunicación y el transportes de personas y mercancías son estratégicos en la economía actual. En Francia, durante la huelga general de 2010, fue el bloqueo de las refinerías por parte de sus trabajadores lo que puso contra las cuerdas a Nicolas Sarkozy y su plan para aumentar la edad de jubilación. Hace pocos meses los camioneros italianos mantuvieron en jaque a Mario Monti mediante el cierre de los accesos a las grandes ciudades. En Madrid todavía recordamos la huelga de Metro que paralizó la ciudad durante tres días consecutivos.

Son los trabajadores relacionados con los medios de transporte los que tienen mayor capacidad para ejercer cierta presión, aunque sin un apoyo social masivo no pueden conseguir la victoria. Durante la huelga de Metro en Madrid, en junio de 2010, el ataque mediático y político buscaba poner a la ciudadanía en contra de los trabajadores, separando los intereses de ambos. Es aquí donde entra en juego la importancia de la comunicación como medio para conseguir alianzas entre amplios sectores sociales y un determinado grupo de trabajadores con capacidad para detener la circulación de personas y mercancías.

4 – No todo el mundo puede detener la circulación de mercancías y personas, pero en ocasiones quienes lo hacen no son transportistas, ni conductores, ni trabajadores de ninguna refinería. En Argentina, muchos desempleados, tuvieron que acudir a herramientas de presión acordes a su condición laboral. Para ello adaptaron los repertorios de lucha empleados por los indígenas bolivianos, acostumbrados a realizar cortes de rutas para conseguir sus demandas. Los piqueteros argentinos bloquean carreteras como medio de presión, pero este tipo de intervención lleva detrás una comunidad que decide cómo, cuándo y con qué objetivos se hace.

Otro ejemplo, un poco más heterodoxo, es una acción protagonizada por una comunidad de vecinos que amenazó al alcalde de Chicago con colapsar los baños del aeropuerto O’Hara si no atendía a sus demandas. No llegaron a ocupar los retretes porque con la amenaza bastó para conseguir los objetivos. Esta acción la cuenta Saul Alinsky, un community organizer que en su libro «Rules for Radicals: A Pragmatic Primer for Realistic Radicals» dice cosas muy interesantes, tales como que “el ridículo es el arma más poderosa”, que “una táctica es buena sólo si vuestra gente disfruta aplicándola” o que “un ataque sólo puede tener éxito si tenéis preparada una alternativa constructiva”.

5 – Los que no tenemos capacidad para detener el transporte pero soñamos con bloquear la circulación financiera, podemos hacer otras muchas cosas sin olvidar que lo importante es que cada vez seamos más. Las situaciones cambian si la mayoría de la gente se echa a la calle. Miles de personas en las plazas fue un forma de parar la ciudad, de detener por unos días ese ritmo que nos impide decir basta. En menos de un año hemos aprendido que no tenemos miedo si estamos juntos. Que no nos pueden criminalizar si somos miles. Que somos millones si abrimos espacios para encontrarnos. De aquellos días en las plazas surgieron nuevas conexiones, cooperación entre diferentes que tienen mucho que aportar. Los enjambres suelen estar dispersos pero cuando se agrupan tienen mucha potencia. Quizá las huelgas del siglo pasado se ganaban porque era la mayoría la que se echaba a la calle y con ello, ponían en entredicho la legitimidad del sistema. Quizás ocupar el espacio público impugnando esta dictadura del 1 % es también una forma de huelga.

Es mucho lo que está en juego en los próximos meses y años. No es sólo la reforma laboral y los recortes que empeoran las condiciones de vida del 99%. Cada día nos obligan a competir y a mantenernos en la cuerda floja cuando vivimos en el momento con más riqueza de la historia. Los políticos prometen que todo mejorará pero sólo proponen privatizar y excluir. Nuestra propuesta es cooperar e incluir. Que la riqueza y la democracia sean por y para el bien de la mayoría. Un reto a nivel europeo y mundial.

Madrilonia.org





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miércoles, 21 de marzo de 2012

PARTIDOS COMUNISTAS EUROPEOS CONDENAN ASALTO BRUTAL CONTRA TRABAJADORES EN HUELGA

Varios partidos comunistas europeos condenan el brutal asalto por una banda armada, ordenado por la Empresa Poppe + Potthoff (Werther), a los trabajadores que estaban en huelga en su filial belga



Secretaría de Política Internacional del PCE / 16 mar 12




El Partido Comunista Alemán (DKP), el Partido Comunista de Luxemburgo (KPL), el Nuevo Partido Comunista de los Países Bajos (NCPN) y el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), condenan conjuntamente el brutal asalto por una banda armada, ordenado por la Empresa Poppe + Potthoff (Werther), a los trabajadores que estaban en huelga en su filial belga «Centro de Coordinación de Meister» en Spirmont, Bélgica.

Los trabajadores estaban en huelga en protesta contra el traslado previsto de importantes pedidos a otros lugares. Cuando las negociaciones con la Dirección no condujeron a nada, los trabajadores bloquearon algunos vehículos. En la tarde del domingo (26 de febrero de 2012) fueron atacados por una veintena de agentes de seguridad procedentes de Alemania. Vestidos de negro, sin insignias de la compañía, pero algunos de ellos con chapas de Lonsdale, popular entre los grupos neonazis, iban armados con porras, bates de béisbol y gases lacrimógenos, y llevaban pasamontañas y chalecos antibalas. Estaban allí para llevarse el material de la fábrica bajo órdenes de la Dirección. Mientras lo hacían, golpearon a los trabajadores y destruyeron salas de estar y salas de informática de la empresa. A algunos trabajadores les fueron confiscados sus teléfonos móviles y algunos de los ocupantes fueron puestos bajo custodia en una habitación.


Siguiendo un llamamiento del sindicato, estos sujetos fueron retenidos en la fábrica por unos doscientos trabajadores y sindicalistas de la región. En la noche del domingo al lunes la banda fue sacada de la fábrica bajo custodia policial.

En una carta IG Metall Bielefeld protestó "enérgicamente contra el brutal asalto por una banda de matones contra los miembros de la Unión sindical en huelga".

Condenamos este uso de una milicia privada y exigimos la aplicación de las leyes belgas contra las milicias privadas. Exigimos sanciones severas y juicio contra la policía de Sprimont. La policía estuvo presente desde el principio, justo después del asalto, pero no desarmó ni detuvo a la banda. No les identificaron y se los llevaron de vuelta a Alemania en un coche de la policía, sin hacer preguntas. Rehusaron escuchar la queja de uno de los trabajadores golpeados y le aconsejaron sacar sus propias conclusiones. Todo esto son deficiencias del sistema de la policía belga. El Ministro del Interior, Turtelboom, lo admitió ante el Parlamento belga.

Exigimos que la queja registrada por el sindicato reciba una atención rápida y seria. Este incidente con la milicia privada, más o menos bajo la protección de la policía, despierta recuerdos de un episodio oscuro en la historia europea. Esta acción debe interpretarse a la luz de las campañas a nivel europeo, patrocinadas por los círculos empresariales, en contra de los sindicatos. El objetivo es claro: destruir los derechos sociales y la oposición contra los draconianos recortes presupuestarios, también por medios antidemocráticos.

Con este asalto se abre un nuevo y peligroso capítulo.

Trabajaremos en todas partes para defender el derecho de Huelga y reforzar a las organizaciones sindicales en su justa lucha.




