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jueves, 9 de febrero de 2012
FORO MUNDIAL DE EDUCACIÓN: EL ROL DE LA EDUCACIÓN FRENTE A LA CRISIS CAPITALISTA
Foro Mundial de Educación-FST
El rol de la educación frente a la crisis capitalista
albamovimientos.org
Los desafíos de la educación para promover la vida en el planeta es el tema a debate en las jornadas del Foro Mundial de Educación con sede en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Este espacio cuenta con la participación de representantes de Portugal, Perú, Chile, Bélgica, España, Italia, África, Haití, Uruguay, Bolivia, Argentina y el país sede.
Estudiantes, educadoras y educadores han convertido en propio el campus central de la Universidad Federal de Río Grande del Sur para discutir el derecho a la educación en sus relaciones con la justicia ambiental. Mesas de intercambio, seminarios y actividades autogestionadas conforman el programa de este espacio hasta el 29 de enero. Diego, militante de organizaciones de pueblos originarios, afirmó “el debate en relación a la educación no puede prescindir de un horizonte transformador. Debemos construir un modelo de educación no solamente para el mercado de trabajo y el consumo. Precisamos construir desde el ámbito educativo la certeza de que América Latina puede ser una alternativa frente a la crisis capitalista”.
La educación tiene que marchar al ritmo de los tiempos y el entorno actual es de gran complejidad. Ese es el mayor reto para quienes asumen la formación de las nuevas generaciones y aspiran a que esta sea un verdadero derecho humano.
Sergio Haddad, del movimiento Ação Educativa (Brasil) formó parte del panel inicial “Crisis capitalista: causas, impacto y consecuencias para el mundo de la educación”. En su intervención llamó a que “trabajemos para que el ser humano y el medio ambiente existan en armonía y así construir un modelo realmente sustentable”. Para ello es necesario eliminar las desigualdades sociales que se han reforzado ante la crisis civilizatoria y promover valores alternativos al individualismo que separa a las personas y a los pueblos, en lugar de juntarles en la búsqueda de nuevos caminos.
Según Nélida Céspedes (CEAAL, Perú) hay que partir de enfoques interculturales críticos para enfrentar todo tipo de discriminaciones y apostarles a políticas públicas que reflejen los derechos culturales, económicos, sociales y ambientales. Pero esto precisa también cambiar de paradigmas educativos, afirmó. Ante el predominio de la “cultura del sálvese quien pueda, tenemos que conjugar el yo, el tú y el nosotros como un hecho fundamental, inseparable de esta nueva justicia social y ambiental.”
“Tenemos que tener la capacidad de hacernos preguntas, porque en dependencia de ellas será que podremos enfocar las respuestas, qué preguntas nos hacemos los educadores y las educadoras en la escuela formal y en los espacios comunitarios. Qué articulaciones estamos haciendo y profundizando”.
La feminista filipina Gigi Francisco también formuló una interrogante al auditorio: “¿Qué sistema queremos tener?”, y les invitó a “crear ese sistema a través de nuestras luchas. Hay que volver a aquellos que desafían el sistema vigente y se organizan. Nosotros los educadores y las educadoras tenemos una batalla directa en el capitalismo, tenemos que lograr que la educación sea un impulso a un mundo sostenible.”
En tanto Nélida, resaltó la construcción de pensamientos alternativos por una educación liberadora en el continente. “Nosotros como miembro de los movimientos sociales latinoamericanas pensamos que desde la educación popular tenemos mucho que aportar”. Un referente en esa lucha educativa y política se ha librado en las calles y aulas chilenas. Al respecto habló la profesora chilena Silvia Valdivia, “estamos todos trabajando de conjunto para defender la educación y también el planeta que es el único que tenemos. Hoy siento que venir al Foro Social es una oportunidad de mostrar y decir lo que hemos hecho en la defensa de la educación pública.”
La educadora peruana Nélida Céspedes finalmente planteó un modo inspirador de seguir adelante: “en tiempo de gran tensión es bueno que recordemos la necesidad de visibilizar lo imposible, de dar la pelea permanente para tornar lo imposible en lo posible”.
Fuente: http://www.albamovimientos.org/2012/01/foro-mundial-de-educacion-fst-el-rol-de-la-educacion-frente-a-la-crisis-capitalista/
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Etiquetas:
Crisis capitalista,
Crisis medioambiental,
educación
miércoles, 19 de octubre de 2011
EMPIEZA POR EDUCAR: EL BOTÍN DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA
Empieza por educar: El botín de la educación secundaria
La fundación Empieza por Educar es la sucursal en España de la secta ultraliberal Teach for America, que se extiende por todo el mundo bajo la denominación Teach for All. Su propósito es infiltrar los centros de educación públicos con "misioneros de la causa", sustituyendo progresivamente a los profesores funcionarios y divulgando y promoviendo la ideología del libre mercado en educación ("los maestros egresados del programa Teach For America traen un fuerte liderazgo a todos los niveles del sistema escolar y de cada sector profesional, trabajando para minimizar los retos adicionales que enfrentan los niños que crecen en comunidades de bajos ingresos, construyendo la capacidad de escuelas y distritos educativos, y cambiando la ideología a través de su ejemplo y promoción de esta causa", afirman en la presentación). La estrategia parte de la captación de graduados universitarios y su posterior adoctrinamiento por medio de un cursillo de cinco semanas de duración (lo que denominan Instituto de Verano), que presuntamente les capacita para actuar a todos los efectos como profesores. Después del cursillo, y con la complicidad de las administraciones públicas implicadas, los prosélitos penetran en los centros educativos, en los que deberán permanecer dos años.
Teach for America está apadrinada por una amplísima coalición de empresas y fundaciones, entre las que destacan The Walton Family Foundation, de la cadena de supermercados Wal-Mart, la Bill & Melinda Gates Foundation, vinculada a Microsoft, Michael & Susan Dell Foundation, de Dell Inc., etc.
La presidenta del Patronato de Empieza por Educar es Ana Patricia Botín, hija del presidente del Santander, Emilio Botín, y entre los miembros del patronato están Carlos Barrabés, Sol Daurella, Olaf Díaz-Pintado, Rosa María García, Felipe Morenés, Francesc Santacana, Francesc Solé y Carlos Trascasa. Entre los socios se encuentran la Fundación Marcelino Botín, Fundación Ramón Areces, Fundación la Caixa, Uría Menéndez, Deloitte, Deutsche Post – DHL, Fundación Barclays, McKinsey & Company, Job and Talent , Fundación CYD, Trackglobe y Llorente y Cuenca.
La fundación se presentó en febrero de 2011 contando con la participación del Director General de Universidade Màrius Rubiralta y la Consejera de Educación del Gobierno de Esperanza Aguirre, Lucía Figar. Poco antes de su presentación, el Ministerio de Educación firmó un convenio de colaboración por el que se daba entrada a Empieza por Educar en el programa Campus de Excelencia Internacional. En Madrid, y a través del programa "Refuerza", la fundación comenzará sus actividades en el próximo curso 2011/12. La ORDEN 1556/2011, de 18 de abril, por la que se establecen las bases reguladoras de la concesión de subvenciones para el desarrollo del programa REFUERZA en los institutos de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid, y por la que se hace pública la convocatoria correspondiente para el curso 2011-2012 confiere a los directores de los centros educativos la capacidad para contratar con terceros la organización y realización de las actividades vinculadas al programa Refuerza hasta un 100% del coste, dejando en manos de la iniciativa privada todo el programa, al tiempo que obliga a los Departamentos Didácticos, a los profesores tutores y al Departamento de Orientación a coordinarse con los monitores y/o profesores encargados de estas actividades extraescolares. Toda una declaración de guerra.
