Mostrando entradas con la etiqueta Crisis capitalista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis capitalista. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de abril de 2012

EL PRESUPUESTO DEL GOBIERNO RAJOY NO ES BUENO PARA ESPAÑA

El presupuesto del Gobierno Rajoy no es bueno para España

Economia política, Europa, Neoliberalismo y Globalización, Política Catalana, Política Española

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 16 de abril de 2012

Este artículo analiza los supuestos erróneos que guían el diseño del presupuesto propuesto por el gobierno Rajoy, y que dañarán extensamente tanto la eficiencia de la economía española como la calidad de vida de las clases populares de España.
Juan Torres, entre muchos otros economistas, ha señalado las enormes contradicciones existentes entre las promesas hechas por el Partido Popular, claramente descritas en su programa electoral y en los discursos del candidato Rajoy durante la campaña electoral, y las políticas llevadas a cabo por tal partido una vez en el gobierno. Tales contradicciones no pueden atribuirse a un error de cálculo, sino a una estrategia bien definida de realizar lo que estaban ya preparados para imponer a la ciudadanía española, ocultándolo con promesas que se han convertido en enormes falsedades. Nunca antes durante el periodo democrático, un gobierno había roto con mayor cinismo (y no hay otra manera de definirlo) las promesas realizadas durante la campaña electoral.

Este comportamiento ha alcanzado cotas hasta ahora desconocidas en la vida política de España durante el periodo democrático. La supeditación de la vida pública del país para satisfacer las necesidades partidistas del partido gobernante, ha llegado a niveles desproporcionados, que ha tenido un impacto opuesto al deseado. Retrasar, por ejemplo, la presentación del presupuesto para el día después de las elecciones andaluzas y asturianas, con el fin de ocultar las políticas sumamente impopulares, subestimó dramáticamente la inteligencia de la población española, y muy en especial de las clases populares, hecho que, aún siendo generalizado entre las élites políticas y mediáticas del país, alcanzó niveles democráticamente intolerables para un gobierno. Este retraso en facilitar la información tuvo predeciblemente el impacto opuesto al deseado por el manipulador gobierno Rajoy. La población andaluza y la asturiana se alarmaron al querer ocultárseles el presupuesto, pues muchos concluyeron que sería un presupuesto malo para sus intereses y eso afectó al comportamiento electoral de manera opuesta al deseado.



Tal retraso afectó también muy negativamente a la imagen del gobierno, perdiendo credibilidad internacional, causa, en gran parte, de que la prima de riesgo se disparara ocasionando un problema grave en el pago de la deuda pública española. Este periodo de silencio intentaba compensarlo Rajoy con declaraciones (que suponía, erróneamente, que podrían mantenerse confidenciales) a las élites de la Comisión Europea y del BCE, en las que afirmaba que el programa de reformas sería muy “agresivo” (término utilizado por el Ministro de Economía, el Sr. Luis de Guindos) en contra de los trabajadores, y que le “costaría una huelga general” (como indicó el presidente Rajoy). Estas declaraciones querían tranquilizar a sus superiores, diciéndoles que tuvieran confianza en él, que sería duro con las clases populares. Era el caso extremo de lo que Noam Chomsky llama la guerra de clases unilateral que se convirtió en bilateral a partir de la huelga general (ver su prólogo en el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar en España, de Navarro V., Torres, J. y Garzón A.). El gobierno Rajoy es, sin duda, el más agresivo contra la España Social que haya existido en el periodo democrático y sus propuestas presupuestarias tendrán un impacto enormemente negativo para la gran mayoría de la población española.


Veamos los datos. El mensaje que el presupuesto del gobierno transmite es que el gobierno Rajoy quiere dar la imagen de que el mayor problema que tiene España es el elevado déficit público, y que para resolverlo hay que recortar dramáticamente el gasto público, incluyendo el gasto público social (que ya es el más bajo de la Unión Europea de los Quince, el grupo de países de la UE con un nivel de desarrollo económico semejante al de España). Estos recortes, además de desproporcionados, son indiscriminados, recortando incluso componentes del gasto esenciales tanto para estimular la economía como para resolver el enorme problema del desempleo, que es el mayor problema económico y social que tiene España. Recortar el gasto en infraestructura, I+D y educación, junto con el gasto en formación profesional, es suicida. Y empleo este término con todo rigor, pues tales medidas empeorarán dramáticamente las posibilidades de que la economía se recupere y con ello baje el déficit. La experiencia griega es el caso más claro del error de tales políticas. También muestra una enorme insensibilidad social, recortando gastos en sectores esenciales de ayuda a las familias españolas, como la sanidad y los servicios de dependencia, sobrecargando con ello a las familias (y en España, decir familia quiere decir mujer). Son unos presupuestos antisociales, anti-familias y anti-mujer. Sus medidas antisociales contribuirán al desempleo, pues destruyen empleo en los escasamente desarrollados servicios públicos del Estado del Bienestar (España tiene el porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del Estado del Bienestar más bajo de la UE-15). Es un presupuesto hostil al subdesarrollado Estado del Bienestar español, forzando a las Comunidades Autónomas (que gestionan la mayoría de los servicios públicos y transferencias del Estado del Bienestar) a unos recortes que no podrán absorber.


Pero la mayor incoherencia del presupuesto aparece en el capítulo de ingresos. Es bien conocido que hay tres maneras de reducir el déficit público. Una es estimulando la economía, creciendo económicamente, lo cual este presupuesto no conseguirá. Antes al contrario, este presupuesto aumentará más la recesión. La otra manera es reduciendo el gasto público, que es la vía escogida por este gobierno, medida que será contraproducente, pues al eliminar elementos estimuladores de la economía (consecuencia de la manera indiscriminada en que se han hecho tales recortes), la reducción del déficit será muy limitada (sin excluir su empeoramiento), como muestra claramente el caso griego. Y la tercera manera es aumentando los ingresos al Estado mediante aumento de los impuestos. Pues bien, en contra de lo que se ha publicado, este presupuesto recorta los impuestos en lugar de aumentarlos. Veamos. Las medidas impositivas del gobierno Rajoy se dividen en medidas estructurales, es decir, medidas que durarán muchos años, y medidas coyunturales, es decir, sólo por un par de años o poco más. Ni que decir tiene que las intervenciones más importantes para definir el déficit estructural son las intervenciones estructurales, no las coyunturales. Pues bien, el gobierno Rajoy ha disminuido los impuestos para las rentas superiores y medias, desgravando la compra de la vivienda, y ha bajado las deducciones fiscales por gastos financieros que favorece a las rentas superiores. Querer reducir el déficit estructural y a la vez bajar los impuestos estructurales es una contradicción y un enorme error.


La subida de impuestos del IRPF (que grava sobre todo a las rentas del trabajo) acentúa todavía más la dependencia de los ingresos del Estado de las rentas derivadas del trabajo, con el agravante de que el nivel formal de gravación para las rentas superiores es ficticio, resultado del impacto regresivo de las múltiples deducciones y artimañas legales que quedan permanentes. Y lo que alcanza niveles escandalosos es la política de corrección del fraude fiscal, pues favorece su permanencia y extensión, penalizando a los que no defraudaron a Hacienda y exigiendo tributaciones a los que defraudan muy por debajo de las exigidas al tributante promedio.


Es más, la mayoría del fraude fiscal (72%) en España, según los técnicos de Hacienda, procede de las grandes familias, así como de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año y de la banca. A partir de estas medidas de “supuesta corrección del fraude fiscal”, tales grupos serán favorecidos para pagar menos impuestos de lo que pagan la mayoría de contribuyentes al fisco.


La evidencia acumulada es que el presupuesto del gobierno Rajoy es un medio para conseguir los objetivos políticos deseados, que consisten en debilitar al Estado del Bienestar y diluir la protección social. Los objetivos fiscales –la reducción del déficit- son imposibles de alcanzar con este presupuesto, pues la única manera de reducirlo es creciendo económicamente y creando empleo, incluso a base de hacer inversiones destinadas explícitamente a crear empleo, lo cual ni siquiera se considera en este presupuesto.


Una última observación. Soy consciente de que algunos lectores pueden considerar exagerada mi definición del presupuesto Rajoy como el más antisocial que haya existido en España durante la democracia. Invito a tales lectores a que miren los datos. Como bien mostró David Lizoain en su análisis “El disparate presupuestario español”, el gobierno Rajoy intenta reducir el déficit consolidado un 3,2% del PIB. Pero de estos recortes, el gobierno central sólo contribuye en la mitad. La otra mitad la tienen que realizar las CCAA (que como he indicado, son las que gestionan los servicios y gran parte de las transferencias del Estado del Bienestar), cuyo gasto es mayoritariamente social (un 60%). Sus exigencias a las CCAA sólo pueden atenderse con recortes sustanciales de tal gasto que, sin ninguna duda, originarán el debilitamiento del sector público, con el enriquecimiento del sector privado, y muy en particular de los bancos y de las compañías de seguros que han deseado el desmantelamiento del Estado del Bienestar desde años. Lo dijo con toda claridad el Presidente del Banco Central Europeo, el Sr. Mario Draghi, en una entrevista al Wall Street Journal (24.02.12) cuando indicó que el Estado del Bienestar europeo no era viable. Y puso como condición para comprar deuda pública española que se privatizara el Estado del Bienestar, lo cual el gobierno Rajoy está haciendo a pies juntillas. Así de claro.



Leer más...

jueves, 12 de abril de 2012

LA CRISIS NO HA COMENZADO

La crisis no ha comenzado....Pedro Montes. Economista.

Los momentos sublimes no pueden ser prolongados. Del mismo modo, las situaciones de emergencia no pueden ser permanentes.

Estos tiempos de profunda agitación económica y financiera están siendo aprovechados por el gobierno del PP para cometer fechorías contra la inmensa mayoría de la población -reforma laboral, amnistía fiscal, subidas de precios de bienes y servicios básicos, recortes brutales presupuestarios, amenazas de todo tipo- amparándose en última instancia en la situación de emergencia que estamos viviendo. Pues bien, las razones de esa situación no son las que propaga el gobierno, insistiendo hasta la saciedad de que no hay otra alternativa que la de cerrar el déficit publico y, por tanto, recortar, recortar hasta donde el cuerpo social aguante.

No, no es eso. El problema no surge del déficit público que es necesario financiar con la emisión de deuda pública de un Estado cuya solvencia está bajo sospecha. Ni del déficit exterior de la economía española, que debe ser financiado a través de los mercados internacionales que desconfían también de la solvencia del país. Claro que estos déficits son indicadores desfavorables y estimulan la especulación o ataques financieros contra el país. Pero estas son las aguas removidas de la superficie: el mal de fondo es otro y es inabordable.

La gran cuestión es la deuda acumulada por el sector público por lo graves déficit en que se han incurrido en los últimos años y la deuda acumulada frente al exterior por los graves déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente que se han registrado a lo largo del período de vigencia del euro.



El país puede esforzarse mucho en reducir el déficit público, 15, 20, 35 miles de millones de euros, puede seguir practicando una política de recortes sucesivos que, entre otras consecuencias, hundirán mas la economía, dispararán el paro hasta un nivel insostenible, dando a esta palabra su literalidad, pero no por ello el montante de la deuda pública, unos 700.000 millones de euros, disminuirá, y por tanto la el mal de fondo de la situación de emergencia no se disipará. Y los mercados, pillos ellos, no se dejaran engañar, por eso se dice que son insaciables.

Lo mismo se puede decir del déficit exterior. El hundimiento de la actividad y la demanda contribuirán a mantener o disminuir el déficit de la balanza de pagos, pero los pasivos brutos acumulados por la economía española, que son 2,3 billones de euros, no van a desaparecer: son en gran parte compromisos de pago del sector privado que no se sabe como se van a cumplir. Y los mercados, perversos como son, expertos y escrutadores como tienen, están al tanto de las dificultades.

La conclusión es inmediata: se podrán hacer ingentes esfuerzos por recibir el respaldo de los mercados y las instituciones europeas, pero ninguno de esos esfuerzos servirán para sortear la situación de quiebra de la economía española en general y del sector público en particular. La situación de emergencia, en estas condiciones, seguirá, pero no hay, como se decía al principio, situación crítica o situación límite que perdure indefinidamente.

La crisis, pues, no ha comenzado. Queda la explosión de la crisis, que, ciertamente, no se sabe cuando y como sucederá. El gobierno da todos los síntomas de estar impresionado, acobardado y agotado, sin perder, eso sí, su sentido de la orientación a la derecha. Lo sorprendente es la tranquilidad con la que viven los dirigentes de la izquierda la crisis, sin enterarse de nada, quizás pensando que pronto vendrán tiempos mejores.