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sábado, 10 de marzo de 2012

CC.OO. Y UGT CONVOCAN HUELGA GENERAL CONTRA LA REFORMA LABORAL

Huelga General frente a la reforma laboral el 29 de Marzo
UGT y CCOO aprueba convocar la huelga frente a la reforma. En Euskadi y Galiza ya estaba convocada en esa misma fecha



España | Elena Nieto-Tercera Información | 09-03-2012 |

El máximo órgano de dirección de CCOO, en la reunión celebrada esta mañana, ha aprobado por unanimidad una Resolución en la que acuerda convocar una huelga general el 29 de marzo.

En breve instantes el Confederal de la UGT también se sumarán a la huelga, realizando ambos sindicatos una reunión conjunta para hoy al medio día.

La fecha elegida por ambos sindicatos es el 29 de Marzo, fecha en la que CIG, ELA, LAB, CNT, CGT, HIRU o el STES habían ya convocado huelga general en Euskadi y Galiza.

La propuesta de CCOO ha llegado "tras analizar la situación creada en las relaciones laborales y en la cohesión de la sociedad española por la decisión unilateral del Gobierno de proceder a aplicar una Reforma Laboral y un nuevo y duro ajuste presupuestario".

CCOO ha matizado que su "voluntad" es "mantener la presión social y de los trabajadores y trabajadoras después de esta fecha para modificar sustancialmente su reforma si el Gobierno no rectifica y se aviene a negociar".

Asimismo, CCOO propone al resto de formaciones sindicales y sociales que participen en la convocatoria (para lo cual en los próximos días se celebrarán encuentros con todas ellas) y hace un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras en activo, a las personas en desempleo, a los jóvenes y a toda la sociedad a extender los objetivos y secundar la huelga general.

Resolución aprobada en CCOO:

"El Consejo Confederal de la CS de CCOO se ha reunido en sesión ordinaria para valorar la situación creada en las relaciones laborales y en la cohesión de la sociedad española por la decisión unilateral del Gobierno de proceder a aplicar una Reforma Laboral y un nuevo y duro ajuste presupuestario. El Consejo Confederal ha hecho las siguientes consideraciones:

1.- La Reforma Laboral debe entenderse como una pieza más de las políticas para enfrentar la crisis que promueven las instituciones europeas y las cancillerías alemana y francesa con la intención de satisfacer las demandas de los mercados financieros que especulan con las deudas soberanas.

La UE, desde mediados de 2010, orientó sus políticas anticrisis exclusivamente hacia la reducción del déficit en unos plazos imposibles de cumplir (2013), renunciando a cualquier estímulo a la reactivación económica, e incidiendo en la reducción del gasto social y la desregulación del mercado laboral. Reducción de los "costes" del Estado del Bienestar y depresión del factor trabajo, particularmente los salarios, es la manera que han entendido los líderes europeos para competir en una economía globalizada. Consideran las políticas públicas y el derecho del trabajo un lastre frente a la ausencia de derechos que caracterizan los modelos sociales y laborales de EEUU y Asia.

En realidad las políticas europeas no van en la dirección de buscar la mejor salida a la crisis. La hegemonía del pensamiento y de las políticas neoliberales en la mayoría de los países europeos y en las instituciones comunitarias lo que pretenden es aprovechar la crisis para propiciar el debilitamiento de los servicios públicos y la limitación de los derechos individuales y colectivos de las trabajadoras y trabajadores.



2.- Estas políticas están suponiendo en todos los países ajustes presupuestarios que afectan fundamentalmente a los servicios que las administraciones públicas proveen a la ciudadanía, y a la inversión pública en la actividad económica. Las consecuencias sociales y económicas son claras: pérdida de calidad de vida de las personas, aumento de la desigualdad y la pobreza; por tanto, menor cohesión social y mayor estancamiento económico.

Tras varios años de vigencia de estas políticas, la situación no solo no ha mejorado sino que el crecimiento ha vuelto a deprimirse y la Unión Europea vuelve a entrar en recesión. El resultado es elocuente: 24,5 millones de paradas y parados en Europa. Empieza a ser significativo el número de organismos y personalidades nacionales e internacionales que, como ya hizo el movimiento sindical, consideran el estancamiento económico fruto de estas políticas que están deprimiendo el consumo y la actividad económica.

Imponer estas políticas también ha comportado graves consecuencias en la calidad de la democracia en Europa. No se ha dudado en forzar cambios en las constituciones soberanas de varios países y, en otros, se han impuesto gobiernos tecnocráticos. Todo ello promovido desde las élites políticas y el Banco Central Europeo, negando la participación de la ciudadanía. España es buen ejemplo de ello.

3.- En nuestro país, el anterior Gobierno se hizo participe de estas políticas en el plan de ajuste de mayo de 2010, (congelación de pensiones, reducción del salario de los empleados y empleadas públicos, incumplimiento de la ley de dependencia, retirada de 64.000 millones de inversión pública), la reforma laboral, que provocó la Huelga General en septiembre de ese año, y de la negociación colectiva, y la reforma Constitucional como respuesta a la crisis de la deuda del verano de 2011.

Los recortes, que se vienen aplicando desde entonces están suponiendo, de un lado, una paulatina degradación de servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación, la atención a las personas dependientes, una degradación que está sirviendo de coartada para su privatización y que está generando mayores injusticias y desigualdades entre los españoles. De otro, un empeoramiento de la situación económica: se ha deprimido el consumo, el crédito sigue sin fluir pese a las ayudas públicas a las entidades financieras, la actividad económica cae y el desempleo aumenta llegando a los cinco millones trescientos mil personas, casi un millón más que en mayo de 2010, e incidiendo de manera más aguda entre los jóvenes, cuya tasa de paro se acerca al 50%.

4.- En España se ha producido un cambio de ciclo político, iniciado con las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011 y que culminó en noviembre pasado cuando el PP alcanzó la mayor hegemonía político institucional de la que ha gozado nunca la derecha española. El nuevo Gobierno lejos de corregir las fracasadas políticas anteriores ha optado por insistir y profundizar en ellas: ajuste presupuestario más drástico, nueva reforma laboral y signos de autoritarismo político.

Como ya había sucedido en Portugal, el cambio político no ha supuesto el inicio de la superación de la crisis y en particular de la crisis de empleo. Antes al contrario, el empecinamiento de las instituciones europeas en el mantenimiento de las políticas de estabilidad presupuestaria, sin relajar plazos ni aplicar medidas efectivas para favorecer el crecimiento y el empleo, no hace más que agravar la situación.

A los recortes efectuados hasta la fecha habrá que añadir ahora el anunciado para ajustar el déficit al 5,8%, que repercutirá, fundamentalmente, en las CCAA, administraciones que más servicios básicos prestan a la ciudadanía. Por otra parte, se acaba de conocer que una de las medidas previstas es un recorte del 40% en la inversión pública, que sólo puede suponer una nueva caída de la actividad económica en un sector tan castigado como la construcción, la paralización de las políticas de I+D+i, imprescindibles para el impulso del cambio de modelo productivo con una renovada apuesta por los sectores industriales, y mayor destrucción de empleo.

Cuando la ciudadanía ha contestado defendiendo democráticamente los servicios públicos de calidad, como promueve la recientemente creada Plataforma en defensa del Estado del Bienestar, se ha encontrado con la descalificación y el insulto.