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La fundación Empieza por Educar es la sucursal en España de la secta ultraliberal Teach for America, que se extiende por todo el mundo bajo la denominación Teach for All. Su propósito es infiltrar los centros de educación públicos con "misioneros de la causa", sustituyendo progresivamente a los profesores funcionarios y divulgando y promoviendo la ideología del libre mercado en educación ("los maestros egresados del programa Teach For America traen un fuerte liderazgo a todos los niveles del sistema escolar y de cada sector profesional, trabajando para minimizar los retos adicionales que enfrentan los niños que crecen en comunidades de bajos ingresos, construyendo la capacidad de escuelas y distritos educativos, y cambiando la ideología a través de su ejemplo y promoción de esta causa", afirman en la presentación). La estrategia parte de la captación de graduados universitarios y su posterior adoctrinamiento por medio de un cursillo de cinco semanas de duración (lo que denominan Instituto de Verano), que presuntamente les capacita para actuar a todos los efectos como profesores. Después del cursillo, y con la complicidad de las administraciones públicas implicadas, los prosélitos penetran en los centros educativos, en los que deberán permanecer dos años.
Teach for America está apadrinada por una amplísima coalición de empresas y fundaciones, entre las que destacan The Walton Family Foundation, de la cadena de supermercados Wal-Mart, la Bill & Melinda Gates Foundation, vinculada a Microsoft, Michael & Susan Dell Foundation, de Dell Inc., etc.
La presidenta del Patronato de Empieza por Educar es Ana Patricia Botín, hija del presidente del Santander, Emilio Botín, y entre los miembros del patronato están Carlos Barrabés, Sol Daurella, Olaf Díaz-Pintado, Rosa María García, Felipe Morenés, Francesc Santacana, Francesc Solé y Carlos Trascasa. Entre los socios se encuentran la Fundación Marcelino Botín, Fundación Ramón Areces, Fundación la Caixa, Uría Menéndez, Deloitte, Deutsche Post – DHL, Fundación Barclays, McKinsey & Company, Job and Talent , Fundación CYD, Trackglobe y Llorente y Cuenca.
La fundación se presentó en febrero de 2011 contando con la participación del Director General de Universidade Màrius Rubiralta y la Consejera de Educación del Gobierno de Esperanza Aguirre, Lucía Figar. Poco antes de su presentación, el Ministerio de Educación firmó un convenio de colaboración por el que se daba entrada a Empieza por Educar en el programa Campus de Excelencia Internacional. En Madrid, y a través del programa "Refuerza", la fundación comenzará sus actividades en el próximo curso 2011/12. La ORDEN 1556/2011, de 18 de abril, por la que se establecen las bases reguladoras de la concesión de subvenciones para el desarrollo del programa REFUERZA en los institutos de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid, y por la que se hace pública la convocatoria correspondiente para el curso 2011-2012 confiere a los directores de los centros educativos la capacidad para contratar con terceros la organización y realización de las actividades vinculadas al programa Refuerza hasta un 100% del coste, dejando en manos de la iniciativa privada todo el programa, al tiempo que obliga a los Departamentos Didácticos, a los profesores tutores y al Departamento de Orientación a coordinarse con los monitores y/o profesores encargados de estas actividades extraescolares. Toda una declaración de guerra.
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educación,
enseñanza pública,
neoliberalismo
domingo, 16 de octubre de 2011
RECORTES E INFAMIAS CONTRA LA ESCUELA PÚBLICA
Recortes e infamias contra la escuela pública
Gabriel Flores | Economista
nuevatribuna.es | Actualizado 08 Octubre 2011 - 10:18 h. .Madrid vive y sufre desde principios del curso escolar un duro conflicto que enfrenta al profesorado de los institutos de enseñanza secundaria y a la dirección ultraliberal del PP madrileño. Las asambleas de profesores junto a las organizaciones sindicales resisten la ofensiva de la derecha más doctrinaria y reaccionaria. Frente a una Consejería de Educación que dirige con mano de hierro la campaña de cerco, empequeñecimiento y deterioro de la escuela pública, el profesorado se ha empeñado en defender la escuela pública y los derechos y los valores de cohesión social, igualdad de oportunidades para todos los niños y jóvenes y democracia real basada en una ciudadanía formada, informada, crítica y consciente de sus derechos y obligaciones.
Profesores y profesoras muestran su voluntad de defender la escuela pública, participan de forma mayoritaria en las asambleas de sus centros, distritos y pueblos, acuden a las manifestaciones centrales, desarrollan una imaginativa actividad que aglutina y concita el apoyo de sus comunidades educativas, ofrecen los datos reales del recorte y la desorganización organizada por las autoridades de la Consejería de Educación en sus centros, intentan sumar a compañeros de infantil y primaria para que con sus propios ritmos y reivindicaciones aporten nuevas energías al movimiento de resistencia y tratan de convencer al conjunto de la ciudadanía de la justeza y el carácter social y educativo que no gremial de sus reivindicaciones.
Las autoridades educativas, los dirigentes de la Comunidad de Madrid (CAM) y del PP y los tertulianos y turiferarios que ríen sus gracietas y jalean los recortes de recursos educativos no han ahorrado infamias en su esfuerzo por confundir, mentir y ocultar las razones y los objetivos de la lucha del profesorado. Presentan a los profesores como vagos que trabajan 18 horas a la semana y no quieren trabajar 2 horas más. Otras veces, como liberados sindicales, perroflautas del 15-M que se cuelan en las asambleas donde se vota la huelga, agentes políticos de Rubalcaba, etcétera. Uno a uno, los insultos, la confusión y las difamaciones han sido desmontados. Finalmente, la CAM se ha atrincherado en el intento de reducir y confundir el conflicto educativo con la pelea electoral partidista, sabedores de que en ese terreno tienen mucho que ganar: cohesionan a su electorado y meten cuñas en el movimiento unitario del profesorado y las comunidades educativas de los centros.
Los dos recientes días de huelga, 4 y 5 de octubre, han vuelto a demostrar que la defensa de la escuela pública sigue contando con el apoyo de la mayoría de los claustros de profesores de los institutos. En torno a dos tercios del profesorado de secundaria ha secundado la huelga. La nueva y masiva manifestación ciudadana del 4 de octubre contó con más de 70.000 personas, evidenció las simpatías y el respaldo social que despierta la lucha de los profesores y supuso un contundente toque de atención a las autoridades educativas para que revoquen las instrucciones y los recortes que han impuesto y no toquen ni sigan deteriorando la escuela pública.
