Mostrando entradas con la etiqueta hambre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hambre. Mostrar todas las entradas
lunes, 1 de agosto de 2011
LOS PORQUÉS DEL HAMBRE
LOS PORQUÉS DEL HAMBRE .
.Compartir
Esther Vivas, Universidad Pompeu Fabra.
"...Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?
La crisis de alimentos en África y la hambruna en Somalia en particular son resultado de una globalización al servicio de intereses privados...!
La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos... contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.
La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.
El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.
Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.
En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos...) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea...) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.
Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.
La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.
El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.
La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.
Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: "El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución".
Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la "soberanía alimentaria", y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una "democracia real, ya" en la agricultura y la alimentación.
es autora de Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos.
Leer más...
Etiquetas:
especulación,
hambre,
soberanía alimentaria
jueves, 28 de julio de 2011
ETIOPÍA EXPORTA ALIMENTOS Y VENDE SUS TIERRAS MÁS PRODUCTIVAS A EMPRESAS EXTRANJERAS, MIENTRAS MILES DE ETIOPES PASAN HAMBRE
Etiopía exporta alimentos y vende sus tierras más productivas a empresas extranjeras
Jueves, julio 28, 2011, 0:47
Una investigación de la ONG Survival ha revelado que algunas de las tierras de cultivo más productivas de Etiopía están siendo arrebatadas a los pueblos indígenas y arrendadas a empresas extranjeras para el cultivo y la exportación de comida, mientras que miles de sus ciudadanos pasan hambre en medio de la devastadora sequía que afecta a la región.
Enormes extensiones de tierra fértil en la zona del río Omo, en el sureste de Etiopía, se están alquilando a empresas malasias, italianas y coreanas. Así lo asegura la ONG Survival, según la cual, estas tierras también están siendo despejadas para la creación de vastas plantaciones de propiedad estatal para la producción de cultivos destinados a la exportación, a pesar de que 90.000 indígenas de la zona dependen de ellas para su supervivencia.
Además, según la información que facilita la ONG, el Gobierno tiene previsto aumentar la cantidad de terreno que debe ser despejado hasta, al menos, las 245.000 hectáreas, en gran parte para plantaciones de caña de azúcar.
La sequía que afecta a la región, la peor de los últimos sesenta años, ha llevado a millones de personas a pasar hambre. Las tribus del valle del Omo están, por ahora, en una situación relativamente segura. Sin embargo, el Gobierno las considera “atrasadas” y está decidido a “modernizarlas”: quiere que dejen de ser agricultores, pastores y cazadores autosuficientes para convertirse en trabajadores de las enormes plantaciones, según denuncia Survival, la cual, añade que “también es posible que simplemente se los expulse de sus tierras”.
Parte de este plan implica construir una serie de presas en el río Omo, entre ellas la presa de Gibe III, que será la mayor presa de África. A continuación se construirán cientos de kilómetros de canales de riego que desviarán las aguas que hasta ahora eran fuente de vida, lo que dejará a la población indígena sin la inundación anual de la que dependen sus cultivos.
Según la ONG Survival las comunidades locales son intimidadas para que no hablen con foráneos o periodistas, y “no ha habido un verdadero proceso de consulta previa”. Una persona que visitó recientemente la región dijo a Survival que el Gobierno y la policía están estrechando el cerco, encarcelando y torturando a los indígenas y violando a las mujeres, para que no se opongan al robo de tierras. Un indígena contó a este visitante: “Ahora la gente vive con miedo, tienen miedo del Gobierno. Por favor ayuden a los pastores del sur de Etiopía, están muy amenazados”.
El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado al respecto que “los indígenas del valle del Omo no son ni ‘atrasados’ ni necesitan que los ‘modernicen’: forman parte del siglo XXI tanto como las multinacionales que quieren apropiarse de sus tierras. La tragedia estriba en que forzarlos a convertirse en jornaleros llevará, casi con toda seguridad, a una drástica reducción de su calidad de vida y los condenará al hambre y a la miseria, como ya les sucede a muchos de sus compatriotas”.