Leer más...

lunes, 9 de abril de 2012

PÁNICO EN OCCIDENTE POR LA IMPLOSIÓN DEL SISTEMA DÓLAR









Occidente en pánico por la implosión del sistema dólar
9 abril, 2012 | Filed underOpinión | Posted by redaccion POR: ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA (*)
www.enriquemunozgamarra.org

En principio la situación internacional sigue siendo muy tensa. Las fuerzas imperialistas miden sus fuerzas. Se observan mutuamente. Están incursos en un importante impasse histórico en Oriente Medio. Ambos juegan al desgaste, el uno en lo militar y el otro en lo económico. A ver si uno y otro caen bien pronto. Pero de hecho a su alrededor hay cambios inevitables. El edificio occidental está desmoronándose. Mientras el asiático, aparentemente, se edifica. El asunto es que nada es eterno en el mundo. La historia es inflexible. Quienes sostienen lo contrario terminan como el Cesar en Roma, como Hitler en la Alemania Nazi y como Mussoline Een la Italia fascista, arrasados por los pueblos. Entonces, se equivoca el eje militarista si cree que su poder perdurará eternamente. Ni siquiera su demoledora maquinaria bélica servirá para tal situación.

Definitivamente estamos en una coyuntura especial. Esto es observada con mayor claridad desde el 4 de octubre de 2011 cuando Rusia y China dieron un importante giro geoestratégico en el mundo al vetar la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas operada por Estados Unidos contra Siria. ¿Sus antecedentes? Claro. Hay antecedentes. Incluso esto llega hasta el 11 de septiembre de 2001. De esa fecha hasta la actualidad el poder imperialista anglosajón u occidental ha estado en constante declive. Lo central de esto ha sido la implosión del sistema dólar en medio de la bancarrota de la economía estadounidense que ahora esta avanzando, aceleradamente, hacia una nueva moneda de Reserva Internacional.

Esto puede observarse en los siguientes hechos:

Primero, es necesario admitir que la gran crisis actual es la “Gran Depresión de2008”. La gravedad de está crisis es sólo comparable con aquella que ocurrió en 1929, es decir, con la “Gran Depresión del29”. La sobre producción y sobre acumulación de capitales han sido determinantes y, aún más complicadas, por la mortal deslocalización que incurrieron las empresas estadounidense hacia China. Pero lo central de esta “Gran depresión de2008”es haber llegado a afectar el nervio central e intocable del sistema, que en este caso, es nada más y nada menos, el sistema dólar. Es el meollo del sistema imperialista occidental. Acentuar esto es muy importante, tan importante que si no lo entendemos, simplemente, no entendemos nada de nada de lo que pasó en el norte de África (Libia), de lo que está ocurriendo ahora mismo en Oriente Medio (donde incluso se utiliza a Kofi Annan para arrasar Sira), del militarismo estadounidense y de los peligros de fascismo que hay en este mismo lugar y, en general, de esta especial coyuntura. Por supuesto las prensas occidentales y los apologistas del sistema han hecho causa común en ocultar esta situación. Para ellos la economía estadounidense está en un periodo de reactivación, incluso afirman que los índices de desempleo supuestamente habrían mejorado, cuando en los hechos sabemos que Europa y Estados Unidos están sumidos en un proceso de estancamiento económico y al que incluso van sumándose, ahora mismo, pese a sus grandiosos avances, los llamados países del BRICS que ingresan a un proceso muy peligroso de desaceleración económica que puede hacer crujir de raíz el conjunto del sistema imperialista, al no poder soportar una nueva recesión que se aproxima raudamente.


Y, a este respecto, los datos y las estadísticas son realmente contundentes. Veamos: En primer lugar el sistema financiero internacional esta enloquecido. Está claro que en las grandes tormentas, los especuladores y los inversionistas no van, precisamente a guarecerse en el dólar, como algunos afirman, sino, al oro. Eso explica, entre otras, el ascenso a niveles históricos en el valor de este metal precioso, solo frenado, en cierta forma, por el maquiavelismo de las autoridades económicas estadounidense. Las variaciones han sido persistentes en estos últimos meses e incluso, en agosto de 2011, el oro se puso por encima del platino en cuanto a costo, algo inusitado, según se dice, ocurrida sólo en las peores caídas. Detroit, la antigua meca de la industria automovilística, otrora faro deslumbrante del “sueño americano” y capital industrial del siglo XX, es una ciudad fantasma (ahora China es el mayor productor mundial de automóviles), Silicon Valley la meca de las tecnologías de semiconductores y de las computadoras también esta afectada por la preponderancia de las industrias chinas (Shangai, Guangdong y Chongqing que fue bastión de Bo Xilai). Fort Knox, prácticamente, se dice, estaría vacía (desde finales de los años cincuenta no hay auditoria), Wall street en quiebra (allí ahora se compran empresas a crédito, ya no es fuente de nuevas inversiones de capital), los laboratorios nucleares estadounidense (Alamos, Lawrernce Livermore, Oakriage) ya no son centros de postgrado para los físicos nucleares del mundo, ahora esto incluso lo encontramos en Pyongyang (RPDC), Petrochina ahora es la mayor empresa petrolera del mundo (por producción petrolera), además, tanto es el poder económico alcanzado por China en estos últimos años que ahora es el primer socio comercial de Europa, del Sudeste asiático, de Japón, de Alemania, de Rusia, de Brasil, de África, etc. etc. Sin olvidar que el desempleo en Estados Unidos es de 22 % y la Inflación de 11% (hay sobresalto y pánico en algunas prensas alternativas por difundir investigaciones de economistas como Bob Chapman). El 39 % de los hogares estadounidenses tienen problemas de desempleo, sus valores patrimoniales negativos y están en mora en los pagos de sus casas. El PIB oficial estadounidense (15 billones de dólares) estaría sobre dimensionada y en el que estarían incluyendo las exportaciones de dólares sin valor, las comisiones bancarias, los ingresos por especulación, las ventas de productos importados, etc.

Segundo, la implosión del sistema dólar. En efecto, si continuamos con nuestra abstracción, encontraremos que lo central del descalabro económico estadounidense es la implosión del dólar, es decir, la pérdida de su status de moneda de reserva internacional y el inicio en el mundo, que en este momento está, super-acelerado, de un periodo de transición hacia una nueva moneda de reserva internacional. Esto es muy importante que para algunos en un principio fue una verdadera subversión ideológica que felizmente ahora esta superándose. Entonces el yuan chino, el yen japonés, el rublo ruso, la rupia india, empiezan a jugar un papel muy importante. En esto, los acuerdos de la reciente IV Cumbre del BRICS efectuada entre 28 y 29 de Marzo de 2012 en Nueva Delhi, India, fueron realmente muy importantes. De hecho, allí ya se sentaron las bases de una futura banca mundial llamada BRICS, que en adelante, se encauzará en duros conflictos por el control de mercados, en este caso, con el FMI y el Banco Mundial. Además, allí se reforzaron los acuerdos de los negocios transfronterizos a base de sus propias monedas, pero, en especial a base del yuan Chino y que tienen mucha incidencia en el Sudeste Asiático (ASEAN) y la región del Pacifico. Proceso al cual, incluso, empiezan a adherirse países como Japón, Corea del Sur, Inglaterra y Francia. El asunto es realmente muy preocupante para los Estados Unidos. Pero el centro donde esto se caldea con mayor fuerza está en Irán. Allí los negocios del petróleo ya no son en dólares ni siquiera en euros (por el bloqueo petrolero de la Unión Europea contra Irán instigada por Estados Unidos) sino en monedas contantes y sonantes de sus compradores. Esta es una de las razones por las que hoy Estados Unidos se crepita duramente contra este país.

Tercero, sobre esta base hay un proceso de militarización muy fuerte en Estados Unidos. En efecto, si bien es cierto, que en lo referente a industria en general, Norteamérica está quebrada, sin embargo, supo mantener sus tecnologías de punta y se ha reservado, por completo, la industria armamentística. Y, a razón de ello, es aún la primera potencia militar. Además, es el mayor fabricante de armas. Sigue a la delantera en tecnologías de guerra, que cuida con desesperación para que estos no se filtren a otros países, esto fue muy claro en lo del helicóptero MH-60 Black Hawk, Stealth, siniestrado cuando hacia su Show en el supuesto aniquilamiento de Bin Laden, el 02 de mayo de 2011 en abbottabad (Pakistán). También es el que desarrolla la mayor guerra de comunicación y espionaje y tiene bajo su control (elementos de escucha) sobre importantes regiones del planeta, particularmente, sobre Rusia, China, Europa, la península coreana, Cuba, etc. etc. Cuenta con el mejor ejercito. Una fuerza aérea incomparable. Una fuerza naval de lo mejor. También el que tiene la mayor industria de aviones asesinos sin piloto (robotización de la guerra). Además, el que tiene el mayor presupuesto militar del mundo (más del 50 %). Una infinidad de bases militares (ya no solo mil) que rodean el mundo. Esto sin olvidar a su maquinaria paramilitar fascista y su reacción religiosa (anti-Islam y anti-católica) desplegada en los cinco continentes. De hecho, una inmejorable posición que incluso rebasa la situación belicosa de la Alemania Nazi de Hitler cuando este inició la Segunda Guerra Mundial en 1939. Entonces lo anterior ¿Qué configuración puede mostrarnos? Ni más ni menos a un militarismo absolutamente agresivo. Es innegable esa situación.

Cuarto, entonces, toda esta situación ha agudizado en extremo las contradicciones interimperialistas y ha pulverizado, en primer lugar, el mayor acuerdo estratégico habido entre los principales representantes del sistema imperialista, es decir la ruptura del acuerdo estratégico-económico sino-estadounidense a finales de 2010. Como se recordará este acuerdo fue firmado en 1978 entre el presidente Jimmy Carter y Teng Siao


Leer más...

miércoles, 7 de marzo de 2012

8 de MARZO: DECLARACIÓN DE LA MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES









Día Internacional de las Mujeres 2012
8 de marzo: Declaración de la Marcha Mundial de las Mujeres


Marcha Mundial de las Mujeres




Este 8 de marzo, nosotras, las mujeres de la Marcha Mundial de las Mujeres, seguimos marchando, resistiendo, y construyendo un mundo para nosotras, los otros, los pueblos, los seres vivientes y la naturaleza. Estas acciones continúan enfrentándose a los embates del paradigma mortal del capitalismo con sus falsas salidas a las crisis y de una ideología fundamentalista conservadora.

Vivenciamos un crisis del sistema capitalista, racista y patriarcal que, para sostenerse, impone brutales “medidas de austeridad” que obligan a nosotras, los pueblos, a pagar por una crisis que no hemos provocado: son recortes presupuestarios de todos los servicios sociales, disminución de salarios y de pensiones, estimulo a guerras y avance de la mercantilización de todas las esferas de la vida. Nosotras las mujeres pagamos el precio más alto: somos las primeras que seremos despedidas y que, además de las tareas domésticas más habituales, somos obligadas a asumir las funciones antes cubiertas por los servicios sociales. Tales medidas cargan el peso de la ideología patriarcal, capitalista y racista y son expresión de políticas de incentivo para que volvamos a la casa, que estimulan además el avance de la prostitución y la venta de las mujeres, el aumento de la violencia contra nosotras, el trafico y las migraciones.




Denunciamos la continua imposición de acuerdos de libre comercio, que intentan transformar los bienes comunes como la salud, la educación y el agua en mercancías, y generar un mercado de explotación de la mano de obra barata en los países del sur. Rechazamos la cultura del consumo que va empobreciendo más las comunidades, generando dependencia y exterminando las producciones locales.

Nos solidarizamos con las mujeres en lucha en Europa, especialmente en Grecia pero también en Portugal, Galicia, Estado Español, Italia y Macedonia, que se están organizando para resistir la ofensiva neoliberal y retrógrada promovida por las instituciones financieras y políticas, y sus propios gobiernos, a servicio de intereses de las corporaciones transnacionales. Nos solidarizamos también con todas las mujeres del sur que enfrentan hambrunas, empobrecimientos, esclavitud laboral y violencia pero que siguen construyendo su resistencia.