Las líneas que siguen pretenden aportar algunos datos sobre el deterioro que sufre en Madrid la escuela pública y una reflexión sobre los factores que pueden obstaculizar la continuidad del movimiento ciudadano que pretende preservar, frente a las autoridades educativas de la CAM, una escuela pública de calidad.
1. Los recortes han sido drásticos y evidentes
Por muchos esfuerzos que hagan para denominarlos ajustes o reorientación del gasto son recortes de recursos educativos que traban aún más las escasas posibilidades de frenar el deterioro de la escuela pública y sus secuelas más escandalosas: las altas tasas de fracaso escolar en los barrios en los que se ceba el paro, el empleo precario, los bajos salarios y la falta de oportunidades que ofrece el sistema educativo a los hijos de las familias trabajadoras de menor renta. Las comunidades educativas de cada centro conocen y sufren las consecuencias de esos recortes. Saben la disminución exacta en el número de profesores que se ha producido en cada instituto y la reducción de actividades de apoyo, refuerzo, desdobles, laboratorios, talleres, extraescolares, atención a alumnos con necesidades especiales y a las familias, etcétera… que se realizaban el curso anterior y que dejarán de realizarse este año. Conocen también parte de los retrasos, la desorganización, los cambios de criterios y la inseguridad jurídica que han sufrido y siguen sufriendo los profesores y los equipos directivos de los centros en estas primeras semanas del curso.
A estas alturas, un mes después de haber comenzado el curso y el conflicto, la Consejería de Educación aún no ha proporcionado el número exacto de profesores interinos que se han quedado sin trabajo y de profesores en expectativa (funcionarios de carrera sin destino definitivo) que siguen en su casa cobrando parte de sus sueldo y que no saben aún en qué centro, con qué horario y qué asignaturas van a impartir este curso. Los sindicatos hablan de 3.000 empleos suprimidos; la Consejería de Educación reduce significativamente esa cantidad, pero no proporciona ninguna cifra exacta.
Las cifras cantan: si a cada uno de los cerca de 20.000 profesores de enseñanza secundaria y profesores técnicos de FP en la enseñanza pública que según datos oficiales de la Consejería trabajaban en los institutos madrileños en el curso 2009-2010 se les aumenta de media 2 periodos de docencia directa a la semana, tenemos un total de 40.000 horas semanales que no podrán dedicarse a las tareas que se realizaban antes. Si esas 40.000 horas las dividimos por las 20 horas que debe impartir semanalmente cada profesor resulta que sobran 2.000 profesores que se han encontrado de pronto sin trabajo. ¡Menuda solución para la crisis: 2.000 parados más y 2.000 profesores menos!
El resultado final de ese recorte no puede ser otro que un deterioro de las clases que se imparten (por saturación de horas lectivas e incremento del número de alumnos por aula) y de las actividades no directamente lectivas (porque dejan de realizarse o se van a hacer deprisa y corriendo) que son imprescindibles para el buen funcionamiento de los centros y la buena marcha del proceso de aprendizaje. Deterioro que, en contra de lo que se cree, no supone una disminución significativa del gasto público, porque lo que es un ahorro para la CAM va a suponer un fuerte desembolso en las prestaciones por desempleo de la Seguridad Social, dado que la mayoría de los profesores interinos llevan años desarrollando su labor y tienen derecho a percibirlas durante los próximos dos años.
2. Hay un trasvase de recursos públicos hacia el negocio privado
Junto a la eliminación de recursos educativos en la escuela pública se da un hecho de parecida gravedad: se intensifica el desvío de recursos financieros a favor de intereses privados (escuelas totalmente privadas y escuelas privadas financiadas con dinero público a las que se ha convenido en denominar centros concertados)
El ahorro en costes laborales (salario bruto más costes de la seguridad social a cargo de la CAM) asociados a la supresión de 2.000 empleos de profesores de secundaria supone un gasto medio aproximado de 40.000 euros anuales por cada profesor. Por tanto, un recorte de 80 millones de euros anuales. ¡Atención!, ese coste laboral de 40.000 euros anuales por profesor supone un salario neto mensual medio de alrededor de 1.800 euros.
Al tiempo que la Consejería de Educación perfilaba la cuantía y la forma de implementar ese recorte, el BOE núm. 118 (de fecha 18 de mayo de 2011) publicaba la Ley 9/2010 de 23 de diciembre de Medidas Fiscales, Administrativas y de Racionalización del Sector Público de la Comunidad de Madrid mediante la que se elevaba de 10.000 a 30.000 euros por miembro de la unidad familiar el límite de ingresos para poder deducir en la declaración de la renta (IRPF) los gastos derivados de la enseñanza obligatoria. Así, en tiempos de austeridad y recortes extremos en las prestaciones públicas que recibían desempleados, familias sin ningún otro tipo de ingresos y personas en grave riesgo de exclusión social, otras familias, con ingresos de hasta 60.000 euros anuales, podrán desgravarse 900 euros por hijo en su declaración de la renta. De esta forma, 64,7 millones de euros (según estimaciones de la patronal ACADE, que agrupa a la mayoría de los Centros de Enseñanza Privados de España) del dinero de todos se destina a financiar los gastos educativos en centros privados de familias con posibles. Una ayudita propagandística de 900 euros por cada hijo que curse sus estudios en escuelas privadas que sustenta una hueca libertad de elección y que permitirá deducir el 15% de los gastos de escolarización, el 10% de los gastos de enseñanza de idiomas (extraescolares) y el 5% de los gastos de adquisición de vestuario de uso exclusivo escolar, tanto en centros totalmente privados como concertados.
No pareció suficiente a la Consejería de Educación. El 29 de agosto de 2011, el Director General de Becas y Ayudas a la Educación firmaba nuevas Instrucciones con más ayudas para financiar las actividades extraescolares de los centros privados concertados y contribuir a “la integración de los alumnos en el centro”. Para actividades de apoyo, refuerzo y estudio asistido, la dotación máxima por curso escolar será de hasta 350 euros por grupo y hora semanal. Para actividades de carácter cultural, científico, artístico y deportivo, otros 260 euros con las mismas condiciones. No se establece ningún tope ni cifra aproximada de los fondos públicos destinados a subvencionar esas actividades extraescolares en centros concertados; pero el cálculo no es difícil: cada hora de actividad que sobrepase el horario lectivo, suponiendo que implique a la mitad de los alumnos de educación infantil, primaria y secundaria obligatoria que cursan sus estudios en colegios privados y concertados, supondrá en torno a 3,9 millones de euros. Multiplíquense esos 3,9 millones de euros por dos o tres horas diarias y por cinco días a la semana y tendremos una cifra aproximada del monto total de la ayuda que se concede a los centros totalmente privados y a los privados concertados.
Las ayudas a la escuela concertada no acabaron ahí. El mismo Director General de Becas y Ayudas a la Educación firmaba hace apenas una semana, el 28 de septiembre de 2011, unas nuevas Instrucciones relativas a la autorización de incrementos de precios de hasta un 3% respecto a los del curso 2010-2011 de las actividades escolares complementarias, extraescolares y servicios escolares que serán subvencionadas en la cuantía mencionada antes. De esta forma, las subvenciones de la Consejería de Educación a la escuela privada no se destinan preferentemente a aliviar los costes que pagan las familias, también permitirán sufragar en mayor medida que hasta ahora los costes de las empresas privadas que hacen de la educación su negocio.
