Mostrando entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas
sábado, 30 de marzo de 2013
Los retos del Foro Social Mundial de Túnez 2013
Los retos del Foro Social Mundial de Túnez 2013
Gustave Massiah…
El Foro Social Mundial (FSM) de Túnez, que tendrá lugar entre el 26 y el 30 de marzo de 2013,
será una oportunidad para la convergencia de los movimientos sociales y ciudadanos que
inscriben su acción en una perspectiva altermundialista. Partiendo del análisis hecho por los
propios movimientos, el FSM ofrecerá la oportunidad de pensar la evolución de la situación
mundial, haciendo hincapié en la manera de reforzar el proceso al servicio de los movimientos
sociales y ciudadanos, de sus movilizaciones, de sus luchas y de las alternativas que traen
consigo.
Entre las cuestiones que se pondrán sobre la mesa, se pueden citar la evolución de la situación
mundial, la estrategia de los movimientos, la evolución de las primaveras árabes, el nuevo ciclo
de luchas y de revoluciones y la evolución del proceso de los foros sociales mundiales.
Los movimientos y la evolución de la situación mundial
El FSM de Túnez permitirá que los movimientos confronten, a partir de sus situaciones, sus
apreciaciones sobre la evolución del estado del mundo. Pese a la profundidad de la crisis, la
burguesía financiera sigue todavía en el poder y la lógica dominante sigue siendo la de la
financiarización. Pero la mundialización está evolucionando, y sus contradicciones aumentan
hasta el punto de que se está traduciendo en una diferenciación de las situaciones de las
distintas regiones del mundo: una suerte de deriva de los continentes. Cada gran región
evoluciona con dinámicas propias, y los movimientos sociales aspiran a adaptarse a estas
nuevas situaciones. Finalmente, esta evolución modifica las condiciones de la convergencia de
los movimientos.
Leer más...
lunes, 9 de abril de 2012
PÁNICO EN OCCIDENTE POR LA IMPLOSIÓN DEL SISTEMA DÓLAR
Occidente en pánico por la implosión del sistema dólar
9 abril, 2012 | Filed underOpinión | Posted by redaccion POR: ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA (*)
www.enriquemunozgamarra.org
En principio la situación internacional sigue siendo muy tensa. Las fuerzas imperialistas miden sus fuerzas. Se observan mutuamente. Están incursos en un importante impasse histórico en Oriente Medio. Ambos juegan al desgaste, el uno en lo militar y el otro en lo económico. A ver si uno y otro caen bien pronto. Pero de hecho a su alrededor hay cambios inevitables. El edificio occidental está desmoronándose. Mientras el asiático, aparentemente, se edifica. El asunto es que nada es eterno en el mundo. La historia es inflexible. Quienes sostienen lo contrario terminan como el Cesar en Roma, como Hitler en la Alemania Nazi y como Mussoline Een la Italia fascista, arrasados por los pueblos. Entonces, se equivoca el eje militarista si cree que su poder perdurará eternamente. Ni siquiera su demoledora maquinaria bélica servirá para tal situación.
Definitivamente estamos en una coyuntura especial. Esto es observada con mayor claridad desde el 4 de octubre de 2011 cuando Rusia y China dieron un importante giro geoestratégico en el mundo al vetar la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas operada por Estados Unidos contra Siria. ¿Sus antecedentes? Claro. Hay antecedentes. Incluso esto llega hasta el 11 de septiembre de 2001. De esa fecha hasta la actualidad el poder imperialista anglosajón u occidental ha estado en constante declive. Lo central de esto ha sido la implosión del sistema dólar en medio de la bancarrota de la economía estadounidense que ahora esta avanzando, aceleradamente, hacia una nueva moneda de Reserva Internacional.
Esto puede observarse en los siguientes hechos:
Primero, es necesario admitir que la gran crisis actual es la “Gran Depresión de2008”. La gravedad de está crisis es sólo comparable con aquella que ocurrió en 1929, es decir, con la “Gran Depresión del29”. La sobre producción y sobre acumulación de capitales han sido determinantes y, aún más complicadas, por la mortal deslocalización que incurrieron las empresas estadounidense hacia China. Pero lo central de esta “Gran depresión de2008”es haber llegado a afectar el nervio central e intocable del sistema, que en este caso, es nada más y nada menos, el sistema dólar. Es el meollo del sistema imperialista occidental. Acentuar esto es muy importante, tan importante que si no lo entendemos, simplemente, no entendemos nada de nada de lo que pasó en el norte de África (Libia), de lo que está ocurriendo ahora mismo en Oriente Medio (donde incluso se utiliza a Kofi Annan para arrasar Sira), del militarismo estadounidense y de los peligros de fascismo que hay en este mismo lugar y, en general, de esta especial coyuntura. Por supuesto las prensas occidentales y los apologistas del sistema han hecho causa común en ocultar esta situación. Para ellos la economía estadounidense está en un periodo de reactivación, incluso afirman que los índices de desempleo supuestamente habrían mejorado, cuando en los hechos sabemos que Europa y Estados Unidos están sumidos en un proceso de estancamiento económico y al que incluso van sumándose, ahora mismo, pese a sus grandiosos avances, los llamados países del BRICS que ingresan a un proceso muy peligroso de desaceleración económica que puede hacer crujir de raíz el conjunto del sistema imperialista, al no poder soportar una nueva recesión que se aproxima raudamente.
Y, a este respecto, los datos y las estadísticas son realmente contundentes. Veamos: En primer lugar el sistema financiero internacional esta enloquecido. Está claro que en las grandes tormentas, los especuladores y los inversionistas no van, precisamente a guarecerse en el dólar, como algunos afirman, sino, al oro. Eso explica, entre otras, el ascenso a niveles históricos en el valor de este metal precioso, solo frenado, en cierta forma, por el maquiavelismo de las autoridades económicas estadounidense. Las variaciones han sido persistentes en estos últimos meses e incluso, en agosto de 2011, el oro se puso por encima del platino en cuanto a costo, algo inusitado, según se dice, ocurrida sólo en las peores caídas. Detroit, la antigua meca de la industria automovilística, otrora faro deslumbrante del “sueño americano” y capital industrial del siglo XX, es una ciudad fantasma (ahora China es el mayor productor mundial de automóviles), Silicon Valley la meca de las tecnologías de semiconductores y de las computadoras también esta afectada por la preponderancia de las industrias chinas (Shangai, Guangdong y Chongqing que fue bastión de Bo Xilai). Fort Knox, prácticamente, se dice, estaría vacía (desde finales de los años cincuenta no hay auditoria), Wall street en quiebra (allí ahora se compran empresas a crédito, ya no es fuente de nuevas inversiones de capital), los laboratorios nucleares estadounidense (Alamos, Lawrernce Livermore, Oakriage) ya no son centros de postgrado para los físicos nucleares del mundo, ahora esto incluso lo encontramos en Pyongyang (RPDC), Petrochina ahora es la mayor empresa petrolera del mundo (por producción petrolera), además, tanto es el poder económico alcanzado por China en estos últimos años que ahora es el primer socio comercial de Europa, del Sudeste asiático, de Japón, de Alemania, de Rusia, de Brasil, de África, etc. etc. Sin olvidar que el desempleo en Estados Unidos es de 22 % y la Inflación de 11% (hay sobresalto y pánico en algunas prensas alternativas por difundir investigaciones de economistas como Bob Chapman). El 39 % de los hogares estadounidenses tienen problemas de desempleo, sus valores patrimoniales negativos y están en mora en los pagos de sus casas. El PIB oficial estadounidense (15 billones de dólares) estaría sobre dimensionada y en el que estarían incluyendo las exportaciones de dólares sin valor, las comisiones bancarias, los ingresos por especulación, las ventas de productos importados, etc.
Segundo, la implosión del sistema dólar. En efecto, si continuamos con nuestra abstracción, encontraremos que lo central del descalabro económico estadounidense es la implosión del dólar, es decir, la pérdida de su status de moneda de reserva internacional y el inicio en el mundo, que en este momento está, super-acelerado, de un periodo de transición hacia una nueva moneda de reserva internacional. Esto es muy importante que para algunos en un principio fue una verdadera subversión ideológica que felizmente ahora esta superándose. Entonces el yuan chino, el yen japonés, el rublo ruso, la rupia india, empiezan a jugar un papel muy importante. En esto, los acuerdos de la reciente IV Cumbre del BRICS efectuada entre 28 y 29 de Marzo de 2012 en Nueva Delhi, India, fueron realmente muy importantes. De hecho, allí ya se sentaron las bases de una futura banca mundial llamada BRICS, que en adelante, se encauzará en duros conflictos por el control de mercados, en este caso, con el FMI y el Banco Mundial. Además, allí se reforzaron los acuerdos de los negocios transfronterizos a base de sus propias monedas, pero, en especial a base del yuan Chino y que tienen mucha incidencia en el Sudeste Asiático (ASEAN) y la región del Pacifico. Proceso al cual, incluso, empiezan a adherirse países como Japón, Corea del Sur, Inglaterra y Francia. El asunto es realmente muy preocupante para los Estados Unidos. Pero el centro donde esto se caldea con mayor fuerza está en Irán. Allí los negocios del petróleo ya no son en dólares ni siquiera en euros (por el bloqueo petrolero de la Unión Europea contra Irán instigada por Estados Unidos) sino en monedas contantes y sonantes de sus compradores. Esta es una de las razones por las que hoy Estados Unidos se crepita duramente contra este país.
Tercero, sobre esta base hay un proceso de militarización muy fuerte en Estados Unidos. En efecto, si bien es cierto, que en lo referente a industria en general, Norteamérica está quebrada, sin embargo, supo mantener sus tecnologías de punta y se ha reservado, por completo, la industria armamentística. Y, a razón de ello, es aún la primera potencia militar. Además, es el mayor fabricante de armas. Sigue a la delantera en tecnologías de guerra, que cuida con desesperación para que estos no se filtren a otros países, esto fue muy claro en lo del helicóptero MH-60 Black Hawk, Stealth, siniestrado cuando hacia su Show en el supuesto aniquilamiento de Bin Laden, el 02 de mayo de 2011 en abbottabad (Pakistán). También es el que desarrolla la mayor guerra de comunicación y espionaje y tiene bajo su control (elementos de escucha) sobre importantes regiones del planeta, particularmente, sobre Rusia, China, Europa, la península coreana, Cuba, etc. etc. Cuenta con el mejor ejercito. Una fuerza aérea incomparable. Una fuerza naval de lo mejor. También el que tiene la mayor industria de aviones asesinos sin piloto (robotización de la guerra). Además, el que tiene el mayor presupuesto militar del mundo (más del 50 %). Una infinidad de bases militares (ya no solo mil) que rodean el mundo. Esto sin olvidar a su maquinaria paramilitar fascista y su reacción religiosa (anti-Islam y anti-católica) desplegada en los cinco continentes. De hecho, una inmejorable posición que incluso rebasa la situación belicosa de la Alemania Nazi de Hitler cuando este inició la Segunda Guerra Mundial en 1939. Entonces lo anterior ¿Qué configuración puede mostrarnos? Ni más ni menos a un militarismo absolutamente agresivo. Es innegable esa situación.
Cuarto, entonces, toda esta situación ha agudizado en extremo las contradicciones interimperialistas y ha pulverizado, en primer lugar, el mayor acuerdo estratégico habido entre los principales representantes del sistema imperialista, es decir la ruptura del acuerdo estratégico-económico sino-estadounidense a finales de 2010. Como se recordará este acuerdo fue firmado en 1978 entre el presidente Jimmy Carter y Teng Siao
Leer más...
Etiquetas:
banca mundial,
BRICS,
Crisis capitalista,
EE.UU.,
imperialismo,
sistema dolar
jueves, 5 de abril de 2012
EL MUNDO VISTO DESDE EL SUR. ENTREVISTA A SAMIR AMIN
El mundo visto desde el Sur....Entrevista con Samir Amin
Por Irene León
“…Esta no es una coyuntura sino mas bien un momento histórico, que se presenta formidable para el pueblo. Me refiero a la revolución, pero aun si no quiero abusar de ese término, están dadas las condiciones objetivas para construir amplios bloques sociales alternativos anticapitalistas, hay un contexto para la audacia, para plantear un cambio radical…”
Entrevista
IL: Quisiéramos enfocar este intercambio en tres problemáticas distintas pero relacionadas: su visión del mundo y las posibilidades de cambiarlo; su propuesta conceptual y política en torno a la implosión del capitalismo y la desconexión del mismo; y el análisis del contexto mundial, visto especialmente desde el Oriente medio y África. ¿Cuál es su visión del mundo visto desde el Sur y desde una perspectiva del sur?
SA: Para responder esta pregunta, que no es nada sencilla, es necesario dividir el tema en 3 partes. Nos interrogaremos primeramente sobre cuáles son las características importantes y decisivas del capitalismo contemporáneo −no del capitalismo en general, sino del contemporáneo−; qué tiene de nuevo realmente; qué es lo que le caracteriza. En segundo lugar enfocaremos la naturaleza de la actual crisis que, más que una crisis, yo la defino como una implosión del sistema capitalista contemporáneo. En tercer lugar, en este mismo marco, analizaremos cuáles son las estrategias y las fuerzas reaccionarias dominantes, es decir, del capital dominante, de la triada imperialista Estados Unidos-Europa-Japón y de sus aliados reaccionarios en el mundo entero. Solamente habiendo comprendido esto, podremos dimensionar el desafío al que se enfrentan los pueblos del Sur, tanto en los países emergentes como en el resto de países.
Mi tesis sobre la naturaleza del sistema capitalista contemporáneo −que de modo más modesto la llamaré «hipótesis» porque está abierta a discusión−, es que hemos entrado en una nueva fase del capitalismo monopólico, se trata de una etapa cualitativamente nueva, pautada por el grado de centralización del capital, cuya condensación llega a tal punto que, hoy en día, el capital monopolico lo controla todo.
Claro que el concepto ‘capital monopólico’ no es nuevo, fue acuñado a fines del siglo XIX y, de hecho, este se desarrolló como tal, a través de distintas fases sucesivas, durante todo el siglo XX; pero es a partir de los años 1970-1980 que despunta una etapa cualitativamente nueva, pues antes existía pero no lo controlaba todo. En la actualidad, ya no existe ninguna actividad económica capitalista que sea autónoma o independiente del capitalismo monopólico, este controla todas y cada una de las actividades, aún aquellas que conservan una apariencia de autonomía. Un ejemplo, de entre muchos, es el de la agricultura en los países capitalistas desarrollados, donde es controlada por los monopolios que proveen los insumos, las semillas seleccionadas, los pesticidas, los créditos y las cadenas de comercialización.
Eso es decisivo, es un cambio cualitativo al que yo llamo de «monopolio generalizado», es decir, que se extiende a todas las esferas. Esta característica provoca consecuencias sustantivas e importantes. En primer lugar, se ha desvirtuado completamente la democracia burguesa, pues si antes se fundamentaba en una oposición izquierda-derecha, que correspondía a alianzas sociales, más o menos populares, más o menos burguesas, pero diferenciadas por sus concepciones de la política económica, en la actualidad, en Estados Unidos, por ejemplo, republicanos y demócratas, o en Francia socialistas de la corriente de Hollande y la derecha de Sarkozy, son lo mismo, o casi lo mismo. Es decir que todos están alineados a un consenso que es el mandato del capital monopólico.
