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jueves, 19 de abril de 2012

EL MANIFIESTO MADRID-DONOSTIA PAZ Y DEMOCRACIA EN EL PAÍS VASCO CONSIGUE APOYOS DE PERSONALIDADES DE TODOS LOS SECTORES SOCIALES







Intelectuales madrileños exigen a Rajoy que asuma el plan de Donostia

Piden al Gobierno que actúe "sin demoras" para aprovechar el "momento histórico" que vive el País Vasco. Recuerdan que ETA "ha cumplido" con la hoja de ruta de Aiete

IÑIGO ADURIZ Madrid 19/04/2012

Montserrat Galcerán, José Manuel Naredo, Carmen Lamarca, Cristina Marestany y Carlos Taibo, en la rueda de prensa de esta mañana.



El pasado octubre se abrió en el País Vasco un proceso con "suficiente importancia" como para que no se afronte con la "pasividad" con la que lo está afrontando el Gobierno. Por esta razón, 500 intelectuales madrileños han suscrito un manifiesto en el que exigen al Ejecutivo que preside Mariano Rajoy que actúe "sin demoras", para que "la ilusión y la esperanza generadas" por el "nuevo tiempo político" abierto en Euskadi no sean "defraudadas".

La hoja de ruta que proponen aplicar estas personalidades que, según han insistido en rueda de prensa, están "vinculadas a la ciudad de Madrid", es la que salió de la Conferencia Internacional de Paz de Donostia, que tuvo lugar en octubre del año pasado en el Palacio de Aiete de la capital guipuzcoana.

Exigen a Rajoy que dé "los pasos que le corresponden" en el camino abierto por el cese definitivo de las armas por parte de ETA. Reclaman el traslado de los presos de la banda "a las prisiones más cercanas a su lugar de residencia", cesando así la "injusta pena" que, según los intelectuales que firman el manifiesto "sufren sus familiares". Y piden a Instituciones Penitenciarias que aplique, asimismo, la legislación penal "ordinaria para todos ellos".

En el aspecto jurídico reclaman la legalización de Sortu y el "fin de la ilegalización de partidos políticos y organizaciones independentistas". Y, en el político, que se ponga en marcha una "política compartida tendente a la reconciliación", que permita el reconocimiento "a todas las víctimas, sin exclusión alguna". También exigen que se inicie el diálogo entre ETA y el Gobierno "para un cierre ordenado" de la banda "como organización armada, incluido un acuerdo de desarme verificable".

La abogada y profesora de la Universidad Carlos III, Carmen Lamarca, ha explicado que con el manifiesto, titulado "Paz y democracia para el País Vasco" lo único que reclaman es que "se vuelva a la normalidad en el ámbito jurídico, sobre todo después de que hayan cesado las actuaciones que "justifiquen esa excepcionalidad" que se ha aplicado en los últimos años a ETA y a su entorno por parte de los tribunales.

Que Rajoy "haga sus deberes"

"Por un lado se ha cumplido", ha insistido, por su parte, la escritora Cristina Maristany, en alusión al cese definitivo de las armas de ETA anunciado pocos días después de que se suscribiera la Conferencia de Donostia. Por eso aseguró que "es el momento de que Mariano Rajoy haga sus deberes".

Montserrat Galcerán, catedrática de la Universidad Complutense, ha puesto en valor que en el País Vasco se ha abierto una "oportunidad única para acabar con unos problemas que nos llevan atormentando desde hace años", y por ello emplazó al Ejecutivo a que actúe de inmediato.

En la rueda de prensa también han estado presentes el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Carlos Taibo o el economista José Manuel Naredo, entre otros. Todos ellos han anunciado que el próximo mes de mayo tendrá lugar un acto en Madrid en el que también se reclamará al Gobierno que dé pasos en el proceso de paz abierto en Euskadi. No han concretado en qué consistirá ese acontecimiento aunque han querido dejar claro que "es posible y necesaria" una manifestación que exija sus mismos objetivos en la capital española.