Doble vara de medir los recursos públicos que se destinan a escuelas públicas y privadas y doble política educativa encaminada a aumentar la rentabilidad del negocio educativo, abrir espacios para las empresas privadas dentro y fuera de las escuelas públicas y reforzar los negocios mercantiles, religiosos y electorales conexos.
3. La tendencia al desgaste de la movilización del profesorado
Las recientes jornadas de huelga del 4 y 5 de octubre demuestran que la mayoría del profesorado tiene la firme voluntad de mantener el pulso a las autoridades educativas. Los datos indican, no obstante, que el seguimiento ha sido ligeramente inferior al de la anterior tanda de huelgas del 20, 21 y 22 de septiembre. Conviene no menospreciar la tendencia al desgaste, pero tampoco magnificarla.
También se han podido percibir indicios y evidencias que señalan en dirección contraria: la extensión del debate y la movilización hacia otros niveles educativos (infantil, primaria, régimen especial, etcétera), la mayor participación del alumnado y de las asociaciones de madres y padres de alumnos y el avance en la comprensión y receptividad de la mayoría social –incluyendo, por tanto, sectores sociales que no simpatizan con los sindicatos o la izquierda política- con la defensa de la escuela pública que realizan conjuntamente las comunidades educativas.
Algunas de las causas que explican el seguimiento algo menor de las dos últimas jornadas de huelga son difícilmente evitables, vienen determinadas por el peso de los descuentos en los salarios netos que perciben los profesores (pérdida de un 5% del salario mensual por cada día de huelga) y por el desánimo que provoca en un sector del profesorado la falta de perspectivas de negociación derivadas del encastillamiento de la CAM en su política de deterioro y desorganización consciente de la enseñanza pública y en el infame y grosero tratamiento que reservan al profesorado.
Otros factores que potencian la tendencia al desgaste pueden ser contrarrestados con una gestión más inteligente de la movilización, buscando limitar su impacto sobre los procesos de aprendizaje del alumnado y sobre la organización de sus familias y haciendo más visible la preocupación del profesorado por estos asuntos. De igual forma, sería muy importante no facilitar la intentona de los dirigentes de la CAM de reducir el conflicto educativo a un componente más de la pelea electoral y, complementariamente, a una defensa gremial de privilegios. Para ello, sería conveniente que se dedicaran mayores y más continuados esfuerzos a tareas explicativas directas con los entornos sociales de los centros y una mejor modulación de los mensajes que se emiten; especialmente los que se hacen a través de unos medios de comunicación que, en general y con las sabidas excepciones, muestran permeabilidad a las iniciativas, razones y argumentos del profesorado.
Hay un factor de enorme complejidad que requiere del espíritu unitario y la inteligencia colectiva del profesorado para solventar su impacto negativo sobre la continuidad del movimiento. Existen dos dinámicas organizativas contradictorias que hasta ahora no han obstaculizado demasiado el desarrollo de la movilización en defensa de la escuela pública, pero que de no tratarse abierta y claramente pueden en cualquier momento dar la puntilla al movimiento: por una parte, las asambleas de profesores de la mayoría de los centros que conforman las aspiraciones comunes del conjunto del profesorado y definen las iniciativas y propuestas movilizadoras que consiguen un mayor respaldo; por otra, cinco sindicatos con muy desigual grado de representatividad entre los trabajadores de la enseñanza que deciden conjuntamente sus propias iniciativas, contando más o menos con las asambleas, y tienen muy desigual predisposición a aceptar la autonomía y las decisiones de las asambleas.
Algunos sindicatos y algunos profesores entienden, en mi opinión de forma equivocada, esa doble dinámica organizativa como una expresión de la pugna que enfrenta a los defensores del papel central de los sindicatos en la orientación y solución de este conflicto y a los que cuestionan ese liderazgo sindical y muchas de las actuaciones concretas de los sindicatos. En una versión más moderada, tratan de explicar los roces entre asambleas y sindicatos como el resultado de una rivalidad entre dos legitimidades que pretenden definir independientemente los contenidos y el calendario de las movilizaciones y las formas que éstas adoptan.
A mi entender, las contradicciones existentes entre ambas dinámicas y estructuras organizativas no son en modo alguno intratables y han podido ser superadas hasta ahora de manera razonable, aunque no por ello se han ahorrado algunos agrios debates que muestran cierta incomprensión de la energía y la fuerza que aportan sindicatos y asambleas al movimiento y la falta de finura en el tratamiento de las diferencias y los distintos puntos de vista y percepciones existentes. A la postre, las fricciones que se producen entre asambleas y sindicatos no son muy distintas que las que se dan entre los sindicatos y en el propio seno de las asambleas.
El problema fundamental que puede presentarse a partir de ahora es que la intensidad de las contradicciones aumente y dificulte la unidad en la movilización. Impedir esa escalada exige un mayor esfuerzo para tratar de forma constructiva y democrática las diferencias y una mayor masa crítica del profesorado dispuesto a aportar cordura y flexibilidad al movimiento para que la defensa de la escuela pública no pierda en las próximas semanas presencia, representatividad e iniciativa.
No es tarea fácil enfrentarse a las instancias de poder de la CAM, pero hasta ahora se ha podido mantener, reforzar y extender el conflicto en defensa de una escuela pública de calidad y por la dignidad del profesorado que trabaja en la escuela pública. Juntos se ha resistido. Juntos se puede ganar.
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Gabriel Flores | Economista
nuevatribuna.es | Actualizado 08 Octubre 2011 - 10:18 h. .Madrid vive y sufre desde principios del curso escolar un duro conflicto que enfrenta al profesorado de los institutos de enseñanza secundaria y a la dirección ultraliberal del PP madrileño. Las asambleas de profesores junto a las organizaciones sindicales resisten la ofensiva de la derecha más doctrinaria y reaccionaria. Frente a una Consejería de Educación que dirige con mano de hierro la campaña de cerco, empequeñecimiento y deterioro de la escuela pública, el profesorado se ha empeñado en defender la escuela pública y los derechos y los valores de cohesión social, igualdad de oportunidades para todos los niños y jóvenes y democracia real basada en una ciudadanía formada, informada, crítica y consciente de sus derechos y obligaciones.
Profesores y profesoras muestran su voluntad de defender la escuela pública, participan de forma mayoritaria en las asambleas de sus centros, distritos y pueblos, acuden a las manifestaciones centrales, desarrollan una imaginativa actividad que aglutina y concita el apoyo de sus comunidades educativas, ofrecen los datos reales del recorte y la desorganización organizada por las autoridades de la Consejería de Educación en sus centros, intentan sumar a compañeros de infantil y primaria para que con sus propios ritmos y reivindicaciones aporten nuevas energías al movimiento de resistencia y tratan de convencer al conjunto de la ciudadanía de la justeza y el carácter social y educativo que no gremial de sus reivindicaciones.