Survival
Leer más...
Etiquetas:
Africa,
agricultura,
Etiopía,
hambre,
imperialismo,
ONG
domingo, 13 de febrero de 2011
EL HAMBRE SE COME AL MUNDO
El hambre se come al mundo
Los precios de la carne, el azúcar, los cereales, los productos lácteos y otros alimentos básicos llegaron a su nivel máximo a pocas semanas de iniciado el 2011, sobrepasando las cuotas récord de 2008, pero las causas no están solo en el desabastecimiento…
Internacional | Varios Autores-JR | 13-02-2011 |
La Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada en 1948, después de la Segunda Guerra Mundial, es clara y en uno de sus acápites, alude a la necesidad de que el hambre y la malnutrición sean eliminadas del mundo, pues todos los seres humanos tenemos el derecho a una buena nutrición como condición para un desarrollo físico y mental pleno.
Pero la necesidad de alimentarse adecuadamente todos los días en realidad apunta hacia la utopía. Hasta el día de hoy, seis décadas después de promulgada la Declaración, ese sigue siendo un derecho violado en muchos lugares sobre la Tierra. Y lo peor es que no se avizoran cambios favorables.
Actualmente unos 900 millones de personas en el mundo no tienen seguridad alimentaria y de acuerdo con cifras facilitadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), hay 170 millones de niños en estado de malnutrición extrema.
Cabría preguntarse si es únicamente la falta de alimentos la causa. La realidad indica que no.
El problema tiene su punto inicial en factores económicos, políticos y medioambientales creados por el propio hombre y que, al final, también causan tanta muerte como la más profunda inanición.
Con perfecta previsión, el Comandante en Jefe Fidel Castro, ya advertía en 1992 sobre las consecuencias nefastas que para la existencia humana traería el deterioro que se le estaba propinando indiscriminadamente a la naturaleza.
Durante la celebración de la Cumbre de la Tierra, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, Fidel alertaba que «una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo».
El drama en números
Desde 1990, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) mide la variación mensual de precios mundiales de los alimentos sobre la base de un índice de 55 productos agropecuarios.
Desde entonces el arroz, el trigo, los aceites vegetales, la carne, los productos lácteos y el maíz, saltaron de las mesas de las casas a los foros internacionales, como puntos de discusión para resolver poco menos que nada y solo trazar planes que, al implicar la renuncia a sus prebendas por los más poderosos, solo quedan en papeles.
Según datos de organizaciones internacionales, entre 2003 y principios de 2008 se registró un pronunciado y sostenido aumento de precios de una amplia gama de productos básicos.
Pero, a pocas semanas de iniciado el 2011, la FAO encendió las alarmas ante el desmesurado incremento del precio de los alimentos, que llegaron a sobrepasar los registros de junio de 2008, cuando marcaron un alza de 213,5 puntos, que hasta ese momento constituían el pico histórico.
Entonces EE.UU. lanzaba su propuesta de hacer frente al agotamiento de las reservas de petróleo y al creciente aumento de los precios del crudo, con la producción de combustibles extraídos de alimentos. Los costos comenzaron a volatilizarse y el mundo entró en pánico.
Este enero, dice la FAO, el índice del alza tuvo un promedio de 231 puntos, con un 3,4 por ciento de incremento respecto a diciembre de 2010. Este sería el nivel más alto desde que se comenzaron a medir los precios.
Asesinato en masa silencioso
Así llamó hace algunos años un funcionario de la ONU a la hambruna. Además, aclaró con bastante acierto que el hambre en el mundo no es cosa del destino y sus causantes están bien identificados. Se puede interpretar así que detrás de cada muerte por falta de alimentos hay en verdad un asesinato. Silencioso, pero asesinato al fin.
Es difícil de aceptar, pero la FAO ha advertido que existe un equilibrio entre el suministro mundial de alimentos y la demanda, y suficientes existencias de cereales para garantizar una situación menos grave que la de 2008. Sin embargo, la volatilidad de los precios del petróleo unido a los intereses de las grandes transnacionales, productores y distribuidores de los alimentos básicos, conducen por el camino del mal.