Denunciamos el avance de la militarización en todo el mundo como estrategia de control de nuestros cuerpos, vidas, movimientos y territorios y garantía para la neocolonización, el nuevo saqueo y apropiación del capital sobre los recursos naturales y la manutención del enriquecimiento de la industria armamentista en frente a la crisis. Constatamos con temor la amenaza de retorno de lo militarismo y del autoritarismo como valores en la sociedad en distintos países alrededor del mundo, como en: el Medio Oriente, en Túnez, Libia y Egipto, donde las mujeres y los pueblos continúan a luchar contra todo tipo de dictadura fundamentalista y por verdadera democracia; en Palestina donde las mujeres luchan contra el colonialismo y el sionismo en diversos países Africanos – como en Senegal donde el gobierno se utiliza de la fuerza del ejercito por intereses electorales, o en Mali donde grupos armados aterrorizan la populación civil en su lucha por controle da la región norte; en Honduras, México, Guatemala y Colombia donde hay procesos de re-militarización; y en diversos países en Asia-Oceanía donde refuerzan la presencia de las tropas militares de Estados Unidos.

Nos solidarizamos con las mujeres y los pueblos en resistencia y lucha en todos los territorios que están en guerra, bajo control militar y en riesgo de serlo, o viviendo los impactos nefastos de una presencia militar extranjera. A pesar de ello, nosotras las mujeres continuamos defendiendo nuestro territorio, cuerpo y tierra de la explotación de los ejércitos regulares e irregulares, estatales y privados.

Denunciamos la estrategia concertada de los medios de comunicación globalizados que busca revitalizar los dogmas y valores conservadores y que ponen en riesgo los logros o avances de las mujeres en el mundo. Se cierran espacios de participación, se criminaliza la protesta, y se cercea el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Nuestra autodeterminación reproductiva está amenazada donde la hemos conquistado, como, por ejemplo, en diversos países de Europa (como en Portugal y España) y de Norte América donde el aborto es legalizado, pero donde este derecho es atacado en la práctica por cortes de los presupuestos públicos que tienen como blanco los hospitales y los servicios de interrupción del embarazo. En muchos otros países, como en América Latina y varios países de Asia-Oceanía, las mujeres que abortan siguen siendo criminalizadas, como en Brasil, Japón y Vanuatu. En México se legaliza el aborto en el Distrito Federal y se criminaliza en el resto del país. En Honduras, la píldora contraceptiva de emergencia ha sido prohibida. En Nicaragua, el aborto mismo en situaciones de riesgo de vida para la madre o de violación se convierte en un delito a través de una Reforma Constitucional. Rusia sigue su ejemplo con la mujer del presidente al frente de campañas para prohibir el aborto en cualquier situación. Grupos auto-intitulados “pro-vida” defienden en realidad la muerte de las mujeres, nos insultan y a las profesionales de salud en Norte América, presionan en parlamento para rever la ley en Sudáfrica e impiden cualquier discusión en Pakistán.

Nos solidarizamos con todas las mujeres que continúan luchando y enfrentando los embates de la policía, los servidores públicos y de la justicia injusta, así como a las que enfrentan la violencia en su contra.

Frente a estas situaciones, estamos en las calles, tenemos alternativas y las estamos viviendo. Reiteramos que seguiremos fortaleciéndonos desde nuestros cuerpos y territorios en resistencia y defensa de los mismos, profundizando nuestros sueños de transformaciones estructurales en nuestras vidas y ¡marchando hasta que todas seamos libres!

Llamamos a la articulación de nuestros movimientos y a las alianzas con los otros movimientos, pues solo así construiremos un mundo en libertad.

Fuente: http://alainet.org/active/53112



Leer más...

domingo, 26 de febrero de 2012

LAS SEMEJANZAS ENTRE LA GRAN DEPRESIÓN Y LA CRISIS ACTUAL

Las semejanzas entre la Gran Depresión y ahora

EE.UU., Economia política, Europa, Internacional, Neoliberalismo y Globalización, Política Catalana, Política Española

Artículo publicado por Vicenc Navarro en la revista digital SISTEMA, 24 de febrero de 2012

Este artículo analiza las grandes similitudes que existen entre la época previa a la Gran Depresión de principios del siglo XX y ahora. El artículo subraya también las semejanzas que existen entre las respuestas que inicialmente hicieron los gobiernos estadounidenses y europeos a la Gran Depresión con las respuestas de tales gobiernos ahora, señalando la diferencia entre Estados Unidos y Europa.
En el último número (Ene-Feb 2012) de la revista de economía “Challenge”, publicada en EEUU, hay un artículo (“The 1929 Crash and the Great Recession of 2008: Why the Policy Response Is Different but Not Different Enough”) muy interesante del profesor Yiannis Kitromilides, del Center for International Business and Sustainability de la London Metropolitan University, que analiza los escritos de uno de los economistas que mejor ha estudiado las causas de la Gran Depresión de principios del siglo XX y sus consecuencias, el famoso John Kenneth Galbraith. Tal artículo muestra los enormes paralelismos que existen entre la situación que desembocó en la Gran Depresión y la situación actual, tanto en EEUU, como en la Unión Europea (UE). La enorme concentración de la riqueza y de las rentas en sectores muy minoritarios de la población, la escasa regulación de los mercados financieros, la gran regresividad fiscal, el gran desempleo y los bajos salarios son situaciones que caracterizaron el periodo pre-Gran Depresión y también el existente ahora. Pero el profesor Kitromilides señala no sólo las semejanzas en la situación pre-Gran Depresión de entonces con las de ahora, sino que también muestra las similitudes en las respuestas de los gobiernos estadounidense y europeos de entonces, con las respuestas de los mismos Gobiernos ahora.


En realidad, el artículo nos recuerda que incluso el candidato Franklin D. Roosevelt llevaba en su programa la propuesta de equilibrar el presupuesto del Estado Federal, reproduciendo así la sabiduría convencional del establishment estadounidense de aquel momento. Fue la presión popular y el enorme deterioro de la situación económica -consecuencia de las políticas de austeridad que habían caracterizado el periodo pre-Gran Depresión-, lo que hizo cambiar al Presidente Roosevelt, iniciando un giro de 180 grados en sus políticas públicas, iniciando las políticas de inversiones masivas, tanto en infraestructuras físicas como sociales, reforzando además a los sindicatos, a fin de que aumentaran los salarios y con ello el consumo y la demanda. El Presidente Roosevelt y su Administración, regularon la banca, estableciendo la Ley Glass-Steagall que dificultó los comportamientos especulativos de la banca (Para ver una exposición de las políticas públicas del New Deal, leer mi artículo “Como salir de la II Gran Depresión” Sistema Digital 29.05.09, colgado en mi blog www.vnavarro.org, sección política económica).

Es interesante notar la enorme hostilidad que el establishment financiero tenía hacia el profesor John Kenneth Galbraith. Éste había sido subdirector de la Agencia Federal encargada durante la II Guerra Mundial de controlar los precios de los bienes y consumos, lo que le creó grandes enemistades en el mundo empresarial, puesto del que tuvo que dimitir en 1943 por presiones de las fuerzas conservadoras que dominaban el Congreso de EEUU, para las cuales el profesor Galbraith mostraba “tendencias comunistas peligrosas”. Tuve oportunidad de conocerle personalmente en los años setenta. Era amigo de Paul Sweezy, fundador de la revista Monthly Review, otro gran economista odiado por el establishment económico y financiero estadounidense. Sweezy me honró con su amistad y a través de él conocí a Galbraith. Cuando éste fue Presidente de la Asociación Americana de Economistas en 1972, favoreció la creación de una asociación de economistas críticos, que más tarde establecieron la bien conocida Union for Radical Political Economics (URPE), de la cual yo fui miembro activo. Muy crítico de la sabiduría convencional que imperaba en los círculos económicos, John Kenneth Galbraith citó frecuentemente el Gran Crash como ejemplo de lo equivocadas que eran las teorías económicas dominantes. Tales políticas, que hoy definiríamos como neoliberales, tuvieron un impacto devastador.

Es un indicador del sesgo neoliberal de la mayoría de los premios Nobel de Economía (otorgados, no por la Fundación Nobel, sino por la banca escandinava) que, mientras Milton Friedman, cuya interpretación del Crash se ha manifestado como errónea, recibió tal galardón, Galbraith o Sweezy nunca fueron considerados para tal distinción. Y, sin embargo, como señala Kitromilides, toda la evidencia acumulada en la literatura científica muestra que Galbraith, y no Friedman, tenía razón. Tal como había dicho Keynes (que había sido maestro de Galbraith), la raíz de la Gran Depresión era la escasez de demanda y la desregulación del capital financiero que facilitó el comportamiento especulativo de la banca. La acumulación y concentración del capital y la baja rentabilidad del capital productivo (consecuencia de la escasa demanda), llevaron al desastre económico, conocido como la Gran Depresión, tal como está ocurriendo ahora.

Lo que es interesante notar es que, como Kitromilides también muestra, cuando la crisis explotó en EEUU y en la UE en 2008, la primera respuesta en 2009 sí que fueron las políticas expansivas. El 2009 fue un año de grandes inversiones, aunque nunca semejantes en tamaño a las ocurridas en los años treinta en EEUU y en Europa. Pero la mayor parte de tales inversiones fue para mantener el sistema financiero, sin que se aprovechara la situación para hacer cambios en tal sistema. Fue el mayor gasto público que haya existido en el mundo capitalista desarrollado, y que se gastó en los subsidios y “préstamos” a la banca. Las inversiones no financieras, en cambio, fueron muy limitadas.

A pesar de ello, la reunión del G-20 en Londres en el 2009, fue un intento de seguir las líneas expansionistas del New Deal del Presidente Roosevelt. Fue un momento (breve) de políticas expansionistas que pararon la Gran Recesión e impidieron que tales economías entraran en la Gran Depresión. Pero tal como ocurrió en los años treinta, tan pronto se revirtió la recesión, se volvió a las políticas de austeridad que hicieron tanto daño entonces y continúan haciéndolo ahora. Había ocurrido ya en 1937, en EEUU, cuando la economía comenzó a recuperarse. Inmediatamente los fanáticos del déficit (hoy los podríamos llamar los talibanes del déficit) presionaron al Presidente Roosevelt para que bajara el déficit, alertando de grandes catástrofes en caso de que no se redujera. Se redujo y apareció inmediatamente el desastre. El desempleo se disparó y el crecimiento económico paró. El Presidente Roosevelt expulsó de su Gobierno a los talibanes del déficit de entonces y volvió a sus políticas expansivas, acentuadas más tarde por la gran expansión del gasto público consecuencia de los preparativos para la entrada de EEUU en la II Guerra Mundial.


¿POR QUÉ NO ESTÁ OCURRIENDO LO MISMO EN EUROPA O INCLUSO EN EEUU? ¿POR QUÉ, A LA LUZ DEL DESASTRE DE LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD, NO SE VUELVE A LAS POLÍTICAS EXPANSIVAS?

La causa es que el capital financiero es mucho más poderoso e influyente ahora de lo que lo era entonces. Cuando el Presidente del Banco Santander, el Sr. Botín, dijo que la culpa de la crisis era de los políticos, tenía un componente de razón, pues, aún cuando, tal como el profesor Juan Torres, una de las mentes económicas más claras que tiene España, ha señalado, con razón, que el comportamiento de la banca ha sido determinante en la aparición de la crisis, el hecho es que tales comportamientos tuvieron la clara complicidad de los políticos gobernantes. Aunque Emilio Botín, al hacer su declaración, intentó disculpar a la banca, cargando la responsabilidad de la crisis en las espaldas de los políticos, la realidad, bien documentada (véase la entrevista del que fue Presidente de la banca City Group, realizada por Bill Moyers en PBS, en mi blog www.vnavarro.org) es que la banca había captado a la clase política, poniéndosela en el bolsillo.

Por cierto, aprovecho para contar una anécdota significativa de lo que estoy describiendo. Cuando Juan Torres, Alberto Garzón y yo estábamos escribiendo el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, que la editorial Aguilar deseaba publicar, ésta hizo presión para que cambiáramos algunos de sus contenidos. Y uno de ellos fue que no publicáramos el hecho, ya ampliamente documentado, de que la vicepresidenta del Gobierno de Zapatero, Mª Teresa Fernández de la Vega, presionó a los jueces para que éstos no enjuiciaran a Botín, por los muchos actos ilegales cometidos por tal señor como Presidente del Banco de Santander. Ejemplos de esta complicidad hay miles. La editorial Aguilar, a pesar de haber ya promocionado el libro en Amazon y otros medios, retiró el libro (forzándonos a publicarlo en otra editorial de menor difusión).

