miércoles, 8 de agosto de 2012

EL GRÁFICO DEL ENDEUDAMIENTO ESPAÑOL

El gráfico del endeudamiento español


Posted on agosto 1, 2012 by Alberto Garzón Espinosa



Utilizando las cuentas financieras del Banco de España he elaborado este gráfico sobre la evolución del endeudamiento en España. Las deudas son conceptualmente los préstamos y los títulos distintos de acciones (bonos, obligaciones, etc.) que forman el pasivo contable de los diferentes agentes económicos. Creo que es un gráfico que todo el mundo debería inscribir en su memoria. En primer lugar porque es útil para saber qué agentes económicos son los que han expuesto a tantos riesgos a la economía española y en segundo lugar porque es fundamental para neutralizar el populismo de derechas que ataca al gasto público y a determinadas instituciones territoriales (como las CCAA y los ayuntamientos).









Nota: En el gráfico, la curva de Administración Pública es la suma de la de Administración Central, Comunidades Autónomas y Entidades Locales.





Como sabemos, la economía española está altamente endeudada como consecuencia de su modelo de crecimiento. España ha necesitado pedir prestado para mantener su dinámica de crecimiento, muy basada en importaciones que había que financiar de alguna forma. Pero ese endeudamiento no ha sido responsabilidad de los agentes públicos, como el populismo de derechas pretende hacernos creer, sino que han sido los agentes privados los que han vivido “por encima de sus ingresos regulares”. Como se puede comprobar en el gráfico, son especialmente las sociedades no financieras las que aceleran su exposición a las deudas, seguidas por los hogares.



Por el contrario, desde 1998 la administración pública va disminuyendo su nivel de deuda pública hasta reducirlo prácticamente al 40% sobre el PIB. Y en la distribución de esa deuda, la práctica totalidad pertenece a la administración central, es decir, el Estado. Las Comunidades Autónomas y las entidades locales apenas tienen peso en el nivel de deuda publica total.



Por otra parte, una vez estalla la crisis las tendencias se invierten. Los agentes privados comienzan un proceso de desapalancamiento, es decir, de reducción de deudas, que empuja la economía hacia la recesión y que a veces sólo se completa con impagos. Es decir, aquellas entidades con más carga de deuda y que de repente, como consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria, dejan de tener ingresos se ven obligadas a cerrar.



Esto del párrafo anterior es el clásico ejemplo de las empresas vinculadas a la construcción. Durante los años del boom se endeudaron mucho porque así la actividad resultaba más rentable (probad a ir con dinero prestado a un casino en el que sabéis que vais a ganar), pero cuando se deja de ingresar la quiebra es segura. Se producen despidos y el negocio pasa a manos de los acreedores (la banca). Dado que es un proceso de reducción del valor de los activos (lo que antes valía 1 millón -suelo, viviendas, etc.- ahora vale tres cuartas partes con suerte) los bancos tienen que asumir pérdidas o mantener virtualmente su valor (los llamados activos tóxicos).



Los rescates financieros y las políticas anticíclicas del gobierno central (los planes de estímulo y las prestaciones por desempleo) hacen que sea el Gasto Público el que comience a dispararse con la llegada de la crisis. Al dispararse en un entorno recesivo, es decir, con menores ingresos vía impuestos, el déficit crece y así crece también la deuda pública. Estamos pues ante la tendencia invertida.



En el caso de las comunidades autónomas (CCAA) la cosa es distinta como vimos el otro día. Las CCAA tienen un gasto fundamentalmente social (educación, sanidad, etc.) pero ingresos que llegan desde el Estado. Con menos ingresos llegando desde el Estado, las CCAA comienzan a endeudarse para poder mantener los servicios básicos del Estado del Bienestar.



En el caso de los ayuntamientos conviene echar un vistazo a este trabajo publicado en un blog. Allí se demuestra que la deuda municipal corresponden en su mayoría a los ayuntamientos más grandes. De hecho, el 40% de la deuda municipal corresponde sólo a los 10 ayuntamientos más grandes (en particular, el ayuntamiento de Madrid tiene un 22’5% de la deuda municipal total). Además, los mayores ratios deuda/habitante se dan también en los municipios muy grandes.



¿Qué quiere decir todo esto? Pues que el problema económico español está en el endeudamiento privado y no en el público, pero que incluso aunque se intentara atajar la deuda pública sería irracional hacerlo atacando a las CCAA y promoviendo la fusión de ayuntamientos pequeños. Esta es la recomendación que ha hecho, por ejemplo, UPyD, y es tan inútil económicamente hablando como populista políticamente -se propone en un contexto de paro masivo y donde la gente ve con envidia a la gente trabajar en sus ayuntamientos; por no hablar del centralismo español del que hablábamos el otro día.



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martes, 7 de agosto de 2012

EN LA SOMBRA DE HIROSHIMA





En la sombra de Hiroshima



Noam Chomsky

La Jornada




El 6 de agosto, aniversario de Hiroshima, debería ser un día de reflexión sombría, no sólo acerca de los sucesos terribles de esa fecha en 1945, sino también sobre lo que revelaron: que los seres humanos, en su dedicada búsqueda de medios para aumentar su capacidad de destrucción, finalmente habían logrado encontrar una forma de acercarse al límite final. Los actos en memoria de ese día tienen un significado especial este año. Tienen lugar poco antes del 50 aniversario del momento más peligroso en la historia humana, en palabras de Arthur M. Schlesinger Jr, historiador y asesor de John F. Kennedy, al referirse a la crisis de los misiles cubanos. Graham Allison escribe en la edición actual de Foreign Affairs que Kennedy ordenó acciones que él sabía aumentarían el riesgo no sólo de una guerra convencional, sino también de un enfrentamiento nuclear, con una probabilidad que él creía de quizá 50 por ciento, cálculo que Allison considera realista. Kennedy declaró una alerta nuclear de alto nivel que autorizaba a aviones de la OTAN, tripulados por pilotos turcos (u otros), a despegar, volar a Moscú y dejar caer una bomba. Nadie estuvo más asombrado por el descubrimiento de los misiles en Cuba que los hombres encargados de misiles similares que Estados Unidos había emplazado clandestinamente en Okinawa seis meses antes, seguramente apuntados hacia China, en momentos de creciente tensión. Kennedy llevó al presidente soviético Nikita Krushov hasta el borde mismo de la guerra nuclear y él se asomó desde el borde y no tuvo estómago para eso, según el general David Burchinal, en ese entonces alto oficial del personal de planeación del Pentágono. Uno no puede contar siempre con tal cordura. Krushov aceptó una fórmula planteada por Kennedy poniendo fin a la crisis que estaba a punto de convertirse en guerra. El elemento más audaz de la fórmula, escribe Allison, era una concesión secreta que prometía la retirada de los misiles estadunidenses en Turquía en un plazo de seis meses después de que la crisis quedara conjurada. Se trataba de misiles obsoletos que estaban siendo remplazados por submarinos Polaris, mucho más letales. En pocas palabras, incluso corriendo el alto riesgo de una guerra de inimaginable destrucción, se consideró necesario reforzar el principio de que Estados Unidos tiene el derecho unilateral de emplazar misiles nucleares en cualquier parte, algunos apuntando a China o a las fronteras de Rusia, que previamente no había colocado misiles fuera de la URSS. Se han ofrecido justificaciones, por supuesto, pero no creo que soporten un análisis. Como principio acompañante de esto estaba que Cuba no tenía derecho de poseer misiles para su defensa contra lo que parecía ser una invasión inminente de Estados Unidos. Los planes para los programas terroristas de Kennedy, Operación mangoose (mangosta), establecían una revuelta abierta y el derrocamiento del régimen comunista en octubre de 1962, mes de la crisis de los misiles, con el reconocimiento de que el éxito final requerirá de una intervención decisiva de Estados Unidos. Las operaciones terroristas contra Cuba son descartadas habitualmente por los comentaristas como travesuras insignificantes de la CIA. Las víctimas, como es de suponerse, ven las cosas de una forma bastante diferente. Al menos podemos oír sus palabras en Voces desde el otro lado: Una historia oral del terrorismo contra Cuba, de Keith Bolender.



Los sucesos de octubre de 1962 son ampliamente aclamados como la mejor hora de Kennedy. Allison los ofrece como una guía sobre cómo restar peligro a conflictos, manejar las relaciones de las grandes potencias y tomar decisiones acertadas acerca de la política exterior en general. En particular, los conflictos actuales con Irán y China.