Especulación e inflación son los términos más usados en estos casos, y dos de las realidades que los Estados más débiles no pueden combatir. No son pocos los que aseguran que la comercialización especulativa de productos de primera necesidad resulta una de las más poderosas causas de la actual volatilidad en los precios de los comestibles que beneficia, únicamente, a las grandes transnacionales.
Datos aportados por PL ilustran el fenómeno: la Ong GRAIN refiere que el dinero especulativo en alimentos creció de los 5 000 millones de dólares en el 2000, a los 175 000 millones en el 2007.
Hilda Ochoa-Brillembourg, presidenta del Strategic Investment Group —un grupo de asesores de inversiones del Banco Mundial—, estima que desde el 2008 la demanda especulativa de futuros de productos agrícolas ha crecido entre el 40 y el 80 por ciento.
Para que se tenga una noción —confirmó PL— solo la firma inglesa Armajaro Holdings Ltd compró, en una jornada del pasado año, 240 000 toneladas de cacao valoradas en 720 millones de euros, que representan el siete por ciento de la producción mundial. Así consiguió disparar el precio de la tonelada de ese grano hasta los 3 223 euros, la cifra más alta desde 1977.
Clima vs. hambre
A estos factores subjetivos del desabastecimiento nutricional se suman otros de carácter más objetivo y en los cuales la mano del hombre también ha influido notablemente.
Las grandes destrucciones que propina al medio ambiente y que, cada vez con más ímpetu, se revierten contra él, también reafirman esta tendencia al alza y escasez de los alimentos.
En Rusia, por ejemplo, el Gobierno vetó la exportación de cereales hasta finales del 2011 por varios meses, como medida para hacer frente al drástico declive de las cosechas luego de los devastadores incendios que afectaron al centro y oeste del país desde comienzos del verano pasado y la pertinaz sequía, la peor en décadas.
Las inundaciones que azotaron a Paquistán, también en 2010, harán que este país tenga que importar alimentos durante 2011, porque el Punjab, una de las áreas devastadas, produce el 80 por ciento del grano que se consume en esa nación asiática. Ahora, en lo que va de año, China enfrenta una de sus peores sequías. Según estimados, en el norte del país, donde se produce el 80 por ciento del trigo que se consume en esa nación, 6,4 millones de hectáreas de tierra cultivada se están perdiendo por la falta de precipitaciones.
Toda la zona de África del sur está en franco peligro por las intensas lluvias que la azotan. La FAO advirtió que las inundaciones y tormentas ya han dañado miles de hectáreas de tierras agrícolas y cultivos en naciones como Botswana, Lesotho, Mozambique, Namibia, Zambia, Zimbabwe y Sudáfrica. Al parecer la subida de precios se hace inevitable.
Protestas sociales
La FAO también alertó q ue la tendencia alcista persistirá y se registrarán aún más significativos aumentos en 2011. Esto incide en las convulsiones sociales en cualquier confín del mundo. No pocos economistas y expertos en seguridad alimentaria han advertido varias veces en los últimos años, que esta explosión en el costo de la comida podría desencadenar el mismo tipo de estallido de ira ciudadana.
Durante la crisis de 2008 se reportaron manifestaciones sociales en 30 países.
A mediados de 2010, protestas contra el alza de los precios de los alimentos en distintos países de África corroboraron que la situación vuelve a ser explosiva, y no debe descartarse que hayan constituido un ingrediente adicional en los remezones experimentados en las últimas semanas en la región árabe.
De esta manera, como un nudo gordiano, en lo que resulta el círculo vicioso más dilatado de la historia de la humanidad, danzan las crisis económica, ambiental y alimentaria, arrasando en su ira con los excluidos.
Como ha seguido alertando Fidel: «Es hora ya de hacer algo». El panorama se muestra desolador en lo que a crisis alimentaria se refiere, pues son precisamente los más ricos los encargados de cambiar una situación que se torna cada vez más peligrosa para la existencia de la raza humana.