El manifiesto lo han suscrito, entre otros, por el premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel, escritores de la talla de José Luis Sampedro, Santiago Alba Rico o Jorge Riechmann; periodistas como Isaac Rosa, Antonio Álvarez Solís, Roberto Montoya o Carlos Tena; miembros de partidos políticos como Hugo Martínez Abarca (IU), Raúl Camargo (Izquierda Anticapitalista) o Ángeles Maestro (Red Roja); actores como Pilar Bardem Alberto Sanjuán, Amparo Climent, Willie Toledo o Unax Ugalde, así como economistas, sociológos, sindicalistas y personalidades de todos los sectores de la sociedad.





Manifiesto Madrid-Donostia Paz y Democracia en el País Vasco



Las personas que suscribimos este documento coincidimos en señalar como histórico el momento político que vive el País Vasco. La Declaración de Bruselas suscrita por varios premios Nobel de la Paz, el Acuerdo de Gernika, la apuesta de la izquierda abertzale por las vías única y exclusivamente políticas y democráticas y la decisión de ETA de poner fin a su actividad armada, dibujan un panorama que ha abierto sin lugar a dudas un nuevo tiempo político en el País Vasco, así como también en el conjunto del Estado.

En esta misma dirección consideramos que la celebración de la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián-Donostia, el pasado 17 de octubre, auspiciada por diversas personalidades de talla internacional, ha sido de un valor enorme en el contexto de la búsqueda de las soluciones que tanto necesita el País Vasco. La resolución alcanzada en la misma, cuyo texto se adjunta, representa a nuestro entender una clara hoja de ruta, cuyo contenido marca cuáles debieran ser los pasos a dar.

Algunos de los agentes emplazados por esta Conferencia ya han respondido al requerimiento realizado. Así, el pasado mes de octubre, ETA hizo una declaración pública en la que anunció el cese definitivo de su actividad armada, hecho que valoramos positivamente y que nos parece crucial para entender el futuro de esta cuestión. En esa declaración ETA solicitó diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente de “las consecuencias del conflicto” (presos, víctimas y desarme), y afirmó que la agenda política corresponde exclusivamente a los representantes políticos de la sociedad vasca.

En este contexto, tras el acceso al Gobierno por el PP, consideramos necesario subrayar la vigencia de los contenidos de la Conferencia de San Sebastián-Donostia e instar a aquel a dar los pasos que le corresponden y que, a nuestro entender, son los siguientes:

■Traslado de todos los presos y presas vascas a las prisiones más cercanas a su lugar de residencia, cesando así esta injusta pena sufrida, sobre todo, por sus familiares; aplicación a los mismos de la legislación penitenciaria ordinaria: libertad presos preventivos, libertad condicional de quienes cuentan con ¾ partes de la condena cumplida, libertad inmediata en los casos de enfermedad grave.
■Legalización de SORTU. Fin de la política de ilegalización de partidos políticos y organizaciones independentistas.
■Diseño de una política compartida tendente a la reconciliación; reconocimiento de todas las víctimas, sin exclusión alguna.
■Diálogo ETA-Gobierno español para un cierre ordenado de ETA como organización armada, incluido un acuerdo de desarme verificable.
■Y finalmente, puesta en marcha del diálogo político sin exclusiones.
El nuevo tiempo político que ha surgido exige actuar sin demoras. La ilusión y esperanza generadas por el mismo no puede ser defraudadas. Ya no hay excusas ni obstáculos que puedan aducirse como insalvables. La consolidación de un nuevo escenario para el País Vasco es también tarea nuestra, porque nos afecta en nuestra condición de ciudadanos y ciudadanas amantes de la paz, la libertad y la democracia. Por ello, volvemos a emplazar al Gobierno español a que se implique en dicha labor y a dar pasos en la dirección señalada por la Declaración de la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián-Donostia de 17 de octubre del 2011.