Pero no puedo terminar este artículo sin citar también la complicidad entre la banca y algunos centros de investigación económica financiados por ella (y que son la mayoría en España), como Fedea y otros centros de promoción del dogma neoliberal. Uno de tales centros en EEUU es el centro de estudios The Peterson Institute for International Economics, próximo a las compañías de seguros y a la banca, que ha tenido como objetivo principal convencer a la sociedad estadounidense de que la Seguridad Social es insostenible y que debe privatizarse. Pues bien, una economista de tal centro, Carmen Reinhart junto con Kenneth S. Rogoff, publicaron un estudio que pronto se convirtió en la Biblia de los abogados de la austeridad, (Carmen M. Reinhart and Kenneth S. Rogoff, This time is different: Eight Centuries of Financial Folly, publicado por Princeton University Press 2009), en el que se concluía que las políticas de austeridad son en realidad políticas expansivas, pues reducen los intereses de la deuda pública y privada. Tal conclusión derivaba de un estudio, con gran fondo matemático, que había recogido datos de muchos países.

Jaime Guajardo, Daniel Leigh y Andrea Pescatori, sin embargo, han mostrado los graves errores de tal estudio (ver su artículo “Expansionary Austerity: New International Evidence” IMF Working Paper 11/158. July 2011). Tales autores basaron su análisis en un número mayor de países. Y concluyen que, al revés de lo que escriben aquellos autores, las políticas de austeridad reducen, en lugar de expandir, el crecimiento económico. En realidad, la evidencia es tan abrumadora que ha hecho que uno de los editores de nada menos que el Financial Times, Wolfgang Munchau, escribiera “No entiendo como alguien con formación macroeconómica, y con un mínimo de honestidad y decencia, puede apoyar hoy la fantasía de que las políticas de austeridad estimulan la economía” (Why Europe’s officials lose sight of the Big Picture. The Financial Times. Oct.16, 2011). A pesar de ello, los Gobiernos continúan con tal fantasía y los gurús de la economía neoliberal, que los medios promocionan constantemente en España, continúan reproduciendo tal falsedad.




Leer más...

jueves, 9 de febrero de 2012

FORO MUNDIAL DE EDUCACIÓN: EL ROL DE LA EDUCACIÓN FRENTE A LA CRISIS CAPITALISTA








Foro Mundial de Educación-FST
El rol de la educación frente a la crisis capitalista


albamovimientos.org




Los desafíos de la educación para promover la vida en el planeta es el tema a debate en las jornadas del Foro Mundial de Educación con sede en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Este espacio cuenta con la participación de representantes de Portugal, Perú, Chile, Bélgica, España, Italia, África, Haití, Uruguay, Bolivia, Argentina y el país sede.

Estudiantes, educadoras y educadores han convertido en propio el campus central de la Universidad Federal de Río Grande del Sur para discutir el derecho a la educación en sus relaciones con la justicia ambiental. Mesas de intercambio, seminarios y actividades autogestionadas conforman el programa de este espacio hasta el 29 de enero. Diego, militante de organizaciones de pueblos originarios, afirmó “el debate en relación a la educación no puede prescindir de un horizonte transformador. Debemos construir un modelo de educación no solamente para el mercado de trabajo y el consumo. Precisamos construir desde el ámbito educativo la certeza de que América Latina puede ser una alternativa frente a la crisis capitalista”.



La educación tiene que marchar al ritmo de los tiempos y el entorno actual es de gran complejidad. Ese es el mayor reto para quienes asumen la formación de las nuevas generaciones y aspiran a que esta sea un verdadero derecho humano.

Sergio Haddad, del movimiento Ação Educativa (Brasil) formó parte del panel inicial “Crisis capitalista: causas, impacto y consecuencias para el mundo de la educación”. En su intervención llamó a que “trabajemos para que el ser humano y el medio ambiente existan en armonía y así construir un modelo realmente sustentable”. Para ello es necesario eliminar las desigualdades sociales que se han reforzado ante la crisis civilizatoria y promover valores alternativos al individualismo que separa a las personas y a los pueblos, en lugar de juntarles en la búsqueda de nuevos caminos.

Según Nélida Céspedes (CEAAL, Perú) hay que partir de enfoques interculturales críticos para enfrentar todo tipo de discriminaciones y apostarles a políticas públicas que reflejen los derechos culturales, económicos, sociales y ambientales. Pero esto precisa también cambiar de paradigmas educativos, afirmó. Ante el predominio de la “cultura del sálvese quien pueda, tenemos que conjugar el yo, el tú y el nosotros como un hecho fundamental, inseparable de esta nueva justicia social y ambiental.”

“Tenemos que tener la capacidad de hacernos preguntas, porque en dependencia de ellas será que podremos enfocar las respuestas, qué preguntas nos hacemos los educadores y las educadoras en la escuela formal y en los espacios comunitarios. Qué articulaciones estamos haciendo y profundizando”.

La feminista filipina Gigi Francisco también formuló una interrogante al auditorio: “¿Qué sistema queremos tener?”, y les invitó a “crear ese sistema a través de nuestras luchas. Hay que volver a aquellos que desafían el sistema vigente y se organizan. Nosotros los educadores y las educadoras tenemos una batalla directa en el capitalismo, tenemos que lograr que la educación sea un impulso a un mundo sostenible.”

En tanto Nélida, resaltó la construcción de pensamientos alternativos por una educación liberadora en el continente. “Nosotros como miembro de los movimientos sociales latinoamericanas pensamos que desde la educación popular tenemos mucho que aportar”. Un referente en esa lucha educativa y política se ha librado en las calles y aulas chilenas. Al respecto habló la profesora chilena Silvia Valdivia, “estamos todos trabajando de conjunto para defender la educación y también el planeta que es el único que tenemos. Hoy siento que venir al Foro Social es una oportunidad de mostrar y decir lo que hemos hecho en la defensa de la educación pública.”

La educadora peruana Nélida Céspedes finalmente planteó un modo inspirador de seguir adelante: “en tiempo de gran tensión es bueno que recordemos la necesidad de visibilizar lo imposible, de dar la pelea permanente para tornar lo imposible en lo posible”.

Fuente: http://www.albamovimientos.org/2012/01/foro-mundial-de-educacion-fst-el-rol-de-la-educacion-frente-a-la-crisis-capitalista/



Leer más...

martes, 7 de febrero de 2012

LAS MENTIRAS DE BOTÍN








Las mentiras de Botín
Miércoles, 01 de Febrero de 2012

Juan Torres Lopez


El título de este artículo puede parecer demasiado fuerte y yo mismo reconozco que lo es. Pero es que me resulta muy difícil creer que el dueño de uno de los bancos más grandes del mundo esté tan mal informado de lo que viene ocurriendo en la economía y las finanzas mundiales como para decir lo que acaba de decir sobre los culpables de la crisis. Puede ser que le suceda lo que el Premio Nobel Stiglitz dice que le pasa a los banqueros centrales, que no ven la realidad porque están muy ideologizados y solo leen aquello que corrobora sus ideas. Pero incluso así, suponiendo que las declaraciones públicas de Botín fueran simplemente el resultado de su ignorancia, lo cierto es que con ellas engaña a la gente. Y es por eso que me parece justo calificarlas como mentiras o patrañas.

Los culpables de la crisis son los bancos

Acaba de declarar Botín anunciando los resultados de su banco que los responsables de la crisis son los políticos porque "no han sabido manejar la situación" (Público, 31-01-2012, "Botín culpa a los políticos de la crisis mundial".

Es mentira. Incluso alguien tan poco sospechoso de izquierdismo como Warren Buffet, uno de las tres o cuatro inversores más ricos del mundo, lo dijo claramente: "Los bancos se han expuesto demasiado, han asumido demasiados riesgos. Así que el problema es evidentemente de los bancos. Son quienes tienen la culpa. No hay por qué echársela a nadie más" (El País, 25-05-2008, "Los bancos tienen la culpa".

Y esa es la verdad. Hoy día sabemos a ciencia cierta que los responsables últimos y directos de haber causado todo lo que ha pasado en la economía mundial han sido los bancos.

- Los bancos han provocado la crisis porque dejaron de cumplir su función de intermediarios entre el ahorro y la inversión productiva para destinar los recursos que recibían y creaban a la especulación improductiva.

- Los bancos han provocado la crisis porque, para ello, crearon y difundieron millones de productos financieros opacos y muy arriesgados, muy rentables inicialmente pero sumamente peligrosos a poco que cambiara la situación, como el tiempo demostró, es decir, pura basura financiera. La fueron acumulando en sus balances mientras traspasaban el riesgo a otros bancos o a los demás sujetos económicos y así dieron lugar a la crisis financiera.


- Los bancos han provocado la crisis porque para difundir esos productos basura recurrieron a todo tipo de artimañas, fraudes, engaños, estafas, mentiras y trampas ante su clientela. Solo en España los jueces han dictado ya más de 400 sentencia condenatorias contra los bancos por colocar a sus clientes "swaps", permutas financieras o "clips", entre otras denominaciones comerciales, como si fueran un seguro ante la variación en los tipos de interés cuando en realidad era productos muy arriesgados que solo favorecían a las entidades bancarias (El Economista. Y esos 400 no son todos los casos porque la Asociación de Usuarios Afectados por Permutas y Derivados Financieros (Asuapedefin) calcula que en España existen entre 200.000 y 400.000 particulares y minoristas con este tipo de productos financieros (El Economista, 14-11-2011, La banca acumula más de 400 sentencias en contra por los 'swaps' hipotecarios). Y hay también otros 700.000 ahorradores españoles afectados por la estafa de las llamadas participaciones preferentes que los bancos colocaron también engañosamente sus clientes por un volumen total de unos 12.000 millones de euros, (TVE, El fraude de las preferentes).

- Los bancos han provocado la crisis porque para ocultar y disimular todas esas estafas contrataron a las agencias de calificación que calificaron como de máxima solvencia a las hipotecas y los derivados que colocaban en el mercado, creando así el clima de engaño y de falsa seguridad necesario para multiplicar la difusión de millones de productos financieros que en realidad eran pura basura financiera.

- Los bancos son culpables de la crisis porque ellos mismos y sus empresas de tasación han sido los responsables directos de la subida de precios de la vivienda y de las burbujas inmobiliarias, lo que les convenía para que así aumentara el volumen de créditos que ofrecían a sus clientes.

- Los bancos son culpables de la crisis porque han abusado de su capacidad de creación de dinero mediante la generación de crédito saltándose para ello a la torera todas las reglas de la prudencia bancaria, dando créditos hipotecarios a más del 100% del valor de las viviendas o a empresas por encima de los niveles aconsejables.

- Los bancos son culpables de haber provocado la crisis porque, para aumentar sus beneficios, disimularon mediante trampas contables el riesgo que acumulaban y no acumularon el volumen de reservas necesario para hacer frente a la morosidad que irremediablemente iba a producirse como consecuencia de su propia política de sobreendeudamiento.

- Los bancos son culpables de la crisis porque es evidente que durante los últimos años han hecho todo lo que ha estado en sus manos para que los gobiernos aplicaran las políticas que han producido la gran desigualdad que a ellos les conviene para que los niveles altos de renta les proporcionen grandes volúmenes de ahorro y los bajos tengan que endeudarse más.

- Los bancos son culpables de la crisis por haber utilizado los paraísos fiscales y por ser los instrumentos necesarios para que se pueda llevar a cabo el fraude y la evasión fiscal que se encuentra a niveles tan desorbitados. Los bancos se han convertido en cooperadores necesarios del engaño a Hacienda y ellos mismos en una fuente principal de evasión de ingresos, disminuyendo así la capacidad de actuación de los gobiernos.

- Los bancos son culpables de la crisis por haber financiado también a la clase política más corrupta para que llevara a cabo las medidas de desregulación y permisividad que han ido necesitando para salir adelante.

- Los bancos son culpables de la crisis porque su actuación irresponsable les ha llevado a la quiebra impidiendo así que las empresas y consumidores dispongan de la financiación que es imprescindible para poder funcionar y crear empleo.

- Los bancos son culpables de la crisis porque, cuando estalló, en lugar de asumir el daño que habían provocado engañaron a los gobiernos y a la sociedad haciendo creer que se trataba de una situación pasajera cuando en realidad habían perdido toda su solvencia. Y porque reclamaron entonces y siguen reclamando ayudas y más ayudas como si fueran las últimas cuando saben perfectamente que todas las que reciban serán insuficientes puesto que su agujero patrimonial es gigantesco y los problemas que eso ha creado en el sistema bancario internacional es sencillamente irresoluble bajo las condiciones en que ha venido funcionando.

- Los bancos son culpables de la crisis por haber impuesto una política de retribuciones astronómicas a sus directivos para lograr así el aumento de sus beneficios con independencia de cualquier consideración ética o de los efectos de su actuación en el conjunto de la economía y la sociedad.