Las autoridades educativas, los dirigentes de la Comunidad de Madrid (CAM) y del PP y los tertulianos y turiferarios que ríen sus gracietas y jalean los recortes de recursos educativos no han ahorrado infamias en su esfuerzo por confundir, mentir y ocultar las razones y los objetivos de la lucha del profesorado. Presentan a los profesores como vagos que trabajan 18 horas a la semana y no quieren trabajar 2 horas más. Otras veces, como liberados sindicales, perroflautas del 15-M que se cuelan en las asambleas donde se vota la huelga, agentes políticos de Rubalcaba, etcétera. Uno a uno, los insultos, la confusión y las difamaciones han sido desmontados. Finalmente, la CAM se ha atrincherado en el intento de reducir y confundir el conflicto educativo con la pelea electoral partidista, sabedores de que en ese terreno tienen mucho que ganar: cohesionan a su electorado y meten cuñas en el movimiento unitario del profesorado y las comunidades educativas de los centros.
Los dos recientes días de huelga, 4 y 5 de octubre, han vuelto a demostrar que la defensa de la escuela pública sigue contando con el apoyo de la mayoría de los claustros de profesores de los institutos. En torno a dos tercios del profesorado de secundaria ha secundado la huelga. La nueva y masiva manifestación ciudadana del 4 de octubre contó con más de 70.000 personas, evidenció las simpatías y el respaldo social que despierta la lucha de los profesores y supuso un contundente toque de atención a las autoridades educativas para que revoquen las instrucciones y los recortes que han impuesto y no toquen ni sigan deteriorando la escuela pública.
Las líneas que siguen pretenden aportar algunos datos sobre el deterioro que sufre en Madrid la escuela pública y una reflexión sobre los factores que pueden obstaculizar la continuidad del movimiento ciudadano que pretende preservar, frente a las autoridades educativas de la CAM, una escuela pública de calidad.
1. Los recortes han sido drásticos y evidentes
Por muchos esfuerzos que hagan para denominarlos ajustes o reorientación del gasto son recortes de recursos educativos que traban aún más las escasas posibilidades de frenar el deterioro de la escuela pública y sus secuelas más escandalosas: las altas tasas de fracaso escolar en los barrios en los que se ceba el paro, el empleo precario, los bajos salarios y la falta de oportunidades que ofrece el sistema educativo a los hijos de las familias trabajadoras de menor renta. Las comunidades educativas de cada centro conocen y sufren las consecuencias de esos recortes. Saben la disminución exacta en el número de profesores que se ha producido en cada instituto y la reducción de actividades de apoyo, refuerzo, desdobles, laboratorios, talleres, extraescolares, atención a alumnos con necesidades especiales y a las familias, etcétera… que se realizaban el curso anterior y que dejarán de realizarse este año. Conocen también parte de los retrasos, la desorganización, los cambios de criterios y la inseguridad jurídica que han sufrido y siguen sufriendo los profesores y los equipos directivos de los centros en estas primeras semanas del curso.
A estas alturas, un mes después de haber comenzado el curso y el conflicto, la Consejería de Educación aún no ha proporcionado el número exacto de profesores interinos que se han quedado sin trabajo y de profesores en expectativa (funcionarios de carrera sin destino definitivo) que siguen en su casa cobrando parte de sus sueldo y que no saben aún en qué centro, con qué horario y qué asignaturas van a impartir este curso. Los sindicatos hablan de 3.000 empleos suprimidos; la Consejería de Educación reduce significativamente esa cantidad, pero no proporciona ninguna cifra exacta.
Las cifras cantan: si a cada uno de los cerca de 20.000 profesores de enseñanza secundaria y profesores técnicos de FP en la enseñanza pública que según datos oficiales de la Consejería trabajaban en los institutos madrileños en el curso 2009-2010 se les aumenta de media 2 periodos de docencia directa a la semana, tenemos un total de 40.000 horas semanales que no podrán dedicarse a las tareas que se realizaban antes. Si esas 40.000 horas las dividimos por las 20 horas que debe impartir semanalmente cada profesor resulta que sobran 2.000 profesores que se han encontrado de pronto sin trabajo. ¡Menuda solución para la crisis: 2.000 parados más y 2.000 profesores menos!
El resultado final de ese recorte no puede ser otro que un deterioro de las clases que se imparten (por saturación de horas lectivas e incremento del número de alumnos por aula) y de las actividades no directamente lectivas (porque dejan de realizarse o se van a hacer deprisa y corriendo) que son imprescindibles para el buen funcionamiento de los centros y la buena marcha del proceso de aprendizaje. Deterioro que, en contra de lo que se cree, no supone una disminución significativa del gasto público, porque lo que es un ahorro para la CAM va a suponer un fuerte desembolso en las prestaciones por desempleo de la Seguridad Social, dado que la mayoría de los profesores interinos llevan años desarrollando su labor y tienen derecho a percibirlas durante los próximos dos años.
2. Hay un trasvase de recursos públicos hacia el negocio privado
Junto a la eliminación de recursos educativos en la escuela pública se da un hecho de parecida gravedad: se intensifica el desvío de recursos financieros a favor de intereses privados (escuelas totalmente privadas y escuelas privadas financiadas con dinero público a las que se ha convenido en denominar centros concertados)
El ahorro en costes laborales (salario bruto más costes de la seguridad social a cargo de la CAM) asociados a la supresión de 2.000 empleos de profesores de secundaria supone un gasto medio aproximado de 40.000 euros anuales por cada profesor. Por tanto, un recorte de 80 millones de euros anuales. ¡Atención!, ese coste laboral de 40.000 euros anuales por profesor supone un salario neto mensual medio de alrededor de 1.800 euros.
Al tiempo que la Consejería de Educación perfilaba la cuantía y la forma de implementar ese recorte, el BOE núm. 118 (de fecha 18 de mayo de 2011) publicaba la Ley 9/2010 de 23 de diciembre de Medidas Fiscales, Administrativas y de Racionalización del Sector Público de la Comunidad de Madrid mediante la que se elevaba de 10.000 a 30.000 euros por miembro de la unidad familiar el límite de ingresos para poder deducir en la declaración de la renta (IRPF) los gastos derivados de la enseñanza obligatoria. Así, en tiempos de austeridad y recortes extremos en las prestaciones públicas que recibían desempleados, familias sin ningún otro tipo de ingresos y personas en grave riesgo de exclusión social, otras familias, con ingresos de hasta 60.000 euros anuales, podrán desgravarse 900 euros por hijo en su declaración de la renta. De esta forma, 64,7 millones de euros (según estimaciones de la patronal ACADE, que agrupa a la mayoría de los Centros de Enseñanza Privados de España) del dinero de todos se destina a financiar los gastos educativos en centros privados de familias con posibles. Una ayudita propagandística de 900 euros por cada hijo que curse sus estudios en escuelas privadas que sustenta una hueca libertad de elección y que permitirá deducir el 15% de los gastos de escolarización, el 10% de los gastos de enseñanza de idiomas (extraescolares) y el 5% de los gastos de adquisición de vestuario de uso exclusivo escolar, tanto en centros totalmente privados como concertados.