Esa primera consecuencia constituye un cambio en la vida política. La democracia así desvirtuada, se ha convertido en una farsa, como se ve en las elecciones primarias de Estados Unidos. El capital monopolista generalizado ha provocado consecuencias muy graves, ha convertido a los Estados Unidos en una nación de ‘tontos’, es grave porque la democracia ya no se expresa.
La segunda consecuencia es que el ‘capitalismo generalizado’ es la base objetiva de la emergencia de lo que llamo de «imperialismo colectivo» de la triada Estados Unidos-Europa-Japón. Es un punto que afirmo con vehemencia, pues aun siendo una hipótesis estoy en capacidad de defenderla: no hay mayores contradicciones entre Estados Unidos-Europa-Japón, existe una ligera competición en el plano comercial, pero en el plano político, el alineamiento con las políticas definidas por Estados Unidos como política mundial, es inmediato. Lo que llamamos «comunidad internacional» copia el discurso de los Estados Unidos y tres minutos después aparecen los embajadores europeos, con algunas comparsas de grandes demócratas, como el emir de Catar o el rey de Arabia Saudita. La ONU no existe, esa representación de los Estados es una caricatura.
Es ésta la transformación fundamental, la transición del capitalismo monopólico al ‘capitalismo monopólico generalizado’, lo que explica la financiarización, porque estos monopolios generalizados son capaces, debido al control que detentan sobre todas las actividades económicas, de bombear una parte cada vez más grande de la plusvalía en todo el mundo y convertirla en la rampa monopolista, la rampa imperialista, que constituye la base de la desigualdad y del estancamiento del crecimiento de los países del Norte y de la triada Estados Unidos-Europa-Japón.
Eso me lleva al segundo punto: es este sistema que está en crisis y, más aún, no es solamente una crisis: es una implosión, en el sentido de que este sistema no es capaz de reproducirse desde sus propias bases, es decir, es víctima de sus propias contradicciones internas.
Este sistema implosiona, no porque sea atacado por el pueblo, sino a causa de su éxito, el éxito de haber logrado imponerse en el pueblo le lleva a provocar un crecimiento vertiginoso de las desigualdades, que no solamente es escandaloso socialmente sino que es inaceptable, pero termina siendo aceptado, y aceptado sin objeción; pero no es esa la causa de la implosión, sino el hecho de que no pueda reproducirse desde sus propias bases.
Eso me lleva a la tercera dimensión, que tiene que ver con la estrategia de las fuerzas reaccionarias dominantes. Cuando hablo de fuerzas reaccionarias dominantes me refiero al capital monopólico generalizado de la tríada imperialista histórica Estados Unidos-Europa-Japón, a las que se suman todas las fuerzas reaccionarias alrededor del mundo que se agrupan, de una forma u otra, en bloques hegemónicos locales, que sostienen y se inscriben en esta dominación reaccionaria mundial. Estas fuerzas reaccionarias locales son extremadamente numerosas y difieren enormemente de un país al otro.
La estrategia política de las fuerzas dominantes, es decir, del capital monopólico generalizado, financiarizado, de la tríada imperialista colectiva histórica tradicional: Estados Unidos-Europa-Japón, está definida por su identificación del enemigo. Para ellos, el enemigo son los países emergentes, es decir, China, el resto, como India, Brasil y otros, son para ellos semiemergentes.
¿Por qué China? Porque la clase dirigente china tiene un proyecto, no voy a entrar en detalles sobre la naturaleza socialista o capitalista de este proyecto, lo importante es que cuenta con un proyecto, que consiste en no aceptar los mandatos del capital monopolista generalizado financiarizado de la tríada, que se impone mediante sus ventajas: control de la tecnología, control del acceso a los recursos naturales del planeta, de los medios de comunicación, la propaganda, etc., control del sistema monetario y financiero mundial integrado y de las armas de destrucción masiva. China viene a cuestionar este orden, sin hacer ruido.
China no es subcontratista, hay sectores en China que lo son, en su calidad de fabricantes y vendedores de juguetes baratos y de mala calidad, solo porque necesitan echar mano de divisas, eso es fácil, pero no es eso lo que caracteriza a China, sino su desarrollo y la rápida absorción de tecnología de punta, su reproducción y desarrollo propio. China no es el taller del mundo, como opinan algunos. No es «made in China» (hecho en China) sino «made by China» (hecho por China), eso ahora es posible porque ellos hicieron una revolución: el socialismo construyó paradójicamente la vía que hizo posible disputar un cierto capitalismo.
Yo diría que después de China, el resto de países emergentes son secundarios. Si tuviera que calificarlos, calificaría de emergente a China con 100%, Brasil 30% y el resto de países 20%. El resto, en comparación con China, son subcontratistas, porque tienen negocios de subcontratación importantes, porque tienen un margen de negociación, hay un compromiso entre el capital monopolista generalizado financiarizado de la tríada y los países emergentes como India y Brasil y otros. No pasa lo mismo con China.
Por eso la guerra contra China figura como parte de la estrategia de la ‘triada’. Hace 20 años había ya estadounidenses locos que defendían la idea de declararle la guerra, porque después sería muy tarde.
Los chinos tuvieron éxito, es por eso que su política exterior es tan pacífica, y ahora Rusia entra a formar parte, junto a ellos, de la categoría de verdaderos países emergentes. Vemos a Putin, planteando la modernización del ejército ruso, intentando rehacer lo que era la armada soviética, que constituyó un verdadero contrapeso a la potencia militar de los Estados Unidos, esto es importante. No discuto aquí sobre el hecho de que Putin sea o no demócrata, o si su perspectiva es socialista o no; no se trata de eso, sino de la posibilidad de contraponer al poder de la triada.
El resto del mundo, el resto del Sur, todos nosotros, ustedes los ecuatorianos, nosotros los egipcios, y muchos otros, no contamos. Al capitalismo monopólico colectivo, nuestros países apenas le interesan por una sola razón: el acceso a nuevos recursos naturales, porque este capital monopólico no puede reproducirse sin controlar, despilfarrar los recursos naturales de todo el planeta. Es lo único que les interesa.
Para garantizarse un acceso exclusivo a los recursos naturales, los imperialistas necesitan que nuestros países no se desarrollen. El ‘lumpendesarrollo’, como lo definió Andre Gunder Frank, se dio en circunstancias muy distintas, pero tomo prestado el término ahora en condiciones diferentes, para describir cómo el único proyecto del imperialismo para nosotros es el no-desarrollo. Desarrollo de lo anómalo: pauperización más petróleo, crecimiento falso, o gas, madera, o lo que sea, para tener acceso a los recursos naturales y es eso lo que está a punto de implosionar, porque es lo que se ha vuelto intolerable moralmente, el pueblo no lo acepta más.
Es aquí donde se generan las implosiones, las primeras olas de implosión se originaron en América Latina, y no es producto del azar que hayan tenido lugar en países marginales, como Bolivia, Ecuador, Venezuela. No es producto del azar. Luego, la primavera árabe, ya tendremos otras olas en Nepal y otros países, porque no es algo que esté sucediendo solo en una región específica.
Para el pueblo que es protagonista de esto, el desafío es enorme. Es decir, el desafío no se da en el marco de este sistema, en el intento de trascender desde el neoliberalismo hacia un capitalismo con rostro humano, entrar en la lógica de la buena gobernanza, de la reducción de la pobreza, la democratización de la vida política, etc. porque todos esos son modos de gestionar la pauperización, que es el resultado de esta lógica.
Mi conclusión –desde una postura enfocada principalmente en el mundo árabe− es que esta no es apenas una coyuntura sino mas bien un momento histórico, que se presenta formidable para el pueblo. Me refiero a la revolución, pero aun si no quiero abusar de ese término, están dadas las condiciones objetivas para construir amplios bloques sociales alternativos anticapitalistas, hay un contexto para la audacia, para plantear un cambio radical.
http://alainet.org/active/53747
Leer más...
Etiquetas:
capital monopolista,
Globalización,
imperialismo,
revolución
viernes, 30 de marzo de 2012
RAFAEL CORREA ROMPE EL BLOQUEO INFORMATIVO SOBRE EL PAPEL DE LOS GRANDES MEDIOS
Rafael Correa rompió en Televisión Española muro de censura sobre la esencia antidemocrática de los medios
"Vds. se creen propietarios de la opinión pública, y no, son propietarios de la opinión publicada. La opinión pública es la de nuestros pueblos” -le dijo el presidente de Ecuador a Ana Pastor- . La venganza vino en la manipulación de sus palabras irónicas sobre Human Right Watch. Una edición de Esther Jávega.
Internacional | Tercera Información / Cubainformación | 28-03-2012 |
José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- El pasado 19 de marzo, en una entrevista en Televisión Española, el presidente ecuatoriano Rafael Correa consiguió abordar uno de los temas blindados por la censura mediática: el de la naturaleza antidemocrática de los grandes medios de comunicación privados (1). “Ya bájense, derrumben esos mitos, esos estereotipos de los políticos malvados persiguiendo a pobres periodistas y pobres medios de comunicación. Es al revés. Esa gente, esos medios de comunicación, son los que han respaldado las dictaduras, los que han callado las represiones, los atracos bancarios, etc., y son los que persiguen a los gobiernos que queremos cambiar las cosas. Desmitifiquemos eso, por favor. (...) Por favor, no nos engañemos, entendamos lo que vive América Latina. De los 7 canales nacionales de televisión (en Ecuador) 5 pertenecían a la banca. ¿Vd. se imagina, si queríamos regular a la banca para que no ocurrieran los excesos que ocurrieron aquí en España y que nos han llevado a la crisis? Teníamos a todos los canales de televisión en contra. Hay conflicto de intereses. (...) Vds. se creen propietarios de la opinión pública, y no, Vd. son propietarios de la opinión publicada. La opinión pública es la de nuestros pueblos”.
Por vez primera, en muchos años, la audiencia de este canal público pudo escuchar una crítica al sistema global de medios de comunicación, y a su contradicción esencial. “Negocios privados dedicados a la comunicación social, dedicados a proveer un bien público fundamental para las sociedades. Es una contradicción de base. (...) Debe haber más medios públicos y más medios comunitarios que no tengan ese conflicto entre el lucro, el bolsillo, y la comunicación social”.
La directora y presentadora del programa “Los Desayunos de Televisión Española”, Ana Pastor, claramente incómoda ante las respuestas de Correa, asumió en la entrevista un papel de defensora del sistema mediático. Entrando varias veces en discusión con el entrevistado, la periodista le respondió que, en los medios, prima la profesionalidad por encima de los intereses económicos y políticos. “¿Vd. que cree que prevalece cuando un medio pertenece a la banca y tiene que criticar a la banca, qué va a prevalecer, el interés privado o el interés público?” –preguntó Correa-. “Pues, en algunos casos, incluso lo profesional” –respondió la presentadora-. “Nosotros tratamos de ejercer de intermediarios, presidente” –comentó en otro momento-. “Sí, pero a veces fracasan” –espetó Correa-. “Pero siempre, ya le digo, tratamos de hacerlo desde lo profesional” –se defendió Ana Pastor-.
También en defensa del establishment mediático, Ana Pastor -y la presentadora de la tertulia posterior- argumentaron la existencia de medios de referencia internacional, supuestamente serios y prestigiosos, una especie de jueces imparciales, como el diario New York Times, a pesar –recordemos- de su defensa de los intereses hegemónicos de EEUU en el mundo, y de haber jaleado invasiones militares como las de Irak, Afganistán o Libia (2). “¿Cómo entiende que The New York Times, en un editorial durísimo, hable de (que Vd.) lidera una despiadada campaña contra la libertad de expresión?” –preguntó la directora del programa. “De hecho, Ana Pastor –decía con perplejidad la conductora de la tertulia posterior- le estaba poniendo (a Correa) ejemplos de medios mundialmente serios, como el New York Times, y sin embargo (él) ponía en duda todos los argumentos que ahí salían...”
El presidente Rafael Correa también llevó a la audiencia opiniones sobre temas habitualmente proscritos de los grandes canales de información, como el poder del capital y la banca. “Podrán inyectar millones por aquí, millones por acá. El problema esencial es la supremacía total del capital sbre los seres humanos, y esto se refleja bastante bien en la cuestión de las hipotecas. (...) Una cosa es ser pobre porque no existan recursos suficientes, otra es ser pobre por sistemas perversos, excluyentes”.
E hizo una condena -también raramente escuchada en canales de televisión- de las pretensiones ilegítimas de hegemonía de las grandes potencias en América Latina. “Que no se traten los temas candentes, urgentes, intolerables en el siglo XXI -criticaba los foros como la Cumbres de las Américas-. Por ejemplo, el bloqueo a Cuba, que rompe todo el derecho interamericano y todo el derecho internacional. O, por ejemplo, la colonización de las Malvinas”.
La venganza contra el entrevistado vino inmediatamente después de acabar la entrevista. Un panel de 3 tertulianos de medios privados más la presentadora dedicaron todo el resto del programa a condenar –los 4, sin excepción- las palabras del presidente Correa. Una muestra de lo que hoy entiende por pluralidad de ideas un medio público de Europa. “Como es un político populista, se ve que los medios de comunicación le molestan mucho” –decía el periodista de “El País”-. “Me puse en el lugar de un periodista que trabaje ahora mismo en Ecuador y entendería que a partir de ahora tengan miedo a ejercer el derecho a la libertad de expresión” –apuntaba la representante de “El Mundo”-. “Tiene una visión demasiado censuradora del papel que cumplen los medios” –completaba el director de Radio Cable-. “A mí el discurso que hace, insisto, me parece peligroso” –completaba la periodista de “El Mundo”-.
Terminado el programa, no tardó en activarse la maquinaria de la manipulación, alrededor, principalmente, de las palabras críticas de Rafael Correa hacia la organización Human Right Watch, que la presentadora Ana Pastor trató de presentar como otro juez internacional imparcial y respetable. Correa hizo un interesante análisis, también insólito en un gran medio, sobre el sometimiento a intereses privados y el carácter antidemocrático de algunas ONGs. “¿Vd. sabe cómo se financia Human Right Watch? Éste es uno de los graves problemas de nuestros tiempos. Legitimamos organizaciones no gubernamentales sin ningún asidero democrático, satanizamos la política. Se quiere hacer política desde el sector privado en la parte económica, privado con fines de lucro, así como (también desde el sector privado) en la parte supuestamente sin fines de lucro. Es uno de los graves problemas de nuestro tiempo. Rescatemos la política”.
El presidente ecuatoriano habló entonces con ironía sobre la financiación de la citada ONG Human Right Watch. “¿Vd. sabe cómo se financia Human Right Watch? ¿Lo financian las Hermanitas de la Caridad, el cartel de Sinaloa?”
Pero este tono irónico de su respuesta, al parecer, no fue entendido por Ana Pastor quien, posteriormente, en su cuenta de Twitter, publicaba que Correa había afirmado que "a Human Rigth Watch lo financia el cartel de Sinaloa", recordemos, un grupo mafioso mexicano vinculado al tráfico de droga (3). Durante la propia emisión de la entrevista, que era grabada, el programa colocó incluso un título en pantalla con esa misma frase entrecomillada.