El desastre estuvo peligrosamente cerca en 1962 y no ha habido escasez de graves riesgos desde entonces. En 1973, en los últimos días de la guerra árabe-israelí, Henry Kissinger lanzó una alerta nuclear de alto nivel. India y Pakistán han estado muy cerca de un conflicto atómico. Ha habido innumerables casos en los que la intervención humana abortó un ataque nuclear momentos antes del lanzamiento de misiles por informes falsos de sistemas automatizados. Hay mucho en que pensar el 6 de agosto. Allison se une a muchos otros al considerar que los programas nucleares de Irán son la crisis actual más severa, un desafío aún más complejo para los formuladores de política de Estados Unidos que la crisis de los misiles cubanos, debido a la amenaza de un bombardeo israelí. La guerra contra Irán está ya en proceso, incluyendo el asesinato de científicos y presiones económicas que han llegado al nivel de guerra no declarada, según el criterio de Gary Sick, especialista en Irán. Hay un gran orgullo acerca de la sofisticada ciberguerra dirigida contra Irán. El Pentágono considera la ciberguerra como acto de guerra, que autoriza al blanco a responder mediante el empleo de fuerza militar tradicional, informa The Wall Street Journal. Con la excepción usual: no cuando Estados Unidos o un aliado es el que la lleva a cabo. La amenaza iraní ha sido definida por el general Giora Eiland, uno de los máximos planificadores militares de Israel, “uno de los pensadores más ingeniosos y prolíficos que (las fuerzas militares israelíes) han producido. De las amenazas que define, la más creíble es que cualquier enfrentamiento en nuestras fronteras tendrá lugar bajo un paraguas nuclear iraní. En consecuencia, Israel podría verse obligado a recurrir a la fuerza. Eiland está de acuerdo con el Pentágono y los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que consideran la disuasión como la mayor amenaza que Irán plantea. La actual escalada de la guerra no declarada contra Irán aumenta la amenaza de una guerra accidental en gran escala. Algunos peligros fueron ilustrados el mes pasado, cuando un barco estadunidense, parte de la enorme fuerza militar en el Golfo, disparó contra una pequeña nave de pesca, matando a un miembro de la tripulación india e hiriendo a otros tres. No se necesitaría mucho para iniciar otra guerra importante. Una forma sensata de evitar las temidas consecuencias es buscar la meta de establecer en Oriente Medio una zona libre de armas de destrucción masiva y todos los misiles necesarios para su lanzamiento, y el objetivo de una prohibición global sobre armas químicas –lo que es el texto de la resolución 689 de abril de 1991 del Consejo de Seguridad, que Estados Unidos y la Gran Bretaña invocaron en su esfuerzo por crear un tenue cobertura para su invasión de Irak, 12 años después. Esa meta ha sido un objetivo árabe-iraní desde 1974 y para estos días tiene un apoyo global casi unánime, al menos formalmente. Una conferencia internacional para debatir formas de llevar a cabo tal tratado puede tener lugar en diciembre. Es improbable el progreso, a menos que haya un apoyo público masivo en Occidente. De no comprenderse la importancia de esta oportunidad se alargará una vez más la fúnebre sombra que ha oscurecido el mundo desde aquel terrible 6 de agosto.



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LA ECONOMÍA POLÍTICA DE LOS SEÑORITOS Y LA TRANSICIÓN DE ESPAÑA AL SUBDESARROLLO

..La economía política de los señoritos y la transición de España al subdesarrollo....por Manolo Monereo


La sucesión vertiginosa de malos acontecimientos nos está impidiendo pensar las mutaciones que se están produciendo en las estructuras productivas, en el sistema financiero, en la composición de clases y en el marco institucional y cultural de nuestro país. Las crisis capitalistas no son nunca una parálisis o un derrumbe sin más; cada crisis es el inicio de profundas reestructuraciones, de cambios fundamentales. El problema es, como decía el viejo poeta, no confundir las voces con los ecos e intentar percibir las tendencias de fondo, sabiendo que “la salida a la crisis” va a marcar a nuestro país durante generaciones.

Para comenzar, hay que partir de tres datos que me parecen especialmente significativos:



El primero, las declaraciones de Draghi. Según nos dicen las crónicas, han sido 16 palabras para decir que el Banco Central hará todo lo necesario para sostener al euro y que las medidas que se tomarán serán suficientes. No ha dicho más. De golpe, todo cambió, la prima de riesgo cayó y las bolsas obtuvieron avances muy significativos. Esta intervención del antiguo empleado de Goldman Sachs demuestra, al menos tres cosas: a) que la especulación es la que gobierna hoy la economía del mundo; b) que hay soluciones “técnicas” que podrían desactivarla sustancialmente; c) el enorme poder de un señor que, por definición, no depende de ningún poder democráticamente constituido y que se convierte en “el señor del dinero”, en un dictador omnímodo sobre nuestras vidas.



El segundo, la dramática cifra del desempleo en España. La EPA del segundo trimestre nos dice que ya llegamos a casi 5.700.000 parados y que las previsiones apuntan a alcanzar los 6 millones al final de este año. El paro juvenil alcanza cifras trágicas: más del 53%. Más de 1.700.000 hogares tienen a todos sus miembros desempleados y casi el 44% de todos los parados son ya de larga duración. Obviamente, detrás de estos datos aparecen las primeras consecuencias de la reforma laboral. Es los que se llama la “devaluación interna”: un conjunto de drásticas medidas para disminuir los salarios reales, reducir la capacidad contractual de los trabajadores y anular el ya escaso poder de los sindicatos.



El tercero son las previsiones del Fondo Monetario Internacional, que nos dicen que la recesión continuará este año, el que viene y gran parte del 2014, que el paro no bajará del 24% hasta el 2015 y que éste no bajará del 20% hasta el 2017, es decir, 10 años de crisis. Una década completa de crisis (mucho más si se tienen en cuenta sus consecuencias de todo tipo) que configura una realidad social marcada por una tasa de paro de más del 20% y un conjunto de políticas que promueven la desregulación, la desprotección laboral y social y la inseguridad social convertida en permanente.



Esta realidad social dice mucho de lo que pasa y nos pasa como país y como Estado: una Unión Europea en manos del capital financiero (eso es lo que hay detrás de la “independencia” del Banco Central) y al servicio de los intereses geopolíticos de Alemania; el uso alternativo de la crisis para desmantelar el Estado social y poner fin a las conquistas históricas del movimiento obrero y, más allá , la puesta en práctica del programa neoliberal que no es otro que la transformación radical del vigente modelo social y de las relaciones de este con las instituciones democráticas y con la política. Como he insistido muchas veces, estamos ante una autentica contrarrevolución y, en este sentido, el pasado no volverá.



Lo que aparece requiere de atención y de debate público. ¿Qué tipo de país está deconstruyendo la crisis? ¿Qué tipo de estructuras productivas-sociales están propiciando las políticas de crisis? ¿Qué tipo de inserción en Europa está reconfigurando las diversas y radicales medidas impuestas al alimón por los poderes económicos? Estamos hablando de POLÍTICA y de correlaciones de fuerza que se están estructurando por y desde la crisis y sobre las cuales las clases populares, la izquierda y los movimientos tienen que intervenir sin la espera al día final o, como decía un viejo maestro, que nos toque la lotería de la historia.



La hipótesis de la que se parte es que España como Estado vive una crisis orgánica, estructural y sobreestructural a la vez, y que es necesario un proyecto histórico social que no sólo defina un nuevo modelo productivo, sino que organice un bloque político-social capaz de convertir al sujeto popular en el eje de la reorganización social y política de nuestro país. Algunos han hablado de una estrategia nacional-popular; otros hablamos de una perspectiva democrático-republicana. Lo decisivo, en todo caso, es que las clases populares intenten disputar la hegemonía a las clases dirigentes y organizar en torno a ellas un proyecto viable de país.



Hace poco unos conocidos economistas ligados a FEDEA lanzaron un artículo-manifiesto con el comprometido título “No queremos volver a la España de los cincuenta”. El artículo era significativo por lo que decía, por lo que no decía y por lo que apuntaba. Algunos entendieron que estábamos ante una propuesta que exigía unos “cirujanos de hierro”, tecnocráticos, más allá de las formaciones políticas existentes aunque con apoyo de éstas. No entramos en este debate. Lo fundamental era el pronóstico: la apocalipsis más terrible si España saliera del euro y si las instituciones europeas quebraran.



Paradójicamente, las políticas que ellos aconsejaban y que, de una u otra forma se están aplicando, nos llevan, si no a los años cincuenta, sí a un modelo social y productivo bastante similar al del franquismo con consecuencias políticas e institucionales que nos acercaran a algunos rasgos del mismo.



Ahora es el momento de situar a la UE y a Alemania en el centro de la crisis que vive nuestro país. Yanis Varoufakis nos advertía hace bien poco de los riesgos de los análisis conspirativos de la historia y de la demonización de Alemania. Lo tomamos al pie de la letra. Una de las concepciones más repetidas de la “vulgata globalitaria” es la idea de que los Estados nacionales han perdido su relevancia política. Sin embargo, eso no se cumple en la economía-mundo capitalista y menos en la UE. En primer lugar, porque la globalización ha sido, en gran medida, el proyecto de un Estado nacional llamado EEUU para perpetuar su hegemonía en un momento en que ésta estaba en cuestión. En segundo lugar, porque el neoliberalismo llega, planificadamente, a través de los Estados y ha significado una intervención masiva de éstos en la economía, en la sociedad y en las relaciones internacionales. Por último, porque en la UE los Estados siguen siendo elementos fundamentales y, además, están ordenados jerárquicamente. Para decirlo de otra manera, todos somos iguales pero algunos son más iguales que otros.



Las rogativas a la señora Merkel son tan habituales que ya se ha convertido en un “sentido común” y las declaraciones del presidente del Bundesbank son analizadas como si estuviésemos delante del oráculo de Delfos. No se trata de conspiración, aunque estas existen y han existido siempre. Es algo mucho más que eso: los Estados nacionales existen y una de las características más sobresalientes de los más fuertes consiste en dotarse de estrategias para consolidar sus posiciones de poder (y de los recursos necesarios para ello), en este caso, en la singular correlación de fuerzas europea. Esto es lo que hace el Estado alemán, es decir, el conjunto de aparatos e instituciones que tienen en su centro un gobierno estrechamente unido a un bloque de poder que él organiza y mantiene. No hablamos de alemanes o alemanas en general, nos referimos a específicas estructuras de poder.



Diversos autores (Rafael Poch, Lazzarato, Vicent Navarro…) coinciden en que la actual política europea de Alemania está marcada por su reunificación y las diversas vías para salir de la grave crisis económica que dicha reunificación supuso. La salida a la crisis y el euro siempre fueron de la mano; es más, se puede deducir que la llamada Agenda 2010 (impulsada por socialdemócratas y verdes, cosa que es bueno recordar pensando en el presente y sobre todo en el futuro) respondía a una estrategia nacional para ganar competitividad económica y cuota de mercado en una Unión que se ampliaba sustancialmente. La contradicción era evidente: una competencia entre naciones cuando la integración se profundizaba encontraría límites tarde o temprano. Mientras que la economía de la Unión crecía, las contradicciones no bloqueaban el proceso; cuando la crisis llegó, estas emergieron con fuerza.