Leer más...
Los precios de la carne, el azúcar, los cereales, los productos lácteos y otros alimentos básicos llegaron a su nivel máximo a pocas semanas de iniciado el 2011, sobrepasando las cuotas récord de 2008, pero las causas no están solo en el desabastecimiento…
Internacional | Varios Autores-JR | 13-02-2011 |
La Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada en 1948, después de la Segunda Guerra Mundial, es clara y en uno de sus acápites, alude a la necesidad de que el hambre y la malnutrición sean eliminadas del mundo, pues todos los seres humanos tenemos el derecho a una buena nutrición como condición para un desarrollo físico y mental pleno.
Pero la necesidad de alimentarse adecuadamente todos los días en realidad apunta hacia la utopía. Hasta el día de hoy, seis décadas después de promulgada la Declaración, ese sigue siendo un derecho violado en muchos lugares sobre la Tierra. Y lo peor es que no se avizoran cambios favorables.
Actualmente unos 900 millones de personas en el mundo no tienen seguridad alimentaria y de acuerdo con cifras facilitadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), hay 170 millones de niños en estado de malnutrición extrema.
Cabría preguntarse si es únicamente la falta de alimentos la causa. La realidad indica que no.
El problema tiene su punto inicial en factores económicos, políticos y medioambientales creados por el propio hombre y que, al final, también causan tanta muerte como la más profunda inanición.
Con perfecta previsión, el Comandante en Jefe Fidel Castro, ya advertía en 1992 sobre las consecuencias nefastas que para la existencia humana traería el deterioro que se le estaba propinando indiscriminadamente a la naturaleza.
Durante la celebración de la Cumbre de la Tierra, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, Fidel alertaba que «una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo».
El drama en números
Desde 1990, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) mide la variación mensual de precios mundiales de los alimentos sobre la base de un índice de 55 productos agropecuarios.
Desde entonces el arroz, el trigo, los aceites vegetales, la carne, los productos lácteos y el maíz, saltaron de las mesas de las casas a los foros internacionales, como puntos de discusión para resolver poco menos que nada y solo trazar planes que, al implicar la renuncia a sus prebendas por los más poderosos, solo quedan en papeles.
Según datos de organizaciones internacionales, entre 2003 y principios de 2008 se registró un pronunciado y sostenido aumento de precios de una amplia gama de productos básicos.
Pero, a pocas semanas de iniciado el 2011, la FAO encendió las alarmas ante el desmesurado incremento del precio de los alimentos, que llegaron a sobrepasar los registros de junio de 2008, cuando marcaron un alza de 213,5 puntos, que hasta ese momento constituían el pico histórico.
Entonces EE.UU. lanzaba su propuesta de hacer frente al agotamiento de las reservas de petróleo y al creciente aumento de los precios del crudo, con la producción de combustibles extraídos de alimentos. Los costos comenzaron a volatilizarse y el mundo entró en pánico.
Este enero, dice la FAO, el índice del alza tuvo un promedio de 231 puntos, con un 3,4 por ciento de incremento respecto a diciembre de 2010. Este sería el nivel más alto desde que se comenzaron a medir los precios.
Asesinato en masa silencioso
Así llamó hace algunos años un funcionario de la ONU a la hambruna. Además, aclaró con bastante acierto que el hambre en el mundo no es cosa del destino y sus causantes están bien identificados. Se puede interpretar así que detrás de cada muerte por falta de alimentos hay en verdad un asesinato. Silencioso, pero asesinato al fin.
Es difícil de aceptar, pero la FAO ha advertido que existe un equilibrio entre el suministro mundial de alimentos y la demanda, y suficientes existencias de cereales para garantizar una situación menos grave que la de 2008. Sin embargo, la volatilidad de los precios del petróleo unido a los intereses de las grandes transnacionales, productores y distribuidores de los alimentos básicos, conducen por el camino del mal.