Días después, el canal público latinoamericano Telesur explicaba perfectamente lo ocurrido (4).
Pero la propia organización aludida, Human Right Watch, engordó la bola de la manipulación. Su director para las Américas, José Miguel Vivanco, declaraba a los medios que las palabras de Correa eran un “disparate irracional” y una muestra de su “intolerancia” a la crítica (5).
Otro elemento de ataque a Correa en los días posteriores a la entrevista fue un supuesto desprecio sexista del presidente ecuatoriano hacia la presentadora, por el empleo del diminutivo de su nombre (“Anita”), tratamiento cariñoso y de cercanía muy empleado en Latinoamérica con nombres tanto masculinos como femeninos (6).
Recordemos que la periodista Ana Pastor alcanzó una notable notoriedad tras su entrevista, en marzo de 2011, al presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad. La caída del pañuelo que cubría su cabeza en plena entrevista fue narrada en los medios como un singular acto de heroísmo (7). Ana Pastor concedió entonces numerososas entrevistas, en las que demostró lo permeado que está su concepto del periodismo de una rancia prepotencia neocolonial. Así hablaba en el programa de Buenafuente (La Sexta TV) sobre el encuentro con el presidente iraní: “En eso consiste preparar una entrevista: en el tema que me preocupaba de los derechos humanos, que es algo que aquí, en Europa, nos preocupa, me había leído el informe del Parlamento Europeo sobre las ejecuciones. (...) He de reconocer que cuando pisas suelo del mundo libre, para una mujer, se agradece” (8).
La entrevista al presidente Rafael Correa consiguió, de manera absolutamente excepcional, que la audiencia de Televisión Española pudiera escuchar opiniones que son sistemáticamente censuradas en los grandes medios de comunicación, que jamás admiten análisis y críticas que apunten a su falta de legitimidad social y a su carácter antidemocrático, y que condena a que éstas no traspasen el limitado espacio de los medios alternativos.
(1) http://www.rtve.es/noticias/2012031...
(2) http://www.lanacion.com.ar/1404213-...
(3) https://twitter.com/#!/anapastor_tv...
(4) http://www.cubainformacion.tv/index...
(5) http://www.vanguardia.com.mx/hrwved...
(6) http://www.abc.es/20120320/medios-r...
(7) http://www.elmundo.es/elmundo/2011/...
(8) http://www.youtube.com/watch?v=Pm0O...
Leer más...
Etiquetas:
Ecuador,
imperialismo,
medios de comunicacion,
Rafael Correa
lunes, 26 de marzo de 2012
LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA SIGUE VIGENTE
.La lucha antimperial sigue vigente....Entrevista al economista Argentino Claudio Katz. Es investigador del Conicet e integra el grupo de Economistas de Izquierda (EDI) fundado en 2001. En su nuevo libro retoma y revisa el concepto marxista de imperialismo a la luz de las nuevas condiciones creadas por el capital transnacional.
En su nuevo libro “Bajo el imperio del capital“, el economista Claudio Katz resalta la necesidad de recuperar la teoría sobre el imperialismo en una nueva etapa del desarrollo del capitalismo mundial. Las características propias de la relación entre países imperialistas-pueblos oprimidos y entre capital-explotados, se habrían transformado luego de la Segunda Guerra Mundial. En este nuevo marco de análisis que su libro propone, Katz contó a Tiempo su visión sobre temas como la crisis económica desatada en 2008, la perspectiva de otra guerra mundial y la situación de Malvinas.
–¿Cuáles son las características propias del imperialismo actual?
–El imperialismo es la forma de dominación que adopta el capitalismo para reproducirse a escala mundial, y esta forma va cambiando en cada etapa. Al principio del siglo XX, las posturas marxistas sobre el imperialismo coincidían en que se trataba de un período de guerras interimperialistas. Esta definición centrada en su rasgo bélico, caracterizó al imperialismo clásico de la época hasta la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, y en oposición a su etapa previa, ya no hay guerras interimperialistas.
–¿Cuáles fueron las razones de esta transformación?
–Las causas son varias, pero hubo tres razones que se afianzaron luego de la Gran Guerra. La primera es el rol protector que adquirió EE UU a nivel mundial. Antes estaba la Sociedad de las Naciones u otras instancias de negociación de mayor equivalencia, pero el rol del Pentágono en garantizar la dominación del capital frente a las insurrecciones locales le confiere a EE UU y al mundo un rasgo político militar distinto. El segundo rasgo es económico, y se basa en la nueva asociación económica entre capitales de distinto origen. Antes de la Segunda Guerra esto era marginal, las asociaciones se armaban para una particularidad, por ejemplo para construir el Canal de Panamá. Pero la novedad es el proceso creciente de internacionalización del capital, que a su vez es resultado del propio desarrollo del capitalismo que acrecienta su escala y necesita de la formación de multinacionales. El tercer elemento diferenciador del imperio del capital,es la gestión geopolítica estratégica conjunta que antes tampoco existía. Ahora las potencias actúan de forma mancomunada frente a la periferia o determinados conflictos mediante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN, el G-7 o G-20 ahora. Anteriormente había guerras coloniales con cierta acción común en determinadas circunstancias, pero no existía como ahora un sistemático proceso de intervención conjunta frente a terceros.
–Aún así en el libro remarcás que no existe hoy un estado supranacional. ¿Qué formas nuevas entonces adquiere la competencia entre los diferentes capitales?
–La tesis que desarrolla el libro es la de una situación intermedia, donde el capital se asocia cada vez más a nivel internacional pero coexistiendo con Estados nacionales. Se crean estructuras regionales como el NAFTA o la UE para que el capital pueda adquirir mayor escala. Pero los Estados nacionales se gestaron con el capitalismo, es difícil que desaparezcan. La competencia y los conflictos entre capitales persisten porque son inherentes al capitalismo, donde cada Estado Nacional apadrina al capital más próximo, y si este está internacionalizado a la asociación que lo contenga. Estas mismas rivalidades de hoy antes implicaban que los estados armaran estructuras proteccionistas, el cierre de las aduanas, la escalada diplomática y la guerra. En la actualidad cuando Gran Bretaña y Alemania confrontan lo hacen por un aspecto específico como ser si la nueva regulación del Banco Central Europeo va a primar o no sobre la City londinense. Pero inclusive distanciándose de la Eurozona, Gran Bretaña pertenece a la Comunidad Europea y lo necesita porque vende sus mercancías en el continente, y Alemania también así lo necesita no sólo por los lazos económicos, sino porque no tiene ni ejercito ni diplomacia independiente. De esta manera es Francia la que actúa como su aliado militar y diplomático, que a su vez integra la OTAN, lo que lleva a que su acción militar en los países árabes se haga en concordancia con los EE UU. Es impensable que las tensiones entre capitales lleven a la guerra entre estos países en este contexto, y esta novedad histórica es la que debe ser teorizada.
–¿De qué manera te parece que la crisis económica pone de manifiesto esta trama de nuevas relaciones capitalistas?
–Si uno ve lo que ocurre desde 2008 se trata de una crisis capitalista típica, más grave que las anteriores, pero con todos los nuevos rasgos de esta etapa. Por un lado se visualiza la gestión colectiva, siendo que ahora hay una reunión anual de todos los presidentes, cuestión que no existía en la crisis de los años ’30. Hay a su vez una acción más coordinada de los bancos centrales, además de la existencia del Banco Central Europeo que antes no existía. El salvataje se hace de forma conjunta, hay que pensar que la idea de que un capital chino salve un banco griego era inconcebible incluso en los años ’60. Que frente a una hecatombe financiera los tenedores de bonos salven a la FED, y esta a los bancos era impensable, porque no estaba mundializado el capital a través de tenencias de títulos públicos distribuidos en el mundo. Si hoy no salvan al banco quedan ellos mismo afectados, entonces el socorro internacional es porque el capital se internacionalizó, no porque se hayan vuelto benefactores.
–En el libro relativizás el concepto de globalización como una expresión de la armonía de intereses de los capitales.
–Sí. La interpretación neoliberal por la cual la globalización es la proyección a escala planetaria de las ventajas del librecomercio, de la transparencia de los mercados y la maduración de los mercados perfectos, es a mi entender poco seria. Lo que sí es real es el salto cualitativo en la mundialización del capital y las tendencias a la liberalización económica. En los años ’30, no había internacionalización productiva como ahora se observa, por ejemplo, en la capacidad de fabricar un auto en diez países distintos. Existían inversiones extranjeras pero no se fabricaban los autos de esta manera. El capital ha aumentado y hubo una revolución tecnológica que permite operar a escala internacional mediante el abaratamiento de las comunicaciones.
–Con esta tendencia a la liberalización, ¿no existiría entonces cierta tendencia a la igualación salarial mediante una mayor movilidad de la fuerza de trabajo?
–Reconocer este cambio en la mundialización implica reconocer los límites y contradicciones que ello conlleva. Hay que internacionalizarse, pero un estado mundial único es imposible porque no podría sostener la estructura necesaria para regimentar la fuerza laboral local. Lo que permite a un Estado capitalista que los obreros de un país no hagan huelga es parte de una legislación, una estructura política y cierta tradición sindical. Entonces este cambio produce una fuerte contradicción, el capital tiene que actuar a escala mundial y no puede, ni tampoco puede resolverlo mediante guerras entre potencias. Por ello se liberaliza el movimiento de mercancías pero no el de mano de obra. Construyen en España un muro para frenar a los africanos o en los EE UU para los mexicanos. Todo ello implica una presión sobre los salarios de cada país a través del chantaje del capital de instalarse en otro lugar: “Tenemos que bajar salarios para competir con productos chinos, si no se van a China a fabricar.” Acá aparece claramente el carácter perverso del capitalismo. Todo esto conduce a la degradación del nivel vida de los obreros chinos, alemanes y de todo el mundo.
La alternativa a la crisis
–¿Fortalecer al capital local más chico contra el imperialista no sería una forma de recuperar condiciones de vida?
–No podría por un problema de factibilidad. En los países semiperiféricos como la Argentina, México o Brasil, la vieja burguesía nacional que en su momento desarrolló el mercado interno interesada en proyectos de acumulación del país, se extinguió y perdió gravitación frente a las cúpulas más trasnacionalizadas. En el enfoque marxista, la alternativa es la lucha entre explotados contra el capitalismo, y entre naciones oprimidas contra el imperialismo. La lucha antimperial está plenamente vigente en el siglo XXI, no sólo en casos tan explícitos como los palestinos contra el colonialismo israelí, sino también estructurales como en América Latina contra el capital estadounidense. Así lo demuestra el golpe de Honduras, los marinos en Haití, los intentos de golpe en Bolivia, Venezuela o Ecuador. En nuestra región está presente la revolución cubana con una combinación de luchas importantes, mientras que en otras regiones del mundo estas tradiciones se han extinguido o se debilitaron El escenario mundial es complejo porque los efectos negativos de la caída de la URSS sobre la conciencia socialista perduran, y 30 años de neoliberalismo también subsisten, es una herencia ideológica que es necesario revertir.
Las Islas Malvinas
–¿ Frente a este nuevo escenario, cuál sería la situación de la Argentina en la cuestión de las Malvinas?
–La ocupación inglesa en las Islas Malvinas es un resabio no imperial sino colonial típico del siglo XIX. Sin embargo, coexiste con una característica contemporánea porque Gran Bretaña no hace nada sin la venia de los EE UU. La ocupación de las Malvinas forma parte del operativo de control internacional que lidera EE UU que contiene una visión hacia la Antártida y de dominación sobre el Atlántico Sur. Es posible que Gran Bretaña utilice este conflicto para actuar en el G-20 contra la Argentina. Pero hay que tener en cuenta que la base militar de Malvinas no está divorciada de la acción de la Cuarta Flota estadounidense o de sus bases en Colombia.
Leer más...
En su nuevo libro “Bajo el imperio del capital“, el economista Claudio Katz resalta la necesidad de recuperar la teoría sobre el imperialismo en una nueva etapa del desarrollo del capitalismo mundial. Las características propias de la relación entre países imperialistas-pueblos oprimidos y entre capital-explotados, se habrían transformado luego de la Segunda Guerra Mundial. En este nuevo marco de análisis que su libro propone, Katz contó a Tiempo su visión sobre temas como la crisis económica desatada en 2008, la perspectiva de otra guerra mundial y la situación de Malvinas.
–¿Cuáles son las características propias del imperialismo actual?
–El imperialismo es la forma de dominación que adopta el capitalismo para reproducirse a escala mundial, y esta forma va cambiando en cada etapa. Al principio del siglo XX, las posturas marxistas sobre el imperialismo coincidían en que se trataba de un período de guerras interimperialistas. Esta definición centrada en su rasgo bélico, caracterizó al imperialismo clásico de la época hasta la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, y en oposición a su etapa previa, ya no hay guerras interimperialistas.
–¿Cuáles fueron las razones de esta transformación?
–Las causas son varias, pero hubo tres razones que se afianzaron luego de la Gran Guerra. La primera es el rol protector que adquirió EE UU a nivel mundial. Antes estaba la Sociedad de las Naciones u otras instancias de negociación de mayor equivalencia, pero el rol del Pentágono en garantizar la dominación del capital frente a las insurrecciones locales le confiere a EE UU y al mundo un rasgo político militar distinto. El segundo rasgo es económico, y se basa en la nueva asociación económica entre capitales de distinto origen. Antes de la Segunda Guerra esto era marginal, las asociaciones se armaban para una particularidad, por ejemplo para construir el Canal de Panamá. Pero la novedad es el proceso creciente de internacionalización del capital, que a su vez es resultado del propio desarrollo del capitalismo que acrecienta su escala y necesita de la formación de multinacionales. El tercer elemento diferenciador del imperio del capital,es la gestión geopolítica estratégica conjunta que antes tampoco existía. Ahora las potencias actúan de forma mancomunada frente a la periferia o determinados conflictos mediante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN, el G-7 o G-20 ahora. Anteriormente había guerras coloniales con cierta acción común en determinadas circunstancias, pero no existía como ahora un sistemático proceso de intervención conjunta frente a terceros.
–Aún así en el libro remarcás que no existe hoy un estado supranacional. ¿Qué formas nuevas entonces adquiere la competencia entre los diferentes capitales?
–La tesis que desarrolla el libro es la de una situación intermedia, donde el capital se asocia cada vez más a nivel internacional pero coexistiendo con Estados nacionales. Se crean estructuras regionales como el NAFTA o la UE para que el capital pueda adquirir mayor escala. Pero los Estados nacionales se gestaron con el capitalismo, es difícil que desaparezcan. La competencia y los conflictos entre capitales persisten porque son inherentes al capitalismo, donde cada Estado Nacional apadrina al capital más próximo, y si este está internacionalizado a la asociación que lo contenga. Estas mismas rivalidades de hoy antes implicaban que los estados armaran estructuras proteccionistas, el cierre de las aduanas, la escalada diplomática y la guerra. En la actualidad cuando Gran Bretaña y Alemania confrontan lo hacen por un aspecto específico como ser si la nueva regulación del Banco Central Europeo va a primar o no sobre la City londinense. Pero inclusive distanciándose de la Eurozona, Gran Bretaña pertenece a la Comunidad Europea y lo necesita porque vende sus mercancías en el continente, y Alemania también así lo necesita no sólo por los lazos económicos, sino porque no tiene ni ejercito ni diplomacia independiente. De esta manera es Francia la que actúa como su aliado militar y diplomático, que a su vez integra la OTAN, lo que lleva a que su acción militar en los países árabes se haga en concordancia con los EE UU. Es impensable que las tensiones entre capitales lleven a la guerra entre estos países en este contexto, y esta novedad histórica es la que debe ser teorizada.