- Y, en fin, los bancos son culpables de la crisis porque es evidente que son ellos quienes están imponiendo las políticas que en lugar de permitirnos salir de la crisis es evidente que no llevan a una fase aún peor, de depresión, que sufriremos durante años.

La banca y la clase política

Miente también Botín cuando echa la culpa de la crisis a la clase política ocultando que la clase política no ha actuado motu proprio sino presionada constantemente por los bancos que se presentan ahora como los mercados.

Los bancos financian a los partidos, pagan a periodistas, son los dueños efectivos de los medios de comunicación, dominan incluso la decisión de los rectores universitarios y de los lideres de opinión. Son los que tienen el poder real en nuestras sociedades.

Así lo prueba mejor que nadie el propio Emilio Botín que solo gracias a que tiene más poder real que los gobiernos puede actuar con impunidad y cometer todo tipo de actos irregulares sin que sea condenado por ello. Así, según informó El País, consiguió que la entonces Secretaria de Estado de Justicia y posteriormente Vicepresidenta del Gobierno cursara al Abogado del Estado "instrucciones sobre su actuación en el caso de las cesiones de crédito", concretamente, pidiendo que no se dirigiera "acción penal alguna por presunto delito contra la Hacienda Pública, contra la citada entidad bancaria o sus representantes". Gracias a ello, ni siquiera fue juzgado por unas irregularidades financieras por las que la acusación solicitaba para el presidente del Banco de Santander "un total de 170 años de prisión y una multa de 46.242.233,92 euros (7.694.060.334 pesetas), además de una responsabilidad civil de 84.935.195,86 euros (14.132.027.499 pesetas), que es el perjuicio causado con su actuación a la Hacienda Pública". (El País, 27-05-2008, "Rato atribuye la decisión de no perseguir a Botín en 1996 a De la Vega").

Como también lo prueba el que Botín haya conseguido que el gobierno ya en funciones de Rodríguez Zapatero indultara de forma vergonzosa y vergonzante al consejero delegado del Banco de Santander condenado en firme por delinquir en el ejercicio de su actividad bancaria.

Las declaraciones de Botín ni siquiera se pueden considerar una verdad a medias. Como he demostrado en otros artículos, es verdad que la gran estafa cometida por los bancos no habría sido posible sin la complicidad de la mayoría de las autoridades, de gobiernos y bancos centrales que modificaron las leyes para que pudieran llevar a cabo sus tropelía, que miraron a otro lado cuando engañaban a la gente y cuando generaban el riesgo tremendo que se sabía que antes o después estallaría llevándose por delante a la actividad de millones de empresas y empleos. O que, ya en plena crisis, se han dedicado a salvar el bolsillo de los bancos y banqueros dándoles billones de euros a costa de los contribuyentes. Pero eso ha sido y es así, como he señalado, porque el poder real no lo tienen esas autoridades sino porque los bancos están llevando a cabo, en palabras de Habermas referidas concretamente a Europa, "la demolición de la democracia" imponiéndose cada vez más sobre los poderes representativos e incluso, como está sucediendo recientemente, suplantándolos directamente. Por eso no es nada de extrañar que Botín alabe al nuevo gobierno, es el suyo: un colega banquero, nada más y nada menos que procedente de Lehman Brothers, es el ministro de Economía y el director de la asesoría jurídica de su banco ha sido nombrado subsecretario de Presidencia (ver "Gobierno de España S.A.", Público 29-01-2012)

Y también fabula Botín cuando afirma que la reforma laboral es urgente para crear empleo y para resolver los problemas que ha planteado la crisis. Pero de eso me ocuparé en otro artículo que publicaré en los próximos días.



Leer más...

sábado, 4 de febrero de 2012

LAS RAZONES DE LA CRISIS QUE NO NOS CUENTAN

LAS RAZONES DE LA CRISIS QUE NO NOS CUENTAN .
. O CÓMO SE HACE LA LUCHA DE CLASES DESDE ARRIBA.


Andrés Piqueras , Observatorio Internacional de la Crísis.

En las sociedades europeas centrales a finales de la década de los 60 del siglo XX y muy especialmente a partir de la quiebra económico-energética de 1973, se evidenciaría el cierre del modelo de crecimiento keynesiano, ligado a lo que se llamó el “capitalismo organizado”, que entrañaba a su vez la prevalencia de la opción reformista o “socialdemócrata” en las relaciones Capital/Trabajo.

Dan cuenta de esa quiebra un par de razones estructurales, nunca aludidas en las pseudo-explicaciones de la crisis que machaconamente nos proporcionan desde todo tipo de plataformas y de medios de difusión de masas.

Por un lado, la automatización o, en general, la tendencia al desarrollo de las fuerzas productivas, que se supone inherente a la acumulación capitalista, tiende a la mayor utilización de (e innovación en) tecnologías intensivas en capital.



Estas últimas entrañan una significativa menor utilización de fuerza de trabajo por unidad de capital invertido, lo que además de provocar una tendencia hacia la eliminación de empleos implica una consecuencia realmente grave para el funcionamiento capitalista, que es la sobreacumulación de capital invertido por unidad de valor que se es capaz de generar (digamos que al reducirse la masa de valor representada por la fuerza de trabajo, se restringen cada vez más los impactos de los aumentos de la productividad en la elevación de la tasa de plusvalía, y se limita también la conversión de plusvalía extraordinaria en ganancia extraordinaria, que es el objetivo básico de la inversión capitalista).


Este proceso transcurre paralelo a otro de igual calibre, y es que la tecnificación de los procesos productivos va dejando cada vez menos tiempo de trabajo excedente del que apropiarse para la obtención de plusvalía, ya que el trabajo necesario de los seres humanos (la mano de obra) va quedando más y más reducido con el desarrollo tecnológico. Esto implica que con cada aumento de composición orgánica de capital el aumento proporcional de la plusvalía es menor.

Por otra parte, se desata una feroz batalla en torno al I+D, que deviene cada vez más onerosa, dado que la rápida caducidad tecnológica no permite la satisfactoria amortización del capital invertido.


Estos procesos están en la base de la crisis de valorización del capital, que es la causa profunda o histórica de la crisis que padecemos en la actualidad, que no es sino la prolongación angustiosa de aquélla.

En todo este tiempo el capitalismo se ha desorganizado de nuevo a través de su versión “neoliberal”, dejando de lado la reforma progresiva de sí mismo y emprendiendo una ofensiva unilateral de clase en todos los frentes contra la población que vive de su trabajo.

Toda una trama de recetas “neoliberales” se pusieron en marcha, si no para salir de esa crisis (que en sí misma el capital no puede exorcizar), al menos para huir de ella hacia adelante. Entre las más importantes:

- Aumentar la explotación de la fuerza de trabajo. Tanto extensiva (duración de la jornada, horas extras, aumento de días de trabajo anuales, elevación de la edad de jubilación…), como intensiva (a través del propio proceso de tecnificación de los procesos productivos y, en general, de desarrollo de fuerzas productivas).

Esto se hizo con relativa escasa resistencia de la población gracias a la alta capacidad de sustitución de la fuerza de trabajo que proporcionaron al capital principalmente tres factores: a) el incremento del ejército de reserva mundial que se produjo con la entrada del Segundo Mundo (URSS, China, etc.) en la órbita capitalista, con una fuerza de trabajo enormemente más barata; b) una fuerza de trabajo migrante a escala global, lista para desempeñar el papel de ejército de reserva a discreción; c) la deslocalización empresarial, que significa que son las empresas las que emigran allá donde los costos de capital variable y circulante son menores y las exacciones fiscales mayores.

Con ello el poder social de negociación de la población trabajadora se fue a pique, y la fortaleza sindical (de unos sindicatos que además habían adaptado sus estructuras y estrategias a la época de los pactos y a la institucionalización del conflicto) quedaba seriamente mermada.

Esto queda patente en la pérdida de poder adquisitivo de la fuerza de trabajo en general, así como en el reparto de la riqueza social. En el Reino de España, la participación depurada de los salarios bajó de casi el 75% al 61% del PIB, calculado según costes de factores, entre 1967 y 2007, lo que es congruente con el hecho de que el salario promedio real esté prácticamente estancado desde principio de los años 80.

En cuanto al aumento del tiempo de trabajo, para los años 1999 y 2002, según el CIS (Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo”), un 46,4% de los trabajadores prolonga su jornada laboral más allá de la jornada nominal, y la quinta parte del conjunto de la población asalariada (un 22,3%) lo hace sin compensación económica. Los asalariados a tiempo completo, según Eurostat[1], trabajan un promedio de 8,5 horas extra a la semana, de las cuales 4,7 horas no son pagadas (lo que quiere decir que más del 10% de la jornada laboral regular acordada por convenio se le regala a la patronal). No hablemos ya de la temporalidad o en general precariedad laboral del mercado de trabajo español.

- Recortar la parte de contribución al conjunto social que aporta el gran empresariado. En general, eximir de impuestos a los ricos, al tiempo que se aumenta la carga impositiva sobre la población trabajadora.

Así, tomando de nuevo el ejemplo español, si en 2005 las rentas del trabajo sufrían una carga impositiva del 16,4%, las rentas del capital sólo tenían un 7,4%, es decir, menos de la mitad. Trece años después, en 2008, la situación apenas ha variado: 16,7% para las rentas del trabajo, 8,6% para las del capital. Esto hace que lo recaudado en la actualidad de la población trabajadora sea más de 9 veces el monto total recaudado del mundo del capital. Todo ello sin contar la evasión fiscal consentida, como consentidos están los paraísos fiscales.

Según el GESTHA, organismo de los cargos técnicos e inspectores de Hacienda (http://www.gestha.es/), las grandes fortunas y empresas españolas evadieron 42.771 millones de euros sólo en 2010. Si a ello añadimos la evasión de la pequeña y mediana empresa, según esa misma fuente, obtenemos 59.032 millones. Sumando a esto el fraude a la seguridad social que se realiza a través de la economía sumergida, nos da la enorme suma de unos 90.000 millones de euros. Los recortes sociales impuestos por el gobierno del PSOE para el periodo 2010-2013 ascienden a 50.000 millones de euros. Es decir, se podría no hacer un solo recorte si los ricos pagaran lo que les corresponde (que ya de por sí es proporcionalmente muy poco en comparación con lo que paga el resto de la sociedad).

- Reducir los servicios y gastos sociales en el conjunto de la población

Ya antes de la crisis de finales de la primera década de los 2000, si miramos los datos del Reino de España en protección social, entre 1994 y 2005 se redujeron esos gastos del 22,8 al 20,8% del PIB[2]. En la UE, a pesar de estar mucho más altos, como promedio también descendieron esos gastos: entre 1993 y 2002 pasaron del 27,4 al 26,9% del PIB[3].

- Apropiarse privadamente de los bienes públicos (esto es, la reprivatización o lo que se ha llamado también acumulación privada por desposesión colectiva).

Esto afecta tanto a los servicios públicos (sanidad, educación, transporte, comunicaciones, etc.), como a las infraestructuras (red viaria, instalaciones…), como a la riqueza natural o ecológica (territorios, recursos naturales, patentización del genoma de las especies…), etc.

- Reducir sustancialmente el capital destinado a la inversión en producción, dado que ésta ya no es tan rentable por sobreacumulación, y dedicarlo al préstamo y al ‘juego’ bursátil, esto es, básicamente a la especulación. Como si imparablemente el dinero pudiera generar dinero por sí mismo, fuera de la producción. Pero como eso sólo era un espejismo lo que se generó fue una enorme pirámide invertida de capital de crédito-deuda y especulativo en relación al capital real. Es decir, se creó una ingente suma de capital ficticio.

El Bank for International Settlements en su Quarterly Review de junio de 2011, reportaba haber recibido datos bancarios hasta diciembre de 2010 por un total de 601 billones de dólares en derivados emitidos, lo que supone más de 10 veces el PIB mundial. Otras fuentes consultadas por el Observatorio Internacional de la Crisis (http://www.observatoriodelacrisis.org/), sin embargo, estiman ese monto de capital ficticio en torno a 30 veces la riqueza mundial “real” (es decir, ¡en torno a los 1200 billones de dólares!).

Esto ha sido posible gracias a la desregulación del sistema bancario y de las finanzas, que ha permitido crecer a costa de endeudamiento (proceso que recibe el nombre de “apalancamiento”). En este caso hablaríamos de “crecer ficticiamente” (dado que el apalancamiento ha sido a costa de un capital “ficticio”).