La convergencia nominal y posteriormente el sistema del euro profundizaron las diferencias entre sistema productivos muy heterogéneos. Se fue configurando una enorme periferia interna, primero en el interior de la zona euro, donde un núcleo central determinaba la dinámica económica y acentuaba las diferencias; y por otro, una periferia en el Este europeo claramente determinada (algunos lo han llamado neocolonización) por Alemania. Así, los llamados PIGS se fueron convirtiendo en economías eminentemente compradoras y, por tanto, acumulando déficits en cuenta corriente de grandes proporciones. Los países centrales, economías vendedoras, acumularon grandes excedentes que fueron usados para financiar a las economías deficitarias.



Esas fueron las realidades que se fueron consolidando en la etapa de expansión, es decir, una Alemania que se había preparado conscientemente para convertirse en una poderosa maquinaria exportadora precarizando su fuerza del trabajo, reduciendo salarios y prestaciones sociales e incrementando brutalmente las desigualdades. Todo ello no hubiese sido posible sin lo que podemos llamar “el sistema euro”, que es algo más que una moneda, y que implicaba un Banco Central Europeo (independiente de la soberanía popular) que imponía unas reglas de juego las cuales forzaban a los singulares Estados a la realización de un conjuntos de políticas caracterizadas por la austeridad fiscal (hoy constitucionalizada), la “desinflación competitiva” y el desmantelamiento del Estado Social.



Lo que se quiere decir es que ahora estamos plenamente en una “guerra económica” que viene de lejos y que pone en crisis al conjunto de la Unión y específicamente a los países del Sur. Lo fundamental es señalar la tendencia de fondo que viene de la etapa precrisis: la conformación de un centro y de una periferia dependiente. Las políticas de crisis están acentuando esta dependencia que agrava hasta límites insoportables el desempleo, la pobreza, y la desigualdad social en todas partes. Estas medidas van mucho más allá: se está destruyendo tejido productivo, estructuras empresariales viables e incrementando enormemente las disparidades regionales. Es en este sentido en el que antes se argumentaba cuando se decía que estamos ante una crisis orgánica de España como Estado, como sociedad y como estructura social y productiva.



Hay un aspecto que Varoufakis señala de pasada pero que es muy importante, a mi juicio, para entender las dinámicas de clase y geopolíticas hoy dominantes. Las clases dirigentes, los poderes económicos, la plutocracia dominante en estas naciones no sólo no se oponen a esta dinámica, sino que apuestan abiertamente en favor de ella para poder así desmantelar las conquistas históricas de las poblaciones y, específicamente, del movimiento obrero. Aparece de nuevo algo que comentaba hace años Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón cuando hablaba (refiriéndose al papanatismo europeísta de nuestra clase política) de síndrome de Vichy, recordando al régimen instaurado por la Alemania nazi en Francia derrotada que sirvió a la derecha para “ajustarle las cuentas” a las fuerzas democrático-republicanas, al movimiento obrero y a la izquierda política. Aquí se produce el mismo fenómeno: una potencia externa (la Unión Europea) crea las condiciones para que los poderes económicos y la clase política impongan un conjunto de políticas que le “ajusten las cuentas” a las clases trabajadoras, al movimiento obrero organizado y a la izquierda alternativa y transformadora.



La derecha española aparece así con la cara de siempre: llenarse la boca de palabras como España, Nación y Patria para convertirse en un instrumento principal de una nueva colonización al servicio de sus intereses mezquinos y patrimonialistas. El “que se jodan” hay que verlo no como la respuesta de una persona descerebrada sino una reacción típicamente de clase, de desprecio a los de abajo, de ajuste de cuentas frente a unas clases populares que han violado el “orden natural de las cosas”.



Estamos ante una crisis de un determinado modo de concebir Europa y la inserción de España en ella: o se rompe con esas reglas de juego que nos subordinan, empobrecen y cercenan la soberanía popular, o lo que estamos realmente consolidando es un proceso que nos lleva al subdesarrollo económico, social y político con la activa complicidad de nuestras clases dirigentes. Para decirlo más claro, estamos ante una auténtica Economía Política de los Señoritos, por y para unas clases parasitarias que nos liquidan como Estado y como pueblo.



No se si volveremos o no a los cincuenta. De lo que sí estoy convencido es que estamos asistiendo a una involución civilizatoria que pondrá en cuestión nuestros modos de vida y de trabajo y nuestros derechos y libertades.



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lunes, 6 de agosto de 2012

EL SR. DRAGUI, EL EURO, EL BCE Y EL BUNDESBANK

El Sr. Draghi, el euro, el BCE y el Bundesbank


nuevatribuna.es
Vicenç Navarro
03 Agosto 2012 - 12:26 h. Una de las frases que se han estado reproduciendo con mayor frecuencia en los medios de mayor difusión a los dos lados del Atlántico es que “el euro está en peligro de desaparecer”. Una y otra vez se subraya que el euro puede colapsarse creando un enorme problema, no sólo a los países de la Eurozona, sino a toda la economía mundial, resultado de la importancia que ha adquirido tal moneda a nivel internacional. El euro, sin embargo, no está en peligro de desaparecer. Como bien dijo el Sr. Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, en su conferencia de prensa última (02/08/12), “el euro no ha estado ni estará en peligro”. En realidad, el Sr. Draghi podría haber hecho referencia a que el euro continúa estando por encima del dólar, habiendo descendido algo desde su momento de auge, pero permanece todavía por encima del valor que muchos sectores exportadores de la Eurozona desearían. Y el hecho de que no esté en peligro se debe a que las fuerzas dominantes que determinaron su establecimiento continúan existiendo y beneficiándose de su existencia.



Aquellos que continúan insistiendo en que el euro está en peligro ignoran o desconocen cómo y el porqué se estableció. El euro se creó como un mecanismo para integrar la (dividida) Alemania post-nazi dentro de la Europa democrática. La reunificación de las dos Alemanias, deseada por la estructura de poder de aquel país, atemorizaba a la mayoría de países aliados que habían ganado la II Guerra Mundial, temiendo que surgiera de nuevo la Alemania unida frente a los países aliados (como Francia y Gran Bretaña) que habían sufrido dos veces en un siglo las ansias expansionistas de aquel país. De ahí que el presidente Mitterrand (que había dicho que quería tanto a Alemania que quería dos de ellas, en lugar de una) propusiera que el marco alemán fuera sustituido por una moneda europea –el euro-, a fin de anclar la nueva Alemania en la Europa democrática.



La condición que puso el gobierno alemán, sin embargo, fue que el euro fuera gobernado por una institución (el Banco Central Europeo, BCE) en el que el Bundesbank (el Banco Central alemán) tuviera la mayor influencia: en realidad, el BCE estaría bajo su control. La otra condición que puso Alemania fue la aprobación del Pacto de Estabilidad, que sometía a todos los países de la Eurozona a condiciones de gran austeridad fiscal, que deberían respetarse incluso en condiciones de recesión, como ahora. Para entender la aceptación de estas dos condiciones (que han tenido un impacto negativo en el crecimiento económico de toda la Eurozona) por parte de los países aliados, hay que entender el dominio hegemónico del neoliberalismo (iniciado por el presidente Reagan en EEUU y por Margaret Thatcher en Gran Bretaña) a los dos lados del Atlántico. Un promotor de tal ideología fue el capital financiero alemán, que estableció el control de la inflación como el objetivo central del establecimiento del sistema financiero europeo, centrado en el BCE, intentando a la vez disminuir el rol de los Estados y en su lugar, favorecer a la banca privada y al mundo empresarial exportador. Y así se hizo.



El Banco Central Europeo no es un banco central



Ahora bien, el problema mayor del BCE es que no era ni es un Banco Central. Un Banco Central digno de su nombre imprime dinero y compra la deuda pública de su Estado, regulando así los intereses de su deuda. Cuando tales intereses suben, el Banco Central compra deuda pública de su propio Estado y los intereses bajan. Con ello, el Banco Central protege a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros con su deuda.



Pero el Banco Central Europeo no hace esto. Imprime dinero pero no compra deuda pública de los Estados, consecuencia de ello es que la deuda pública de los Estados está sujeta a la especulación de los mercados financieros. Ello explica que todos los Estados de la Eurozona sean muy vulnerables a tal especulación, pues no tienen un Banco Central que les proteja. Es cierto que el BCE ha comprado deuda pública de algunos de estos Estados (a pesar del mandato que tiene de no hacerlo) cuando la situación ha alcanzado un nivel intolerable en algún país. Pero lo hace casi clandestinamente y muy a regañadientes, y en cantidades muy insuficientes. Y los mercados financieros son conscientes de ello. No hace, pues, lo que debe hacer un Banco Central, que es indicar a los mercados financieros que actuará con contundencia cada vez que se inicie un ataque de especulación, no permitiendo que éste tenga lugar. El grado de desprotección que un país puede alcanzar aparece claramente ahora en el caso de España. A pesar del enorme ascenso de la prima de riesgo, el Estado español no puede hacer nada (repito nada) para protegerse de tal ataque. El argumento de que hay que reducir el déficit público para recuperar la confianza de los mercados y dejar que éstos especulen es frívolo en extremo. El que marca los intereses de la deuda pública es el Banco Central, no los mercados financieros. Y el hecho que la prima de riesgo sea tan elevada en España se debe a que el BCE no ha comprado deuda pública desde hace ya casi 5 meses.