No pareció suficiente a la Consejería de Educación. El 29 de agosto de 2011, el Director General de Becas y Ayudas a la Educación firmaba nuevas Instrucciones con más ayudas para financiar las actividades extraescolares de los centros privados concertados y contribuir a “la integración de los alumnos en el centro”. Para actividades de apoyo, refuerzo y estudio asistido, la dotación máxima por curso escolar será de hasta 350 euros por grupo y hora semanal. Para actividades de carácter cultural, científico, artístico y deportivo, otros 260 euros con las mismas condiciones. No se establece ningún tope ni cifra aproximada de los fondos públicos destinados a subvencionar esas actividades extraescolares en centros concertados; pero el cálculo no es difícil: cada hora de actividad que sobrepase el horario lectivo, suponiendo que implique a la mitad de los alumnos de educación infantil, primaria y secundaria obligatoria que cursan sus estudios en colegios privados y concertados, supondrá en torno a 3,9 millones de euros. Multiplíquense esos 3,9 millones de euros por dos o tres horas diarias y por cinco días a la semana y tendremos una cifra aproximada del monto total de la ayuda que se concede a los centros totalmente privados y a los privados concertados.
Las ayudas a la escuela concertada no acabaron ahí. El mismo Director General de Becas y Ayudas a la Educación firmaba hace apenas una semana, el 28 de septiembre de 2011, unas nuevas Instrucciones relativas a la autorización de incrementos de precios de hasta un 3% respecto a los del curso 2010-2011 de las actividades escolares complementarias, extraescolares y servicios escolares que serán subvencionadas en la cuantía mencionada antes. De esta forma, las subvenciones de la Consejería de Educación a la escuela privada no se destinan preferentemente a aliviar los costes que pagan las familias, también permitirán sufragar en mayor medida que hasta ahora los costes de las empresas privadas que hacen de la educación su negocio.
Doble vara de medir los recursos públicos que se destinan a escuelas públicas y privadas y doble política educativa encaminada a aumentar la rentabilidad del negocio educativo, abrir espacios para las empresas privadas dentro y fuera de las escuelas públicas y reforzar los negocios mercantiles, religiosos y electorales conexos.
3. La tendencia al desgaste de la movilización del profesorado
Las recientes jornadas de huelga del 4 y 5 de octubre demuestran que la mayoría del profesorado tiene la firme voluntad de mantener el pulso a las autoridades educativas. Los datos indican, no obstante, que el seguimiento ha sido ligeramente inferior al de la anterior tanda de huelgas del 20, 21 y 22 de septiembre. Conviene no menospreciar la tendencia al desgaste, pero tampoco magnificarla.
También se han podido percibir indicios y evidencias que señalan en dirección contraria: la extensión del debate y la movilización hacia otros niveles educativos (infantil, primaria, régimen especial, etcétera), la mayor participación del alumnado y de las asociaciones de madres y padres de alumnos y el avance en la comprensión y receptividad de la mayoría social –incluyendo, por tanto, sectores sociales que no simpatizan con los sindicatos o la izquierda política- con la defensa de la escuela pública que realizan conjuntamente las comunidades educativas.
Algunas de las causas que explican el seguimiento algo menor de las dos últimas jornadas de huelga son difícilmente evitables, vienen determinadas por el peso de los descuentos en los salarios netos que perciben los profesores (pérdida de un 5% del salario mensual por cada día de huelga) y por el desánimo que provoca en un sector del profesorado la falta de perspectivas de negociación derivadas del encastillamiento de la CAM en su política de deterioro y desorganización consciente de la enseñanza pública y en el infame y grosero tratamiento que reservan al profesorado.
Otros factores que potencian la tendencia al desgaste pueden ser contrarrestados con una gestión más inteligente de la movilización, buscando limitar su impacto sobre los procesos de aprendizaje del alumnado y sobre la organización de sus familias y haciendo más visible la preocupación del profesorado por estos asuntos. De igual forma, sería muy importante no facilitar la intentona de los dirigentes de la CAM de reducir el conflicto educativo a un componente más de la pelea electoral y, complementariamente, a una defensa gremial de privilegios. Para ello, sería conveniente que se dedicaran mayores y más continuados esfuerzos a tareas explicativas directas con los entornos sociales de los centros y una mejor modulación de los mensajes que se emiten; especialmente los que se hacen a través de unos medios de comunicación que, en general y con las sabidas excepciones, muestran permeabilidad a las iniciativas, razones y argumentos del profesorado.
Hay un factor de enorme complejidad que requiere del espíritu unitario y la inteligencia colectiva del profesorado para solventar su impacto negativo sobre la continuidad del movimiento. Existen dos dinámicas organizativas contradictorias que hasta ahora no han obstaculizado demasiado el desarrollo de la movilización en defensa de la escuela pública, pero que de no tratarse abierta y claramente pueden en cualquier momento dar la puntilla al movimiento: por una parte, las asambleas de profesores de la mayoría de los centros que conforman las aspiraciones comunes del conjunto del profesorado y definen las iniciativas y propuestas movilizadoras que consiguen un mayor respaldo; por otra, cinco sindicatos con muy desigual grado de representatividad entre los trabajadores de la enseñanza que deciden conjuntamente sus propias iniciativas, contando más o menos con las asambleas, y tienen muy desigual predisposición a aceptar la autonomía y las decisiones de las asambleas.
Algunos sindicatos y algunos profesores entienden, en mi opinión de forma equivocada, esa doble dinámica organizativa como una expresión de la pugna que enfrenta a los defensores del papel central de los sindicatos en la orientación y solución de este conflicto y a los que cuestionan ese liderazgo sindical y muchas de las actuaciones concretas de los sindicatos. En una versión más moderada, tratan de explicar los roces entre asambleas y sindicatos como el resultado de una rivalidad entre dos legitimidades que pretenden definir independientemente los contenidos y el calendario de las movilizaciones y las formas que éstas adoptan.
A mi entender, las contradicciones existentes entre ambas dinámicas y estructuras organizativas no son en modo alguno intratables y han podido ser superadas hasta ahora de manera razonable, aunque no por ello se han ahorrado algunos agrios debates que muestran cierta incomprensión de la energía y la fuerza que aportan sindicatos y asambleas al movimiento y la falta de finura en el tratamiento de las diferencias y los distintos puntos de vista y percepciones existentes. A la postre, las fricciones que se producen entre asambleas y sindicatos no son muy distintas que las que se dan entre los sindicatos y en el propio seno de las asambleas.
El problema fundamental que puede presentarse a partir de ahora es que la intensidad de las contradicciones aumente y dificulte la unidad en la movilización. Impedir esa escalada exige un mayor esfuerzo para tratar de forma constructiva y democrática las diferencias y una mayor masa crítica del profesorado dispuesto a aportar cordura y flexibilidad al movimiento para que la defensa de la escuela pública no pierda en las próximas semanas presencia, representatividad e iniciativa.
No es tarea fácil enfrentarse a las instancias de poder de la CAM, pero hasta ahora se ha podido mantener, reforzar y extender el conflicto en defensa de una escuela pública de calidad y por la dignidad del profesorado que trabaja en la escuela pública. Juntos se ha resistido. Juntos se puede ganar.