–¿De qué manera te parece que la crisis económica pone de manifiesto esta trama de nuevas relaciones capitalistas?
–Si uno ve lo que ocurre desde 2008 se trata de una crisis capitalista típica, más grave que las anteriores, pero con todos los nuevos rasgos de esta etapa. Por un lado se visualiza la gestión colectiva, siendo que ahora hay una reunión anual de todos los presidentes, cuestión que no existía en la crisis de los años ’30. Hay a su vez una acción más coordinada de los bancos centrales, además de la existencia del Banco Central Europeo que antes no existía. El salvataje se hace de forma conjunta, hay que pensar que la idea de que un capital chino salve un banco griego era inconcebible incluso en los años ’60. Que frente a una hecatombe financiera los tenedores de bonos salven a la FED, y esta a los bancos era impensable, porque no estaba mundializado el capital a través de tenencias de títulos públicos distribuidos en el mundo. Si hoy no salvan al banco quedan ellos mismo afectados, entonces el socorro internacional es porque el capital se internacionalizó, no porque se hayan vuelto benefactores.
–En el libro relativizás el concepto de globalización como una expresión de la armonía de intereses de los capitales.
–Sí. La interpretación neoliberal por la cual la globalización es la proyección a escala planetaria de las ventajas del librecomercio, de la transparencia de los mercados y la maduración de los mercados perfectos, es a mi entender poco seria. Lo que sí es real es el salto cualitativo en la mundialización del capital y las tendencias a la liberalización económica. En los años ’30, no había internacionalización productiva como ahora se observa, por ejemplo, en la capacidad de fabricar un auto en diez países distintos. Existían inversiones extranjeras pero no se fabricaban los autos de esta manera. El capital ha aumentado y hubo una revolución tecnológica que permite operar a escala internacional mediante el abaratamiento de las comunicaciones.
–Con esta tendencia a la liberalización, ¿no existiría entonces cierta tendencia a la igualación salarial mediante una mayor movilidad de la fuerza de trabajo?
–Reconocer este cambio en la mundialización implica reconocer los límites y contradicciones que ello conlleva. Hay que internacionalizarse, pero un estado mundial único es imposible porque no podría sostener la estructura necesaria para regimentar la fuerza laboral local. Lo que permite a un Estado capitalista que los obreros de un país no hagan huelga es parte de una legislación, una estructura política y cierta tradición sindical. Entonces este cambio produce una fuerte contradicción, el capital tiene que actuar a escala mundial y no puede, ni tampoco puede resolverlo mediante guerras entre potencias. Por ello se liberaliza el movimiento de mercancías pero no el de mano de obra. Construyen en España un muro para frenar a los africanos o en los EE UU para los mexicanos. Todo ello implica una presión sobre los salarios de cada país a través del chantaje del capital de instalarse en otro lugar: “Tenemos que bajar salarios para competir con productos chinos, si no se van a China a fabricar.” Acá aparece claramente el carácter perverso del capitalismo. Todo esto conduce a la degradación del nivel vida de los obreros chinos, alemanes y de todo el mundo.
La alternativa a la crisis
–¿Fortalecer al capital local más chico contra el imperialista no sería una forma de recuperar condiciones de vida?
–No podría por un problema de factibilidad. En los países semiperiféricos como la Argentina, México o Brasil, la vieja burguesía nacional que en su momento desarrolló el mercado interno interesada en proyectos de acumulación del país, se extinguió y perdió gravitación frente a las cúpulas más trasnacionalizadas. En el enfoque marxista, la alternativa es la lucha entre explotados contra el capitalismo, y entre naciones oprimidas contra el imperialismo. La lucha antimperial está plenamente vigente en el siglo XXI, no sólo en casos tan explícitos como los palestinos contra el colonialismo israelí, sino también estructurales como en América Latina contra el capital estadounidense. Así lo demuestra el golpe de Honduras, los marinos en Haití, los intentos de golpe en Bolivia, Venezuela o Ecuador. En nuestra región está presente la revolución cubana con una combinación de luchas importantes, mientras que en otras regiones del mundo estas tradiciones se han extinguido o se debilitaron El escenario mundial es complejo porque los efectos negativos de la caída de la URSS sobre la conciencia socialista perduran, y 30 años de neoliberalismo también subsisten, es una herencia ideológica que es necesario revertir.
Las Islas Malvinas
–¿ Frente a este nuevo escenario, cuál sería la situación de la Argentina en la cuestión de las Malvinas?
–La ocupación inglesa en las Islas Malvinas es un resabio no imperial sino colonial típico del siglo XIX. Sin embargo, coexiste con una característica contemporánea porque Gran Bretaña no hace nada sin la venia de los EE UU. La ocupación de las Malvinas forma parte del operativo de control internacional que lidera EE UU que contiene una visión hacia la Antártida y de dominación sobre el Atlántico Sur. Es posible que Gran Bretaña utilice este conflicto para actuar en el G-20 contra la Argentina. Pero hay que tener en cuenta que la base militar de Malvinas no está divorciada de la acción de la Cuarta Flota estadounidense o de sus bases en Colombia.
Leer más...
Etiquetas:
EE.UU.,
guerra,
imperialismo
domingo, 15 de enero de 2012
LA PAZ MUNDIAL PENDE DE UN HILO. REFLEXIONES DE FIDEL
La paz mundial pende de un hilo
Reflexiones de Fidel
Artículos de Opinión | Fidel Castro Ruz | 15-01-2012 |
Ayer tuve el gusto de conversar sosegadamente con Mahmoud Ahmadinejad. No lo había visto desde septiembre del 2006, hacía más de cinco años, cuando visitó nuestra Patria para participar en la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados que tuvo lugar en La Habana, donde se eligió por segunda vez a Cuba como Presidente de esa organización por el tiempo establecido de tres años.
Yo había enfermado gravemente el 26 de julio de 2006, mes y medio antes de la misma y apenas podía sentarme en la cama. Varios de los más distinguidos líderes que asistían al evento tuvieron la amabilidad de visitarme. Chávez y Evo lo hicieron más de una vez. Un mediodía lo hicieron cuatro a los que siempre recuerdo: Kofi Annan, Secretario General de la ONU; un viejo amigo, Abdelaziz Buteflika, Presidente de Argelia; Mahmoud Ahmadinejad, Presidente de Irán; y un Viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno de China y actual Canciller de ese país, Yang Jiechi, en representación del líder del Partido Comunista y Presidente de la República Popular China, Hu Jintao. Fue realmente un momento de importancia para mí que con gran esfuerzo reeducaba la mano derecha que había sufrido un serio accidente en la caída en Santa Clara.
Con los cuatro comenté aspectos de los problemas que el mundo afrontaba en aquellos instantes. Estos, ciertamente, se han ido tornando cada vez más complejos.
En el encuentro de ayer observé al Presidente iraní absolutamente sosegado y tranquilo, indiferente por completo a las amenazas yankis, confiado en la capacidad de su pueblo para enfrentar cualquier agresión y en la eficacia de las armas, que en gran parte producen ellos mismos, para ocasionar a los agresores un precio impagable.
En realidad del tema bélico apenas habló, su mente se concentraba en las ideas expuestas en la conferencia impartida en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, centrada en la lucha por el ser humano: “caminar hacia llegar y lograr la paz, la seguridad, el respeto y la dignidad humana como un deseo de todos los seres humanos a lo largo y ancho de la historia.”
Estoy seguro de que, por parte de Irán, no deben esperarse acciones irreflexivas que contribuyan al estallido de una guerra. Si esta inevitablemente se desata, será fruto exclusivo del aventurismo y la irresponsabilidad congénita del imperio yanki.
Pienso por mi parte que la situación política creada en torno a Irán y los riesgos de una guerra nuclear que de ella emanan y a todos involucra -posean o no tales armas-, son sumamente delicados porque amenazan la propia existencia de nuestra especie. El Oriente Medio se ha convertido en la región más conflictiva del mundo, y el área donde se generan los recursos energéticos vitales para la economía del planeta.
El poder destructivo y los sufrimientos masivos que originaban algunos de los medios utilizados en la Segunda Guerra Mundial motivaron una fuerte tendencia a prohibir algunas armas como los gases asfixiantes y otras empleadas en aquella guerra. Sin embargo, las pugnas de intereses y las enormes ganancias de los productores de armas los llevó a la confección de armamentos más crueles y destructivos, hasta que la tecnología moderna aportó el material y los medios cuyo empleo en una guerra mundial conducía al exterminio.
Sostengo el criterio, sin dudas compartido por todas las personas con un sentido elemental de responsabilidad, de que ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.
Nunca estas debieron usarse para atacar dos ciudades indefensas como Hiroshima y Nagasaki, asesinando e irradiando con horribles y duraderos efectos a cientos de miles de hombres, mujeres y niños, en un país que ya estaba militarmente vencido.
Si el fascismo obligaba a las potencias coaligadas contra el nazismo a competir con ese enemigo de la humanidad en la fabricación de tal arma, finalizada la guerra y creada ya la Organización de Naciones Unidas, el primer deber de esa organización era prohibir tal arma sin excepción alguna.
Pero Estados Unidos, la potencia más poderosa y rica, impuso al resto del mundo la línea a seguir. Hoy posee cientos de satélites que espían y vigilan desde el espacio a todos los habitantes del planeta. Sus fuerzas navales, aéreas y terrestres están equipadas con miles de armas nucleares, manejan a su antojo, a través del Fondo Monetario Internacional, las finanzas y las inversiones del mundo.
Si se analiza la historia de cada una de las naciones de América Latina, desde México hasta la Patagonia, pasando por Santo Domingo y Haití, podrá observarse que todas, sin una sola excepción han sufrido durante doscientos años, desde los inicios del siglo XIX hasta hoy, y de una u otra forma están sufriendo cada vez más los peores crímenes que el poderío y la fuerza pueden cometer contra el derecho de los pueblos. Escritores brillantes surgen en creciente número: uno de ellos, Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina”, que describe lo anterior, acaba de ser invitado a inaugurar el prestigioso Premio Casa de Las Américas, como un reconocimiento a su relevante obra.
Los acontecimientos se suceden con increíble rapidez; pero la tecnología los transmite al público de forma aún más rápida. Un día cualquiera, como el de hoy, noticias importantes se suceden con extraordinario ritmo. Un despacho cablegráfico fechado ayer 11, recoge la siguiente noticia textual: “La presidencia danesa de la Unión Europea afirmó el miércoles que una nueva serie de sanciones europeas más severas contra Irán se decidirá el 23 de enero en razón de su programa nuclear, apuntando no sólo el sector petrolero sino también al banco central.
“‘Iremos más lejos a la vez en lo que se refiere a las sanciones petroleras y contra las estructuras financieras’” dijo el jefe de la diplomacia danesa Villy Soevndal, durante un encuentro con la prensa extranjera. Puede apreciarse con claridad que, a fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20%.
Otra noticia sobre el tema, de una conocida y experta agencia informativa británica refiere que: “China no dio señales el miércoles de ceder terreno a las demandas de Estados Unidos de que reduzca sus compras de petróleo iraní y consideró un exceso las sanciones de Washington contra Teherán…”.
Cualquiera se asombraría de la tranquilidad con que Estados Unidos y la civilizada Europa promueven esta campaña con una pasmosa y sistemática práctica terrorista. Baste estas líneas trasmitidas por otra importante agencia europea de noticias: “El asesinato, el miércoles, de un responsable de la planta nuclear de Natanz, en el centro de Irán, cuenta tres precedentes desde enero de 2010.”
El 12 de enero de ese año: “Un físico nuclear internacionalmente reconocido, Masud Alí Mohamadi, profesor en la universidad de Teherán y que trabajaba para los Guardianes de la Revolución, murió en la explosión de una moto bomba delante de su domicilio…”.
“29 de noviembre de 2010: Majid Shahriari, fundador de la Sociedad nuclear de Irán y ‘encargado de uno de los grandes proyectos de la Organización iraní de la energía atómica’ [...] fue muerto en Teherán por la explosión de una bomba magnética fijada a su automóvil.
“El mismo día, otro físico nuclear, Fereydoun Abasi Davani, fue objeto de un atentado en condiciones idénticas cuando estacionaba su coche delante de la universidad Shahid Beheshti en Teherán, donde los dos hombres eran profesores.” -Fue solo herido.
“23 de julio de 2011: El científico Dariush Rezainejad, que trabajaba en proyectos del ministerio de la Defensa, fue muerto a balazos por desconocidos que se desplazaban en una moto en Teherán.”
“11 de enero de 2012: -es decir, el mismo día en que Ahmadinejad viajaba de Nicaragua a Cuba, para dar su conferencia en la Universidad de La Habana- El científico Mostafa Ahmadi Roshan, que trabajaba en la planta de Natanz, de la cual era vice-director para los asuntos comerciales, murió en la explosión de una bomba magnética colocada sobre su automóvil, cerca de la universidad Allameh Tabatabai, al este de Teherán”. Como en años anteriores “Irán acusó nuevamente a Estados Unidos e Israel.”
Se trata de una carnicería selectiva de brillantes científicos iraníes sistemáticamente asesinados. He leído artículos de conocidos simpatizantes de Israel que hablan de crímenes realizados por sus servicios de inteligencia, en cooperación con los de Estados Unidos y la OTAN, como algo normal.
Al mismo tiempo, desde Moscú las agencias informan que “Rusia advirtió hoy que en Siria está madurando un escenario similar al de Libia, pero alertó que está vez el ataque vendrá desde la vecina Turquía.
“El Secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, sostuvo que Occidente desea ‘castigar a Damasco no tanto por la represión a la oposición sino por su renuencia a interrumpir su alianza con Teherán’.”
“…en su opinión, en Siria está madurando un escenario como el de Libia, pero en esta oportunidad, las fuerzas de ataque no vendrán de Francia, Gran Bretaña e Italia sino de Turquía’.”
“Incluso, se atrevió a adelantar que ‘es posible que Washington y Ankara están ya definiendo varias opciones de zonas de exclusión de vuelo, donde ejércitos armados de rebeldes sirios podrían ser entrenados y concentrados’.”
Las noticias no solo proceden de Irán y el Oriente Medio, sino también de otros puntos del Asia Central próximos al Oriente Medio. Las mismas nos permiten apreciar la complejidad de los problemas que pueden derivarse de esa peligrosa zona.
Estados Unidos ha sido conducido por su contradictoria y absurda política imperial a problemas serios en países como Pakistán, cuyas fronteras con otro importante Estado, Afganistán, fueron trazadas por los colonialistas sin tomar en cuenta cultura ni etnias.