¿Qué hace, pues, el mal llamado Banco Central Europeo?



El BCE, en lugar de prestar dinero al Estado, ha prestado dinero a los bancos privados, a unos intereses bajísimos (menos de un 1%), y con este dinero, estos bancos compran deuda pública a unos intereses elevadísimos, de un 6 ò un 7% (como es el caso italiano y español). Es el negocio más redondo del año. Esta situación se justifica con el argumento de que tales préstamos a la banca privada garantizan la efectividad del sistema financiero y la oferta de crédito, aún cuando la evidencia de que tales préstamos repercutan en una mayor disponibilidad de crédito es muy limitada. El crédito, por lo general, no aparece ni se le espera. El BCE ya ha prestado casi 500.000 millones de euros desde diciembre de 2011 a la banca española e italiana, sin que el crédito aumentara a las familias o a las pequeñas y medianas empresas. La evidencia de esta realidad es robusta y convincente.



En este sistema financiero europeo, la banca alemana es la dominante y ello, no solo por diseño de los fundadores del euro, sino también por la enorme acumulación de capital financiero resultado de otro diseño político, consecuencia de una serie de decisiones tomadas por los sucesivos gobiernos alemanes. El gobierno Schröder tomó una serie de medidas, continuadas por los gobiernos Merkel, que potenciaron el sector exportador a costa de la demanda doméstica. En un enfrentamiento entre el canciller Schröder y su Ministro de Finanzas, Oskar Lafontaine, este último quería que la demanda doméstica fuera el motor de la economía alemana (y por ende, de la economía europea), para lo cual proponía una subida de salarios y aumento del gasto público, denunciando que el crecimiento de la productividad estaba beneficiando más al capital que al mundo del trabajo. El canciller Schröder, sin embargo, se opuso a esta estrategia, favoreciendo, en cambio, que el sector exportador fuera el motor de la economía, propuesta que el sector empresarial y financiero apoyó y que se impuso, facilitando la acumulación de capital a costa de mantener una escasa demanda doméstica. Ello generó una enorme concentración de euros en el sistema financiero que, en lugar de mejorar los salarios de los trabajadores alemanes (como Oskar Lafontaine deseaba) compró deuda privada y pública en los países donde había una mayor rentabilidad de aquella inversión financiera, que era precisamente en los países periféricos de la Eurozona, incluyendo España. El origen de la burbuja inmobiliaria en España es precisamente el flujo de capital financiero del centro, incluyendo Alemania, a la periferia, flujo que fue facilitado también por la escasa capacidad adquisitiva de la población española (resultado de la disminución de las rentas del trabajo durante los últimos quince años) y consiguiente necesidad de endeudamiento.



¿Cómo aparece la crisis en España?



Cuando la banca alemana paralizó el flujo de capital financiero a la periferia (como consecuencia del pánico que le entró al verse contaminada con los productos tóxicos de la banca estadounidense) las burbujas inmobiliarias colapsaron, creando un agujero en el PIB español de un 10% (y todo ello en cuestión de meses), disparando el desempleo y los ingresos al Estado, apareciendo con toda su crudeza el enorme déficit estructural público de España (que había sido causado por las grandes rebajas de impuestos en tiempos de bonanza) y que había estado ocultado por el crecimiento del gasto público, resultado de la burbuja inmobiliaria. El enorme crecimiento del déficit público del Estado no se debía, como decía el pensamiento neoliberal dominante de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), al disparo del gasto público, sino al colapso de los ingresos al Estado. De ahí que las medidas de austeridad que se han estado imponiendo no tienen ninguna oportunidad de resolver el problema del déficit público, el cual sólo se puede reducir a base de incrementar los ingresos al Estado mediante el estímulo del crecimiento económico y de las reformas fiscales progresistas que faciliten el aumento de estos ingresos, aumento necesario para resolver el mayor problema, no sólo humano y social, sino también económico, que existe en la Eurozona (y en España), y que es el desempleo.



¿Cuál es el propósito de la supuesta ayuda financiera?



La narrativa oficial es que tal ayuda viene a ayudar al sistema financiero español. La realidad, sin embargo, es distinta. Su objetivo es ayudar a que los Estados (incluyendo España) y los bancos de la periferia a que paguen su deuda a los bancos del centro de la UE, y muy en especial a la banca alemana. En realidad, hubiera sido una medida más eficiente (que la transferencia de fondos a los bancos) el que tales fondos se hubieran distribuido a la población endeudada así como a las pequeñas y medianas empresas y al Estado (tanto central como autonómico) a través de agencias de crédito estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), proveyendo crédito a intereses bajos, resolviendo así el enorme problema de falta de crédito. La experiencia muestra que transferir estos fondos a los bancos no resolverá tal problema. La población está enormemente endeudada, y el Estado también. Pero tales “ayudas” financieras no están, en contra de lo que dice el discurso oficial, orientadas a ayudar a los países sino a los bancos del centro de la Eurozona y muy en particular, los bancos alemanes, como indica Peter Böfinger (Chatterjee, Pratap, “Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis”, 28/5/2012), consejero económico del gobierno alemán. Un tanto igual ocurrirá con la intervención que el BCE desea que ocurra en España (puesto de manifiesto en la última conferencia de prensa del Sr. Draghi) pues, como ha ocurrido en Grecia, Portugal e Irlanda, el objetivo principal de tal intervención es que los acreedores reciban su dinero.



¿Dónde está el problema del euro?



El hecho de que el Estado español tenga dificultades en obtener liquidez, y que esté en dificultades, no quiere decir que el euro esté en dificultades. En realidad, este desequilibrio en la disponibilidad de crédito le está yendo muy, pero que muy bien a la banca alemana (receptora ahora de un enorme flujo de capitales de la periferia al centro) consecuencia de la inseguridad financiera existente en la periferia. La fuga de capitales de la periferia al centro está descapitalizando a los países periféricos y enriqueciendo a los bancos y al Estado alemanes (los bonos del Estado alemán son hoy los más seguros del mundo, junto con los estadounidenses).



La situación que se llama de crisis, no es crisis del euro. A los países de la Eurozona periférica, el sistema de gobierno del euro les está yendo fatal. Pero, repito, ello no quiere decir que el euro se colapsará. Sólo colapsaría si los países periféricos abandonasen el euro, lo cual es casi imposible, y ello por razones políticas. Las medidas que se están tomando en la periferia (en teoría para salvar el euro, el cual está en muy buena salud), están favoreciendo a las clases dominantes de aquellos países. Las burguesías de los países periféricos están utilizando la crisis para conseguir lo que siempre han deseado: reducir los salarios, eliminar la protección social y desmantelar el Estado del Bienestar. Y todo ello con el apoyo de la troika. Así, cuando Mario Draghi llamó a Zapatero antes, y a Rajoy ahora, lo que le pide es que, a condición de que les ayude, desarrollen las políticas de confrontación con el mundo del trabajo (y esto es lo que ocurrirá si España está intervenida). Y en su conferencia de prensa, Mario Draghi no podía ser más explícito. Indicó que la ayuda del BCE estaba condicionada a la desregulación de los mercados laborales y a la reducción del gasto público (del cual la mayoría es el social). Es lo que Noam Chomsky ha llamado la guerra de clases unidireccional (ver su introducción al libro Hay alternativas de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón). Se ha establecido así una alianza de las clases dominantes (que Jeff Faux definió en su día como la lucha de clases a nivel mundial) que ahora toma lugar a nivel europeo.



Nos encontramos, pues, en una situación en la que la troika (que representa los intereses de la burguesía financiera y exportadora alemana y de otros países del centro) coincide con las burguesías financieras y empresariales de la periferia, en que el euro permanecerá, pues está sirviendo a sus intereses. Lo último que el establishment alemán desea es que Grecia, España, Portugal, Irlanda y ahora Italia, dejasen el euro. Esto significaría el colapso de la banca alemana, que posee 700.000 millones de deuda pública y privada de estos países.



Y las burguesías periféricas tampoco desean salirse del euro porque les permite conseguir lo que siempre han deseado, externalizando la responsabilidad. Es más, salirse del euro abriría un enorme interrogante sobre su propio futuro. De ahí que de tal alianza de clases puede concluirse que tendremos euro para rato. Así de claro.



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5 DE AGOSTO, ANIVERSARIO DE LAS TRECE ROSAS ROJAS





5 de agosto. Aniversario de las 13 Rosas Rojas


4 agosto, 2012

Ramón Pedregal / UCR



Este cinco de agosto se cumplen 73 años del fusilamiento de las conocidas como las 13 Rosas, jóvenes, la mayoría de la JSU, que fueron condenadas por los tribunales franquistas como responsables indirectas de las muertes en atentado de general Isaac Gabaldón y dos personas más, el 29 de julio de 1939. El expediente 30.426 agrupaba, además las causas, idénticas, de dos mujeres más, Antonia Torres y Julia Vellisca, y los de 53 varones, acusados también de cometer actos delictivos contra en orden social y jurídico de la nueva España por haber pertenecido a la JSU, al PCE o a la UGT durante la República.



Todos murieron esa misma madrugada fusilados en las tapias del cementerio del este de Madrid. El Consejo de guerra, celebrado escasamente 48 horas antes, los condenó a la pena máxima por rebelión militar; no tuvieron tiempo de solicitar clemencia (inimaginable entonces la revisión de la sentencia). De las 13 mujeres, siete de ellas eras menores de edad.

Antonia Torres también fue condenada, pero su sentencia se cumplió en febrero de 1940, fusilada en las mismas tapias que sus compañeros. Julia Vellisca tuvo mejor suerte; pasó seis años en la cárcel y le fue conmutada la pena.