5.- Insistir en estas políticas es suicida. La ausencia de actividad económica es la que explica que el desempleo siga creciendo en España. Igual que la destrucción masiva de empleo en nuestro país se explica por la realidad de nuestro tejido productivo, por las opciones adoptadas en el pasado y por el tipo de empleo asociado a ellas. En efecto, la prevalencia de pequeñas y medianas empresas y el estímulo que se dio, en tiempos de crecimiento, a sectores como la construcción de vivienda residencial o de los servicios porque ofrecían grandes rentabilidades en poco tiempo, generaron mucho empleo pero de baja calidad: temporalidad superior al 35%, escasa cualificación laboral y bajos salarios que, con el inicio de la crisis, se destruyó tan rápido como se había creado. Ninguna reforma del mercado laboral o la depresión de los salarios hubiera servido para salvar los empleos asociados a la burbuja inmobiliaria, como tampoco ahora esta reforma va a crear los empleos en ausencia de actividad económica.

El problema del desempleo en España no se debe, por tanto, a las supuestas rigideces de nuestro mercado laboral, de lo contrario no se entendería que con la misma normativa laboral tengamos comunidades autónomas con menos del 13% de desempleo y otras con más del 30%.

6.- Para enfrentar el problema del desempleo en España existen otras alternativas como las que desde el movimiento sindical hemos promovido. Un gran pacto por el empleo que contemple medidas en la política fiscal, en el sistema financiero, en el control de los precios. Un acuerdo que combine medidas de flexibilidad interna en las empresas con otras destinadas a la reactivación económica, que apunte a un cambio en nuestro modelo de crecimiento. Las medidas de flexibilidad interna pactadas con los representantes de los trabajadores y trabajadoras tienen que permitir ajustes en condiciones de trabajo y plantillas antes que recurrir al despido, evitando con ello que se siga destruyendo empleo, para ello es necesario reforzar y no debilitar la negociación colectiva. Las medidas de reactivación requieren que el crédito fluya hacia familias, autónomos y pequeñas empresas, algo que no está sucediendo a pesar de las diversas actuaciones que se han realizado en nuestro sistema financiero. También contribuiría a reactivar la economía que el precio de nuestros productos fuese más competitivo para lo que es esencial su moderación a través de una intervención decidida sobre el conjunto de los factores que los determina y reinvertir los beneficios empresariales en el tejido productivo para favorecer el cambio y la creación de empleo.

Ese es el objetivo del acuerdo suscrito el 25 de enero entre los sindicatos y las organizaciones empresariales, que el Gobierno valoró en público para luego vulnerarlo con las medidas incorporadas en el RDL.

7.- Pese a nuestras propuestas y a la disposición a negociar y cerrar acuerdos que el movimiento sindical ha demostrado, la respuesta que se ha dado por parte del Gobierno, es una Reforma Laboral impuesta. Tras más de veinte años de vigencia del diálogo social éste se ha despreciado. El presidente del Gobierno ni se ha dignado a responder a la carta que remitieron los secretarios generales de CCOO y UGT en la que solicitaban que se abriera el diálogo social para corregir la reforma en el proceso de trámite parlamentario; ni tampoco hemos tenido "acuse de recibo" de las enmiendas que a tal efecto hemos remitido.

8.- El Gobierno ha decidido una nueva Reforma Laboral que, por la forma y el fondo, merece nuestro profundo rechazo además de mostrar indicios de inconstitucionalidad. Una reforma que no se ha sometido a negociación con los sindicatos, que no respeta los contenidos del acuerdo de enero con los representantes empresariales (pese al aplauso generalizado que entonces se le brindó) y que solo recibe el respaldo de los empresarios y de los foros internacionales que preconizan las políticas de ajuste.

Estamos ante una reforma que vacía de contenido el derecho laboral, pues rompe el equilibrio que éste establece entre empresarios y trabajadores incrementado, desmesuradamente, el poder discrecional de los primeros y restringiendo los derechos individuales y colectivos de los segundos.

Abarata considerablemente el despido y bajo la figura de "contrato para emprendedores" lo hace libre para el 99% de las empresas y sin derecho a indemnización durante un año.

El uso combinado de bonificaciones y prestaciones por desempleo pretende la reducción estadística de la temporalidad y amenaza seriamente las posibilidades de empleo para las personas más jóvenes o aquellas que hayan agotado sus prestaciones.

Desarticula la negociación colectiva a favor de la individualización de las relaciones laborales, debilita la intervención sindical y la tutela judicial y con la eliminación de la autorización administrativa de los EREs facilita el despido colectivo dando a las empresas instrumentos que jamás creyeron disponer. Estas medidas se extienden, por primera vez, al sector público.

En definitiva, es una reforma cuya finalidad es dar todo tipo de facilidades a los empresarios, confiando en que éstos, en condiciones tan ventajosas, contratarán adelantando el ciclo del empleo. Medidas de esta naturaleza, además de ser profundamente injustas, solo favorecen a los sectores menos dinámicos de nuestro empresariado y vuelven a impulsar el modelo de crecimiento que nos ha traído a esta crisis; un modelo basado en sectores poco competitivos y estratégicos que consiguen importantes beneficios porque no están sometidos a la competencia internacional, y porque explotan el factor trabajo a base de despidos, precariedad y bajos salarios. Es la reforma de la renuncia a la transformación de nuestro modelo económico en una apuesta indisimulada de asentar las bases de competitividad de la economía española en la depreciación constante del factor trabajo.

Esta reforma no va a generar empleo, lo destruirá todavía más. El propio Gobierno reconoce que este año pueden perderse otros 650.000 empleos.

Esta reforma no va a reactivar la economía y sí va a favorecer que volvamos a un modelo de crecimiento poco dinámico y muy vulnerable.

Esta reforma es injusta y sitúa a las trabajadoras y trabajadores como ciudadanos de segunda, con menos derechos y sometidos a la discrecionalidad empresarial.

9.- Se ha elegido el Día Internacional de la Mujer para convalidar el RDL de la Reforma Laboral como si de una provocación se tratase al profundizar las desigualdades laborales que en un día como éste se ponen todavía más de manifiesto. Para su convalidación el partido en el Gobierno únicamente busca y ha obtenido el apoyo de formaciones nacionalistas que, como CiU, exigen que la Reforma contemple también una ley de huelga con el objetivo de cercenar derechos constitucionales y la capacidad de contestación de los trabajadores y trabajadoras a estas políticas.

10.- El Gobierno promulgando la reforma laboral ha contribuido a agravar la situación y ha generado un profundo conflicto social. A un mes de vigencia de la Reforma los datos de desempleo del mes de febrero son concluyentes: 112.269 personas más en el paro y un incremento exponencial del número de consultas a los sindicatos por la aplicación de la norma.

El conflicto se puede evitar si el Gobierno abre un proceso de negociación que culmine con un acuerdo que modifique en profundidad el contenido del RDL, modificaciones que deberían incorporarse en forma de enmiendas en el proceso de tramitación parlamentaria antes de que finalice el mes de marzo. La ausencia de respuesta a nuestras demandas de negociación y las afirmaciones de los máximos responsables del Gobierno de que la reforma no se va a modificar en lo sustancial contribuyen únicamente a incrementar la tensión social.

En virtud de las consideraciones anteriores el Consejo Confederal de la CS de CCOO ACUERDA:

Convocar junto a UGT Huelga General para el próximo 29 de marzo.