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jueves, 15 de septiembre de 2011
EL DESPERTAR DE CHILE
El despertar de Chile
Mario Amorós
Radio Cooperativa
Las luchas de los estudiantes forman parte de la historia del movimiento popular chileno desde los albores del siglo XX. A finales de los años 20, la movilización de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), con Salvador Allende como su vicepresidente y presidente del Centro de Alumnos de la Escuela de Medicina, contribuyó a la caída de la dictadura del coronel Ibáñez. En 1967 y 1968, el movimiento por la reforma universitaria fue decisivo para la confluencia entre marxistas y cristianos y para la convergencia de las izquierdas en la Unidad Popular, vencedora con Allende en las elecciones de 1970. Ya en la época actual, en abril y mayo de 2006 los estudiantes secundarios convocaron marchas multitudinarias, paros y ocupaciones de sus centros de estudios para exigir un cambio radical de las políticas educativas.
Hoy muchos de aquellos “pingüinos” están en la universidad y han contribuido al desmoronamiento de la gran coartada del neoliberalismo: la inexistencia de alternativas a las políticas sociales y económicas hegemónicas. En los últimos meses, centenares de miles de personas han recorrido las principales calles de Chile para exigir el derecho a una educación pública de calidad y gratuita. Con el apoyo masivo, plural e interclasista a las demandas del movimiento estudiantil, por primera vez la mayor parte de la sociedad impugna el modelo neoliberal que impuso la dictadura militar, que concibe la educación como un negocio para grupos privados sometidos a una laxa regulación estatal, como “un bien de consumo”, según la definición ofrecida recientemente por el presidente Sebastián Piñera.
“¡Y va a caer, y va a caer la educación de Pinochet!” es una de las consignas más coreadas, ya que la dictadura militar troceó la estatal Universidad de Chile y municipalizó la educación primaria. Hoy un joven de estrato popular sólo puede acceder a la universidad endeudándose por décadas para hacer frente a unas tasas superiores a los 250 euros mensuales, en un país donde el salario mínimo no alcanza los 300 euros y el medio no supera los 800. No en vano más de cinco mil jóvenes han optado por “exiliarse” en Argentina para cursar allí sus estudios superiores.
La creatividad, la unidad, la combatividad y la capacidad propositiva del movimiento estudiantil han despertado la conciencia crítica de una sociedad herida por el terror de la dictadura, cautiva del pacto sellado por la Concertación y el pinochetismo para instalar una democracia tutelada a partir de 1990, ajena a unas formas de hacer política elitistas, arrogantes y excluyentes. Uno de los momentos culminantes de este conflicto tuvo lugar el 4 de agosto, cuando el Gobierno denegó a los estudiantes el derecho a manifestarse por la Alameda, la principal arteria de Santiago. La represión gubernamental se endureció y casi 900 jóvenes fueron detenidos. Con gran inteligencia y el recurso a las redes sociales, el movimiento estudiantil convocó a la ciudadanía a repudiar la intransigencia del Ejecutivo y aquella noche, como en los tiempos épicos de la lucha contra la dictadura, el eco de las cacerolas atronó en todos los rincones del país.
Y el 21 de agosto un millón de personas participó en el Parque O’Higgins de Santiago en el “Domingo familiar por la educación”. “Nuestras demandas no representan intereses sectoriales, apuntan a la construcción de un país libre, justo y más democrático y para eso necesitamos una educación de calidad para todos”, afirmó la presidenta de la Fech y portavoz de la Confederación de Estudiantes, la geógrafa y militante comunista de 23 años Camila Vallejo. Para lograr una educación garantizada constitucionalmente como un derecho social universal en todos sus niveles, “fundado en un sistema de educación pública, democrática, pluralista, gratuita y de calidad, orientado a la producción de conocimiento para un desarrollo integral e igualitario y a la satisfacción de las necesidades de Chile y de sus pueblos”, el movimiento estudiantil asegura que basta con una reforma tributaria y con la nacionalización de todas las minas de cobre concedidas al capital privado desde el golpe de estado de 1973.
Sus movilizaciones, junto con la reciente huelga general de 48 horas convocada por la CUT, las acciones en defensa de la Patagonia o la tenaz lucha del pueblo mapuche, tienen que servir también para tejer una alternativa política al neoliberalismo. Los movimientos sociales y la izquierda están conquistando un apoyo social creciente a dos metas determinantes para el futuro del país: la superación del paradigma neoliberal y la elaboración, con una amplia participación social, de una nueva Constitución –verdaderamente democrática- que reemplace a la vigente, impuesta en 1980 por Pinochet. Todas las encuestas detectan una caída en picado del apoyo a la coalición derechista de Piñera y a la Concertación, la alianza de socialistas, liberales y democristianos que gobernó entre 1990 y 2010, así como un ascenso de la izquierda. El nuevo ciclo electoral que se avista en el horizonte, con las elecciones municipales de 2012 y las presidenciales y parlamentarias de 2013, debe servir para cambiar el rumbo de Chile.
Los estudiantes, que citan a Salvador Allende en sus consignas y leen sus discursos en defensa del derecho a la educación y la nacionalización del cobre, han logrado el despertar de Chile, hacer realidad el último anhelo de quien como ellos empezó a luchar muy tempranamente, junto con sus compañeros, por un país más justo y democrático. Aquel deseo quedó grabado en la memoria democrática de la humanidad al final de un dramático e inolvidable discurso que resuena cada septiembre: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
- Fuente: http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20110913073452/el-despertar-de-chile/
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Mario Amorós
Radio Cooperativa
Las luchas de los estudiantes forman parte de la historia del movimiento popular chileno desde los albores del siglo XX. A finales de los años 20, la movilización de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), con Salvador Allende como su vicepresidente y presidente del Centro de Alumnos de la Escuela de Medicina, contribuyó a la caída de la dictadura del coronel Ibáñez. En 1967 y 1968, el movimiento por la reforma universitaria fue decisivo para la confluencia entre marxistas y cristianos y para la convergencia de las izquierdas en la Unidad Popular, vencedora con Allende en las elecciones de 1970. Ya en la época actual, en abril y mayo de 2006 los estudiantes secundarios convocaron marchas multitudinarias, paros y ocupaciones de sus centros de estudios para exigir un cambio radical de las políticas educativas.
Hoy muchos de aquellos “pingüinos” están en la universidad y han contribuido al desmoronamiento de la gran coartada del neoliberalismo: la inexistencia de alternativas a las políticas sociales y económicas hegemónicas. En los últimos meses, centenares de miles de personas han recorrido las principales calles de Chile para exigir el derecho a una educación pública de calidad y gratuita. Con el apoyo masivo, plural e interclasista a las demandas del movimiento estudiantil, por primera vez la mayor parte de la sociedad impugna el modelo neoliberal que impuso la dictadura militar, que concibe la educación como un negocio para grupos privados sometidos a una laxa regulación estatal, como “un bien de consumo”, según la definición ofrecida recientemente por el presidente Sebastián Piñera.