Este años, en que el aniversario coincide con la involución social, laboral y política que hemos vivido en los últimos treinta, vuelve a aparecer aquella mano negra del franquismo que, sin complejos, desea olvidar a los protagonistas de la historia democrática de nuestro país y niega todo derecho a las víctimas de la dictadura y a sus familiares.

Reconocer a aquellos valerosos jóvenes que, como los miembros de la JSU , defendieron los ideales democráticos que representaba el estado republicano en aquellos momentos, frente al fascismo y la barbarie a la que obedecían los generales golpistas que provocaron una guerra en España, es un deber para la higiene democrática de nuestro país.

El acto de este año, que se hará, como siempre, en el resto de tapia que se conversa y que sirviera de paredón de ejecución, es más unitario celebrado hasta el día de hoy, y a él asistirán, además de familiares y amigos, representantes de las Juventudes Socialistas y Comunistas, del PCE, de las Fundación Trece Rosas, de Izquierda Unida, así como de organizaciones memorialistas, como el Foro por la Memoria, La Comuna, La sevillana Carril Ancho o la Fundación Domingo Malagón.

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domingo, 5 de agosto de 2012

LA MUERTE DEL CONTRARREVOLUCIONARIO OSWALDO PAYÁ EN CUBA DESVELA LA TRAMA SUBVERSIVA IMPERIALISTA

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sábado, 4 de agosto de 2012

DECLARACIÓN DE LA CUMBRE SOCIAL: ¡BASTA! A MADRID EL 15-S

Los sindicatos y los movimientos sociales dicen ¡BASTA!....

Declaración Cumbre Social   

“Ha llegado el momento de decir basta. Así lo demuestran miles de ciudadanos y ciudadanas que salen a la calle en distintos puntos del país -quizás por primera vez en mucho tiempo- para defender sus derechos. El 19 de julio fueron millones de personas las que llenaron las calles de España para rechazar los recortes del Ejecutivo. Y en agosto volverán a salir manifestarse a pesar del periodo estival.”




CELEBRADA EN MADRID EL 25 DE JULIO DE 2012, CON LA PARTICIPACIÓN DE CC.OO, UGT. CGT Y 150 ORGANIZACIONES SOCIALES(...)




Cuando en la segunda mitad de 2008, la economía productiva de Estados Unidos y Europa se empieza a contagiar del enorme fraude iniciado en el sistema bancario norteamericano con la emisión de unos sofisticados productos financieros por valor de billones de dólares, los dirigentes políticos europeos no se pusieron de acuerdo sobre el impacto de la crisis.



Unos negaron reiteradamente que la crisis financiera llegara a adquirir la dimensión de crisis económica y productiva internacional; otros agitaron en sus respectivos países el deterioro de los grandes indicadores macroeconómicos para arremeter contra sus adversarios políticos en el Gobierno y acusarles de incapacidad e insolvencia. Reclamaron desde la oposición las conquistas del Estado de bienestar y proclamaron solemnemente su compromiso con los derechos sociales y laborales.



Unos y otros desoyeron las iniciativas de voces autorizadas de la economía y fundamentalmente del movimiento sindical, exigiendo otra política para salir de la crisis y medidas para la reactivación económica, el empleo y la cohesión social. Después de vagas promesas de inversión pública dirigida a activar la creación de empleo, los mandatarios de todo el mundo abrazaron la misma política que había provocado la crisis: fuerte des-regulación de derechos, incompatibilidad entre el Estado social y el equilibrio de las cuentas públicas, y máxima prioridad para contener el déficit en el menor tiempo posible.



Tras cuatro años de liberalismo en estado puro el resultado no admite dudas: más crisis, más recesión, más desempleo, menos cohesión social, me- nos Estado e incremento sostenido de la injusticia y la exclusión social. La política y la democracia empezaron a ser derrotadas por la economía especulativa y los mercados financieros.



En España, la situación se nos antoja paradigmática. Los que gobernaron ayer acabaron asumiendo “por responsabilidad” los postulados del neoliberalismo. Los que lo hacen hoy ganaron las elecciones con un programa y gobiernan con otro. Un des- carnado ejercicio de fraude democrático que en el caso del Gobierno de Mariano Rajoy parece no tener límites.



En poco más de seis meses ha acabado con la arquitectura del derecho laboral que surgió de la transición democrática; hace más difícil la vida a las personas en paro; empobrece a la inmensa mayoría de asalariados y pensionistas; se muestra hostil con la inmigración; niega el presente y el futuro de los jóvenes; ensancha el territorio de la desigualdad entre géneros y vuelve a negar el derecho de las mujeres a decidir sobre el aborto; corta de raíz la cooperación al desarrollo; penaliza la actividad de los autónomos; ningunea la investigación y la ciencia; abandona a las personas dependientes y a quienes les atienden; arrincona la cultura; deteriora los servicios públicos y asesta un duro golpe a la educación y sanidad públicas; cuestiona y/o niega derechos y libertades en una acusada deriva autoritaria; exhibe una voluntad enfermiza de perseguir a los sindicatos y colectivos de representación ciudadana; se obsesiona con el déficit; olvida la inversión pública, la actividad económica y el empleo; camina inexorablemente hacia los 6 millones de parados a finales de 2012. Y todo ello para tratar de encontrar la confianza de los mercados financieros y de la Unión Europea, que no solo no logra, sino que recibe a cambio humillación y desprecio.



Ha llegado el momento de decir basta. Así lo demuestran miles de ciudadanos y ciudadanas que salen a la calle en distintos puntos del país -quizás por primera vez en mucho tiempo- para defender sus derechos. El 19 de julio fueron millones de personas las que llenaron las calles de España para rechazar los recortes del Ejecutivo. Y en agosto volverán a salir manifestarse a pesar del periodo estival.



No vamos a parar. En septiembre, las organizaciones que hemos participado en la Cumbre Social nos proponemos inten- sificar la movilización social y democrática para hacerla más contundente y masiva. Recurriremos a todos los instrumentos que la Constitución pone en nuestras manos y expresaremos el firme rechazo de la mayoría de la sociedad a unas medidas que arruinan la economía, contraen el consumo y quiebran el modelo de convivencia de los últimos 35 años.



EL 15 DE SEPTIEMBRE CENTENARES DE MILES DE CIUDADANOS Y CIUDADANAS MARCHARÁN A MADRID DESDE TODOS LOS RINCONES DE LA GEOGRAFÍA ESPAÑOLA PARA DECIR NO A TANTA INJUSTICIA.



De inmediato emplazaremos al Gobierno a que no prolongue ni profundice una política tan ineficaz como injusta y convoque un referéndum para que la ciudadanía se pronuncie sobre las medidas aprobadas. Si no lo hiciera, seremos las organizaciones de la Cumbre Social las que llevemos a cabo la convocatoria de una CONSULTA POPULAR y con el resultado de la misma actuar en consecuencia. ASÍ NO SE PUEDE SEGUIR.



Madrid, 25 de julio de 2012



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jueves, 2 de agosto de 2012

ENTREVISTA A JAMES PETRAS SOBRE LA ACTUALIDAD INTERNACIONAL: SIRIA Y EL ATAQUE IMPERIALISTA, Y OTROS TEMAS

James Petras: "El «Ejercito Libre» son terroristas internacionales financiados en parte por Arabia, por Qatar y otros países del Golfo"


Comentarios para CX36 Radio Centenario (*) del sociólogo norteamericano, Prof. James Petras. Lunes 30 de julio de 2012







Entrevistas
CX36 Radio Centenario
02-08-2012


Chury: Estamos recibiendo a James Petras, el gusto de saludarte. Buenos días. Bienvenido a Radio Centenario...



Petras: Buenos días Chury. ¿Todo bien?



Chury: Todo bien sí. Te quería decir que, más allá de los análisis que hemos hecho durante 10 programas anteriores, hoy quisiéramos una puesta a punto, necesitamos un análisis de la situación de Siria y quiénes están detrás de los invasores y terroristas, a quiénes Occidente llama rebeldes y qué papel juega Turquía, por ejemplo, en esto que está pasando...



Petras: Podríamos considerar ahora la famosa batalla de Alepo, la segunda ciudad en Siria, que está bajo ataque de los grupos terroristas. Debemos entender dos cosas primero, que en Alepo la gran mayoría del pueblo apoya al gobierno y está contra los terroristas. Y eso se puede confirmar por dos razones. Una es que incluso la prensa burguesa dice que los terroristas invadieron la ciudad. Es decir, el levantamiento no es un producto de disidencia, de descontento dentro de la ciudad. Los terroristas tenían poca gente simpatizante en Alepo, eso se sabe desde hace mucho tiempo. Pero ahora los medios confirman eso cuando dicen que los terroristas invadieron desde varios lugares,cruzando la frontera con Turquía y trayendo todas sus armas.



Segundo, en vez de buscar el ejército, la policía, ocupa barrios populares y forzaron a los residentes a salir. Hay miles de refugiados que han salido por el miedo de los terroristas.



Entre los cientos de capturados terroristas, la gran mayoría son extranjeros, vienen de Arabia Saudita, de Pakistán, de Afganistán, de África del Norte y de Libia donde cometieron muchas atrocidades. Entonces, son personas de afuera de Alepo que entran Alepo, aterrorizan a la población forzando a miles de personas a salir y tienen nacionalidades extranjeras. Es decir, son terroristas internacionales financiados en parte por Arabia, por Qatar y otros países del Golfo que son dictaduras supuestamente de monarquías. Y tercero, debemos entender que la frontera con Turquía es el puente de entrada para cometer estas atrocidades con el apoyo de Francois Holland, que llama para una intervención extranjera y también el respaldo de Cameron de Inglaterra, los alemanes y los norteamericanos. Tenemos que decir que la guerra en Siria, como podremos ilustrar con el caso de Alepo, es producto de una intervención imperialista utilizando los terroristas islámicos en gran parte y causando la destrucción.