En este último país, que durante siglos defendió su independencia frente al colonialismo inglés, la producción de drogas se ha multiplicado desde la invasión yanki, y los soldados europeos apoyados por los aviones sin piloto y armamento sofisticado de Estados Unidos cometen bochornosas matanzas que incrementan el odio de la población y alejan las posibilidades de paz. Eso y otras inmundicias también se reflejan en los despachos de las agencias occidentales de noticias.
“WASHINGTON, 12 Enero 2012 - El secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, calificó este jueves de ‘absolutamente lamentable’ el comportamiento de cuatro hombres presentados como marines norteamericanos orinando sobre cadáveres en Afganistán en un video difundido por internet.
“He visto las imágenes y encuentro el comportamiento (de esos hombres) absolutamente lamentable…”
“‘Este comportamiento es totalmente inapropiado de parte de miembros del ejército estadounidense y no refleja en ningún caso los criterios y los valores que nuestras fuerzas armadas juran respetar’…”
En realidad ni lo afirma ni lo niega. Cualquiera puede quedarse con la duda y posiblemente el mismo Secretario de Defensa.
Pero también resulta extremadamente inhumano, que hombres, mujeres y niños, o un combatiente afgano que lucha contra la ocupación extranjera, sea asesinado por las bombas de los aviones sin piloto. Algo también muy grave: decenas de soldados y oficiales pakistaníes, que cuidaban las fronteras del país, han sido destrozados por esas bombas.
En declaraciones del propio Karzai, Presidente de Afganistán, este expresó que el ultraje a los cadáveres era “’simplemente inhumano’, y pidió al gobierno estadounidense que ‘aplique el castigo más severo a quien sea, que acabe siendo condenado por este crimen’.”
Portavoces de los talibanes declararon que “‘en los diez últimos años se dieron centenares de actos similares que no fueron revelados’…”
Uno incluso siente lástima por aquellos soldados, separados de familiares y amigos, a miles de kilómetros de su propia patria, enviados a luchar en países que ni siquiera tal vez oyeron mencionar como escolares, donde les asignan la tarea de matar o morir para enriquecer a empresas transnacionales, fabricantes de armas y políticos inescrupulosos, que dilapidan cada año los fondos que se necesitan para la alimentación y la educación de los incontables millones de hambrientos y analfabetos en el mundo.
No pocos de esos soldados, víctimas de los traumas sufridos, terminan privándose de la vida.
¿Acaso exagero cuando afirmo que la paz mundial pende de un hilo?
Fidel Castro Ruz
Enero 12 de 2012
9 y 14 p.m.
Fuente: http://www.cubadebate.cu/reflexione...
Leer más...
Etiquetas:
EE.UU.,
imperialismo,
Iran,
Israel,
paz mundial,
Siria
jueves, 29 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
CRISIS SIRIA: LA GRAN IMPOSTURA
CRISIS SIRIA: LA GRAN IMPOSTURA .
.Compartir
Eduardo Luque. Socialismo21
La similitud entre el caso libio y sirio es evidente. La feroz manipulación mediática es feroz tal y como denuncian activistas sociales y los principales partidos políticos del país, como los dos partidos comunistas existentes o incluso el KKE griego.
El caso libio y el caso sirio responden en este aspecto al mismo patrón. El presidente sirio había ordenado que bajo ningún motivo se utilizaran las armas en las manifestaciones.
Uno de los casos más groseros es la esperpéntica historia de la bloguera lesbiana, Amina Abdallah, secuestrada y torturada supuestamente por la policía. Gracias a la dirección IP ·de su ordenador se pudo comprobar que el verdadero autor del blog de Amina, era un «estudiante» estadounidense de 40 años llamado Tom McMaster participante en el congreso de la oposición siria pro-occidental que reclamó de Turquía una intervención de la OTAN.··
La “primavera siria” no comienza el 4 de febrero del 2011 sino el 15 de septiembre del 2001 ·cuando George Bush señala a varios países, entre ellos Siria, como miembros del “eje del mal”. El subsecretario de estado John Bolton anunciaba el 6 de Mayo del año 2002 la puesta en marcha de un plan para intervenir en estos países.
El 12 de diciembre de 2003 se vota la Syrian Accountability Act. Según la cual el presidente de EEUU puede atacar Siria sin autorización del Congreso. El embajador en Siria y encargado del desarrollo del plan es Robert S. Ford que fue parte del equipo de Negroponte y tuvo mucho que ver con la destitución del presidente Zelaya en Honduras. Se inicia la campaña de demonización del gobierno sirio.
Los medios durante estos años se refieren al gobierno como el “régimen” y califican invariablemente al presidente como “sátrapa” o déspota dictatorial. El plan inicial de intervención prevé, en toda la zona, o ·golpes de estado o la acción militar utilizando el argumento de la “intervención humanitaria”.
El planteamiento estratégico diseñado por EEUU y la OTAN persigue tres objetivos esenciales: eliminar a un rival de Israel que no ha dudado en ayudar a· las milicias de Hezbola en el Líbano; cercar y preparar el ataque definitivo contra el· gran objetivo, Irán, y reducir las posibilidades de acción de la flota Rusa del Mar Negro constriñendo su acceso al mar Mediterráneo.
Los medios crean un nuevo mito: la “primavera siria”. En febrero del 2011, aparece en Facebook una página que bajo el epígrafe The Syrian Revolution 2011 convoca un “día de la cólera” para el viernes 4 de ese mismo mes. Al Jazeera se hace eco de la convocatoria y la amplifica. La propuesta de movilización fue un fracaso. Nadie siguió la convocatoria. El canal catarí frente a este hecho acabó calificando al país de “reino del silencio” (sic).
Es curioso que la convocatoria se hiciera en inglés y no en árabe y que de pronto aparecieran en Facebook en un solo día 80000 amigos. El diario “El Mundo” cubrió la noticia del “Día de la ira” inventando la existencia de manifestaciones masivas contra el “régimen“; posteriormente fuentes islamistas recogidas por la CNN afirmaron que el “día de la ira” se pospuso al mes de marzo.
Un gran error político propició el inicio de los desórdenes. Comienzaron en la ciudad de Dera (frontera jordana) donde unos desconocidos pagaron a algunos adolescentes para que hicieran pintadas contra el gobierno. La policía arrestó a los jóvenes y los trató como criminales. Los intermediarios locales fueron maltratados por el gobernador. Algunas· familias atacaron las comisarías y se produjeron algunos muertos.
El presidente Bachar el Assad intervino imponiendo sanciones a los policías, deteniendo a los culpables y al gobernador. Se abrió una investigación. Algunos ministros viajaron al lugar de los hechos para presentar las excusas y condolencias del gobierno a las familias de las víctimas que fueron públicamente aceptadas. Esta parte fue ocultada por la prensa occidental.
A raíz de los incidentes se introdujo cambios políticos de envergadura (más multipartidismo, subida de salarios, amnistía, diálogo con sectores de la sociedad civil, levantamiento del estado de emergencia, cambio del gobierno, disolución de la Corte de Seguridad del Estado, Nueva Constitución….etc.)
Todo debía guiar a la normalidad pero aprovechando la tensión existente se produjeron atentados: desde varios lugares elevados en esa misma ciudad grupos de francotiradores enmascarados comenzaron a disparar simultáneamente a la multitud y la policía provocando el caos. Otros individuos atacaron un edificio público donde radican los servicios de inteligencia encargados de la observación del territorio sirio del Golán ocupado por Israel.
Hubo un duro combate con muertos por los dos bandos. ·En el conflicto sirio, es una constante la existencia de grupos armados desde el comienzo de las manifestaciones.
La similitud entre el caso libio y sirio es evidente. La feroz manipulación mediática es feroz tal y como denuncian activistas sociales y los principales partidos políticos del país, como los dos partidos comunistas existentes o incluso el KKE griego. El caso libio y el caso sirio responden en este aspecto al mismo patrón. El presidente sirio había ordenado que bajo ningún motivo se utilizaran las armas en las manifestaciones.
En mayo, en la ciudad portuaria de Lakatia, una manifestación reprimida con porras ·fue contestada por una parte de los manifestantes con armas ligeras: mueren 12 policías. Los hechos fueron presentados en Occidente como el bombardeo naval de una población enfrentada al gobierno. El periodista turco Arslan Bulut,· que encabezaba una comisión de medios independientes presente esos días en Lakatia, reconoció en sus artículos que la información era falsa y la denunció como un montaje.
Desde ese momento, la agitación sube varios grados, atizada especialmente por la prensa internacional. Mientras, fuentes de la inteligencia rusa confirmaban la existencia de dos centros de producción de material visual para nutrir internet de imágenes falsas montadas en estudio, uno en Hamburgo y el otro en Líbano. Algunos de los videos que han corrido por Internet y vistos en Occidente son de disturbios grabados en el Yemen y distribuidos por los medios como si hubieran sucedido en Damasco.
Uno de los casos más groseros es la esperpéntica historia de la bloguera lesbiana, Amina Abdallah, secuestrada y torturada supuestamente por la policía. Gracias a la dirección IP ·de su ordenador se pudo comprobar que el verdadero autor del blog de Amina, era un «estudiante» estadounidense de 40 años llamado Tom McMaster participante en el congreso de la oposición siria pro-occidental que reclamó de Turquía una intervención de la OTAN.
Su mujer y el diario “The Gardian” confirmaron la noticia; aun así, consiguió en pocas horas que decenas de miles de crédulos internautas occidentales crearan grupos en las redes sociales para defender a este personaje inventado. La manipulación no se ha detenido sino que aumenta progresivamente. El siguiente caso que atizó la revuelta fue presentado por “Amnistía internacional” y “Human Rights Watch” (HRW)[1]: el supuesto asesinato de Zainab Hosni, joven siria “secuestrada, torturada y asesinada”, por la policía fue utilizado por la prensa internacional para crear el “símbolo” de la oposición; a los pocos días la chica· aparecía en la televisión con vida desmintiéndolo todo. “Estoy viva”, anunció ella, “Son los canales internacionales de televisión los que mienten. Me he animado a contarlo para que no me consideren muerta, ya que algún día quiero ser madre”. Había marchado de casa por una disputa familiar.
Ni “Amnistía Internacional” ni Human Rights Watch que hicieron el ridículo, ni la gran prensa occidental reconocieron su ¿error intencionado? Bien al contrario: se lanzaron a la búsqueda de “nuevas” muestras de la represión de la “dictadura” de Damasco. Las ONGs continúan impertérritas en su campaña, Amnistía reconoce que la organización no tiene equipos sobre el terreno para poder comprobar sus afirmaciones, pero sin embargo las hace sin aportar ninguna prueba. De la lista de los miles de muertos civiles se conocían muy pocos nombres, periodistas franceses comprobaron que los primeros 40 nombres correspondían a personas vivas.
La cadena Al-jazzera, cuyo director dimitió en septiembre, ha sido la punta de lanza de la desinformación. Su línea editorial ha cambiado desde que la familia real catarí ha decidido controlarla férreamente. Se descubrió, gracias a los papeles de WikiLeaks, que su director Wadah Khanfar tenía estrechas relaciones con los servicios de inteligencia de los EEUU.
La manipulación grosera del caso sirio provocó dimisiones de periodistas importantes en la cadena que se ha alineado con Occidente, sobre todo por la cobertura ofrecida en el caso libio. La secretaria de estado de EEUU Hilary Clinton no ha tenido problemas en alabar la cobertura mediática de la cadena en Libia. El caso más burdo fue la cobertura en las manifestaciones del primero de mayo en Moscú que fueron presentadas por la cadena como manifestaciones anti-gobierno sirio; fueron contratados actores para ser entrevistados declarándose como opositores al “régimen sirio”.
Los medios rusos no tardaron en desmontar y denunciar el montaje. En Occidente no se ha mencionado el tema. Es un salto enorme en el proceso de confusión intencionada. El escritor norteamericano Webster Tarpley [2] manifestaba a la televisión rusa “Russia Today” que los civiles sirios han de hacer frente a escuadrones de la muerte, a francotiradores que asesinan a civiles en las manifestaciones con intención de incrementar la violencia en el país.
El 4 de noviembre la UE en una acción incalificable de ataque al derecho de expresión, clausuró las agencias privadas de noticias sirias Cham Press, el diario Al-Watan y el canal Addounia. La mayoría son críticos con el gobierno sirio pero ·se negaban a tergiversar los hechos tal y como pretendía la UE. El coro de medios occidentales no se han pronunciado frente a este atropello pero siguen ·describiendo los acontecimientos recientes en Siria como un "movimiento de protesta pacífica" contra el Gobierno de Bashar Al Assad.
El sitio de Internet DEBKAFILE ligado a la inteligencia israelí anunciaba hace tres semanas: “[Las fuerzas sirias] están encontrando ahora una fuerte resistencia: les esperan trampas antitanques y barreras fortificadas dirigidas por manifestantes armados con ametralladoras pesadas." DEBKAfile, ¿Desde cuando son pacíficos manifestantes los que se arman con "ametralladoras pesadas" y "trampas antitanque"? ·
·Las manifestaciones más activas de la oposición se desarrollaron sobre todo en Hama: los manifestantes no exigían más democracia sino un Estado islámico. Paralelamente, en Damasco y docenas de otras ciudades grandes y pequeñas se vivieron las mayores manifestaciones en la historia del país a favor del gobierno: millones de manifestantes marchaban denunciando la agresión militar y respaldando al gobierno.
El día 2 de diciembre se hacía público que los sectores políticos-pacíficos del movimiento se habían unido con el “ejército libre de Sira” a cambio de no realizar más acciones militares “ofensivas”. Paralelamente, Mohammad Riad Shakfa[3], líder exiliado de la Hermandad Musulmana de Siria, pidió la "intervención" turca en el país.
El sitio de internet www.mondialisation.ca[4] confirma el desplazamiento de 600 mercenarios libios al sur de Turquía así como la constitución de un centro logístico y entrenamiento militar en la zona turca de Iskenderun en la provincia de Hatay al sur de Turquía, cerca de la de la bella ciudad siria de Aleppo. El día 7 de diciembre eran detenidos en la frontera sirio-turca un grupo de mercenarios libios, yemeníes y sirios fuertemente armados provenientes de Turquía.
El gobierno de Ankara se vio obligado a declarar que desde su territorio no se atacaba a los vecinos. [5]La lógica nos indicaría que la evaluación del conflicto y sus víctimas debería llevarse desde una comprobación cuidadosa, pero no se ha proporcionado la lista de los supuestos asesinados (3500).
La Red Voltaire informó el 5 de diciembre que fuentes periodísticas francesas afincadas en Siria habían podido constatar que una parte muy considerable de los muertos civiles supuestamente asesinados por el ejército sirio estaban vivos, sus nombres se habían sacado de la guía telefónica; algunos de ellos han aparecido en la TV siria demostrando así su existencia.
Sólo existe una única fuente de información: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en Londres. Sus responsables son anónimos. ¿Qué valor pueden tener sus afirmaciones si no se confrontan con otras fuentes? Las similitudes entre el caso Libio y Sirio son muchas y también algunos de sus personajes: el Presidente Sarkozy, acuciado por sus pésimas previsiones electorales para el 2012, necesita un golpe electoral que le permita ganar puntos.