Anunciar la voluntad de mantener la presión social y de los trabajadores y trabajadoras después de esta fecha para modificar sustancialmente su reforma si el Gobierno no rectifica y se aviene a negociar.

Proponer al resto de formaciones sindicales y sociales participar en la convocatoria (para lo cual en los próximos días se celebrarán encuentros con todas ellas).

Hacer un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras en activo, a las personas en desempleo, a los jóvenes y a toda la sociedad a extender los objetivos y secundar la huelga general.

Madrid, 9 de marzo de 2012


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domingo, 4 de marzo de 2012

HUELGA GENERAL PARA TODOS Y CON CONTINUIDAD

. Para que sea sólo un comienzo y no falte la "marea verde".
Huelga General para todos y con continuidad
VS 0 | | sección: web | 04/03/2012
Agustín Moreno

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Las calles se llenaron de manifestantes el 19 de febrero de 2012. Gran éxito de la movilización contra la reforma laboral del gobierno del PP. Los sindicatos cifraron la asistencia en 500.000 personas en Madrid, en 450.000 en Barcelona, y varios cientos de miles más en otras cincuenta ciudades españolas. A pesar de que no ayudaban declaraciones previas a las manifestaciones como que "no queremos confrontar, sino corregir" (Méndez). Parece que se cumplía con creces la petición que hicieron los sindicatos recién aprobada la reforma de ver qué opina la gente antes de convocar la huelga. Pero en vez de intervenir en la Puerta del Sol los secretarios generales de CC OO y UGT y comprometerse con los cientos de miles de personas con un mensaje de lucha y esperanza, se leyó por los responsables de juventud un manifiesto preelaborado como si fuera lo mismo que acudieran 5.000 o medio millón de personas. En él se decía: "si el Gobierno no rectifica, continuaremos en la movilización creciente", pero faltó más claridad, contundencia y concreción.

Lo cierto es que las direcciones de los sindicatos se mostraron sorprendidas por la respuesta, afirmación que ponía de manifiesto un alejamiento de la gente y la dificultad que tienen para valorar la inquietud que había provocado la reforma laboral aprobada. Ya había encuestas (El País, 12/02/2012) que decían que el 51% estaba a favor de la huelga general antes de conocerse la reforma laboral. Sólo había que ir a los centros de trabajo y a las plazas a explicarla para recabar la máxima adhesión social.

Las agresiones de la reforma

No es de extrañar la alarma social generada si se analiza la reforma laboral aprobada por el gobierno del PP. Nunca ha habido una agresión tan profunda a los derechos laborales y sociales en el período democrático que estamos viviendo. Toca todos los palos. Se establece un nuevo contrato con despido totalmente libre y gratuito, es decir, sin causa y sin ninguna indemnización, durante un año y en empresas de hasta 50 trabajadores, que son el 95% del tejido empresarial español. Abarata el despido y lo descausaliza, pasando a ser la mayoría despidos objetivos con 20 días de indemnización por año de antigüedad; ello supone una reducción de hasta dos tercios de la indemnización. Se facilita hasta extremos brutales: con tres trimestres de caída de los ingresos en la empresa se pueden despedir las plantillas. Los despidos improcedentes (totalmente arbitrarios, porque le da la gana a la empresa), serán una minoría y se reduce su coste de 45 a 33 días y de 42 a 24 mensualidades. Puede haber despidos colectivos (EREs) sin autorización administrativa previa. Se hacen posibles los despidos en las empresas públicas y para el personal laboral de las administraciones públicas.

En cuanto al salario, se puede rebajar, e incumplir unilateralmente el convenio por el empresario, cuando se producen dos trimestres consecutivos de resultados negativos, además de generalizarse el descuelgue de las empresas. El objetivo es bajar en términos reales el salario de la población trabajadora de forma drástica, al no poder recurrirse a devaluaciones competitivas por nuestra pertenencia al euro.

Se lamina la negociación colectiva al liquidarse la fuerza vinculante de los convenios y cuando se desplaza el centro de gravedad a los convenios de empresa y se dejan sin poder a los convenios de sector, que son los que protegen a los trabajadores de las pymes. Y se ha recogido la vieja reivindicación patronal de acabar con la ultraactividad o aplicación de los convenios más allá de la vigencia temporal, si el empresario aguanta dos años sin sustituirlo por uno nuevo; es decir, se fija la fecha de caducidad del articulado histórico y los derechos conseguidas por los trabajadores en décadas de negociación colectiva.


Otras medidas afectan a la flexibilidad a la carta para el empresario en el uso interno de la mano de obra; el endurecimiento de las sanciones por supuesto absentismo si se acumulan algunas bajas laborales por enfermedad, lo que puede hacer que un catarro mal curado lleve al despido; la discriminación de los parados de larga duración, ya que se dan incentivos a las empresas que contratan a parados que cobran prestaciones, que pasan a convertirse en ayudas fiscales a las empresas; el endurecimiento de la pérdida de la prestación de desempleo; el reforzamiento del papel de las empresas dedicadas al prestamismo laboral (ETTs); la recuperación del laudo de obligado cumplimiento de reminiscencias franquistas y claramente inconstitucional; etc.

Es una avalancha de recortes que prácticamente liquida el derecho del trabajo y su función tuitiva de equilibrar las relaciones laborales, empobrece de forma generalizada a la población española y nos retrotrae a situaciones de inseguridad de hace un siglo. No va a crear empleo y va a producir más despidos, más explotación laboral y más paro por la depresión del consumo y de la economía. El gobierno ha anunciado que no cambiará nada sustancial. Ante esta situación, la pregunta es ¿a qué esperan los sindicatos para convocar la huelga general? La respuesta no es fácil.

Por una parte, hay quien dice que tienen miedo al fracaso, por otra, que esperan a conocer los próximos presupuestos para intentar responder a dos agresiones con una sola huelga. Sea como fuere, lo cierto es que no pueden olvidar tres cosas: la reforma se está aplicando ya, se nota en la calle y no se pueden convocar movilizaciones a toro pasado; puede empeorar en el trámite parlamentario con el concurso interesado de otras fuerzas como CiU; si la agresión le sale gratis al PP habrá más ataques: ley de huelga, pensiones, desmantelamiento de lo público, etc. El peor fracaso es no estar a la altura de las circunstancias.

Una estrategia equivocada

Hace tiempo que las direcciones de los sindicatos vienen realizando un análisis erróneo de la situación de la crisis y de la revolución conservadora que se ha puesto en marcha. Y en consecuencia su estrategia contiene serias equivocaciones.
La crisis es muy profunda, y las perspectivas son peores, según todos los organismos. El drama es que los trabajadores ni hemos creado la crisis ni tenemos nada importante que aportar a su solución. Como nos recuerda Pedro Montes, España tiene unos pasivos brutos frente al exterior de 2,3 billones de euros y, por muchos que sean los sacrificios y esfuerzos de los trabajadores, esa enorme deuda no puede pagarse. Por muchas reformas laborales, precariedad laboral, retrocesos de pensiones, recortes presupuestarios y privatizaciones que se apliquen, no se eliminan los compromisos de la deuda existente, ni la falta de solvencia, ni las dificultades para obtener liquidez en los mercados internacionales. La crisis, el golpe de Estado financiero, está sirviendo como la gran coartada para acabar con nuestros derechos y con nuestros sueños. Estamos mucho más cerca de Grecia de lo que algunos piensan.