Al mismo tiempo, los Estados hacen dejación de su soberanía, permitiendo que los Bancos Centrales se independicen de ellos, mientras que ellos mismos pasan a emitir títulos de deuda en los mercados financieros mundiales, con lo que entran como cualquier otra entidad en el “rating internacional de riesgo” dictaminado por agencias privadas, obligándose a llevar a cabo políticas ortodoxas monetarias y fiscales subordinadas a los intereses del capital financiero internacional.

A pesar de todo ello, el intento de resolución de la crisis de valorización a través del empobrecimiento de las poblaciones y del detraimiento del gasto público, ha venido generando más y más obstáculos para la realización de la ganancia (que sólo se puede consumar mediante la venta). Esto se conoce como crisis de realización que, por mucho que se haya intentado regatear a costa del crédito, la caducidad cada vez más prematura de los productos o el consumo de lujo entre otras opciones, no ha hecho sino agudizarse con los crecientes recortes salariales y sociales, agravando aún más, consecuentemente, la ya cronificada crisis de valorización, pues se entra en un bucle de sobreproducción-subconsumo, como causa derivada, del que en otros momentos históricos sólo se salió a través de la guerra o la expansión económica a nuevos territorios.

Lejos de atacar ese bucle, las medidas que se toman son sólo de evasión, destinadas a dar un poco más de tiempo a los grandes capitales. Porque en sí mismas son procíclicas, esto es, tendentes a perpetuar y reforzar la crisis. Así el creciente retraimiento de la inversión del Estado, la disminución de los servicios sociales, la bajada de salarios, el aumento de impuestos a la población trabajadora, la pérdida general del poder adquisitivo de las poblaciones y la drástica disminución del consumo conllevan la acentuación de la crisis de realización (esto es, a dificultar la venta que es como se realiza la ganancia capitalista). Socavan tan drástica como patentemente, además, los ingresos del Estado y por tanto su capacidad para intervenir como agente económico.

De todo esto se percata cualquiera. El capitalismo histórico no pudo salir de ninguna gran depresión sin una fuerte inyección de gasto público, sobre todo desde que alcanza su fase de monopolización en el último cuarto del siglo XIX. Sólo el fortalecimiento de los servicios y, en general, de la economía pública, podría dar algo más de margen a la acumulación capitalista. Luego, la pregunta clave es ¿porqué se están llevando a cabo políticas económicas procíclicas, esto es, tendentes a la depresión?

No valen las respuestas que apelan al “despiste” o a la “falta de cordura”, como se repiten por doquier últimamente cuando ya no parecen quedar otras “salidas” para explicar la crisis sistémica en la que nos encontramos.

Mejor ofrezcamos aquí algunas otras posibilidades de respuesta, que pasan por distintas claves:

I. Claves de relación de clase

- Hay un profundo cambio en la composición interna del poder mundial y de los poderes en cada formación socio-estatal. La lucha de poder entre las clases dominantes y entre las distintas expresiones del capital, nos llevan a un escenario en el que el capital financiero mundial trata de hacerse con el mando del sistema, estrangulando el poder del capital productivo, y en que las entidades estatales siguen actuando para sí, más allá de la dimensión universal del capital, con la consiguiente pugna de intereses también entre las distintas burguesías estatales, combinada con la tradicional supeditación de las burguesías de las formaciones más débiles (lumpenburguesías y burguesías delegadas) a las de las más fuertes.

- Sin embargo, ambos capitales (productivo y de interés-especulativo), junto al rentista, así como unas y otras burguesías estatales, se coordinan y aprovechan la coyuntura para reestructurar el poder de clase y golpear la fuerza histórica conseguida por el Trabajo, rebajando al máximo su poder social de negociación y desbaratando todos los dispositivos de preservación de esa fuerza y de regulación de la relación Capital/Trabajo, así como las formas institucionalizadas de pacto de clases, propias del “capitalismo organizado” keynesiano, e incluso del Estado popular o populista de muchas de las formaciones periféricas. Deprimiendo en general, más allá de ciertas excepciones que merecen análisis aparte (el grupo ALBA en América Latina, por ejemplo), las condiciones sociolaborales de las poblaciones.

II. Claves económico-estratégicas y geoestratégicas (político-militares).

Asistimos también a una lucha entre Estados vinculados al capital financiero-especulativo (los anglosajones, especialmente) y los ligados al capital productivo-extractivo (Alemania, China, Rusia, sobre todo).

Cruzándose con ella, se da la pugna del hegemón actual (EE.UU.) y países centrales subordinados (buena parte de la UE occidental, Japón, Canadá, Australia), con el potencial hegemón del siglo XXI (China), más sus posibles aliados (¿Rusia?). Las claves pasarán por un lado, por la toma de postura de unas y otras formaciones periféricas (especialmente India y los países decisivos de América Latina). Por otro, esas claves estarán vinculadas a la evolución de las crecientes rivalidades entre las potencias centrales y la decantación estratégica futura de la Gran Alemania (que puede ser la sustituidora de la UE, una vez que haya terminado de adueñarse de Europa o al menos de desencuadernar la capacidad agencial del resto de formaciones estatales europeas).

Estas medidas o procesos tienen, no obstante, al menos dos grandes elementos contradictorios y una constatación de gran importancia.

Las contradicciones:

a) El permanente socavamiento del capital productivo implica el estrangulamiento del propio modo de producción capitalista, pues sólo de él se genera la acumulación de capital.

b) Al mismo tiempo, al destruir la capacidad adquisitiva de los productores, se destruye, como hemos indicado ya, la de los consumidores (pues en el sistema capitalista unos y otros son los mismos y constituyen el único sustento final de la producción capitalista, dado que tanto las entidades empresariales como estatales son sólo consumidores intermedios del consumo final, que es el de la población).

La constatación es que no hay nadie al frente de la nave capitalista, no hay una entidad de comando. Lo cual ha sido el gran déficit de la universalización del sistema capitalista como Sistema Mundial: su incapacidad de desarrollar una entidad rectora del tipo del Estado que generó para su fase de acumulación socio-nacional.

A partir de todo ello, además, podemos atrevernos a formular algunas posibles implicaciones, aunque sea (todavía) en forma de preguntas.

La ruina consciente de sus propias bases de existencia, ¿quiere decir que de alguna manera el Capital está haciendo las maletas hacia otra forma de dominación? Si es así, ¿cuál?:

¿Una forma de extremación del capitalismo salvaje a escala mundial, funcionando a partir de un todavía muchísimo más reducido número de consumidores que en la actualidad?

¿Un postcapitalismo, con otras formas de acumulación-dominación y de apropiación de los (cada vez más escasos) recursos?

Para ambas salidas necesitaría de medidas drásticas frente a la Humanidad, y éstas pasarían de forma necesaria por la opción bélica a gran escala. Podría estar combinada con otros procesos catastróficos de carácter sanitario-epidémico y ecológico.

Irreformismo del sistema

En cualquier caso, y de momento, esta guerra de clases desde arriba, unilateralmente desatada por el Capital cuando en las formaciones centrales el Trabajo más amodorradamente integrado en el orden capitalista de consumo se encontraba (por más que en las últimas décadas fuera gracias al crédito –también en gran parte “ficticio”-), y en las periféricas ese consumo y niveles de vida se habían convertido en la aspiración legitimadora del sistema, no hace sino proclamar el agotamiento de las posibilidades del reformismo, parejo a la crisis sistémica y civilizatoria a que con toda probabilidad conducirá el colapso de la acumulación capitalista en sus núcleos centrales. El acoplamiento de las formaciones periféricas y la crisis ecológica nos dirá hasta qué punto y hasta cuándo será posible que esa acumulación se traslade a éstas.

Mientras tanto, el resultado es una acentuada deslegitimación del orden socioeconómico que la alternancia de dos partidos en las diferentes elecciones presidenciales no podrá frenar por mucho más tiempo[4]. Entramos, forzados por el desgaste del sistema y la ofensiva del gran capital, en una más que probable nueva era de enfrentamientos de clase. Estos se verán adaptados, más pronto o más tarde, a los nuevos contextos de dominación y de acumulación del capitalismo degenerativo. Su dinámica antagónica y sus resultados irán proporcionando los elementos constructivos del mundo del siglo XXI.

Se hace, en cualquier caso, cada vez más probable que en su desesperada salida cortoplacista, el mundo rico despierte al monstruo que dormía, al que tanto ha temido siempre: las fuerzas del trabajo organizado (y sublevado).


Andrés Piqueras

Observatorio Internacional de la Crisis


[1] Ver para los datos citados aquí, Hans Schweiger y Antonio Rodríguez, “La participación de los salarios”, en Taifa, seminari d’economia critica, nº 4. Barcelona, 2007

[2] Colectivo IOE. Barómetro social de España. Análisis del periodo 1994-2006. Traficantes de sueños. Madrid, 2008.

[3] Vicenç Navarro. El subdesarrollo social de España. Ediciones de Diario El Público. Madrid, 2009.

[4] La creciente ilegitimidad e ingobernabilidad de las expresiones sociopolíticas capitalistas irán probablemente aconsejando a las clases dominantes hacer gobiernos de “concertación nacional”, e ir asumiendo directamente la dirigencia del Estado, desplazando al cuerpo de gestores-administradores intermediarios entre ellas y el resto de la población.



Leer más...

sábado, 14 de enero de 2012

PARA ENTENDER LA CRISIS DEL CAPITALISMO

Para entender las crisis del capitalismo
Posted on January 7, 2012 by Alberto Garzón Espinosa

Aunque la noción de crisis se ha convertido en un lugar común, pues todo el mundo quiere salir de la crisis, es dominante aún la confusión general acerca de lo que es realmente una crisis económica. Y por más que se publican libros y libros sobre las diferentes crisis que se están dando (crisis financiera, crisis económica, crisis de la deuda, crisis ecológica, etc.) la incertidumbre se mantiene. No es tampoco extraño, pues las distintas escuelas de pensamiento -a la que nos adscribimos cada uno de los economistas- ofrecen diferentes interpretaciones de lo que está pasando y, por consiguiente, también de lo que habría que hacer para acabar con la crisis.

Mi intención es ofrecer aquí un mínimo pero solvente marco de análisis que permita clarificar el significado último de lo que es una crisis, sin entrar a valorar cuál es mi propia interpretación, con el objetivo de ayudar al lector a situar la situación actual.


Crisis es interrupción. Y, concretamente, interrupción del ciclo productivo. Esto quiere decir que se han detenido los mecanismos por los cuales nuestras economías producen bienes y servicios. Estos mecanismos son los mismos que nos permiten crear puestos de trabajo y producir bienes materiales que cada vez son mejores en términos técnicos. Es decir, lo que se ha detenido ha sido el proceso de avance económico, de crecimiento económico. Y sin él, ni tenemos empleo ni avance técnico -al menos bajo el sistema económico actual.


Para Marx y Keynes la forma más útil de entender el ciclo productivo era a partir de los esquemas que elaboró el primero de estos autores. En una economía capitalista el ciclo productivo está descrito por el proceso D-M-D’. Es el llamado ciclo del capital, y representa en abstracto el proceso por el cual un capitalista obtiene dinero (D), produce mercancías (M) y luego las vende por una cantidad de dinero superior a la inicial (D’). La diferencia entre D’ y D es el llamado excedente económico. Esto significa que cuando el capitalista recibe D’ dedica ese dinero a reiniciar el ciclo productivo de forma que ahora es D’-M-D”, donde ahora D” es mayor que D’. Esa reinversión del dinero es lo que permite, entre otras cosas, los desarrollos tecnológicos y los nuevos empleos. Y, por supuesto, el hecho de que las expectativas de lo que será D’ sean mayores que D es una condición necesaria para que el ciclo funcione. La aceptación de que este es el proceso que mueve la economía capitalista conlleva aceptar que es un sistema dinámico y siempre en evolución (1) (2).

Es este ciclo productivo el que se ha roto para la economía en su conjunto. Pero puede haberse roto por muchos sitios diferentes, ya que como proceso real no es ni homogéneo ni atemporal. Vamos a ver algunas posibilidades.

En primer lugar, este ciclo puede romperse en la obtención de las materias primas o los trabajadores necesarios para producir. Imaginemos que antes de comenzar a reproducir el ciclo, el empresario se da cuenta de que los materiales que necesita no están disponibles o se han encarecido demasiado. Por ejemplo, el trigo o el petróleo. En el caso de que falten, el ciclo no puede reproducirse de ninguna forma (crisis). En caso de que sean demasiado caros, la expectativa de ganancia será menor y por lo tanto es posible que el capitalista no quiera arriesgarse a iniciar el ciclo (crisis). Las soluciones históricas que se han dado a este tipo de crisis, analizadas desde las teorías del imperialismo, son invasiones militares a las zonas geográficas donde se encuentran los recursos necesarios. Por otra parte, también podría faltar el número de trabajadores, por ejemplo porque estamos en una economía de pleno empleo o porque sencillamente no hay gente que quiera trabajar en determinados sectores (crisis). Históricamente se han dado en determinados países, y se han resuelto siempre con inmigración o represión.