La intervención del “pequeño Napoleón” está siendo decisiva. El 6 de septiembre del 2011 se reunía en el Palacio del Elyseo con el Patriarca Manorita de Siria, S. B. Bechara Boutros Rahi[6], principal autoridad de la más importante Iglesia oriental vinculada a Roma. En esa tensa y tormentosa reunión adelantó dos hechos: que la guerra contra Siria estaba decidida y que se impondría en el poder a los “Hermanos Musulmanes”.
La “mano que mece la cuna” en política exterior es Alain Juppé, el que fuera condenado por la justicia francesa en enero de 2004 por corrupción y encarcelado 18 meses, este espejo de honestidad fue rescatado del averno político por el Presidente Sarkozy. Los medios occidentales, en un enorme ejercicio de desmemoria, olvidaron su pasado. ·
El tercer personaje es el Presidente Obama, continúa su política de reconfiguración de Oriente Próximo. Algunos de sus ideólogos como ya sabemos son Zbigniev Brzezinski, y Robert Kagan. Obama ha puesto en marcha el músculo militar enviando dos portaaviones y su flota de escolta a la costa siria. David Cameron, un mediocre político sin ideas, se propone como recolonizador del antiguo imperio británico.
El Estado de Israel se apresta a intervenir militarmente cuando vea la ocasión. Dos nuevos actores clave se incorporan, la monarquía absolutista jordana y Turquía (de donde proceden las armas, que nutren a los grupos militares en territorio sirio). Un confuso incidente donde un peregrino turco y el chófer del autobús fue herido por efecto de pedradas[7], fue presentado en Occidente como el asesinato de estas personas a manos del ejército sirio, inmediatamente el Ministro de Relaciones Exteriores de Turquía Ahmet Davutoglu insinuó que Ankara podría considerar una acción militar contra Siria si ·el presidente Al Assad no abandona el Gobierno de forma "inmediata e incondicional".
El presidente turco Erdogán comparó inmediatamente al gobierno sirio con “Hitler y Mussolini”. Los rumores de una intervención militar desde Turquía que permitiera a la OTAN actuar en defensa de uno de sus miembros son alentados por la inteligencia israelí[8]. La financiación, unos 2000 millones de dólares, si hemos de hacer caso a las declaraciones de agentes del Mossad, procederían de las dictaduras teocráticas del Golfo financiadoras a su vez de la “resistencia libia”.
Los medios de propaganda occidental nos marcan los objetivos y los enemigos. La verdad se abre paso con dificultad. ¿Por qué hemos de fiarnos de unos medios de comunicación occidentales que como hemos visto en el caso de Irak, Afganistán, Libia….., han tergiversado la realidad hasta convertirla en una parodia de sí misma? ¿Debemos pasar por alto, que los países propulsores del genocidio iraquí, EEUU, Francia, Inglaterra, Arabia Saudita…. Sean los que guíen y nos· muestren quién es bueno y quien malo…. ¿Precisamente ellos? ¿Es más veraz su palabra que la de los cancilleres rusos o chinos?
Delegaciones de partidos de la oposición turca han visitado el país, especialmente las ciudades de Aleppo, Damasco y Latakia, encabezadas por Birgul Ayman Guler[9], vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP) han coincidido en señalar que la situación real en Siria dista mucho de ser la imagen proyectado por los medios occidentales.
Reconoce la existencia de enfrentamientos en el interior del país pero ella lo achaca a la “actividad de grupos terroristas”. Por otra parte periodistas de nacionalidad turca como Arslan Bulut que encabezaba una delegación de medios periodísticos en la histórica ciudad de las Norias (Hama) criticó ·la cobertura mediática que se está haciendo.
En un artículo con fecha del 08/25/2011, el periodista dijo que durante su estancia en Hama obtuvo información de fuentes fiables y objetivas, de cómo grupos armados atacaron el centro de la ciudad, bancos, hospitales y comisarias.
La intervención de las fuerzas de seguridad, sirvió para la prensa occidental enviara la noticia inventada de que el ejército había bombardeado el centro con artillería pesada, aviación y tanques[10]. Los que hemos paseado por las callejuelas de la ciudad antigua sabemos de su densidad de población: la villa tiene unos 300000 habitantes, precisamente eso hace increíble este aserto, puesto que habría provocado no decenas de fallecidos sino miles. El periodista turco escribe sobre los supuestos bombardeos navales contra el puerto de Lakatia, estuvo presente en los días clave, aseguró que las lanchas armadas sirias patrullaban la costa para evitar la llegada de armas a los grupos terroristas y que no bombardearon en absoluto la ciudad.
La izquierda muda.
El silencio de la izquierda ha sido clamoroso. Unos porque han asumido el pro-atlantismo (PSOE…) otros (ICV-EUiA,ERC) porque pretenden preservar su imagen de políticos “modernos y responsables” . Otras gentes de izquierdas, transmutadas en ultraizquierdistas de oscuro pelaje, claman por “revoluciones” que no lo son y por paraísos socialistas inexistentes. Nada ha salido de Europa en el caso libio y menos aún en el caso sirio, nada excepto el apoyo indirecto a los países occidentales.
Ni pacifistas, ni izquierdistas. Ni el PIE ni alguno de sus componentes. Los intelectuales y artistas han desaparecido del campo de la crítica. Muchos y muchas apoyan directamente la guerra. A los dirigentes sindicales ni están ni se les espera. No les ha servido de nada el ejemplo Libio, miles, decenas de miles de muertos civiles, un país que cae en manos de fuerzas políticas reaccionarias donde se privatizan los recursos públicos y el terror se expande[11] no merece ni una reflexión sobre lo equivocado de sus planteamientos a la vista de los hechos.
No quieren estar con los “pequeños monstruos”, Gadafi o Al-Assad, prefieren el “monstruo grande” y su cabeza militar. ¿Tiene derecho a defenderse un país y un gobierno cercado militar y económicamente por fuerzas extranjeras? Según la izquierda occidental no tiene ningún derecho. Frente al horror de las bombas, la izquierda “moderna” se muestra impasible; para estas gentes sólo son “daños colaterales”. Realmente no han aprendido nada.
Ni por activa ni por pasiva se puede ser cómplice de un crimen. Frente a la OTAN solo podemos exigir su disolución. No puede haber frente al exterminio de los pueblos posiciones neutrales, decir ni OTAN NI Al-Assar, es decir en la práctica OTAN. La no movilización contra la guerra es la que permite también a los criminales extenderla por doquier porque en definitiva y como diría Edmund Burke “Lo único necesario para el triunfo del mal es que los buenos no hagan nada”.
·
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Las información con la que cuentan estas organizaciones no está en el interior del país sino que se nutre esencialmente del Observatorio de derechos humanos sobre Siria con sede en Londres. El 6 de octubre ante la avalancha de pruebas· Amnistía reconocía su error no ha pedido perdón a nadie y ha seguido buscando nuevos “mártires”.
[2] Autor de múltiples documentos sobre la realidad internacional y coautor de George Busch, biografía no autorizada donde resalta las relaciones de la familia Busch con el régimen Nazi.
http://noticiasdesiria.blogspot.com/
[4] http://www.mondialisation.ca
http://prensaislamica.com/?p=15485
http://asambleademajaras.com
[7] Ver foto diario el “mundo” 22.11.2011.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/22/internacional/1321980711.html
Ver http://www.debka.com/
http://prensaislamica.com
[10] Para mayor información ver:
http://prensaislamica.com/?p=15030
[11] La ONU reconoce la existencia de no menos de 7000 detenidos en Libia la mayoría mujeres y niños en condiciones infrahumana.
Leer más...
Etiquetas:
imperialismo,
medios de comunicacion,
Siria
domingo, 27 de noviembre de 2011
SIRIA: MILITARIZACIÓN, INTERVENCIÓN MILITAR Y AUSENCIA DE ESTRATEGIA
Siria
Militarización, intervención militar y ausencia de estrategia
Gilbert Achcar
Al Akhbar English
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Pude asistir al encuentro de la oposición siria que se celebró los días 8-9 de octubre en Suecia, en un lugar cercano a la capital, Estocolmo. Un conjunto de hombres y mujeres activistas que actúa en Siria y en el extranjero se unieron a importantes personalidades del Comité de Coordinación Sirio (llegadas desde Siria para la reunión) en presencia del miembro más importante del Consejo Nacional Sirio (CNS), su presidente, Burhan Ghalioun.
Los organizadores de la conferencia me habían invitado a hablar sobre el tema de la intervención militar extranjera en la actual situación siria. Mi aportación fue acogida con interés y me pidieron que la pusiera por escrito. Prometí hacerlo pero una apretada agenda me había impedido hasta ahora cumplir mi promesa.
Después, en estos últimos tiempos, se nos ha echado encima la avalancha de eventos acaecidos en el escenario sirio, así como la agudización del tono de la discusión acerca de la intervención militar y la militarización de la crisis, que fueron los dos temas de mi charla en Suecia. Esos desarrollos me urgieron a cumplir mi promesa antes de que fuera demasiado tarde. Por tanto, voy a elaborar aquí los puntos de vista que expresé en Suecia actualizándolos con comentarios sobre los hechos más recientes relacionados con el tema.
Mi aportación a la conferencia de octubre estuvo precedida por una pregunta que uno de los asistentes dirigió a Burhan Ghalioun acerca de su posición, o la posición del CNS, ante las peticiones de intervención militar en Siria. Ghalioun contestó que ese tema estaba fuera de discusión porque no había ningún país, por el momento, que quisiera que hubiera una intervención militar en Siria y, por tanto, “cuando nos veamos frente a esa coyuntura, será cuando adoptemos la posición adecuada”.
Empecé a hablar haciendo hincapié en que la oposición siria debe definir una postura clara sobre la cuestión de la intervención militar extranjera, ya que es evidente que tal postura tendría gran influencia en si tal intervención debería o no producirse. Las reticencias respecto a una intervención directa que vemos hoy por parte de los estados occidentales y regionales podrían cambiar mañana si se incrementaran las peticiones de intervención por parte de la oposición siria.
Fue la petición del Consejo Nacional Libio de una intervención militar internacional a principios de marzo lo que preparó el camino para una solicitud similar por parte de la Liga Árabe y la consiguiente resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si la oposición libia se hubiera opuesto a una intervención militar directa en cualquiera de sus formas (en vez de oponerse solo a una intervención sobre el terreno y solicitar apoyo aéreo como fue lo que hicieron), la Liga Árabe no habría buscado la intervención ni tal acción hubiera recibido la sanción de las Naciones Unidas.
Libia y los costes de la intervención militar extranjera
En mi charla, tuve muy en cuenta las lecciones de la experiencia libia al ser uno de los que habían participado en las discusiones sobre la misma. Como la inmensa mayoría del pueblo árabe, expresé mi comprensión por el hecho de que los rebeldes libios se vieran obligados a apelar al apoyo exterior para evitar la masacre absoluta que podría producirse si las fuerzas de Gadafi lograban asaltar los baluartes del levantamiento en Bengasi, Misrata y otras zonas, ya que los rebeldes carecían de medios militares en aquellos momentos para poder repeler un ataque así.
Le atribuimos toda la culpa a Gadafi por crear las condiciones para una intervención exterior mientras advertimos a los rebeldes libios contra cualquier ilusión respecto a las intenciones de las fuerzas militares que estaban ostensiblemente interviniendo en su nombre. En efecto, la intervención militar extranjera en el estado libio tuvo lugar con el alto precio que puede resumirse como sigue:
El precio político inmediato de la intervención extranjera permitió que Gadafi pretendiera que él representaba de alguna forma la soberanía nacional y tildara a los rebeldes de agentes del imperialismo occidental. Esto influyó en un segmento, aunque limitado, de la sociedad libia.
El precio político más alto que se pagó fue que las potencias interventoras se esforzaron por secuestrar la toma de decisiones de los rebeldes libios. No se detuvieron al acabar el ataque contra los baluartes del levantamiento ni al impedir que Gadafi usara su potencial aéreo. Fueron mucho más allá destruyendo las fuerzas aéreas libias (los estados occidentales, especialmente Francia y Gran Bretaña, estaban impacientes por vender armas a la Libia post-Gadafi), así como una parte importante de la infraestructura libia y de los edificios oficiales (los estados occidentales, junto con Turquía, empezaron a competir por el mercado de la reconstrucción libia incluso antes de que el régimen de Gadafi hubiera caído). Las potencias occidentales se negaron a proporcionar a los rebeldes libios lar armas que urgente e insistentemente les habían pedido para poder liberar ellos mismos su país sin la intervención exterior directa. Solo les entregaron las armas (Qatar y Francia) en las últimas etapas de la batalla. Estas limitadas aportaciones de armas aceleraron la caída del régimen de Gadafi después de que se hubiera alcanzado un punto muerto desde hacía tiempo.
El objetivo de las potencias occidentales era imponerse ellas mismas como participantes principales en la guerra contra el régimen de Gadafi para poder controlarlo todo. Querían ser ellas quienes trazaran la hoja de ruta para la Libia post-Gadafi e incluso establecieron un comité internacional a este propósito. También intentaron durante un tiempo llegar a un acuerdo con la familia de Gadafi a espaldas del Consejo Nacional Libio. Como consecuencia, el destino de Libia se estaba trazando más en Washington, Londres, París y Doha que en la misma Libia antes de la liberación de Trípoli. Sin lugar a dudas, ese deseo de los estados occidentales de controlar la situación en Libia después de Gadafi era tremendamente ilusoria, como nos temíamos. Sin embargo, esto ha provocado ya en Libia un inmenso caos, agravado por la intromisión exterior, ya sea occidental o regional.
Siria: Entre Libia y Egipto
Sin embargo, la impresión que prevalece actualmente es que la intervención extranjera impidió el aplastamiento del levantamiento libio que, de haber ocurrido, habría terminado con el proceso revolucionario por toda la región árabe. La intervención posibilitó que los rebeldes libios liberaran su país de las garras de su brutal dictador a un coste que palidece en comparación con el precio pagado por los iraquíes en su liberación del régimen tiránico de Sadam Husein mediante una invasión extranjera. La ocupación de Iraq está finalmente terminando tras ocho años miserables, durante el curso de los cuales el país ha tocado fondo pagando un precio material y humano exorbitante tan solo para enfrentarse ahora a un futuro oscuro y amenazador.
El resultado de este contraste entre Libia e Iraq es que, mientras el ejemplo segundo resultaba totalmente repulsivo a los ojos de los sirios, el ejemplo libio ha instilado en muchos el deseo de emularlo. Esto se reflejó en el incremento de solicitudes de intervención militar internacional tras la liberación de Trípoli, hasta el punto de que se llamó a la movilización del 28 de octubre “El Viernes de la Zona de Exclusión Aérea”.