Madrid, Marzo de 2012


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miércoles, 4 de mayo de 2011

SIN BILDU, ¿SON ELECCIONES?






Sin Bildu, ¿son elecciones?
Iñaki Lasagabaster · José M. Castells · Iñigo Urrutia · · ·

01/05/11



Hace días se conoció la sentencia del Tribunal Supremo por la que se prohibía el partido Sortu. El tribunal consideró que el partido es continuación de Batasuna. La forma de demostrar la continuidad se sustenta en el análisis de un documento de ETA, ya caducado, y sin tener en cuenta otros elementos probatorios, en especial el testimonio de un testigo-perito (sic) de la policía, uno de los principales especialistas y conocedor profundo de las características de la izquierda abertzale-Batasuna. Según sus palabras, Batasuna había llevado a ETA a su terreno, imponiéndole la línea política, aceptada por las asambleas de sus militantes. A partir de ese momento la acción se iba a centrar en la lucha política, institucional e ideológica. Lo político pasaba a escribirse con mayúsculas y los escritos de la izquierda abertzale se referían a los medios políticos como "los únicos" y no como fundamentales.

El Tribunal Supremo resolvió la prohibición por la mínima. Nueve jueces votaron a favor y siete en contra. El voto particular que formularon estos últimos es rotundo en el análisis jurídico y en la consideración de los hechos. La ilegalización de Sortu abre la puerta al pronunciamiento del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No es aventurado concluir que en alguna de estas instancias se resolverá favorablemente la conformidad de Sortu a la legalidad y la correspondiente nulidad de la sentencia del Tribunal Supremo.

En este proceso no hay que olvidar la actuación del Gobierno español. A pesar del informe del testigo-perito policial, el Gobierno acudió a los tribunales, por lo que ese Gobierno tiene parte de la responsabilidad en la ilegalización de Sortu, no siendo ajeno a su decisión otro interés político evidente: la ausencia de Sortu en las elecciones, o la ausencia de la izquierda abertzale-Batasuna, puede permitir la formación de mayorías PP-PSOE para gobernar en los Territorios Históricos y en algunos ayuntamientos, especialmente en los grandes, tal como ha sucedido en el Parlamento Vasco. Patxi López no sería lehendakari si la izquierda abertzale hubiera estado en las urnas en las últimas elecciones autonómicas.


Prohibido el partido Sortu, se quiere prohibir también la presencia de su electorado, impidiéndose la presentación de listas electorales. Ciertamente, decir que las listas electorales sustituyen al partido prohibido es una afirmación jurídica muy discutible, para algunos teóricamente insostenible. Pero los tribunales la han aceptado.

Las listas se prohibieron en aquel momento por ser herederas de Batasuna. Ahora se quiere prohibir las listas de Bildu. La situación, sin embargo, no es comparable. Bildu no es una lista de electores, sino una coalición de partidos (EA y Alternativa) y de independientes. Aunque todavía la capacidad de asombro de la ciudadanía y especialmente de los juristas quizá no haya tocado techo ¿se llegará a decir que EA y Alternativa suceden a Batasuna y que apoyan a ETA? Dejando estas elucubraciones, habrá que seguir con las listas.

Según ha aparecido en la prensa, a cada candidato le acompaña su condición de miembro de un partido o de independiente. El Gobierno del Estado ha autorizado la presentación de un recurso y la realización de las correspondientes investigaciones sobre la relación entre las listas presentadas por esa coalición y la izquierda abertzale-Batasuna-Bildu. Esta investigación promovida por el Gobierno español debe analizarse desde dos perspectivas. La primera es su interés político. La prohibición de las listas puede permitir que la coalición PP-PSOE acceda al gobierno de algunas instituciones públicas, tal como se ha señalado. Así lo ha dicho el portavoz del PP cuando expresa que el pacto PP-PSOE en la CAPV exige la impugnación de las listas presentadas por Bildu. El portavoz del Gobierno español acaba de decir que Batasuna debe dejar pasar el tiempo antes de poder participar en las elecciones, sin poner fecha. Aunque la pregunta fundamental es la siguiente: ¿En qué ley se establece que algunas personas deban estar en cuarentena antes de poder ser candidatos o de poder votar en las elecciones?