Especulación e inflación son los términos más usados en estos casos, y dos de las realidades que los Estados más débiles no pueden combatir. No son pocos los que aseguran que la comercialización especulativa de productos de primera necesidad resulta una de las más poderosas causas de la actual volatilidad en los precios de los comestibles que beneficia, únicamente, a las grandes transnacionales.
Datos aportados por PL ilustran el fenómeno: la Ong GRAIN refiere que el dinero especulativo en alimentos creció de los 5 000 millones de dólares en el 2000, a los 175 000 millones en el 2007.
Hilda Ochoa-Brillembourg, presidenta del Strategic Investment Group —un grupo de asesores de inversiones del Banco Mundial—, estima que desde el 2008 la demanda especulativa de futuros de productos agrícolas ha crecido entre el 40 y el 80 por ciento.
Para que se tenga una noción —confirmó PL— solo la firma inglesa Armajaro Holdings Ltd compró, en una jornada del pasado año, 240 000 toneladas de cacao valoradas en 720 millones de euros, que representan el siete por ciento de la producción mundial. Así consiguió disparar el precio de la tonelada de ese grano hasta los 3 223 euros, la cifra más alta desde 1977.
Clima vs. hambre
A estos factores subjetivos del desabastecimiento nutricional se suman otros de carácter más objetivo y en los cuales la mano del hombre también ha influido notablemente.
Las grandes destrucciones que propina al medio ambiente y que, cada vez con más ímpetu, se revierten contra él, también reafirman esta tendencia al alza y escasez de los alimentos.
En Rusia, por ejemplo, el Gobierno vetó la exportación de cereales hasta finales del 2011 por varios meses, como medida para hacer frente al drástico declive de las cosechas luego de los devastadores incendios que afectaron al centro y oeste del país desde comienzos del verano pasado y la pertinaz sequía, la peor en décadas.
Las inundaciones que azotaron a Paquistán, también en 2010, harán que este país tenga que importar alimentos durante 2011, porque el Punjab, una de las áreas devastadas, produce el 80 por ciento del grano que se consume en esa nación asiática. Ahora, en lo que va de año, China enfrenta una de sus peores sequías. Según estimados, en el norte del país, donde se produce el 80 por ciento del trigo que se consume en esa nación, 6,4 millones de hectáreas de tierra cultivada se están perdiendo por la falta de precipitaciones.
Toda la zona de África del sur está en franco peligro por las intensas lluvias que la azotan. La FAO advirtió que las inundaciones y tormentas ya han dañado miles de hectáreas de tierras agrícolas y cultivos en naciones como Botswana, Lesotho, Mozambique, Namibia, Zambia, Zimbabwe y Sudáfrica. Al parecer la subida de precios se hace inevitable.
Protestas sociales
La FAO también alertó q ue la tendencia alcista persistirá y se registrarán aún más significativos aumentos en 2011. Esto incide en las convulsiones sociales en cualquier confín del mundo. No pocos economistas y expertos en seguridad alimentaria han advertido varias veces en los últimos años, que esta explosión en el costo de la comida podría desencadenar el mismo tipo de estallido de ira ciudadana.
Durante la crisis de 2008 se reportaron manifestaciones sociales en 30 países.
A mediados de 2010, protestas contra el alza de los precios de los alimentos en distintos países de África corroboraron que la situación vuelve a ser explosiva, y no debe descartarse que hayan constituido un ingrediente adicional en los remezones experimentados en las últimas semanas en la región árabe.
De esta manera, como un nudo gordiano, en lo que resulta el círculo vicioso más dilatado de la historia de la humanidad, danzan las crisis económica, ambiental y alimentaria, arrasando en su ira con los excluidos.
Como ha seguido alertando Fidel: «Es hora ya de hacer algo». El panorama se muestra desolador en lo que a crisis alimentaria se refiere, pues son precisamente los más ricos los encargados de cambiar una situación que se torna cada vez más peligrosa para la existencia de la raza humana.
Leer más...
Etiquetas:
cambio climático,
especulación,
FAO,
hambre,
soberanía alimentaria
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