Ante esta situación apostar por el diálogo social en exclusiva como se ha venido haciendo es ineficaz, y se convierte en una trampa. Ante la revolución neoliberal que se nos viene encima no vale la estrategia de limitar los daños. Ahí están los resultados: retroceso de las rentas salariales, tasas de paro de más del 20%, elevadísima precariedad en el empleo, débil Estado de Bienestar y privatización de los servicios públicos. Los pactos firmados no han supuesto avances en los derechos sociales, ni han impedido los retrocesos ni han cambiado un modelo productivo fracasado.

El sindicato no se salva evitando la confrontación, más bien al contrario: si no se moviliza contra las políticas neoliberales se produce una deslegitimación por no cumplir el rol al que está obligado. Esto sumado al desprestigio que persigue la derecha en campañas sostenidas contra el sindicalismo de clase, hace que entre méritos propios y ajenos la situación no sea muy boyante y obliga a redescubrir a los trabajadores la utilidad del sindicato. Tan importante como la que tienen los paraguas en caso de lluvia.

Recuperar el respeto

No es una tarea sencilla, pero es posible y absolutamente necesario, recuperar la relación con los trabajadores. Y algo básico: el respeto y la confianza hacia los sindicatos. Éstos serán vistos como algo de fiar en la medida en que hablen claro, sean firmes, escuchen a la gente, fomenten la participación y el protagonismo de sus bases y de los trabajadores.
Para ello, un paso muy importante sería que fueran capaces de realizar una autocrítica pública de tres graves errores recientes: la mala gestión de la huelga general del 29 de septiembre de 2010, cuyo impulso se congeló durante tres meses sin convocar ninguna movilización posterior; la firma del funesto acuerdo de pensiones de enero de 2011; y el reciente acuerdo con la patronal para reducir los salarios, que hace imposible la recuperación del poder adquisitivo con referencias como el precio de barril de Brent. Para recuperar credibilidad hay que reconocer las equivocaciones.

Otra práctica a recuperar es ir a los centros de trabajo, estar con la gente, dialogar con ella, fomentar su participación, oírles y contar con sus opiniones sin ninguna actitud propia del despotismo ilustrado. Consultarles tanto para los acuerdos como para las movilizaciones. Para que los trabajadores les consideren como lo que en teoría son: algo suyo y no ajeno a sus intereses y anhelos.

Por último, tienen que ponerse serios de una vez con el gobierno y con la patronal. Una cuestión gravísima de la reforma laboral, desde el punto de vista formal, es que los sindicatos no sabían nada de ella. Acababan de firmar un durísimo acuerdo para los salarios, sin lograr impedir con ello que el gobierno legislase sobre el mercado de trabajo. Y ni siquiera se les informó previamente de su contenido, únicamente por los medios de comunicación y desde Bruselas se enteraron de que iba a ser muy agresiva. Lo nunca visto. Algo que se merecía una respuesta institucional muy dura, como suspender relaciones mientras no se trate con respeto a las organizaciones sindicales.

La confrontación sostenida

Ante la ofensiva neoliberal es necesaria una potente movilización social. Con mucha calle, con la huelga general y más. No se puede volver a repetir la historia de la huelga del 29-S, muy respetable en su seguimiento pero sin ninguna continuidad con movilizaciones posteriores serias. Y que incluso algunos intentasen vender el negativo pacto que elevó la edad de jubilación a los 67 años como un fruto de aquella lucha.

También se precisa un poco de humildad: nadie tiene la fuerza suficiente para hacer frente en solitario a este ataque con posibilidades de detenerlo. Y en un país camino de los seis millones de parados y con millones de precarios la movilización debe de ser además de laboral, también social y ciudadana. Impulsando los acuerdos unitarios con otros sectores sociales, ciudadanos y políticos. Con todos los sindicatos, el movimiento del 15-M, asociaciones de vecinos, culturales, AMPAS, fuerzas políticas, etc. sin descartar a nadie, pero dejando claros los objetivos y las reglas del juego.

Por ejemplo, exigiendo al PSOE un compromiso solemne de derogación de la reforma laboral si volviera al poder, para acabar (o desenmascarar) ese turnismo a lo Cánovas y Sagasta que practica con el PP en materia de política económica.

Dudo que si se hacen las cosas bien el PP resista una legislatura, con su política anti social, la recesión económica y la nula creación de empleo y sus incumplimientos electorales antes de llevar cien días en el gobierno (subida de impuestos, recorte del despido…). No hay que olvidar que la mayoría absoluta del PP es engañosa: apenas representa el 30% del electorado, resultado adornado con una ley electoral que, además de injusta, supone un auténtico fraude. Por ello, en absoluto se puede afirmar que el PP tiene amortizada la huelga general y las movilizaciones. Y mucho menos si estas son masivas, pacíficas y decididas. Hay que llamar la atención sobre el riesgo de que el gobierno utilice la fuerza pública para reprimir salvajemente, como en Valencia, con el objetivo de radicalizar las movilizaciones para que se rompa la unidad y se debiliten.

Una huelga general en la que no falte la marea verde

Por último, la huelga debe de ser convocada cuando toca, por la derogación de la reforma laboral, en defensa de los servicios públicos y contra los recortes sociales y en un día que pueda ser secundada por la mayoría de la población trabajadora. Es una cuestión de principios convocarla y de dar continuidad a la movilización. Hay más razones que nunca y condiciones para ello: la calle está que arde, el 19-F, Valencia y el movimiento estudiantil, sectores públicos movilizados, una industria en desmantelamiento, y un gran malestar social.

Parece que se quiere convocar el 29 de marzo. De ser así no permitiría participar a la conocida como “marea verde”, al ser un día no realmente lectivo, en el que se no se dan clases y solo se entregan las notas y acuden los alumnos media hora a los centros de secundaria. Las huelgas hay que hacerlas cuando hay gente en los centros y sería un error y una torpeza dejar fuera, en la práctica, al profesorado. En comunidades como Madrid ha protagonizado una poderosa lucha con diez días de huelga y más cien de conflicto, con manifestaciones de 70.000 y de 100.000 personas y una gran creatividad de las movilizaciones. También ha habido importantes movilizaciones en la educación pública de otras comunidades autónomas. No ha habido un sector que se haya movilizado con tanta fuerza en los últimos años y no se le puede ignorar.

A ver si para que nadie nos marque la fecha de la huelga general, se va a ir a poner en uno de los peores días posibles para asegurar la participación de la mayoría de los trabajadores y, en concreto, de sectores como la enseñanza pública que está en pie de lucha. La agenda de la huelga la impone la necesidad, la urgencia de la respuesta, la opinión de los trabajadores y la unidad de las fuerzas convocantes. Desde que entró en vigor la reforma laboral, el 11 de febrero, hasta el 29 de marzo hay muchos días posibles para acabar convocando en uno de los peores desde el punto de vista de garantizar la participación de todos. Si la razón es coincidir con las huelgas anunciadas en Euskadi y Galicia, algo que me parece bien, CC OO y UGT deberían negociar con ELA-STV, LAB y CIGA la fijación de una fecha en la que coincida todo el estado español y todo el mundo pueda hacerla. Y en cualquier caso, por ejemplo, ¿por qué no se convoca el 28 de marzo?