¿Cómo los medios tratan este tema? Primero, citan la presencia de los terroristas dentro de la ciudad, los infiltrados como si fueran rebeldes dentro de la ciudad. Es decir, ciudadanos de Alepo, ciudadanos sirios que están levantando las armas contra el gobierno. Es la primera mentira.



Segundo, utilizan la salida de los residentes para culpar al gobierno, en vez de ver cómo los invasores extranjeros forzaran a los residentes a salir porque los terroristas utilizan sus casas, sus tiendas como lugares para francotiradores.



Y tercero, utilizan esta destrucción, fomentada por los terroristas, como pretexto ahora para gritar crisis humanitaria y pedir mayor intervención imperialista. Esos son los dos aspectos. El primero es que los terroristas infiltran la ciudad, causan el caos el terrorismo, la salida, la fuga del pueblo sirio. Y desde afuera, entonces, los países europeos y del Golfo utilizan este terrorismo y las consecuencias como bandera para mayor intervención imperial.



Esa es, en pocas palabras, la situación que existe en Siria.



Chury: Pero tengo más todavía, ¿por qué los demás países árabes, Jordania, Emiratos Árabes y Arabia Saudita están en contra de Siria?



Petras: Porque son países que, desde hace muchos años, son dictaduras y dependen de los Estados Unidos por apoyo militar. Dependen, en el caso de Jordania con subvenciones multimillonarias de Estados Unidos y su rey siempre es un acompañante de Washington contra los palestinos y pactado con Israel.



Con Arabia Saudita también los Estados Unidos tiene un acuerdo de más de 60 años donde Arabia Saudita subvenciona la industria de armas de Estados Unidos, da una base militar para los Estados Unidos contra cualquier país en la región .Tiene una asociación con el imperialismo, proteger a una familia muy corrupta, multimillonaria que no permiten a las mujeres manejar un coche, mucho menos caminar solas por cualquier vida social. Es una dictadura machista y terrorista. Por esta razón tenemos esta colaboración de mucho tiempo en cualquiera de los proyectos norteamericanos en Medio Oriente. En la guerra contra Afganistán, en la guerra contra Irak, los ataques contra Irán y ahora la invasión de Siria. Estos dos países y los otros del Golfo siempre tienen este pacto con Washington. Washington apoya el régimen y el régimen presta apoyo a las políticas imperialistas.



Chury: ¿Tendrán fuerza suficiente Rusia y China como para seguir enfrentándose solos a los demás países de la OTAN?



Petras: Hablamos de Siria .Obviamente está afectando la economía, está afectando la salida de muchas personas asustadas por los ataques de los terroristas. Han desarticulado sectores del país, de la economía regional ahora atacando al Alepo que es un centro económico vital para el país. Militarmente el ejército sirio está en posición de derrotar a los terroristas y a los mercenarios que vienen de afuera. Pero la base económica está muy debilitada por las sanciones de los países imperialistas y por los ataques de los grupos terroristas. Hay una situación donde Siria necesita destruir a estos invasores y tratar de recuperar la economía, tal vez con el apoyo de Rusia y China si puede conseguir, con Irán u otros países independientes.



Ese es el desafío. Primero, establecer otra vez la soberanía del país contra las incursiones. Y segundo, volver a tratar de reconstruir una economía con una participación mayor de los ciudadanos, y mayor participación de los mismos en el proceso político y militar.



Chury: ¿Siria está en condiciones de seguir resistiendo, desde el punto de vista militar.?



Petras: Militarmente sí, pero no se puede separar lo militar de lo económico. Hasta qué punto la caída de la economía va a permitir sostener la resistencia y la ofensiva militar.



En este momento en Siria han liberado Damascus de los terroristas, parece que se han ganado todos los distritos, pero vuelve al ataque a Alepo y ahora Alepo está bajo estado de sitio. No es que al final de cuentas Siria no va a destruir estos grupos, pero va a quedar muy desarticulada la economía, la destrucción de tiendas, de comercio, de mercados, de industria y eso va a costar un tiempo volver a reconstruir. Y depende si Siria puede conseguir los recursos externos, tal vez recurra a Rusia para reconstruir su economía.



Chury: ¿Qué intereses económicos hay detrás de Siria, acaso tiene petróleo o la cosa es solamente estratégica?



Petras: Sí, tiene productos agrícolas, aceite de oliva, varios productos comestibles. Tiene un centro comercial con algunas industrias ligeras y también es un lugar que servía como puente de comercio con el Medio Oriente, Líbano y los demás países, en Europa particularmente. Y tiene relaciones estrechas con Irán y tal vez eso puede ser un salvavidas.



Chury: ¿Por qué Siria es aliada de Irán?



Petras: Porque tienen enemigos en común, uno es un gobierno islámico, el otro es secular, pero comparten el antiimperialismo, el apoyo de palestinos y también están en una posición de enfrentarse con Israel. Por esta razón Siria es un país que practica la independencia como practica Irán. Y esta independencia configura la política común que adaptan.



Ahora, en términos de política interna hay diferencias, como decimos Irán tiene la hegemonía islámica que afecta el sistema político. Siria tiene un gobierno más tolerante de grupos cristianos y otros varios grupos más donde Irán tiene menos tolorancia. Pero también debemos decir que las elecciones y procesos legislativos en Irán son mucho más abiertos y participantes que lo que existía en Siria donde la familia Assad tenía mucho más control y centralizado en el Poder Ejecutivo. En ese sentido Irán, a pesar que es islámico, es menos autoritario y más pluralista de lo que era la realidad en Siria. Ahora en Siria han hecho algunas reformas que supuestamente van a abrir más el sistema hacia la participación de grupos opositores.



Chury: Acerca de la reunión del Mercosur en Brasil y las perspectivas del ingreso de Venezuela a esa unión de países del sur, ¿cómo se ve?



Petras: Es un gran paso adelante porque va aumentar en algún grado los intercambios comerciales, inversiones y proyectos integracionistas. En este sentido Venezuela va a facilitar mayor integración y cooperación.



Por otro lado, yo no creo que vaya afectar mucho la política de Brasil, Uruguay o Argentina. La política está hecha dentro de los países y tal vez Venezuela podría presionar por mayores condiciones positivas sobre inversiones.. Pero la política diplomática, comparten todos los países la no intervención, la oposición a golpes militares. Eso lo tienen en común.



Ahora, Chávez tiene una versión del socialismo que podría servir como un ejemplo para los ciudadanos de los otros países. Pero el impacto directo no creo que vaya a ser mucho porque los partidos aficionados de Venezuela, tanto como en los otros países, no tienen demasiado peso para reflejar esta adhesión en la política interna. Entonces, es positivo, va a facilitar la integración, fotalecer la independencia de los países, pero al mismo tiempo tener una limitación sobre cualquier tipo de radicalización.



Chury: Estamos en el final, te agradezco mucho el aporte brindado...



Petras: Quería hablar dos minutos sobre los Juegos Olímpicos...



Chury: Sí adelante...



Petras: Porque los Juegos Olímpicos no son juegos, es un gran negocio. Los cálculos en Londres para conseguir el sitio era que podrían tener ganancias de hasta 5 mil millones de dólares. Los atletas que están gastando tanta energía y tiempo para conseguir medallas son comerciantes, cuando aparecen en cualquier lugar tienen la señal de la empresa, que son los dueños de su performance, son atletas negociantes.



Y tercero, el chovinismo. En Estados Unidos la televisión no presenta todos los juegos, solo presenta los juegos donde Estados Unidos tiene chance de ganar algún premio. Ayer, por ejemplo, presentaron el voleibol de playa, fíjate que no figura en ningún olímpico histórico, ni en Grecia, ni en los años anteriores. Pero como los Estados Unidos tiene posibilidades de ganar, quieren mostrar la superioridad de Estados Unidos, levantar la bandera, cantar, bailar y gritar “¡God bless America!” Y este tipo de chovinismo es contra el espíritu internacionalista que debe existir.



Los atletas deben jugar con menos tiempo de preparación y tener una vida normal para no estar simplemente como esclavos en esta preparación porque piensan que pueden pasar a ser millonarios si consiguen una medalla de oro.



Entonces, en vez de la comercialización y el chovinismo debemos tener otro tipo de olimpíadas, donde el espíritu no profesional domina, donde cada atleta es un atleta y no una bandera, donde el juego es para la gloria y no simplemente para llenar el bolsillo de los promotores y de las grandes empresas multinacionales que está financiando esta empresa.



Chury: Muy bien Petras, nos reencontramos el próximo lunes con el gusto de siempre. Que pases muy bien...



Petras: Hasta el próximo lunes. Un abrazo para todos.



(*) Escuche en vivo los lunes a las 11:30 horas (hora local) la audición de James Petras por CX36, Radio Centenario desde Montevideo (Uruguay) para todo el mundo a través de http://www.radio36.com.uy/



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miércoles, 1 de agosto de 2012

MARX EN TORNO AL NACIONALISMO, LA ETNICIDAD Y LAS SOCIEDADES NO OCCIDENTALES






Marx en torno al nacionalismo, la etnicidad y las sociedades no occidentales


Kevin B. Anderson



Miércoles 25 de julio de 2012





[El texto que viene a continuación es la conclusión de un libro importante editado en 2010 por la University of Chicago Press (336 págs.): Marx at the Margins: On Nationalism, Ethnicity, and Non- Western Societies. El autor, Kevin B. Anderson, es profesor de sociología y ciencias políticas en la universidad de California, Santa Bárbara. La obra está consagrada a los escritos de Marx sobre el nacionalismo, la etnicidad y las sociedades no occidentales. En cierta medida esta obra es la continuación temática de la apasionante introducción que Robin Blackburn consagró a una parte de los escritos de Marx sobre la Guerra Civil americana: Karl Marx/Abraham Lincoln. Una revolución inacabada. Secesión, guerra civil, esclavismo y emancipación en los Estados Unidos (Editions Syllepse 2012 para la traducción francesa). En ella, el autor, que participa en la nueva publicación de las obras completas de Marx y Engels (la MEGA II) desmonta la afirmación de quienes hacen de Marx una especie de apologista del desarrollo capitalista como estadio previo a una sociedad socialista. También desautoriza la idea, bastante extendida en determinadas corrientes marxistas-leninistas, según la cual su preocupación exclusiva se limitaba a las clases sociales y a las relaciones capital-trabajo. Kevin B. Anderson muestra la evolución del pensamiento de Marx que, por retomar sus palabras, no ha dejado de ampliarse y profundizar en una teoría dialéctica plurilineal del devenir social. Kevin nos invita así a (re)leer Marx para pensar nuestro propio tiempo. Redacción A l’Encontre].



