Tras las invasiones de Iraq, Afganistán y Libia, Siria está
siendo el último escenario de las guerras imperialistas promovidas por los
EE.UU., la UE y la OTAN como brazo ejecutor, además de Israel y las
petromonarquías teocráticas del Golfo, en un área de alto valor geoestratégico
como es Oriente Medio. No es casualidad que hayan sido estos mismos países, los
EE.UU. y la UE, los que se hayan opuesto en la ONU a una resolución promovida
por Cuba a favor del derecho de los pueblos a la paz.
Los EE.UU. están apoyando
militarmente a los grupos armados que tratan de derrocar el régimen sirio
presidido por Al Assad. Estos grupos están formados por salafistas fanáticos,
mercenarios europeos, junto con mercenarios contratados en Marruecos, Túnez,
Turquía, Chechenia, Libia... Financiados y adiestrados por los servicios de
inteligencia de EE.UU., Israel, Turquía y las “democráticas” petromonarquías
teocráticas del Golfo. La UE ha votado
a favor del fin del embargo de armas a tales grupos. La carta de presentación
de estos grupos mercenarios y fanáticos son coches bomba contra la población
civil, asesinatos, secuestros de autoridades religiosas, atentados contra
observadores de la ONU o la Liga Árabe, y ataques con gases tóxicos como los
producidos en la población de Sarakeb.
El ataque a Siria se produce tras la serie de
transformaciones que han conmocionado el Magreb y Oriente Medio, que se
iniciaron en lo que se ha dado en llamar la “primavera árabe”, un proceso que
comenzó en Túnez en diciembre de 2010, en protesta por los efectos de las
políticas neoliberales promovidas por el FMI, y que han causado paro y
empobrecimiento, especialmente entre la juventud, que ha sido la principal
protagonista de estas revueltas. En algunos países, bajo la esfera de
influencia de EE.UU. y de países europeos como Francia, tras unos meses de
incertidumbre, con caída de algunos gobiernos, la situación se ha estabilizado
con cambios que han introducido algunas mejoras, que han permitido que estos
países siguieran dentro de esta área de influencia.