Además, la enseñanza pública no puede faltar a la cita de la huelga general porque todas las agresiones tienen coherencia: el modelo educativo, el tipo de mercado de trabajo y el modelo de sociedad que están configurando. Y que no es otra cosa que excelencia para cuatro, el resto trabajadores precarios y mal pagados y grandes desigualdades sociales. Nos hablaban de que España apostaba por otro modelo de crecimiento, por el I+D+i, por la formación de calidad, que podíamos estar en el grupo de los poderosos (G-20). La última reforma laboral del gobierno del PP apunta a un modelo propio de un país en vías de desarrollo, que basa su competitividad en bajos salarios, débil Estado de Bienestar, un derecho del trabajo ridículo y un sistema educativo clasista y, por ello, mediocre. Como vía para que las empresas ganen dinero sin modernizarse y sin apuestas de futuro.

Esto explica la ofensiva paralela hacia el servicio público educativo de calidad. Pensábamos que la beligerancia hacia la escuela pública era por razones económicas o ideológicas: para introducir el ánimo de lucro y para que las tarimas fueran púlpitos. Pero, en su lógica, a los cabezas de huevo neoliberales, no les interesa gastar en formación para empujar después a la juventud a que se vayan del país, animándoles desde programas televisivos que presentan la emigración como si fuera una fiesta. Con una campaña descarada para expulsar del país a la generación de jóvenes más brillante y preparada de nuestra historia, que no tiene un lugar entre nosotros por la irresponsable política económica aplicada.

La educación pública quiere seguir con su movilización y coincidir también con otros sectores públicos y con el conjunto de trabajadores. La lucha por la educación pública es de todos y la lucha de los demás es también la nuestra. Porque si nos llevan a un modelo laboral y social tercermundista no hay espacio para un escuela de calidad de tod@s y para tod@s. Y si esa escuela pública desaparece no tendremos ni una sociedad justa, ni una democracia de calidad, ni unos ciudadanos formados, informados, críticos y comprometidos con su con tiempo y con su pueblo. La marea verde no puede faltar en la Huelga General.

Agustín Moreno es profesor de secundaria de Vallecas

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145731





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martes, 28 de febrero de 2012

29F: LOS SINDICATOS LLAMAN A LA MOVILIZACIÓN EN EUROPA Y ESPAÑA CONTRA LOS RECORTES SOCIALES Y LA REFORMA LABORAL










29F: CCOO y UGT llaman a la movilización contra los recortes sociales
Con motivo de la Jornada de Acción Europea en defensa del Empleo, los Servicios Públicos y la Justicia Social



España | Tercera Información | 28-02-2012 |

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha convocado el 29 de febrero una Jornada de Acción, para que los trabajadores y trabajadoras de la Unión Europea puedan expresar su rechazo a las políticas que las autoridades europeas están imponiendo y su apoyo a las alternativas del movimiento sindical para salir de la crisis.

CCOO y UGT hacen un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras para que participen en las movilizaciones y actos que se celebren en todo el Estado, el próximo 29 de febrero, con motivo de la Jornada de Acción Europea convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en defensa del empleo, los servicios públicos y la justicia social, y también en nuestro país contra la reforma laboral impuesta por el Gobierno del PP. Con estas movilizaciones, los sindicatos quieren mostrar su firme oposición a las políticas de austeridad, ajustes presupuestarios y recortes sociales que llevan impulsando, desde hace dos años, las instituciones y Gobiernos europeos como única respuesta a la crisis, y que se están materializando, tanto en España como en la UE, en más paro y en importantes recortes de derechos laborales y sociales, así como en un aumento de la pobreza y la desigualdad.

Rechazo al nuevo Tratado y a las políticas de juste y recortes sociales

Desde mayo de 2010, las instituciones de la UE están imponiendo políticas de austeridad, ajustes presupuestarios, recortes sociales y las llamadas reformas estructurales, especialmente en los mercados laborales. Estas políticas, cuyos objetivos declarados eran ganar la confianza de los mercados para que los Estados pudieran financiarse con tipos de interés bajos y reducir los niveles de déficit y deuda públicos en un corto espacio de tiempo, han resultado un completo fracaso. La crisis de las deudas soberanas se ha extendido y hecho más aguda. Hoy, la prima de riesgo de la deuda pública española es más del doble de la que había en abril de 2010 y ha llegado a ser tres veces mayor en los peores momentos de inestabilidad financiera. Los objetivos de reducción de los déficits públicos tampoco pueden cumplirse, a pesar de los brutales recortes presupuestarios, o precisamente por ellos.

Los daños colaterales de estas políticas son dramáticos: se ha pasado de la recuperación de la economía a una nueva recesión en toda la UE, el paro ha aumentado, lo mismo que la pobreza y la desigualdad. La crisis ha pasado a ser, también, social y política.

Existen alternativas


El sindicalismo europeo ha presentado alternativas a políticas “tan injustas como fracasadas”. Frente a la crisis de las deudas soberanas proponen: emisión de eurobonos, reforma del Banco Central Europeo, impuesto a las transacciones financieras; supresión de los paraísos fiscales; regulación del sistema financiero para que los poderes públicos gobiernen a los mercados y no al revés como hoy sucede, etc. Frente a la recesión económica y el paro detallan: plan europeo de inversiones en economía sostenible, programa europeo de empleo juvenil, ampliación de los plazos para la reducción de los déficits públicos, etc. Frente a las contrarreformas estructurales piden: un Nuevo Contrato Social Europeo para renovar y reforzar los pilares del Modelo Social Europeo y preservar el Derecho Laboral y la negociación colectiva. Y, frente al modelo antidemocrático del nuevo Tratado: gobierno económico de Europa que tenga también competencias sobre impuestos y persecución del fraude fiscal, que priorice el empleo y el crecimiento sostenible, que se ocupe de las políticas industrial, energética y medioambiental, y que responda ante el Parlamento Europeo.

No a la reforma laboral

El Gobierno del PP acaba de aprobar por Decreto-Ley, sin consulta alguna con los interlocutores sociales, una reforma laboral que supone, a razón de los sindicatos, “el mayor ataque a los derechos de los trabajadores y trabajadoras en democracia.” Esta reforma laboral facilita y abarata el despido: la mayoría podrán ser considerados procedentes, con 20 días de indemnización por año trabajado, y la indemnización de los improcedentes se rebaja de 45 a 33 días y su tope de 42 a 24 meses. Se suprime la autorización administrativa para los ERE y se abre la puerta para despedir a los contratados laborales fijos de las Administraciones Públicas. Se permite el despido procedente de trabajadores en baja justificada por enfermedad. El nuevo contrato para empresas de menos de 50 trabajadores, especialmente bonificado, tendrá despido libre y gratuito durante el primer año. Este contrato junto con el nuevo, y también precario, de formación para jóvenes desmienten todo lo dicho sobre la necesidad de reducir los tipos de contrato. También se degrada el contrato a tiempo parcial permitiendo que el empresario modifique unilateralmente su jornada.

Uno de los peores capítulos de la reforma es el que se refiere a la negociación colectiva. Vulnerando en cuestiones clave el acuerdo recién suscrito entre CCOO, UGT y CEOE-CEPYME, concede al empresario la capacidad para modificar unilateralmente todo lo pactado en el convenio, incluidos los salarios, equiparando las causas de descuelgue a las del despido objetivo. Toda la nueva norma está orientada a individualizar las relaciones laborales, potenciar el convenio de empresa –debilitando los convenios sectoriales– y reforzar al máximo la capacidad de decisión unilateral de los empresarios para fijar las condiciones de trabajo, limitando la capacidad de acción de los sindicatos para defender a los trabajadores y trabajadoras.