Este viaje por los escrito de Marx a propósito del nacionalismo, de las razas, de la etnicidad y de las sociedades no occidentales creo que ha demostrado el carácter multidimensional del conjunto de su proyecto intelectual. Creo que ha quedado probado que para Marx la crítica del Capital va más allá de lo que generalmente se supone. Es cierto que se centró en las relaciones Capital-Trabajo en Europa y en América del Norte pero, al mismo tiempo, consagró un tiempo considerable, y dedicó una energía enorme, al análisis de las sociedades no occidentales y a las cuestiones referidas a las razas, la etnicidad y el nacionalismo. Aunque algunos de sus escritos testimonian una perspectiva unilineal discutible y, en ocasiones, comportan elementos de etnocentrismo, la trayectoria del conjunto de los escritos de Marx sobre estas cuestiones, vistas en su evolución, va por otros camino. Este libro muestra que Marx creó una teoría plurilineal y no reduccionista de la historia, que analizó la complejidad y las diferencias de las sociedades no occidentales y que rechazó caer presa de un modelo único de desarrollo o de la revolución.



En 1848 Marx y Engels expusieron un modelo teórico de la sociedad capitalista y de sus contradicciones fundamentales tan previsor, que incluso hoy el poder descriptivo del Manifiesto Comunista no tiene nada que se le parezca. Pero en el Manifiesto muestran también, de manera implícita y equívoca, una concepción unilineal de la evolución social. Según ellos, las sociedades pre capitalistas (en particular, China) que, de forma etnocentrista, caracterizaron como parte de las naciones "más bárbaras", estaban destinadas a ser invadidas y modernizada a la fuerza por el nuevo y dinámico sistema social que era el capitalismo. En los artículos escritos para la New York Tribune en 1853, Marx extendió esa perspectiva a la India. Cantó las loas de lo que veía como una expresión del carácter progresista del colonialismo británico frente a la India de las castas y a su orden social tradicional "inamovible". Afirmó que si se excluían las conquistas extranjeras (desde los árabes a los británicos), la India era una sociedad sin historia. Sostenía, además, que la sociedad hindú fracasó a la hora de resistir a esas invasiones debido tanto a su división en castas como a la pasividad general de la sociedad. Las relaciones sociales comunitarias y la propiedad comunal en el campo aportaban una base sólida al "despotismo oriental". Todo esto hacía de la India un país permeable al colonialismo británico que, de todos modos, llevó consigo el progreso. Los pensadores postcoloniales y posmodernos, de los cuales el más conocido es Edward Said, criticaron el Manifiesto Comunista y los escrito de 1853 sobre la India como una expresión del conocimiento oriental que surgía del fondo de una mentalidad colonialista.



La mayoría de esas críticas no entendieron que a partir de 1853 la posición de Marx sobre Asia viene a ser más sutil y dialéctica, que comienza a variar en relación a la posición defendida en el Manifiesto. En los artículos para la New York Tribune también escribió que una India modernizada encontraría su camino al margen del colonialismo, al que describía como una forma de "barbarie". Afirmó que, mas pronto o más tarde, el colonialismo en la India llegaría a su fin a través de la ayuda aportada por la clase obrera británica o por la formación de un movimiento independentista en la India. Como han señalado algunos intelectuales hindúes, como Irfan Habib (uno de los historiadores marxistas más reputados que contribuyó junto a otros en diversos volúmenes de la People’s History of India), este aspecto de los escritos de Marx en relación a la India constituye el primer ejemplo de una toma de posición a favor de la independencia de la India por parte de un pensador de relieve europeo.



El aspecto anticolonialista del pensamiento de Marx se acentúa a partir de 1856-57 cuando, también en la NY Tribune, apoya la resistencia china contra los británicos durante la segunda guerra del opio y se muestra favorable a la insurrección de los Cipayos en la India. A lo largo de ese periodo, comienza a integrar una parte de su nueva comprensión de la India en uno de sus más importantes trabajos teóricos, los Gründisse (1857-589). En la elaboración de ese tratado de la critica de la economía política esboza una verdadera teoría plurilineal de la historia, según la cual las sociedades asiáticas no evolucionaban de la misma forma que los sucesivos modos de producción en Europa occidental: antigüedad greco-romana (esclavismo), feudalismo y capitalismo. Además, comparó y contrastó las relaciones de la propiedad "común" y la gran producción social comunitaria de la antigua sociedad romana con las de la India contemporánea. Mientras en 1853 concebía las formas sociales comunales del campo como la base del despotismo, en adelante insiste sobre el hecho de que estas formas podrían ser tanto despóticas como democráticas.



En el curso de los años 1860, Marx se concentró en Europa y América del Norte, escribiendo poco sobre Asia. Es en este época cuando concluye la primera versión del primer volumen del Capital así como la mayor parte de los borradores de los que han llegado a ser el volumen II y III de esta obra. Sin embargo, sería erróneo considerar que a lo largo de ese período Marx se ocupó exclusivamente de las relaciones ente el capital y la lucha de clases dejando de lado el nacionalismo, las cuestiones de raza y la etnicidad. Mientras concluía El Capital, a lo largo de los años de la Guerra Civil americana (1861-1865), Marx se ocupó de la relación dialéctica entre raza y clase.



Incluso tomó posición contra el esclavismo apoyando de forma crítica al gobierno de Lincoln contra la Confederación (sudista). En sus escritos relativos a la Guerra Civil en Estados Unidos, vincula de muchas formas raza y clase. Y, por encima de todo, sostiene que el racismo blanco reprimió a los trabajadores negros en su conjunto. A continuación escribió que la "subjetividad" de la clase obrera negra sometida al esclavismo constituía una fuerza decisiva a un desenlace favorable de la guerra para el Norte. Por otra parte, remarcó (como ejemplo del más bello internacionalismo) el apoyo sin reservas de los trabajadores ingleses a la causa nordista, a pesar del gran sufrimiento económica que representaba para las ciudades textiles como Manchester el bloqueo nordista a la exportación del algodón sudista. Tenemos, también, la premonitoria advertencia contenida en una de las cartas que escribió a la Primera Internacional, según la cual el fracaso de los EE UU a conceder plenos derechos políticos y sociales a los esclavos emancipados conduciría de nuevo a conflictos sangrientos.



También apoyó el levantamiento polaco de 1863 a favor de la independencia nacional de este país sometido de hacia mucho tiempo al yugo ruso. Ya en el Manifiesto, Marx y Engels habían planteado el apoyo a la independencia polaca como uno de los principios rectores del movimiento obrero y socialista. Los escritos de Marx en relación a Rusia y Polonia están íntimamente vinculados. Como el resto de su generación, Marx percibía Rusia como una potencia maligna, reaccionaria y la amenaza más importante para los movimientos socialistas y democráticos de Europa. Para él la autocracia rusa, a la que consideraba una forma de "despotismo oriental" heredada de la conquista mongola, hundía sus raíces en el carácter agrario del país, en particular en las formas comunales y las relaciones de propiedad comunal que predominaban en el campo ruso.



A partir de 1858, al igual que en relación a China e india, Marx comienza a modificar su percepción de Rusia. Como hemos comprobado en numerosos artículos escritos para la NY Tribune tomó en consideración la inminente emancipación de los siervos y la posibilidad de una revolución agraria. El hecho de que la Polonia ocupada por Rusia estuviera situada entre Rusia y Europa occidental tuvo como consecuencia que el movimiento revolucionario polaco representara una profunda contradicción en el Imperio ruso. Esta situación le permitió oponerse a la voluntad de intervención de Rusia contra las revoluciones europeas de 1830 y, en cierta medida, la de 1848. Marx criticó en numerosas ocasiones a los demócratas franceses y de otros países por no haber apoyado resueltamente a sus aliados polacos. Esta traición a Polonia, además, debilitó a los movimientos democráticos y socialistas del Oeste, abriendo el camino a la intervención rusa que, finalmente, se dio a gran escala en 1849, y a su propia derrota. Al final de su vida, Marx comenzó a poner de relieve los elementos anticapitalistas presentes en el seno del movimiento revolucionario polaco.