“¡Y va a caer, y va a caer la educación de Pinochet!” es una de las consignas más coreadas, ya que la dictadura militar troceó la estatal Universidad de Chile y municipalizó la educación primaria. Hoy un joven de estrato popular sólo puede acceder a la universidad endeudándose por décadas para hacer frente a unas tasas superiores a los 250 euros mensuales, en un país donde el salario mínimo no alcanza los 300 euros y el medio no supera los 800. No en vano más de cinco mil jóvenes han optado por “exiliarse” en Argentina para cursar allí sus estudios superiores.
La creatividad, la unidad, la combatividad y la capacidad propositiva del movimiento estudiantil han despertado la conciencia crítica de una sociedad herida por el terror de la dictadura, cautiva del pacto sellado por la Concertación y el pinochetismo para instalar una democracia tutelada a partir de 1990, ajena a unas formas de hacer política elitistas, arrogantes y excluyentes. Uno de los momentos culminantes de este conflicto tuvo lugar el 4 de agosto, cuando el Gobierno denegó a los estudiantes el derecho a manifestarse por la Alameda, la principal arteria de Santiago. La represión gubernamental se endureció y casi 900 jóvenes fueron detenidos. Con gran inteligencia y el recurso a las redes sociales, el movimiento estudiantil convocó a la ciudadanía a repudiar la intransigencia del Ejecutivo y aquella noche, como en los tiempos épicos de la lucha contra la dictadura, el eco de las cacerolas atronó en todos los rincones del país.
Y el 21 de agosto un millón de personas participó en el Parque O’Higgins de Santiago en el “Domingo familiar por la educación”. “Nuestras demandas no representan intereses sectoriales, apuntan a la construcción de un país libre, justo y más democrático y para eso necesitamos una educación de calidad para todos”, afirmó la presidenta de la Fech y portavoz de la Confederación de Estudiantes, la geógrafa y militante comunista de 23 años Camila Vallejo. Para lograr una educación garantizada constitucionalmente como un derecho social universal en todos sus niveles, “fundado en un sistema de educación pública, democrática, pluralista, gratuita y de calidad, orientado a la producción de conocimiento para un desarrollo integral e igualitario y a la satisfacción de las necesidades de Chile y de sus pueblos”, el movimiento estudiantil asegura que basta con una reforma tributaria y con la nacionalización de todas las minas de cobre concedidas al capital privado desde el golpe de estado de 1973.
Sus movilizaciones, junto con la reciente huelga general de 48 horas convocada por la CUT, las acciones en defensa de la Patagonia o la tenaz lucha del pueblo mapuche, tienen que servir también para tejer una alternativa política al neoliberalismo. Los movimientos sociales y la izquierda están conquistando un apoyo social creciente a dos metas determinantes para el futuro del país: la superación del paradigma neoliberal y la elaboración, con una amplia participación social, de una nueva Constitución –verdaderamente democrática- que reemplace a la vigente, impuesta en 1980 por Pinochet. Todas las encuestas detectan una caída en picado del apoyo a la coalición derechista de Piñera y a la Concertación, la alianza de socialistas, liberales y democristianos que gobernó entre 1990 y 2010, así como un ascenso de la izquierda. El nuevo ciclo electoral que se avista en el horizonte, con las elecciones municipales de 2012 y las presidenciales y parlamentarias de 2013, debe servir para cambiar el rumbo de Chile.
Los estudiantes, que citan a Salvador Allende en sus consignas y leen sus discursos en defensa del derecho a la educación y la nacionalización del cobre, han logrado el despertar de Chile, hacer realidad el último anhelo de quien como ellos empezó a luchar muy tempranamente, junto con sus compañeros, por un país más justo y democrático. Aquel deseo quedó grabado en la memoria democrática de la humanidad al final de un dramático e inolvidable discurso que resuena cada septiembre: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
- Fuente: http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20110913073452/el-despertar-de-chile/
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miércoles, 17 de agosto de 2011
LIDER ESTUDIANTIL CHILENA: "LA EDUCACIÓN DEBE DEJAR DE SER UN PRODUCTO DE MERCADO Y RETOMAR SU CARACTER SOCIAL"
Vallejo: “La educación debe dejar de ser un producto de mercado y retomar su carácter social”
Martes, agosto 16, 2011, 0:33
Destacada, Latinoamérica Comentar
Camila Vallejo
La crisis en el sistema educacional chileno emana de la implantación del modelo de economía de mercado en el sector durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), aseguró este lunes la dirigente estudiantil Camila Vallejo.
En declaraciones a la prensa, Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) afirmó, además, que la educación en su país debe dejar de ser un producto de mercado y retomar su carácter social, para reforzar la democracia y el acceso igualitario a los conocimientos.
La dirigente apunto que ese modelo se mantuvo durante los últimos 21 años, a pesar del retorno a la democracia, con la imposición de la hegemonía del mercado y el neoliberalismo.
“No ha sido tocado”, concluyó Vallejo acerca del modelo derivado de los años de la dictadura pinochetista, y reiteró que ese era el problema de fondo de la crisis educacional.
Vallejo es una de las dirigentes estudiantiles más destacadas en las movilizaciones que desde hace casi tres meses se realizan en Chile, en demanda de una profunda reestructuración del sistema y el fin del lucro en el sector.
Subrayó en sus declaraciones que los dictados del mercado erradicaron los
espacios de crítica, debates o cuestionamiento en las universidades.
La dictadura no sólo atacó las instituciones públicas mediante la represión de los alumnos y académicos, también las desmembró totalmente y eliminó su financiación, opinó la presidenta de Fech.
Vallejo acotó que para que el mercado cumpla “su papel” se fomenta la creación de instituciones basadas en el lucro, de carácter privado, y ese es un método indispensable en el funcionamiento de ese sistema.
Señaló que los estudiantes aspiran a una educación que materialice la inversión social de un Estado con proyectos estratégicos de desarrollo, en función del bienestar de los ciudadanos.
Enfatizó que no es aceptable que sea una inversión privada, a favor de unos pocos individuos.
Estudiantes secundarios y universitarios de la capital y las principales regiones del país iniciaron en mayo un movimiento de protestas y demandas que exigen el incremento en el papel del Estado en el sistema de enseñanza, así como de la financiación gubernamental.
Aunque una propuesta del presidente Sebastián Piñera recoge la promesa de entregar cuatro mil millones de pesos adicionales al proceso, los estudiantes exigieron que sea el Estado quien administre el uso de estos fondos.
Tampoco las restantes propuestas del Ejecutivo garantizan el derecho de todos los ciudadanos, sin importar su origen o etnia, a acceder al sistema de enseñanza universitaria, otra de las demandas juveniles de mayor peso, recorsó Vallejo.
“Hay una enorme segregación en el acceso a la educación en Chile, puntualizó la dirigente, y no sólo en la educación superior”.
Vallejo destacó que el poder del conocimiento que se imparte en las casas de estudio no puede seguir supeditado a un poder económico externo o a un poder político partidario externo.
El pasado sábado la Confederación de estudiantes de Chile (Confech), organización aglutinadora del movimiento estudiantil general, aprobó en Concepción no reunirse con el Congeso hasta tanto no se den pruebas de cambios que coincidan con las peticiones del alumnado.
Los jóvenes proclamaron que seguirán movilizados y ratificaron la convocatoria a una gran marcha el próximo jueves 18 de agosto.
PL
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