La imagen del ministro Guindos diciendo servilmente al comisario Rehn que la reforma “va a ser extremadamente agresiva… te va a gustar” lo dice todo sobre las relaciones entre el Gobierno de España y las autoridades europeas.


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domingo, 26 de febrero de 2012

HAY QUE DAR UNA RESPUESTA CONTUNDENTE









HAY QUE DAR UNA RESPUESTA CONTUNDENTE .

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Salvador López Arnal entrevista a Pedro Montes, Presidente de Socialismo 21


"Se requiere de la izquierda y los trabajadores la respuesta más contundente que se pueda dar"


Me gustaría preguntarte sobre el Real Decreto ley de “medidas urgentes para la reforma del mercado laboral” del pasado 10 de febrero de 2012. Antes de ello, unas cuestiones para situarnos. ¿Cuál es la situación a grandes rasgos de eso que llaman “mercado laboral”?

El mercado laboral es el ámbito donde se negocia el precio y las condiciones de una mercancía llamada “fuerza de trabajo”. En nuestro país, con más de 5 millones de parados, una precariedad altísima sin comparación con la del resto de los países de la Unión Europea, un ritmo de destrucción de empleo pavoroso, una recesión económica ya cantada, sin perspectiva alguna de que la crisis vaya a remitir y menos a remontarse, determinan unas condiciones para los trabajadores en ese mercado laboral tan desfavorables que todos son retrocesos.

Además los sindicatos mayoritarios hace tiempo que se olvidaron de concienciar a la clase obrera de su gran poder, de unir a los trabajadores y de luchar consecuente y firmemente por sus derechos. Cabe añadir, que la burguesía y los gobiernos que para ella trabajan, insaciables como son, tienen la presión de los imperativos de la Europa de Maastricht, en la que son los derechos laborales y sociales el instrumento para tratar de mejorar la competitividad de una economía que, ciertamente, no está en condiciones de sobrevivir en la zona euro.

El paro en España no es algo nuevo. Comparado con otros países de nuestro entorno, las cifras españolas destacan siempre negativamente en general. ¿Por qué? ¿Qué problemas tiene la economía española para generar empleo y empleo de calidad?

El paro nuestro país siempre ha sido comparativamente mucho más elevado que en el resto de los países europeos. Hay razones históricas que lo explican cómo el abandono de la agricultura por los trabajadores del campo, sector que embolsaba la mano de obra excedentaria; la incorporación de la mujer a la población activa con retraso con respecto a Europa; la vuelta de emigrantes que tuvo lugar al tras desatarse la onda larga recesiva de la economía capitalista a partir de los años 70. Más recientemente, habiendo sido la construcción el sector más dinámico en los últimos años de expansión económica, el estallido de la llamada burbuja inmobiliaria ha generado una destrucción de empleo enorme. Por lo demás, la paralización está sufriendo la economía por la falta de crédito está llevando a muchas empresas razonablemente rentables y productivas a desaparecer, con un impacto muy fuerte sobre el empleo. Añádase el de la crisis financiera de las administraciones públicas sobre el empleo y los servicios públicos y tenemos ya los datos básicos de la situación actual del empleo.


¿No hay muchos trabajadores que figuran en las listas del paro o en las encuestas a la población activa pero que, realmente, no están desempleadas sino que trabajan en lo que suele llamarse “economía sumergida”?

Es un tema este que se comenta con frecuencia como explicación a la relativa paz social que existe frente a las terribles cifras oficiales de paro. No alcanzo a calibrar el nivel de la economía sumergida, por eso se llama sumergida. En un intento de ser ecuánime podría decir que debe haber bastante gente tratando de sobrevivir como pueda en unas circunstancias tan dramáticas de paro. Pero al mismo tiempo, aparte de las cifras oficiales que no veo la razón para poner en duda, todo el mundo tiene ya la sensación de que el paro es abrumador y afecta a casi toda la población de un modo directo o indirecto. Por lo demás en concursos, oposiciones, anuncios de empleo, la masa que acude pone de manifiesto la terrible situación del paro. Es un subterfugio inadmisible de los poderes públicos recurrir a la economía sumergida para eludir la responsabilidad que tienen de que más del 25% de la población activa se encuentre en paro. No hablemos de la tasa del 50% de los jóvenes.

Voy al decreto. Socialismo XXI, una asociación que creo presides, ha señalado que el gobierno del Partido Popular ha asestado un terrible golpe a los derechos de los trabajadores, al menguante “Estado del bienestar” y, en consecuencia, a la Democracia. ¿Por qué a la democracia?

La democracia se entiende como el ejercicio del poder por el pueblo. Pero si en una sociedad de clases, una de ellas, amparándose en aspectos formales, como la mayoría actual que posee el PP en el parlamento por una antidemocrática ley electoral, o por aspectos más profundos como la debilidad que he señalado de los trabajadores en estos momentos, adopta medidas que rompen el marco de las relaciones laborales vigentes y atentan contra derechos establecidos, con ello se acentúan gravemente los rasgos no democráticos de la sociedad. Cuanto más igualitaria sea la sociedad más democrática se la puede considerar, y el decretazo profundiza agudamente las desigualdades. Una democracia en la que unos lo pueden todo, o se les concede todas las ventajas, y otros quedan al albur de los que manda sin otra opción que aguantar o abandonar, sencillamente, no es una democracia. El “lo llaman democracia no lo es” es más que un eslogan de protesta.

Dime los principales golpes que el decreto ha asestado a los trabajadores.

Evítame repasar las nefastas consecuencias que el decretazo tiene, porque excelentes estudios circulan por la red, más completos y afinados de lo que yo pudiera comentarte. Además, aparte de los cambios más groseros, el decretazo tiene una gran complejidad y muchos recovecos y trampas legales que es necesario expurgar por especialistas. De modo esquemático te diré: en primer lugar, se atenta contra derechos básicos de los trabajadores, muy en particular a todo lo referido a los despidos individuales y colectivos. En segundo lugar, en el seno de la empresa se otorga a los empresarios un poder descomunal –jornada, salarios, funciones, etc.- por el que quedan los trabajadores sometidos a unas condiciones tan leoninas y miserables que la semejanza con la esclavitud tiene sentidos. En tercer lugar, se ataca frontalmente a los sindicatos, que después de todo y a pesar de sus dirigentes, son organizaciones de la clase obrera. La negociación colectiva queda arruinada y la descomposición de la unidad de los trabajadores asegurada. El tema de la falta de autorización para los EREs da un gran poder a los empresarios y anula el poder negociador de los sindicatos. Como te digo, el decretazo encierra tales efectos destructivos y corrosivos sobre el marco actual de los derechos y las relaciones laborales, que con toda legitimidad se puede hablar de un antes y después, se trata de un cambio social cualitativo.

Habláis del PP pero ha habido otros partidos que no han puesto ninguna pega a esta infamia. CiU es un ejemplo destacado.