Sin embargo, se equivoca profundamente quienquiera que imagine que el escenario libio podría repetirse en Siria. La oposición siria debe ser consciente de que el coste de permitir una intervención militar extranjera en Siria (frente a la intervención indirecta proporcionando armas) será mucho más alto que en el caso de Libia por varias razones, la más importante de las cuales podría resumirse del siguiente modo:
La situación militar en Siria es muy diferente de cómo era en Libia. Este país se caracteriza por la presencia de centros urbanos separados a menudo por inmensas franjas de territorio casi desértico. En tales circunstancias, el potencial aéreo es esencial, sobre todo porque las áreas controladas por los rebeldes libios estaban casi vacías de partidarios del régimen. Por tanto, el régimen acudió al poder aéreo en su ofensiva contrarrevolucionaria, y el apoyo aéreo exterior fue por ello muy eficaz para proteger las áreas rebeldes y limitar el movimiento de las fuerzas del régimen fuera de las zonas habitadas, todo eso a un coste relativamente limitado para la vida civil. En cambio, la densidad de la población siria es mucho mayor que la de Libia y lo mismo ocurre con la mezcla de opositores y partidarios del régimen, que impide que el régimen sirio pueda hacer un uso extenso de los ataques aéreos. Por tanto, una zona de exclusión aérea sobre Siria tendría beneficios muy limitados si permaneciera como zona de exclusión aérea en el sentido más estricto, o tendría devastadoras consecuencias de muerte y destrucción si adoptara la forma de una guerra aérea total contra el régimen como sucedió en Libia. Ya que las capacidades defensivas del ejército sirio son mucho más importantes que las de las fuerzas de Gadafi, la escala e intensidad de los combates sería mucho mayor en Siria, por no mencionar que el régimen sirio no está aislado como estaba el de Gadafi y cualquier intervención militar exterior en Siria podría por tanto incendiar la región entera convirtiéndola en un conjunto de polvorines.
Mientras tanto, ninguna ciudad siria se enfrenta en estos momentos al peligro de una masacre a gran escala como ocurrió en Bengasi, o incluso a un destino comparable al de la ciudad siria de Hama en 1982, cuando el régimen de Asad pudo aislarla del resto del país.
La fortaleza del levantamiento sirio subyace en que ha adquirido una gran extensión y al hecho de que los rebeldes no cometieron el error de levantarse en armas, lo cual, de haber sucedido, habría debilitado en gran medida el momentum del levantamiento popular y hubiera permitido al régimen eliminarlo más fácilmente.
Los rebeldes sirios han confiado hasta ahora en formas de lucha como las protestas nocturnas y las manifestaciones del viernes (no por razones religiosas sino porque el viernes es el día festivo oficial y es difícil que el régimen pueda impedir que la gente se reúna en las mezquitas) para que la mayoría de los participantes no se exponga. Esta clase de manifestaciones de estilo guerrilla es el método adecuado cuando un levantamiento popular se enfrenta a una brutal represión por parte de una fuerza militar abrumadora.
A diferencia del régimen caricaturesco de Gadafi, que hace años dio un giro a favor de establecer una fuerte cooperación económica, de seguridad e inteligencia con diversos estados occidentales, el régimen sirio, a los ojos de EEUU, es aún un obstáculo a sus proyectos en la región, ya que está aliado con Irán y Hizbollah y sostiene a una amplia gama de fuerzas palestinas opuestas a la capitulación perseguida por EEUU.
Reconocer esta realidad no sugiere en modo alguno que uno deba por tanto abstenerse de apoyar las demandas de democracia y derechos humanos del pueblo, ya sea Siria o Irán. Sin embargo, es necesario tener en cuenta la forma en que actúa la oposición iraní, que rechaza completamente la intervención militar extranjera en los asuntos de su país y defiende su derecho a desarrollar energía nuclear frente a las amenazas israelíes y estadounidenses que tratan de impedirlo afirmando que Irán está desarrollando armas nucleares.
La oposición siria critica correctamente el oportunismo del régimen, citando su intervención en el Líbano en 1976 contra la resistencia palestina y el Movimiento Nacional Libanés, así como cuando se unió a la coalición dirigida por EEUU en 1991 contra Iraq. Aquellos que critican la doblez del régimen sirio respecto a la causa nacional no deben acreditar la afirmación de ese régimen de que está combatiendo a los “agentes” de las potencias occidentales pidiendo la intervención militar de esas mismas potencias occidentales. La oposición nacional no debe permitir que el régimen puje más alto en la defensa de la causa nacional y debe comprender que como el territorio sirio está parcialmente ocupado por Israel, con el apoyo de los estados occidentales, no debe buscar ayuda en los enemigos de Siria ni en sus opresores. Si esas potencias llegan a intervenir lo que van a tratar de hacer es debilitar estratégicamente a Siria al igual que debilitaron a Iraq.
Derrocar a un régimen, sin que importe de qué régimen se trate, es un objetivo estratégico en el cual los medios difieren según cada caso y cada país. La estrategia dependerá de la estructura del régimen que los revolucionarios traten de derrocar.
Vamos a considerar, por ejemplo, la diferencia entre los casos de Egipto y Libia. En Egipto, el ejército regular es una institución que era, y sigue siendo, la columna vertebral del régimen. El poder de Mubarak emanaba y se apoyaba en el ejército, pero no llegó a hacerlo “suyo”. Esto hizo que el levantamiento popular se cuidara bien de mantener neutral al ejército para derrocar al régimen. Esta estrategia tuvo éxito aunque alimentó las ilusiones entre las masas de que el ejército como institución, con sus mandamases, podría ser un servidor desinteresado del pueblo. En lugar de reforzar la conciencia crítica del pueblo y de los soldados y advertirles de que esos mandamases del ejército lucharían por preservar sus privilegios y control sobre el estado, las principales fuerzas del movimiento de la oposición han contribuido actualmente a extender las ilusiones entre las masas. El resultado es que la revolución egipcia se ha quedado incompleta; en realidad, hay tantos elementos de continuidad en el régimen egipcio como elementos de cambio, cuando no más.
En Libia, por otra parte, Gadafi había disuelto la institución del ejército y lo había reestructurado en forma de brigadas vinculadas con su persona a través de lazos tribales, familiares y financieros. Por tanto, fue imposible confiar en la neutralidad del ejército, y mucho menos en que se fueran a poner del lado de la revolución; más aún, era inevitable que la forma de derrocar al régimen libio fuera derrotando a sus fuerzas armadas, es decir, mediante la guerra. Ya que el desequilibrio de fuerzas militares entre las fuerzas de Gadafi y los prácticamente desarmados rebeldes era abrumadora, era inevitable la entrada de un factor externo en la ecuación, bien armando al levantamiento (el mejor escenario) o a través de la participación directa en la guerra entre los rebeldes y el régimen ocupando el país (el peor escenario) o bombardeando a distancia sin invadir, como sucedió. El resultado es que el cambio en Libia es mucho más profundo que en Egipto debido al colapso general de las instituciones del régimen de Gadafi. En la actualidad, Libia es un país sin estado, i.e. sin un aparato que monopolice las fuerzas armadas y nadie sabe cuándo allí podrá reconstruirse un estado o algo que se le parezca.
Por tanto, ¿en qué aspectos se ajusta Siria a esta ecuación estratégica? En la actualidad, estaría en algún lugar entre los casos egipcio y libio. En Siria, como en Libia, el régimen se ha rodeado de Fuerzas Especiales vinculadas a él por lazos familiares, por secta religiosa y privilegios. Es preciso derrotarlas si se quiere que el régimen caiga. A este respecto, el comandante del Ejército Libre Sirio, el Coronel Riyad al-As’ad, tenía razón cuando le dijo a Al-Sharq Al-Awsat (5 noviembre 2011) que “está soñando cualquiera que piense que el régimen sirio caerá pacíficamente”.
Sin embargo, debido a que Israel ocupa un trozo de su territorio, Siria, a diferencia de Libia, tiene también un ejército regular basado en el servicio militar obligatorio de los hombres jóvenes, cuyos soldados y oficiales de bajo rango reflejan la composición del pueblo sirio del que sus filas emanan. Por tanto, uno de los principales objetivos de la estrategia de la revolución siria debe ser poner a las filas del ejército sirio del lado de la revolución.
El papel del ejército en la estrategia de la oposición
Si el levantamiento sirio hubiera estado encabezado por un liderazgo con una mente estratégica (y aquí vemos los límites de las “revoluciones de Facebook”), habría tratado de extender las redes de la oposición entre el ejército aunque insistiendo en que los soldados no deberían desertar individualmente o en pequeños grupos sino en cifras lo más numerosas posibles. En ausencia de liderazgo y estrategia, soldados y oficiales han empezado a desertar por sí mismos de forma desorganizada. El alcance de las deserciones se ha ido ampliando en los dos últimos meses y continúa haciéndolo. Esas deserciones han confundido a la oposición política, y algunos han criticado a los desertores por amenazar con desviar el levantamiento de su senda pacífica mientras otros acogen bien esa actuación a la vez que les piden que no vuelvan sus armas contra el régimen. Esta última es una propuesta suicida de la que los soldados desertores harán bien en burlarse.
La tarea estratégica de ganarse a los soldados sirios del lado de la revolución no debería entrar en contradicción con las manifestaciones populares y su naturaleza no violenta. De nuevo, el caso sirio combina elementos de las experiencias libia y egipcia, i.e. muchedumbres de manifestaciones pacíficas junto a enfrentamientos militares. La no violencia de las manifestaciones populares fue, y sigue siendo, un componente básico del momentum del movimiento y de su carácter masivo, incluida la participación femenina. Ese momentum es en sí un factor decisivo para incitar a los soldados a rebelarse contra el régimen.
Por tanto, el mayor dilema estratégico en Siria es cómo combinar la pacífica movilización de masas con la expansión de la oposición del ejército y la confrontación armada, sin la cual ni se podrá derrotar nunca a las fuerzas del régimen ni este caerá. Así es, a menos que uno cuente con que algunos oficiales de alto rango de la cima de la jerarquía del régimen se vayan del país y esto obligue a la familia gobernante a escapar a Irán. Si esto llegara a suceder, Siria acabaría en una posición similar a la de Egipto, donde ha caído una pieza de lo alto de la pirámide sin que esta llegue a venirse abajo en su totalidad.
En cuanto a una intervención militar directa en Siria, ya sea en forma de invasión o limitada a un bombardeo desde lejos, llevaría a poner fin a las deserciones del ejército sirio que unirían filas en una confrontación que convencería a los soldados de que lo que el régimen viene afirmando desde el comienzo del levantamiento, i.e. que se enfrenta a una “conspiración exterior” que quiere subyugar a Siria, ha sido cierto todo el tiempo. Las peticiones formuladas por Riyad al-As’ad, del Ejército Libre Sirio (en la entrevista citada antes) de una intervención internacional para “la aplicación de una zona de exclusión aérea o marítima en Siria” y de crear “una zona segura en el norte de Siria que pudiera administrar el Ejército Libre Sirio” son, en el mejor de los casos, una prueba de falta de visión estratégica entre el liderazgo del levantamiento sirio. También son producto de una mezcla de carencia de visión de futuro y de reacción emocional ante la perversidad del régimen que lleva a algunos de sus opositores a confiar en lo que podría provocar una gravísima catástrofe histórica en Siria y en toda la región.
Aquellos que desean la victoria del levantamiento del pueblo sirio en aras a la libertad y la democracia de forma que sea posible fortalecer la patria en vez de socavarla, deben definir una posición de la mayor claridad posible sobre estas fatídicas cuestiones. No es posible simplemente ignorarlas en nombre de la unidad contra el régimen, porque el destino de la lucha y de todo el país depende precisamente de esos planteamientos.
Gilbert Achcar es Profesor de Estudios para el Desarrollo y Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales (SOAS, por sus siglas en inglés) de Londres.
Fuente: http://english.al-akhbar.com/content/syria-militarization-military-intervention-and-absence-strategy
Leer más...
Militarización, intervención militar y ausencia de estrategia
Gilbert Achcar
Al Akhbar English
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Pude asistir al encuentro de la oposición siria que se celebró los días 8-9 de octubre en Suecia, en un lugar cercano a la capital, Estocolmo. Un conjunto de hombres y mujeres activistas que actúa en Siria y en el extranjero se unieron a importantes personalidades del Comité de Coordinación Sirio (llegadas desde Siria para la reunión) en presencia del miembro más importante del Consejo Nacional Sirio (CNS), su presidente, Burhan Ghalioun.
Los organizadores de la conferencia me habían invitado a hablar sobre el tema de la intervención militar extranjera en la actual situación siria. Mi aportación fue acogida con interés y me pidieron que la pusiera por escrito. Prometí hacerlo pero una apretada agenda me había impedido hasta ahora cumplir mi promesa.
Después, en estos últimos tiempos, se nos ha echado encima la avalancha de eventos acaecidos en el escenario sirio, así como la agudización del tono de la discusión acerca de la intervención militar y la militarización de la crisis, que fueron los dos temas de mi charla en Suecia. Esos desarrollos me urgieron a cumplir mi promesa antes de que fuera demasiado tarde. Por tanto, voy a elaborar aquí los puntos de vista que expresé en Suecia actualizándolos con comentarios sobre los hechos más recientes relacionados con el tema.
Mi aportación a la conferencia de octubre estuvo precedida por una pregunta que uno de los asistentes dirigió a Burhan Ghalioun acerca de su posición, o la posición del CNS, ante las peticiones de intervención militar en Siria. Ghalioun contestó que ese tema estaba fuera de discusión porque no había ningún país, por el momento, que quisiera que hubiera una intervención militar en Siria y, por tanto, “cuando nos veamos frente a esa coyuntura, será cuando adoptemos la posición adecuada”.
Empecé a hablar haciendo hincapié en que la oposición siria debe definir una postura clara sobre la cuestión de la intervención militar extranjera, ya que es evidente que tal postura tendría gran influencia en si tal intervención debería o no producirse. Las reticencias respecto a una intervención directa que vemos hoy por parte de los estados occidentales y regionales podrían cambiar mañana si se incrementaran las peticiones de intervención por parte de la oposición siria.
Fue la petición del Consejo Nacional Libio de una intervención militar internacional a principios de marzo lo que preparó el camino para una solicitud similar por parte de la Liga Árabe y la consiguiente resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si la oposición libia se hubiera opuesto a una intervención militar directa en cualquiera de sus formas (en vez de oponerse solo a una intervención sobre el terreno y solicitar apoyo aéreo como fue lo que hicieron), la Liga Árabe no habría buscado la intervención ni tal acción hubiera recibido la sanción de las Naciones Unidas.
Libia y los costes de la intervención militar extranjera
En mi charla, tuve muy en cuenta las lecciones de la experiencia libia al ser uno de los que habían participado en las discusiones sobre la misma. Como la inmensa mayoría del pueblo árabe, expresé mi comprensión por el hecho de que los rebeldes libios se vieran obligados a apelar al apoyo exterior para evitar la masacre absoluta que podría producirse si las fuerzas de Gadafi lograban asaltar los baluartes del levantamiento en Bengasi, Misrata y otras zonas, ya que los rebeldes carecían de medios militares en aquellos momentos para poder repeler un ataque así.
Le atribuimos toda la culpa a Gadafi por crear las condiciones para una intervención exterior mientras advertimos a los rebeldes libios contra cualquier ilusión respecto a las intenciones de las fuerzas militares que estaban ostensiblemente interviniendo en su nombre. En efecto, la intervención militar extranjera en el estado libio tuvo lugar con el alto precio que puede resumirse como sigue:
El precio político inmediato de la intervención extranjera permitió que Gadafi pretendiera que él representaba de alguna forma la soberanía nacional y tildara a los rebeldes de agentes del imperialismo occidental. Esto influyó en un segmento, aunque limitado, de la sociedad libia.