En segundo lugar, puede romperse el ciclo en el ámbito de la producción, es decir, cuando ya hay dinero invertido en la empresa. En estos casos las huelgas, los boicots, los sabotajes, etc. pueden interrumpir el proceso productivo e impedir que se complete (crisis). Históricamente se han resuelto con represión o con procesos de negociación entre las partes enfrentadas en el conflicto laboral.

En tercer lugar, puede darse al comienzo del ciclo por falta de financiación. Cuando las economías están desarrolladas lo normal es que los capitalistas individuales no tengan dinero suficiente para acometer proyectos de gran envergadura. En ese caso se recurre a los mercados financieros (desde el préstamo -también para capitalistas individuales- hasta los títulos financieros, pasando por las acciones). Cualquier crash financiero, o ruptura del canal que permite que llegue D al ciclo productivo, llevará a una interrupción del ciclo (crisis). Estamos entonces en una crisis financiera que se traslada a la economía real por lo que vulgarmente llamamos “cierre del grifo crediticio”. Otra cuestión distinta será entender por qué se produce la crisis financiera.

En cuarto lugar, puede que el ciclo se rompa al final, es decir, a la hora de vender la producción. En este caso podría pasar que no hubiera nadie a quién venderle la producción. En este caso se puede decir que el mercado se ha cerrado o ha dejado de existir. Si por ejemplo nuestra economía basa su crecimiento en vender a un país que ahora está en guerra, o se ha aislado internacionalmente, no vamos a poder vender nuestra producción. Como no podemos venderla no podemos transformar M en D’, y entramos en crisis. Lo mismo ocurre si nuestra economía depende del mercado interno, esto es, fundamentalmente de los salarios de la gente que vive en el país en cuestión. Si los salarios caen y la gente se empobrece, no se podrán vender las mercancías y se llegará a la crisis. (Una explicación más técnica de esta posibilidad la comenté aquí) Históricamente estas crisis se han resuelto de dos formas. La primera es la expansión a nuevos mercados -lo que ha hecho al capitalismo expandirse por todo el globo, y casi nunca pacíficamente- y la segunda a través del incremento del poder adquisitivo de los trabajadores.

Estas cuatro opciones generales nos señalan diferentes aspectos que pueden estar combinados en un momento histórico concreto. Como el actual, por ejemplo. Pero más allá de las interpretaciones, este marco de análisis nos permite entender que el sistema económico es el que está en crisis y que la resolución de la crisis (que no necesariamente del sistema) depende de que se haga un buen diagnóstico de lo que va mal.

Porque de lo contrario podría ocurrir que al intentar resolver un problema determinado (por ejemplo la falta de crédito) estuviéramos empeorando otro problema (por ejemplo, la falta de mercado nacional como consecuencia de rebajar los salarios). Aunque eso supone que la crisis es un problema para todos y que los que gobiernan de verdad quieren solucionarla. Lo que es mucho suponer.

Notas:

(1) Los economistas neoclásicos consideran, por el contrario, que el ciclo productivo es M-D-M. En este sistema el dinero es neutral. Esta polémica, que une a marxistas y keynesianos frente a los neoclásicos, es crucial y tiene que ver con la aceptación o no de la llamada Ley de Say. Tiene que ver también, por cierto, con la definición de lo que es el dinero. Una explicación de qué es el dinero desde una perspectiva heterodoxa puede leerse aquí.

(2) Otra forma de ver el ciclo del capital, esta vez con notación que hace referencia a las mangnitudes contables actuales, está aquí.

Artículos relacionados en Pijus Economicus:

1.Sesión “Las particularidades españolas ante la crisis global”
2.La élite social en el capitalismo
3.Para salir de la crisis hay que acabar antes con el crimen financiero
4.La crisis económica y la crisis de la enseñanza de la economía
5.Datos para confirmar la lucha de clases en España
6.La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla.
7.La verdadera crisis de Europa y la única solución posible
8.Una economía para las personas
9.Costes laborales y distribución de la renta: explicación completa para no economistas
10.La supuesta moralidad del capitalismo



Leer más...

EL MUNDO YA INGRESÓ EN LA SEGUNDA FASE DE LA CRISIS. ENTREVISTA AL COAUTOR DE "LA CRISIS DEL NEOLIBERALISMO"

El mundo ya ingresó en la segunda fase de la crisis. Entrevista
Gérard Duménil · · · · ·

08/01/12






En todas partes la derecha retomó la ofensiva. Ella se limita a la cuestión del déficit fiscal y al aumento de la deuda pública. Ella simula no ver que la austeridad presupuestaria, además de la transferencia del peso de la deuda a las clases populares que le agrada, no puede sino producir la recaída en una nueva contracción de la actividad. Se trata de la segunda fase de la crisis. Esta segunda fase no será la última. La nueva inmersión en la recesión necesitará de nuevas políticas, sostiene el economista francés Gérard Duménil en una entrevista con Jornal da Unicamp (Universidad de Campinas).

El economista francés Gérard Duménil es autor de varios libros y ensayos sobre el capitalismo contemporáneo. Este año publicó, en colaboración con Dominique Lévy, el libro La crisis del neoliberalismo (Harvard University Press, 2011). Duménil participó en una Conferencia sobre la actual crisis, realizada por el Centro de Estudios Marxistas (Cemarx), en el ámbito del programa de graduados en Ciencias Políticas del Instituto de Filosofía y Ciencias Humanidades (IFCH) de la Unicamp.

Jornal da Unicamp – Usted viene investigando el capitalismo neoliberal hace mucho tiempo. Según su análisis ¿cómo se debe caracterizar este paso actual del capitalismo?

Gérard Duménil - El neoliberalismo es la nueva etapa en la que ingresó el capitalismo durante la transición de los años 70 y 80. Yo y Dominique Lévy hablamos de un nuevo "orden social". Con esa expresión nosotros designamos la configuración de los poderes relativos de las clases sociales, dominaciones y compromisos. El neoliberalismo se caracteriza, de esta manera, por el reforzamiento del poder de las clases capitalistas en alianza con la clase de los gerentes (los cuadros), sobretodo en las cumbres de las jerarquías y de los sectores financieros.

En el transcurso de las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las clases capitalistas observaron que su poder y sus ingresos se reducían significativamente en la mayoría de los países. Resumiendo, podríamos hablar de un orden "socialdemócrata". Las circunstancias creadas por la crisis de 1929, la Segunda Guerra Mundial y la fuerza internacional del movimiento obrero habían conducido al establecimiento de este orden social relativamente favorable al desarrollo económico y a mejorar las condiciones de vida de las clases populares, obreros y empleados subalternos. El término "socialdemócrata" para caracterizar este orden social se aplicaba, evidentemente, mejor a Europa que a los Estados Unidos.

Con el establecimiento del nuevo orden social neoliberal, el funcionamiento del capitalismo se transformó radicalmente: una nueva disciplina se impuso a los trabajadores, en cuanto a las condiciones de trabajo, poder adquisitivo, protección social etc., además de la desregulación (en particular financiera), abriendo las fronteras comerciales y a la libre movilidad de los capitales en el plano internacional, libertad para invertir en el extranjero. Estos dos últimos aspectos colocaron a todos los trabajadores del mundo en una situación de competencia, cualquiera sea el nivel de salario comparativo en los diferentes países.

En las relaciones internacionales, las primeras décadas de la posguerra, aún en el viejo orden "socialdemócrata", estuvieron marcadas por prácticas imperialistas de los países centrales: en el plano económico, presión sobre los precios de las materias primas y la exportación de capitales; en el plano político: corrupción, subversión, y guerra. Con la llegada del neoliberalismo las formas imperialistas fueron renovadas. Es difícil juzgar en términos de intensidad, haciendo comparación. En términos económicos, la explosión de las inversiones directas en el extranjero durante la década de 1990 sin duda multiplicó el flujo de los beneficios extraídos de los países periféricos por las clases capitalistas del centro. El hecho de que los países de la periferia desearan recibir esas inversiones no cambia nada la naturaleza imperialista de estas prácticas; se sabe que todos los trabajadores "quieren" ser explotados antes que desempleados.



Cuando a mediados de los años 90, hemos introducido esta interpretación del neoliberalismo en términos de clase, ella despertó poco interés. Pero la explosión de las desigualdades sociales dio esta interpretación la fuerza de la evidencia. La particularidad del análisis marxista es la referencia a las clases más que los grupos sociales. Ese carácter de clase está inscripta en todas las prácticas neoliberales, e incluso los keynesianos de izquierda se expresan, ahora, en esos términos. La negativa a esta interpretación, sin embargo, todavía se mantiene; muchos no aceptan el papel importante que atribuimos a los gerentes (cuadros, administradores o ejecutivos N.dT.) en el orden social neoliberal.

Entre los marxistas, se sigue negando que el control de los medios de producción en el capitalismo moderno esté asegurado conjuntamente por las clases capitalistas y por la clase de los administradores (cuadros), lo que hace a esta última categoría un segundo componente de las clases superiores. Esta negativa es incluso más desconcertante cuando se tiene en mente que en el neoliberalismo las rentas de las categorías superiores de los gerentes se expandieron más que las rentas de los capitalistas.

JU - Para algunos autores, el neoliberalismo fue un ajuste inevitable provocado por la crisis fiscal del Estado; para otros fue el resultado, también inevitable, de la globalización.

Gérard Duménil - La explicación del neoliberalismo por "crisis fiscal" y a menudo también por la inflación es la explicación de la derecha; es una defensa de los intereses capitalistas. Ella especula con la inconsecuencia de los bloques políticos que dirigieron el orden social de la posguerra. Ellos fueron incapaces de gestionar la crisis de los años 70 y prepararon la cama para el neoliberalismo. Lo mismo ocurre con la explicación que presenta al neoliberalismo como consecuencia de la globalización. Este argumento invierte las causalidades. Lo que el neoliberalismo hizo es orientar la globalización, una vieja tendencia, hacia nuevos objetivos y acelerar su curso, abriendo el camino a la "globalización neoliberal". El movimiento altermundista luchó por otra globalización, solidaridad y no basada en la explotación en beneficio de una minoría.

JU- Usted acaba de publicar, junto a su colega Dominique Lévy, un libro sobre la actual crisis económica. En su evaluación, ¿cuál es la naturaleza de esta crisis?

Gérard Duménil – La crisis actual es una de las cuatro grandes crisis - crisis estructurales - que el capitalismo atravesó desde finales del siglo XIX: la crisis de 1890, la crisis de 1929, la crisis de la década de 1970 y la crisis actual que comenzó en 2007/2008. Estas crisis son episodios de perturbación de una duración de aproximadamente una decena de años (para las tres primeras). Que ocurren con una frecuencia de unos 40 años y separan los órdenes sociales que recordé en respuesta a la primera pregunta. La primera y la tercera de estas crisis, la de las décadas de 1890 y de 1970, continuaron en fases de caída de la tasa de ganancias y pueden ser calificadas como crisis de rentabilidad. Las otras dos crisis, la de 1929 y la actual, nosotros las llamamos como “crisis de hegemonía financiera". Son grandes explosiones que ocurren como consecuencia de prácticas de las clases superiores con el objetivo de aumentar sus ingresos y su poder. Todos los procedimientos del neoliberalismo están aquí en acción: desregulación financiera y globalización. El primer aspecto es evidente, pero la globalización fue también, como se indicará, un factor clave de la actual crisis.

La caída en la tasa de ganancia y explosión descontrolada de las prácticas de las clases capitalistas son dos grandes tipos de explicación de las grandes crisis en la obra de Marx. El primer tipo es bien conocido. En el libro III de El Capital, Marx defiende la tesis de la existencia de una "tendencia decreciente de la tasa de ganancia" inherente al carácter del cambio tecnológico en el capitalismo (la dificultad de aumentar la productividad en el trabajo, sin realizar inversiones muy costosas, lo que Marx describe como la "elevación de la composición orgánica del capital").