La segunda perspectiva es jurídica y lleva a otras consideraciones. Inicialmente hay que preguntarse por la licitud de la investigación de las listas, donde se analizarán los antecedentes e historial político de sus candidatos y candidatas. Ese historial político puede ser haber participado en listas prohibidas, haber actuado como interventor y otros motivos diversos. La participación en listas prohibidas lleva a la contaminación de todos los candidatos y candidatas limpios, en una progresión aritmética que conduce a la negación radical de su derecho de sufragio pasivo a un número muy elevado de personas, que se ha situado entre 20.000 y 40.000. La concreción del cálculo no puede ser mayor ya que la condición de persona vinculada a Batasuna puede obtenerse por cualquier medio.

Si los candidatos son miembros de alguno de los partidos que forman la coalición, la investigación sobre su actividad política sería ilegal. Si una persona se afilia a un partido político y se presenta como candidato a las elecciones, investigar su ideología sería contrario a su libertad ideológica y a su derecho a ser candidato, así como al derecho del partido a participar en la vida política. Las condiciones de inelegibilidad de las personas están claras y taxativamente establecidas en la ley. La investigación policial sobre los candidatos produciría un retraimiento de las personas para aparecer en las listas y situaría la actividad policial en las mismas coordenadas que las de cualquier sistema totalitario.

La situación de los candidatos de las listas de Bildu que tengan la condición de independientes permite hacer las siguientes consideraciones, a la luz de los hechos conocidos por la prensa. Los independientes de las listas de Bildu han firmado un documento de rechazo de la violencia. Frente a esta voluntad, fruto de la libertad ideológica y expresión de una voluntad constante o nueva del rechazo a la violencia como medio de acción política, se quiere hacer de un documento de ETA, caducado y contradictorio con otros documentos, la prueba irrefutable de que esas manifestaciones de voluntad son falsas y esconden otra finalidad. No tener en cuenta la manifestación de esas personas, que rechazan la violencia expresamente y por escrito, es claramente contrario a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta actuación del Gobierno español, se verá si de los tribunales, es simplemente contraria a la libertad ideológica y de conciencia, constituyendo un prejuicio, una presunción y prefiguración de la voluntad de una persona, de prueba imposible. ¿Cómo se puede saber la verdadera voluntad de una persona que hace una promesa?

La comprobación de esa verdadera voluntad no se puede producir nada más que en el momento en que la acción o actividad del electo sea contraria a lo manifestado en ese documento de rechazo. Y si es así, las normas ya han previsto la posibilidad de que el candidato incumplidor de su juramento pueda perder su condición de electo. Esta es la única interpretación razonable y jurídicamente fundamentada. Si, por el contrario, se considera que los independientes de las listas de Bildu van a suceder a Batasuna, se estaría prohibiendo el derecho de voto de miles de personas, haciendo una interpretación ideológica, de la voluntad de una persona contraria a lo que esa persona ha declarado y firmado expresamente. Porque ¿de quiénes se va a presumir que siguen vinculados a Batasuna? ¿Se va a prohibir legalmente que una persona de Batasuna cambie de opinión?

La prohibición de las listas de Bildu, allí donde se produzca, hará las elecciones ilegítimas. El poder que surja en esas instituciones no tendrá legitimidad democrática. Será un poder que para la población no merecerá ser respetado ni obedecido. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha señalado que la prohibición de un partido, o en este caso de las listas, sería contrario al Convenio Europeo de Derechos Humanos si se demuestra que persigue una finalidad distinta de la prevista en la norma. Es lo que se denomina en términos jurídicos "desviación de poder", utilizándose unas potestades públicas para un fin distinto del previsto en la ley. En este caso, se evidencia este comportamiento político abstruso, interesado y claramente contrario a la ley. El PP y el PSOE juegan a varias cartas y se reparten los papeles. La finalidad es la misma: la consecución de una mayoría PP-PSOE, que no sería posible si Bildu estuviera en las elecciones.