Burguesía catalana, pero burguesía. Aparte la recomposición de relaciones que están llevando entre el PP y CiU para gobernar cómodamente en Madrid y Cataluña. Da envidia la derecha: después del decretazo, los patrones dicen que va en la buena línea, para indicar que ellos tienen más reivindicaciones. CiU, lo acepta, pero tiene más reclamaciones. Y puestos a pedir algo significativo que mejor que modificar la legislación sobre la huelga, para de este modo maniatar a los trabajadores, impedir sus luchas y protestas, y atizarles duro inmovilizados. Sería bueno aprender de la derecha, que aun negando la lucha de clases la práctica con vehemencia y sin miedo a las críticas.

¿Crees que el decreto degrada aún más una Constitución agotada y deslegitimada?

Si, la constitución fue un producto de la relación de fuerzas en el momento de redactarse, y a lo largo del tiempo ha ido degradando sus componentes sociales, aunque fuesen formales, eso de la economía social de mercado, o de la importancia de lo público, o de cierta planificación. El neoliberalismo no está impregnado de humanismo. Con el alevoso cambio que sufrió el año pasado, por imperativo de los poderes económicos europeos, se amortizó totalmente la vertiente social y quedó deslegitimada porque no fue votada por los ciudadanos, sino por los parlamentarios del PSOE y del PP. El decretazo supone la ruptura de un determinado equilibrio de las relaciones sociales que sobre el papel recogía la constitución. Hace tiempo que murió y ahora está lista para su entierro. Así lo empiezan a sentir amplios sectores sociales que impulsan ya un nuevo proceso constituyente.

Refútame el siguiente argumento: si disminuimos los derechos –los privilegios dicen algunos- de los trabajadores, si ayudamos a las pequeñas empresas con una fiscalidad menor (o casi nula en ocasiones), si rompemos los convenios de sector que son bridas que encorsetan, entonces se animarán los empresarios, contratarán a más, a mucho más trabajadores, aunque sea con menor sueldo y con derechos demediados. Entre la nada y el cuatro, lo segundo es mejor opción. El empresariado español es así: o nos vamos a China o que trabajen como los chinos.

Todo eso encierra un conjunto de argumentos que es fácil demostrar que son falsos, y tan falsos son que el propio gobierno ha tenido que reconocer que la reforma decretada no creará empleo en los próximos tiempos. Cuando cambien las circunstancias dice, pero cuando cambien las circunstancias ello no demostrará que era preciso hacer la reforma. Hay un grave problema de competitividad de la economía española que no se resuelve con salarios más bajos y mayor explotación. Hay un problema igualmente de falta de liquidez que por bajos que sean los salarios no llevan a aumentar el empleo. La demanda está hundida, las nuevas condiciones laborales la hundirán aún más, y en esas condiciones no se creará más empleo. Como estoy seguro de que la crisis ha venido a quedarse, dejemos que sea el tiempo el que refute las esperanzas de los más simples de espíritu que creen los argumentos de los apóstoles del neoliberalismo.

¿Qué podemos hacer? ¿Hay que convocar una huelga general?¿Cuándo? ¿Quiénes?

Unos cambios tan profundos y desfavorables como introduce el decretazo, que se inserta además en una política de ajustes y recortes y en una agresiva y reaccionaria política social e ideológica, requieren de la respuesta más contundente que pueda hacer la izquierda y los trabajadores. La sociedad española no es especialista en huelgas generales, estamos desentrenados y faltos de gimnasia, pero no se me ocurre otra medida que esté a la altura de las circunstancias y que al mismo tiempo sea posible alcanzar. Se puede lograr una extraordinaria huelga general, que sirva para compensar y balancear la agresiva política de la derecha. Los sindicatos mayoritarios están muy desprestigiados. Cabe recordar aún el respaldo a la ley de pensiones y la reciente firma del acuerdo con la patronal, con cesiones salariales imperdonables y mucha de la flexibilidad otorgada a los empresarios ahora en el decretazo. Ellos solos no están en condiciones de conseguir una huelga general, que no se siquiera si están dispuestos a intentarla. En nombre de todos los trabajadores han firmado ese acuerdo, pero no se han atrevido en nombre de todos los trabajadores a convocar ya la huelga general. No obstante, hay que en el conjunto de la sociedad bastante indignación, deseos de lucha, y relativa capacidad de movilización, como se ha visto en algunas luchas sectoriales y algunas manifestaciones en Madrid o Barcelona por ejemplo, que permiten pensar que se bien organizada la preparación de la huelga, surgiría una gran lucha que marcaría un nuevo por periodo político para la izquierda. Los sindicatos deberán revestirse de modestia y saber que el seguimiento social a la huelga no es por ellos sino a pesar de ellos. Las fuerzas de la izquierda y los movimientos sociales no tienen nada que agradecer a las direcciones de los sindicatos, me refiero todo el tiempo a las direcciones de CCOO y UGT, pero el movimiento obrero es necesario para dar la respuesta contundente que las circunstancias nos reclaman. Así que si se logra unir a toda la izquierda, sindicatos por supuesto incluidos, cabe esperar la convocatoria de una muy exitosa huelga general, que no debe ser más que el inicio de un período esperado y necesario de luchas sociales. Por lo demás, Euskadi y en Galicia se están convocadas huelgas generales para el día 29 febrero. Ese es el camino.

Grecia ha hecho quince huelgas generales. ¿Qué han conseguido? Apenas nada dicen algunos. ¿Para qué repetir el mismo error?

Estoy seguro que no me quieres argumentar, como en su momento hicieron algunos descerebrados sindicalistas para justificar la desmovilización, que ni los griegos ni los españoles hemos conseguido nada pero al menos nosotros nos hemos evitado el esfuerzo de haberlo intentado.

No, no quiero argumentar una barbaridad así.

Está muy bien que traigas a colación el ejemplo de Grecia, porque Grecia nos queda mucho más cerca de lo que piensan las clases dirigentes este país y muchos españoles. NI el caso de la tragedia griega está cerrado, ni la crisis española tiene visos de superarse. Como se diría popularmente, queda mucha tela que cortar todavía en ambos países. Y te devuelvo entonces la pregunta: ¿qué es preferible un país luchador, unos trabajadores combativos y con conciencia o un país apagado, resignado y sin afán de lucha?

Se oyen voces que hablan de inconstitucionalidad del decreto. ¿Es así en tu opinión? ¿Por qué? ¿Crees que hay que abonar también esa vía jurídica de oposición?

No soy un experto para saber a ciencia cierta si esa vía es explotable. El decretazo tiene muchos matices y no es improbable que contenga algunos aspectos inconstitucionales. He leído que algunos Inspectores de Trabajo ven en el “contrato Rajoy”, el de los con un año de prueba, elementos inconstitucionales, pero debe haber más, que irán surgiendo del análisis detallado del decreto. Y no tengo duda de que haya que plantear cuantos recursos tengan una base jurídica sólida, siempre que ello no signifique trasladar la lucha de la calle a los tribunales. De tener éxito, sería un golpe político muy fuerte al gobierno y un respaldo moral a todos lo que se sumaran a las movilizaciones contra el “decretazo”.

Por lo demás, desde un punto de vista empresarial, ¿el derecho despeja el campo para la productividad, las ventas, la financiación y el crecimiento económico?

Esto lo dejo sin contestación. Creo que rompe la línea de las últimas preguntas, ya de carácter apolítico, y en parte está contestado con la respuesta a si la reforma generará empleo.

De acuerdo, tienes razón, no me he lucido mucho con ella. Recogí un comentario que he leído en algunas páginas. Gracias por tus respuestas.


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