El precio político más alto que se pagó fue que las potencias interventoras se esforzaron por secuestrar la toma de decisiones de los rebeldes libios. No se detuvieron al acabar el ataque contra los baluartes del levantamiento ni al impedir que Gadafi usara su potencial aéreo. Fueron mucho más allá destruyendo las fuerzas aéreas libias (los estados occidentales, especialmente Francia y Gran Bretaña, estaban impacientes por vender armas a la Libia post-Gadafi), así como una parte importante de la infraestructura libia y de los edificios oficiales (los estados occidentales, junto con Turquía, empezaron a competir por el mercado de la reconstrucción libia incluso antes de que el régimen de Gadafi hubiera caído). Las potencias occidentales se negaron a proporcionar a los rebeldes libios lar armas que urgente e insistentemente les habían pedido para poder liberar ellos mismos su país sin la intervención exterior directa. Solo les entregaron las armas (Qatar y Francia) en las últimas etapas de la batalla. Estas limitadas aportaciones de armas aceleraron la caída del régimen de Gadafi después de que se hubiera alcanzado un punto muerto desde hacía tiempo.
El objetivo de las potencias occidentales era imponerse ellas mismas como participantes principales en la guerra contra el régimen de Gadafi para poder controlarlo todo. Querían ser ellas quienes trazaran la hoja de ruta para la Libia post-Gadafi e incluso establecieron un comité internacional a este propósito. También intentaron durante un tiempo llegar a un acuerdo con la familia de Gadafi a espaldas del Consejo Nacional Libio. Como consecuencia, el destino de Libia se estaba trazando más en Washington, Londres, París y Doha que en la misma Libia antes de la liberación de Trípoli. Sin lugar a dudas, ese deseo de los estados occidentales de controlar la situación en Libia después de Gadafi era tremendamente ilusoria, como nos temíamos. Sin embargo, esto ha provocado ya en Libia un inmenso caos, agravado por la intromisión exterior, ya sea occidental o regional.
Siria: Entre Libia y Egipto
Sin embargo, la impresión que prevalece actualmente es que la intervención extranjera impidió el aplastamiento del levantamiento libio que, de haber ocurrido, habría terminado con el proceso revolucionario por toda la región árabe. La intervención posibilitó que los rebeldes libios liberaran su país de las garras de su brutal dictador a un coste que palidece en comparación con el precio pagado por los iraquíes en su liberación del régimen tiránico de Sadam Husein mediante una invasión extranjera. La ocupación de Iraq está finalmente terminando tras ocho años miserables, durante el curso de los cuales el país ha tocado fondo pagando un precio material y humano exorbitante tan solo para enfrentarse ahora a un futuro oscuro y amenazador.
El resultado de este contraste entre Libia e Iraq es que, mientras el ejemplo segundo resultaba totalmente repulsivo a los ojos de los sirios, el ejemplo libio ha instilado en muchos el deseo de emularlo. Esto se reflejó en el incremento de solicitudes de intervención militar internacional tras la liberación de Trípoli, hasta el punto de que se llamó a la movilización del 28 de octubre “El Viernes de la Zona de Exclusión Aérea”.
Sin embargo, se equivoca profundamente quienquiera que imagine que el escenario libio podría repetirse en Siria. La oposición siria debe ser consciente de que el coste de permitir una intervención militar extranjera en Siria (frente a la intervención indirecta proporcionando armas) será mucho más alto que en el caso de Libia por varias razones, la más importante de las cuales podría resumirse del siguiente modo:
La situación militar en Siria es muy diferente de cómo era en Libia. Este país se caracteriza por la presencia de centros urbanos separados a menudo por inmensas franjas de territorio casi desértico. En tales circunstancias, el potencial aéreo es esencial, sobre todo porque las áreas controladas por los rebeldes libios estaban casi vacías de partidarios del régimen. Por tanto, el régimen acudió al poder aéreo en su ofensiva contrarrevolucionaria, y el apoyo aéreo exterior fue por ello muy eficaz para proteger las áreas rebeldes y limitar el movimiento de las fuerzas del régimen fuera de las zonas habitadas, todo eso a un coste relativamente limitado para la vida civil. En cambio, la densidad de la población siria es mucho mayor que la de Libia y lo mismo ocurre con la mezcla de opositores y partidarios del régimen, que impide que el régimen sirio pueda hacer un uso extenso de los ataques aéreos. Por tanto, una zona de exclusión aérea sobre Siria tendría beneficios muy limitados si permaneciera como zona de exclusión aérea en el sentido más estricto, o tendría devastadoras consecuencias de muerte y destrucción si adoptara la forma de una guerra aérea total contra el régimen como sucedió en Libia. Ya que las capacidades defensivas del ejército sirio son mucho más importantes que las de las fuerzas de Gadafi, la escala e intensidad de los combates sería mucho mayor en Siria, por no mencionar que el régimen sirio no está aislado como estaba el de Gadafi y cualquier intervención militar exterior en Siria podría por tanto incendiar la región entera convirtiéndola en un conjunto de polvorines.
Mientras tanto, ninguna ciudad siria se enfrenta en estos momentos al peligro de una masacre a gran escala como ocurrió en Bengasi, o incluso a un destino comparable al de la ciudad siria de Hama en 1982, cuando el régimen de Asad pudo aislarla del resto del país.
La fortaleza del levantamiento sirio subyace en que ha adquirido una gran extensión y al hecho de que los rebeldes no cometieron el error de levantarse en armas, lo cual, de haber sucedido, habría debilitado en gran medida el momentum del levantamiento popular y hubiera permitido al régimen eliminarlo más fácilmente.
Los rebeldes sirios han confiado hasta ahora en formas de lucha como las protestas nocturnas y las manifestaciones del viernes (no por razones religiosas sino porque el viernes es el día festivo oficial y es difícil que el régimen pueda impedir que la gente se reúna en las mezquitas) para que la mayoría de los participantes no se exponga. Esta clase de manifestaciones de estilo guerrilla es el método adecuado cuando un levantamiento popular se enfrenta a una brutal represión por parte de una fuerza militar abrumadora.
A diferencia del régimen caricaturesco de Gadafi, que hace años dio un giro a favor de establecer una fuerte cooperación económica, de seguridad e inteligencia con diversos estados occidentales, el régimen sirio, a los ojos de EEUU, es aún un obstáculo a sus proyectos en la región, ya que está aliado con Irán y Hizbollah y sostiene a una amplia gama de fuerzas palestinas opuestas a la capitulación perseguida por EEUU.
Reconocer esta realidad no sugiere en modo alguno que uno deba por tanto abstenerse de apoyar las demandas de democracia y derechos humanos del pueblo, ya sea Siria o Irán. Sin embargo, es necesario tener en cuenta la forma en que actúa la oposición iraní, que rechaza completamente la intervención militar extranjera en los asuntos de su país y defiende su derecho a desarrollar energía nuclear frente a las amenazas israelíes y estadounidenses que tratan de impedirlo afirmando que Irán está desarrollando armas nucleares.
La oposición siria critica correctamente el oportunismo del régimen, citando su intervención en el Líbano en 1976 contra la resistencia palestina y el Movimiento Nacional Libanés, así como cuando se unió a la coalición dirigida por EEUU en 1991 contra Iraq. Aquellos que critican la doblez del régimen sirio respecto a la causa nacional no deben acreditar la afirmación de ese régimen de que está combatiendo a los “agentes” de las potencias occidentales pidiendo la intervención militar de esas mismas potencias occidentales. La oposición nacional no debe permitir que el régimen puje más alto en la defensa de la causa nacional y debe comprender que como el territorio sirio está parcialmente ocupado por Israel, con el apoyo de los estados occidentales, no debe buscar ayuda en los enemigos de Siria ni en sus opresores. Si esas potencias llegan a intervenir lo que van a tratar de hacer es debilitar estratégicamente a Siria al igual que debilitaron a Iraq.
Derrocar a un régimen, sin que importe de qué régimen se trate, es un objetivo estratégico en el cual los medios difieren según cada caso y cada país. La estrategia dependerá de la estructura del régimen que los revolucionarios traten de derrocar.
Vamos a considerar, por ejemplo, la diferencia entre los casos de Egipto y Libia. En Egipto, el ejército regular es una institución que era, y sigue siendo, la columna vertebral del régimen. El poder de Mubarak emanaba y se apoyaba en el ejército, pero no llegó a hacerlo “suyo”. Esto hizo que el levantamiento popular se cuidara bien de mantener neutral al ejército para derrocar al régimen. Esta estrategia tuvo éxito aunque alimentó las ilusiones entre las masas de que el ejército como institución, con sus mandamases, podría ser un servidor desinteresado del pueblo. En lugar de reforzar la conciencia crítica del pueblo y de los soldados y advertirles de que esos mandamases del ejército lucharían por preservar sus privilegios y control sobre el estado, las principales fuerzas del movimiento de la oposición han contribuido actualmente a extender las ilusiones entre las masas. El resultado es que la revolución egipcia se ha quedado incompleta; en realidad, hay tantos elementos de continuidad en el régimen egipcio como elementos de cambio, cuando no más.
En Libia, por otra parte, Gadafi había disuelto la institución del ejército y lo había reestructurado en forma de brigadas vinculadas con su persona a través de lazos tribales, familiares y financieros. Por tanto, fue imposible confiar en la neutralidad del ejército, y mucho menos en que se fueran a poner del lado de la revolución; más aún, era inevitable que la forma de derrocar al régimen libio fuera derrotando a sus fuerzas armadas, es decir, mediante la guerra. Ya que el desequilibrio de fuerzas militares entre las fuerzas de Gadafi y los prácticamente desarmados rebeldes era abrumadora, era inevitable la entrada de un factor externo en la ecuación, bien armando al levantamiento (el mejor escenario) o a través de la participación directa en la guerra entre los rebeldes y el régimen ocupando el país (el peor escenario) o bombardeando a distancia sin invadir, como sucedió. El resultado es que el cambio en Libia es mucho más profundo que en Egipto debido al colapso general de las instituciones del régimen de Gadafi. En la actualidad, Libia es un país sin estado, i.e. sin un aparato que monopolice las fuerzas armadas y nadie sabe cuándo allí podrá reconstruirse un estado o algo que se le parezca.
Por tanto, ¿en qué aspectos se ajusta Siria a esta ecuación estratégica? En la actualidad, estaría en algún lugar entre los casos egipcio y libio. En Siria, como en Libia, el régimen se ha rodeado de Fuerzas Especiales vinculadas a él por lazos familiares, por secta religiosa y privilegios. Es preciso derrotarlas si se quiere que el régimen caiga. A este respecto, el comandante del Ejército Libre Sirio, el Coronel Riyad al-As’ad, tenía razón cuando le dijo a Al-Sharq Al-Awsat (5 noviembre 2011) que “está soñando cualquiera que piense que el régimen sirio caerá pacíficamente”.
Sin embargo, debido a que Israel ocupa un trozo de su territorio, Siria, a diferencia de Libia, tiene también un ejército regular basado en el servicio militar obligatorio de los hombres jóvenes, cuyos soldados y oficiales de bajo rango reflejan la composición del pueblo sirio del que sus filas emanan. Por tanto, uno de los principales objetivos de la estrategia de la revolución siria debe ser poner a las filas del ejército sirio del lado de la revolución.
El papel del ejército en la estrategia de la oposición
Si el levantamiento sirio hubiera estado encabezado por un liderazgo con una mente estratégica (y aquí vemos los límites de las “revoluciones de Facebook”), habría tratado de extender las redes de la oposición entre el ejército aunque insistiendo en que los soldados no deberían desertar individualmente o en pequeños grupos sino en cifras lo más numerosas posibles. En ausencia de liderazgo y estrategia, soldados y oficiales han empezado a desertar por sí mismos de forma desorganizada. El alcance de las deserciones se ha ido ampliando en los dos últimos meses y continúa haciéndolo. Esas deserciones han confundido a la oposición política, y algunos han criticado a los desertores por amenazar con desviar el levantamiento de su senda pacífica mientras otros acogen bien esa actuación a la vez que les piden que no vuelvan sus armas contra el régimen. Esta última es una propuesta suicida de la que los soldados desertores harán bien en burlarse.
La tarea estratégica de ganarse a los soldados sirios del lado de la revolución no debería entrar en contradicción con las manifestaciones populares y su naturaleza no violenta. De nuevo, el caso sirio combina elementos de las experiencias libia y egipcia, i.e. muchedumbres de manifestaciones pacíficas junto a enfrentamientos militares. La no violencia de las manifestaciones populares fue, y sigue siendo, un componente básico del momentum del movimiento y de su carácter masivo, incluida la participación femenina. Ese momentum es en sí un factor decisivo para incitar a los soldados a rebelarse contra el régimen.
Por tanto, el mayor dilema estratégico en Siria es cómo combinar la pacífica movilización de masas con la expansión de la oposición del ejército y la confrontación armada, sin la cual ni se podrá derrotar nunca a las fuerzas del régimen ni este caerá. Así es, a menos que uno cuente con que algunos oficiales de alto rango de la cima de la jerarquía del régimen se vayan del país y esto obligue a la familia gobernante a escapar a Irán. Si esto llegara a suceder, Siria acabaría en una posición similar a la de Egipto, donde ha caído una pieza de lo alto de la pirámide sin que esta llegue a venirse abajo en su totalidad.
En cuanto a una intervención militar directa en Siria, ya sea en forma de invasión o limitada a un bombardeo desde lejos, llevaría a poner fin a las deserciones del ejército sirio que unirían filas en una confrontación que convencería a los soldados de que lo que el régimen viene afirmando desde el comienzo del levantamiento, i.e. que se enfrenta a una “conspiración exterior” que quiere subyugar a Siria, ha sido cierto todo el tiempo. Las peticiones formuladas por Riyad al-As’ad, del Ejército Libre Sirio (en la entrevista citada antes) de una intervención internacional para “la aplicación de una zona de exclusión aérea o marítima en Siria” y de crear “una zona segura en el norte de Siria que pudiera administrar el Ejército Libre Sirio” son, en el mejor de los casos, una prueba de falta de visión estratégica entre el liderazgo del levantamiento sirio. También son producto de una mezcla de carencia de visión de futuro y de reacción emocional ante la perversidad del régimen que lleva a algunos de sus opositores a confiar en lo que podría provocar una gravísima catástrofe histórica en Siria y en toda la región.
Aquellos que desean la victoria del levantamiento del pueblo sirio en aras a la libertad y la democracia de forma que sea posible fortalecer la patria en vez de socavarla, deben definir una posición de la mayor claridad posible sobre estas fatídicas cuestiones. No es posible simplemente ignorarlas en nombre de la unidad contra el régimen, porque el destino de la lucha y de todo el país depende precisamente de esos planteamientos.
Gilbert Achcar es Profesor de Estudios para el Desarrollo y Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales (SOAS, por sus siglas en inglés) de Londres.
Fuente: http://english.al-akhbar.com/content/syria-militarization-military-intervention-and-absence-strategy
Leer más...
Etiquetas:
EE.UU.,
imperialismo,
Israel,
Siria
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