El Gobierno español ha jugado un papel proactivo en este proceso, persiguiendo hasta el acoso a unos teóricos y posibles sucesores de Batasuna, pudiendo producir como daños colaterales la prohibición de los candidatos de EA y Alternatiba. En esas condiciones, ¿pueden celebrarse unas elecciones?

Que todo esto suceda cuando está teniendo lugar un proceso político complicado pero indubitado de abandono de las armas por ETA, acompañado por un equipo de facilitadores internacionales compuesto por personas intachables y cualificadas, dándose una renuncia a la utilización de la violencia como medio de acción política por parte de todos los partidos y asumiéndose esa renuncia por los elegibles en las listas electorales, es incomprensible. Lo es además porque están haciendo tabla rasa de principios fundamentales en todo Estado de Derecho, como el principio de legalidad y el respeto a los derechos humanos.

Todo lo anterior lleva a considerar que no se busca la paz sino la victoria, y que la victoria quiere ser sobre el pueblo vasco, imponiendo unas instituciones y unos electos que en unas elecciones libres no serían tales, desconociendo en definitiva la voluntad popular. No cabe otro análisis, ya que la prohibición de las listas de Bildu exige tener en cuenta sus consecuencias. Todo ello lleva a repetir las preguntas que Josep Ramoneda planteaba en un artículo de El País (10-02-11) y se hacía recientemente: "¿Hay acuerdo en que acabar con la violencia sin concesiones políticas inadmisibles es el objetivo o hay otros objetivos ocultos? Dicho de otro modo: ¿Se quiere acabar con ETA o se quiere impedir que determinadas posiciones políticas, el independentismo, por ejemplo, puedan adquirir carta de normalidad en la sociedad vasca? ¿Por qué a algunos les da tanto miedo el final de ETA? ¿Bajo la retórica de la dignidad, se esconde la voluntad de mantener el conflicto abierto en intensidad limitada para que la sombra del terrorismo siga lastrando el escenario vasco?".

En la prensa se recogen también las declaraciones de Patxi López sobre Bildu, afirmando el marchamo indudablemente democrático de EA y Alternativa. También las conversaciones de Arnaldo Otegi con su mujer, grabadas en la cárcel, grabación injustificada y que no deja de ser paradójica, o ¿no es precisamente Arnaldo Otegi uno de los dirigentes responsables de la creación de Bildu y de su rechazo de la violencia? ¿Cómo sirve para probar la defensa de las vías violentas alguien que es reconocido por todos como líder de lo contrario? Patxi López defiende a Bildu en Gasteiz, con la boca pequeña, mientras sus compañeros de partido en Madrid impugnan las listas de Bildu y otras más, por si acaso. El doble juego es incomprensible y evidencia una cultura política desdeñable. Se está con los siete firmantes del voto particular de la sentencia sobre Sortu o se está con los nueve que han dado su sí a la ilegalización. En definitiva, para que Patxi López sea creíble habría que preguntarle qué piensa hacer si Bildu es ilegalizado o cuando los tribunales, en algún momento durante o después de las elecciones, declaren que esas prohibiciones son contrarias a derecho por injustificadas, desproporcionadas y negadoras del derecho de participación política, fundamento irrenunciable de toda sociedad democrática. También podía haber llamado al ministro Rubalcaba diciéndole que no impugnara las listas en lugar de limitarse a señalar que los tribunales tienen un "papelón" en este asunto. No parece que la clase política se esté dando cuenta de la gravedad de la situación, porque si Bildu no está en las elecciones, éstas no serán tales, es decir no serán elecciones democráticas.

Iñaki Lasagabaster, José M. Castells e Iñigo Urrutia son profesores de la UPV/EHU






Deia, 30 de abril de 2011

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