No soy de aquí ni soy de allá
A facundo Cabral “in memoriam”
Artículos de Opinión | Josele Sánchez | 11-07-2011 |
“El día que yo me muera
no habrá que usar la balanza
pues pa velar a un cantor
con una vida honda alcanza”
(Facundo Cabral)
Descubrí a Facundo Cabral hace muchos años, a finales de los setenta cuando adolescente. Frecuentaba, entonces, las tertulias literarias de los viernes a la noche en los bajos llenos de humo y de sueños de la vieja Cervecería Madrid de Valencia hoy reconvertida en pub de pijos a los que con sólo mirarlos uno sabe a quién votan. La Tertulia se llamaba “La ballena Alegre” rememorando la que disfrutaba el Madrid de la preguerra con Agustín de Foxá, Sánchez Mazas, Giménez Caballero y José Antonio. En las mesas de madera repletas de versos grabados a navaja aprendí quién era Benedtti, y Neruda, conocí los versos de López Gradolí, los de Darío Cervera, los de Antonio Carlos González, los de Miguel Argaya, los de Eduardo López Pascual cuya amistad, desde entonces, me ha acompañado. Allí recitábamos al Federico del “Romacero Gitano” y al otro Federico de “Poeta en Nueva York”, a Alberti, a Gil de Biedma, a los dos Machados, a Luys Santamarina y a José Hierro. Allí, en esas reuniones de jóvenes hambrientos de poesía y de ansias por cambiar el mundo que siempre terminaban a altas horas de la madrugada con excesos de optimismo y de mistela en el cuerpo, junto a camaradas entonces inseparables y de los que el tiempo trajo la nada… Salvador Mauri, Pablo Fernández, Manolo Bleda, Eva de la Asunción (probablemente la primera mujer de la que me enamoré y con la que soñaba un día poder casarme) y otros tantos tuve la ocasión de escuchar, por vez primera a Facundo Cabral. Creo que fue el bueno de Vicente Martínez Parra quien trajo una cinta que nos hizo escuchar en un viejo cassette, de esos que se colgaban en bandolera, la grabación de un programa de radio que creo recordar que se titulaba “Jazmines en el ojal” y en el que otro de los grandes, Alberto Cortés, repasaba los mejores cantautores en español. Así conocía a Facundo Cabaral con su poema- canción “El Ferrocarril”. Contaba Cabral que se dedicó a la música tras conocer a Simón, un vagabundo que le recitó el Sermón de la Montaña y le demostró la existencia de Dios. Después de aquella noche recuerdo que en otros tantos viernes de tertulias literarias acabábamos cantando abrazados y haciendo eses al caminar por las mágicas calles del Barrio del Carmen los versos de Cabrál “No soy de aquí ni soy de allá no tengo edad ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad” y cuando conseguía que fuera Eva quien andaba cantando a mi lado, tan borracha de alcohol y de utopías como yo, creía tocar el mismo cielo con mis manos. Cabral era un tipo único, un poeta espiritual de versos soeces y callejeros, un cantor heredero de Jorge Cafrune, de José Larralde y de Atahualpa Yupanqui, el auténtico bardo ajeno a la comercialización y a los convencionalismos. Ayer lo mataron en una Guatemala en plenos comicios electorales y todo parece indicar que se trata de un golpe de efecto de la ultraderecha que ve cómo la izquierda transformadora va ganando, uno tras otro, todos los combates electorales de América Latina. Tan sólo estas líneas como gratitud a Facundo Cabral y como homenaje
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lunes, 11 de julio de 2011
ASESINADO EL CANTAUTOR ARGENTINO FACUNDO CABRAL EN GUATEMALA
La muerte a tiros de Facundo Cabral
Muere el cantautor argentino tras dar un concierto en Guatemala C. P. Madrid 09/07/2011 22:07
Facundo Cabral se dirigía hacia el aeropuerto internacional de La Aurora, en el sur de Ciudad de Guatemala, tras ofrecer un concierto en Xela. Durante el trayecto, dos furgonetas rodearon al coche de Cabral, que viajaba junto al empresario Henry Fariña, y comenzaron a disparar a discreción. Cabral falleció en el acto. Tenía 74 años. Las primeras hipótesis policiales apuntan a que el objetivo real de las balas de los sicarios era Fariña.
Cabral nació en La Plata en 1937. Analfabeto hasta los 14 años, pasó por diversos reformatorios y presidios durante una adolescencia marcada por la pobreza y la marginalidad. Su vocación musical surgió tras conocer a un vagabundo aficionado a la Biblia: "El 24 de febrero de 1954, un vagabundo me recitó el Sermón de la Montaña y descubrí que estaba naciendo. Corrí a escribir una canción de cuna, Vuele bajo, y empezó todo", explicó una vez.
Influido por el folk argentino y por músicos como Atahualpa Yupanqui, Cabral compuso su mayor éxito, No soy de aquí ni soy de allá, en 1970. Una canción síntesis de su estilo: una melodía de folk desnuda sobre la que Cabral iba recitando versos entre la crítica social y la perplejidad existencial.
Se exilió durante los años de la dictadura militar. Volvió a Argentina en 1984. Cabral se encontraba de gira por última vez cuando fue tiroteado en una calle guatemalteca.
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Muere el cantautor argentino tras dar un concierto en Guatemala C. P. Madrid 09/07/2011 22:07
Facundo Cabral se dirigía hacia el aeropuerto internacional de La Aurora, en el sur de Ciudad de Guatemala, tras ofrecer un concierto en Xela. Durante el trayecto, dos furgonetas rodearon al coche de Cabral, que viajaba junto al empresario Henry Fariña, y comenzaron a disparar a discreción. Cabral falleció en el acto. Tenía 74 años. Las primeras hipótesis policiales apuntan a que el objetivo real de las balas de los sicarios era Fariña.
Cabral nació en La Plata en 1937. Analfabeto hasta los 14 años, pasó por diversos reformatorios y presidios durante una adolescencia marcada por la pobreza y la marginalidad. Su vocación musical surgió tras conocer a un vagabundo aficionado a la Biblia: "El 24 de febrero de 1954, un vagabundo me recitó el Sermón de la Montaña y descubrí que estaba naciendo. Corrí a escribir una canción de cuna, Vuele bajo, y empezó todo", explicó una vez.
Influido por el folk argentino y por músicos como Atahualpa Yupanqui, Cabral compuso su mayor éxito, No soy de aquí ni soy de allá, en 1970. Una canción síntesis de su estilo: una melodía de folk desnuda sobre la que Cabral iba recitando versos entre la crítica social y la perplejidad existencial.
Se exilió durante los años de la dictadura militar. Volvió a Argentina en 1984. Cabral se encontraba de gira por última vez cuando fue tiroteado en una calle guatemalteca.
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