Nótese que Marx refuta explícitamente la imputación de la caída en la tasa de ganancia al aumento de la competencia. (El segundo mayor tipo de explicación de las crisis ya aparece en esbozo en los escritos de Marx de la década de 1840). En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx describe las clases capitalistas como aprendices de brujos, desarrollando mecanismos capitalistas bajo formas y en grados peligrosas y perdiendo, finalmente, el control sobre las consecuencias de su acción. Los aspectos financieros de la actual crisis remiten directamente a los análisis del "capital ficticio", a los que Marx dedicó largos desarrollos en el libro II de El Capital, desarrollos que hacen eco de las ideas expuesta en El Manifiesto. De una manera bien extraña, algunos marxistas sólo aceptan la explicación de las grandes crisis por caída en la rentabilidad, excluyendo cualquier otra explicación, y pasan a multiplicar cálculos mal fundamentados.

Pero la crisis actual no es una simple crisis financiera. Es la crisis de un orden social insostenible, el neoliberalismo. Esta crisis, en el centro del sistema, debería ocurrir en cualquier caso, un día u otro, pero llegó en forma particular en 2007/2008, apareciendo en los Estados Unidos. Dos tipos de mecanismos convergieron. Encontramos, por un lado, la fragilidad inducida en todos los países neoliberales por las prácticas de financierización y de la globalización (en particular financiera), prácticas impulsadas por la búsqueda desenfrenada de ganancias crecientes por parte de las clases dominantes, reforzada por el rechazo de la regulación. El Banco central de Estados Unidos, en particular, perdió el control de las tasas de interés y la capacidad de conducir las políticas macroeconómicas como resultado de la globalización financiera. Por otra parte, la crisis fue el efecto de la trayectoria económica estadounidense, una trayectoria de desequilibrios acumulados, que los Estados Unidos pudieron mantener debido a su hegemonía internacional – contrariamente a Europa que considerada en su conjunto, no conocía tales desequilibrios.

Desde 1980, el ritmo de acumulación de capital en los Estados Unidos se desaceleró en el territorio del propio país, al tiempo que aumentaron las inversiones directas en el extranjero. A esto es necesario añadir: un déficit creciente del comercio exterior, un gran aumento en el consumo (de parte de las capas más favorecida) y un endeudamiento igualmente creciente de las familias. El déficit de comercio exterior (el exceso de importaciones frente a las exportaciones) alimentaba un flujo de dólares para el resto del mundo que tuvo como único uso la compra de títulos estadounidenses, llevando a la financiación de la economía de los EE.UU. por los extranjeros- una "deuda" vis à vis de los extranjeros, simplificando un poco.

Por razones económicas, que no voy a explicar aquí, el crecimiento de la deuda externa debía ser compensado por el de la deuda interna, la de las familias y la del Estado, a fin de mantener la actividad en el territorio del país. Esto fue hecho alentando el endeudamiento de las familias por la política de crédito y de desregulación- la deuda del Gobierno podría haber reemplazado el endeudamiento de las familias pero eso iba contra las prácticas neoliberales anteriores a la crisis. Los acreedores de las familias (bancos y otros) no conservaron os créditos originales, porque los revendían bajo la forma de títulos (obligaciones), cuya mitad, más o menos, fue comprada por el reto del mundo.

De tanto prestar a las familias más allá de su capacidad para saldar las deudas, los incumplimientos al pago de los vencimientos se multiplicaron desde el comienzo del año 2006. La devaluación de esos créditos impagos desestabilizó el frágil edificio financiero, de los Estados Unidos y del mundo, sin que el Banco central de los Estados Unidos estuviese en condiciones restablecer los equilibrios en el contexto de la desregulación y de la globalización que él mismo había favorecido. Este fue el factor desencadenante, pero no el fundamental de la crisis - combinación de factores (la locura neoliberal en este dominio) y reales (la globalización, el sobre consumo estadounidense y el déficit de comercio exterior de ese país).

JU - Usted dijo en sus conferencias en Brasil que la crisis económica habría entrado en una segunda fase. ¿Como se ha venido desarrollando la crisis?

Gérard Duménil – El mundo ya ingresó en la segunda fase de la crisis. Es fácil comprender las razones. La primera etapa llegó en el otoño de 2008, cuando cayeron las grandes instituciones financieras estadounidenses, donde comenzó la recesión y la crisis se extendió al resto del mundo. Las lecciones de la crisis de 1929 fueron bien aprendidas. Los bancos centrales intervinieron masivamente para apuntalar las instituciones financieras (por temor a una repetición de la crisis bancaria de 1932) y los déficits presupuestarios de los Estados alcanzaron niveles excepcionales. Pero estas medidas keynesianas, estimulando la demanda, sólo podrían tener el efecto de un apoyo temporal de la actividad.

Los gobiernos de los países del centro aun no habían tomado conciencia del carácter estructural de la crisis. Ellos actúan como si la crisis hubiera sido puramente financiera, ya desactualizada; sin embargo, las medidas recetas keynesianas sólo crean una suspensión. Ninguna media anti neoliberal importante fue tomada en los países centrales. Son sólo políticas encaminadas a fortalecer la exploración de las clases populares.

En los Estados Unidos, la administración de Barak Obama elaboró una ley, la ley Dodd-Frank, para regular las prácticas financieras, pero los republicanos bloquearon completamente su aplicación. En otras esferas, tales como la administración de empresas, exportación, déficit del comercio exterior, nada se hizo. En Europa, la crisis no fue identificada como la crisis del neoliberalismo. Alemania se presenta como habiendo demostrado la sustentabilidad del camino neoliberal. La crisis es imputada a la incapacidad de gestión de determinados Estados, particularmente de Grecia y Portugal.

En todas partes la derecha retomó la ofensiva. Ella se limita a la cuestión del déficit fiscal y al aumento de la deuda pública. Ella simula no ver que la austeridad presupuestaria, además de la transferencia del peso de la deuda a las clases populares que le agrada, no puede sino producir la recaída en una nueva contracción de la actividad. Se trata de la segunda fase de la crisis. Esta segunda fase no será la última. La nueva inmersión en la recesión necesitará de nuevas políticas. Contrariamente a Europa, los Estados Unidos se lanzaron masivamente al financiamiento directo de la deuda pública por el Banco central (la quantitative easing). Mucho más será necesario, a pesar de la derecha. Tenemos dificultad en ver cómo Europa puede escapar de eso.

JU- Se sabe que la crisis económica ha golpeado más fuerte, al menos hasta ahora, en Estados Unidos y Europa. En la década de 1990, por el contrario, las crisis económicas fueron más fuertes en la periferia. ¿Por qué esta diferencia? ¿Cómo la actual crisis se manifiesta en diferentes regiones del mundo?

Gérard Duménil – Hasta la segunda mitad del decenio de 1990, el neoliberalismo produjo estragos en el mundo, en particular en América Latina y Asia. Incluso hoy en día, las tasas de crecimiento en América Latina siguen siendo inferiores a la de las primeras décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial y esto a pesar de la reducción masiva de los salarios reales, que fueron rebajados a la mitad durante la crisis de 1970 en algunos países de la región. En la década de 1990 - y en 2001 en la Argentina - los avances del neoliberalismo provocaron grandes crisis, de la que la crisis Argentina es un caso emblemático.
El mundo entró ahora en una nueva fase. La transición hacia el neoliberalismo provoca un tipo de "divorcio", en los países del centro, entre los intereses de las clases altas y el territorio económico del país. El caso de los Estados Unidos es espectacular. Como he dicho, las grandes empresas del país invierten cada vez menos en el territorio del país y cada vez más en el resto del mundo. La globalización ha dado lugar a un desplazamiento de la ubicación de la producción industrial hacia la periferia: en Asia, América Latina e incluso en algunos países del África subsahariana.

JU- Las políticas propuestas para superar la crisis por los dos grandes de la Unión Europea han reiterado las fórmulas neoliberales. Los mercados intimidan a los gobiernos; Sarkozy y Merkel exigen más y más recortes presupuestarios. ¿Por qué insistir en una política que, para muchos observadores, está en el origen de la crisis? ¿Qué resultado se logrará con la aplicación de tales políticas?

Gérard Duménil- Yo no creo en absoluto que el rigor presupuestario haya sido una de las causas de la crisis. Esta es la expresión de una creencia keynesiana ingenua, tan ingenua como la creencia en la capacidad de esas políticas para llevar a una salida de la crisis, prescindiendo de las necesarias transformaciones anti-neoliberales. Sin embargo, en este contexto, las políticas que tienden a erradicar el déficit provocarán una nueva caída de la producción.

JU- Muchos analistas han puesto de relieve que los partidos, ya sean de derecha o izquierda, no difieren mucho en las propuestas para enfrentar la crisis. Además, en varios países europeos como Inglaterra, España y Portugal, la derecha fue favorecida electoralmente por la crisis económica. ¿Los movimientos sociales podrían construir una alternativa de poder? ¿Cuál podría ser un programa popular para enfrentar la crisis actual?

Gérard Duménil – Nosotros no hablamos de los aspectos políticos del neoliberalismo. La alianza en la cumbre de las jerarquías sociales entre las clases capitalistas y la clase de los gerentes (cuadros) logró por diversos mecanismos apartar a las clases populares de la política "politiquera". Quiero decir: las apartó de los juegos de los partidos políticos y de los grupos de presión. Para las clases populares sólo quedó la lucha en la calle.

Es necesario hacer entrar en escena a los grupos sociales que se encuentran en la “periferia” de los gerentes (cuadros): los intelectuales y los políticos profesionales. En el compromiso social de la Posguerra, fracciones relativamente importantes de esos grupos eran partidarias de la alianza con las clases populares (a las que ellos no pertenecían), a las que ellas apoyaban en sus propios campos de actuación.

En el contexto del colapso del movimiento obrero mundial, las clases capitalistas lograron, con el neoliberalismo, sellar una alianza con las clases de los gerentes – usando el recurso de la remuneración, claramente - llevando poco a poco esos grupos periféricos (la Universidad proporciona muchas ilustraciones sobre este fenómeno) en el emprendimiento de la conquista social del neoliberalismo. La proporción de los grupos sociales motivados hacia una alianza con las clases populares se redujo considerablemente, quedando limitada a algunos grupos "iluminados" a los que yo mismo pertenezco.

El sufrimiento de las clases populares no llega al grupo de los gerentes y, en el plano político, no hay ningún gran partido de izquierda. En Francia se sabe en lo que convirtió el Partido Socialista, ganado completamente por la "globalización", un término para ocultar el neoliberalismo. Algo similar podría decirse de los demócratas en Estados Unidos y dejo a ustedes mismos juzgar la situación de Brasil a ese respecto.

La vida política – politiquera – se reduce a la alternancia entre dos partidos no equivalentes; pero el partido que se dice la izquierda es incapaz de proponer una alternativa, para no hablar de su implementación. El voto se reduce a aquello que nosotros llamamos en Francia el "voto castigo". La derecha sucede a la izquierda en España, por ejemplo, porque la izquierda estaba en el poder durante la crisis; la derecha no tiene, por supuesto, ninguna capacidad superior para gestionar la crisis.

JU- Muchos observadores han hablado de la posibilidad de extinción del euro. ¿Cree usted que esto puede ocurrir? En su evaluación, ¿cuáles serían los resultados más probables de la crisis actual?

Gérard Duménil - Es posible que algunos países salgan de la zona euro. Esto no resolvería el problema de la deuda de ellos, que se tornaría todavía impagable después de la devaluación de la nueva moneda que sustituya al euro. El problema es la cancelación de la deuda o su adopción por el Banco central. La crisis de la deuda ha llegado ahora a los países de Europa Central y será necesario que estos países tomen conciencia de la amplitud y de la verdadera naturaleza del problema.

Esto remite a las características de lo que llamamos "la tercera fase de la crisis". ¿Cuáles políticas serán tomadas frente a una nueva recesión? ¿Cómo será gestionada la crisis en Italia y luego en Francia? ¿Cómo Alemania responderá a la presión de los "mercados" (las instituciones financieras internacionales)? Una cosa es cierta: estas deudas no pueden ser pagadas, lo que exige la transferencia de ellas fuera de los bancos o una fuerte intervención en su gestión.

Ahora, el punto fundamental es la voluntad de los gobiernos de los países más poderosos de Europa, especialmente de Alemania, para fortalecer la integración Europea (en lugar de reventar la zona euro), que se opone a la voluntad de “desglobalizacion" de algunos. Ese debate esconde la cuestión central: ¿Cuál Europa? Una Europa de las clases altas o la de un nuevo compromiso de izquierda.



Gérard Duménil es investigador del CNRS. Su último libro, en colaboración con Dominique Lévy, es La crisis del neoliberalismo (Harvard University Press, 2011).



Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez


Leer más...