Como resultado del apoyo de la clase obrera a la causa nordista durante la guerra civil americana y al levantamiento polaco de 1863 se puso en pie una red internacional de militantes del movimiento obrero. Esta red, compuesta principalmente de franceses, alemanes y británicos, se reunió en 1864 con motivo de la constitución de la Asociación Internacional de Trabajadores (la Iª Internacional). Marx fue uno de los principales teóricos y organizadores de la misma. De ello se deduce que su fuerte compromiso con la causa de la emancipación de los trabajadores (que lo fue durante toda su vida) se dio en el contexto de las luchas contra el esclavismo, el racismo y la opresión nacional. Poco tiempo después de la formación de la Internacional, también se sintió atraído por el movimiento independentista irlandés. La implicación de la Internacional con la causa nacional irlandesa comenzó en 1867, año en el que se publicó la primera edición alemana de El Capital. Los dirigentes sindicalistas británicos de la Internacional, para su gran honra y no sin la participación teórica y política de Marx en las discusiones, inicialmente adoptaron una posición firme contra la dominación británica en Irlanda. Cuando en el curso de los años 1867-70, el conflicto irlandés alcanzó su punto álgido, las exposiciones de Marx sobre la relación entre la emancipación nacional y la lucha de clases no se limitaban a la teoría; fueron elaboradas en el seno de la más amplia organización de los trabajadores de este época a la que ofreció los argumentos.



Con el paso del tiempo, Marx desarrolló una posición nueva en relación a Gran Bretaña e Irlanda que tuvo implicaciones más allá del momento en que lo hizo. En esa época, su teoría sobre Irlanda marca el apogeo de sus escritos sobre la etnicidad, la raza y el nacionalismo. Anteriormente, y en un estilo "modernista", pensaba que, en un primer momento, la clase obrera británica emanada de la sociedad capitalista más avanzada de la época, alcanzaría el poder y esto permitiría a Irlanda obtener su independencia, ofreciendo igualmente un apoyo político y material al nuevo país independiente.



A partir de 1869-70, Marx escribió que había cambiado de posición y a partir de ahí defendió que era la independencia irlandesa la que debería darse en primer lugar. Planteaba que los trabajadores británicos estaban talmente penetrados del orgullo nacionalista y de la arrogancia de gran potencia a propósito de Irlanda, que habían desarrollado una "falsa conciencia" que les vinculaba a la clase dominante de Gran Bretaña, atenuando así los conflictos de clase en el seno de la sociedad británica. Este impasse no podía ser sobrepasado mas que mediante el apoyo directo del movimiento obrero británico a la independencia nacional irlandesa. Ello permitiría también unir a los trabajadores en Gran Bretaña, donde los trabajadores irlandeses formaban un sub-proletariado. A menudo los trabajadores ingleses consideraban que los desesperados pobres irlandeses eran responsables de la competencia que conducía a una reducción de sus salarios. Al mismo tiempo, los trabajadores irlandeses desconfiaban del movimiento obrero inglés considerándolo una expresión más de la sociedad británica dominante en Irlanda e Inglaterra. Marx relacionó en varias ocasiones su concepción de la relación entre clase, etnia y nacionalismo entre ingleses e irlandeses a las relaciones de raza en los Estados Unidos. Comparó la situación de los irlandeses en Inglaterra a la de los afro-americanos. Valoró también los comportamientos de los trabajadores ingleses a los de los blancos del Sur de los EE UU que, muy a menudo, se asociaban a los plantadores blancos contra sus hermanos trabajadores negros. En ese sentido, Marx elaboró una amplia concepción dialéctica de las relaciones entre raza, etnicidad y clase. Y al mismo tiempo, criticó, las visiones estrechas del nacionalismo, en particular sus versiones irlandesa, que derivaban en una identidad religiosa o se marginaban del pueblo inglés sin tomar en consideración el trabajo de la internacional.



La mayoría de todas estas consideraciones están recogidas, aunque como temas secundarios, en el más importante trabajo teórico de Marx, El Capital. De todos modos, en la edición francesa de 1872-75, la última que preparó él antes de ser publicada, Marx no sólo corrigió la traducción de Joseph Roy sino que revisó enteramente el libro. Muchas de estas revisiones tenían que ver con la cuestión de una visión del desarrollo (histórico) plurilineal. Algunos de los pasajes que Marx modificó para la edición francesa tienen que ver con la dialéctica del desarrollo capitalista fuera del feudalismo occidental, recogidos en la octava parte del libro, La acumulación primitiva del capital. En ella afirma, de forma clara y directa, que el tipo de transición que expuso en la primera parte consagrada a la acumulación primitiva no se refiere más que a Europa occidental. En este sentido, el devenir de las sociedades no occidentales quedaba abierto, no estaba predeterminado por el modelo de Europa occidental.



India ocupa un lugar importante en numerosas partes de El Capital. Utiliza la aldea de la India como ejemplo de las relaciones sociales precapitalistas y señala el declive brutal de las manufacturas tradicionales y la hambruna a la que llevó a los artesanos como ilustración de los efectos terriblemente destructores de la globalización capitalistas para los seres humanos. Marx consagró, además, una importante sección del primer volumen de El Capital a los procedimientos por los cuales la penetración capitalista británica concluyó con la destrucción de las tierras y del pueblo irlandés. Como conclusión señalaba que la emigración forzada de millones de irlandeses hacia America era una especie de "revancha de la historia", ya que los trabajadores irlandeses ayudaban a poner las bases de una nueva potencia capitalista, que muy pronto desafiaría la dominación mundial británica. Por último, abordó en El Capital la cuestión del racismo y del esclavismo, mostrando en qué medida la exterminación de los pueblos indígenas de América y la esclavitud de los africanos constituyeron un factor importante en los albores del desarrollo capitalista. Igualmente, señaló los efectos nocivos del esclavismo y del racismo en el naciente movimiento obrero estadounidense::



"Los trabajadores blancos no pueden emanciparse allí donde los trabajadores negros estén estigmatizados y oprimidos" (El Capital, capítulo X-7º parte). Concluyó afirmando que el fin del esclavismo ofrecía nuevas e importantes oportunidades a los trabajadores americanos.



Marx volvió a interesarse por Asia a partir de los años 1870, en los que profundizó sus estudios sobre Rusia. A medida que se interesaba por la política exterior rusa, comenzó a aprender ruso para poder estudiar las relaciones económicas y sociales de esta formación social. El interés de Marx por Rusia se acrecentó tras la publicación en ruso de El Capital en 1872, tras comprobar que la obra provocó más polémica en Rusia que en Alemania.



Entre 1879 y 1882 Marx se lanzó a la redacción de una serie de cuadernos de notas y de extractos de obras eruditas de esa época sobre un conjunto de sociedades no occidentales ni europeas, entre las cuales se encontraban la India contemporánea, Indonesia, Rusia, Argelia y América latina. Igualmente tomó notas sobre estudios referidos a los "pueblos indígenas" tales como los amerindios y los aborígenes australianos. Uno de los temas centrales en estos cuadernos de notas se refiere a las relaciones sociales comunitarias y a las formas comunales de propiedad encontradas en muchas de estas sociedades. A pesar de que estas notas de estudio sobre otros autores no contienen sino formulaciones discontinuas o indirectas de sus propias opiniones, de ellas se pueden discernir algunos temas generales.



Por ejemplo, de sus estudios sobre la India, emergen dos cuestiones. La primera, una nueva apreciación del desarrollo histórico de la India, opuesto a sus opiniones iniciales según las cuales se trataba de un país con una sociedad sin historia. A pesar de que aún consideraba que las formas comunales de la aldea hindú se habían mantenido estables a lo largo de los siglos, toma nota de una serie de cambios importantes en el seno de estas formas comunales que evolucionaron de una comuna basada en clanes a una comuna basada en el territorio. La segunda, que su interés ya no se centraba, como en 1853, en la "pasividad del pueblo hindú" sino en los enfrentamientos y las resistencias frente a las invasiones extranjeras (fueran musulmanas a lo largo de la Edad Media o contra los colonizadores británicos en su época). Señala, además, que algunas de estas resistencias se apoyaban en los clanes y en las estructuras comunitarias.



En sus estudios sobre la India, Argelia y América latina Marx percibió la preservación de formas comunitarias frente a las tentativas coloniales occidentales por destruirlas y reemplazarlas por formas de propiedad privada. En determinadas situaciones, como en Argelia, estas formas comunitarias estaban directamente vinculadas a la resistencia anticolonial. A partir de ese momento, las ideas iniciales de Marx a propósito del carácter "progresista" del colonialismo también perdieron peso y fueron reemplazadas por una condena dura y absoluta del mismo.



La cuestión del "genero" en los pueblos indígenas, como los iroqueses o la sociedad de la antigua Roma, ocupa un lugar importante en las notas de 1879-1882, al igual del que había ocupado en los primeros escritos de Marx, en particular en los años 1840. En este tema podemos comparar directamente a Marx y Engels. En efecto, las notas de Marx sobre la obra del antropólogo Lewis Henry Morgan Ancient Society fueron reescritas en 1880 o 1881. Engels las descubrió justo tras la muerte de Marx y las utilizó como material para su propio estudio que tituló El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884). Aunque la obra de Engels contenga muchos errores, sigue siendo globalmente positiva en razón de su rotunda defensa de la igualdad de las mujeres. Se trata, de hecho, de la única obra consagrada enteramente a este tema por un teórico importante del naciente movimiento socialista. De todos modos, a diferencia de Engels, Marx tiende a evitar toda idealización de las relaciones de género existentes en las sociedades "sin escritura", tales como el pueblo iroqués. Siempre dialéctico, Marx sigue a Hegel discerniendo las oposiciones y las contradicciones en el seno de cada esfera social; también en las sociedades igualitarias y comunitarias. Tampoco parece que compartiera la visión simplista de Engels según la cual, en Europa y en el Oriente Media se hubiera producido "una derrota histórica de las mujeres" durante la transición de las sociedad de clanes "sin escritura" hacia las sociedades de clases. Es probable que Marx, a diferencia de Engels, viera las diferencias de las relaciones de género con las de su época no solo como una relato sobre los orígenes de las sociedades de clases sino como una fuerza potencial de resistencia al capital.



Si las teorías de Marx sobre el nacionalismo, la etnicidad y las clases tuvieron su punto álgido en sus escritos de 1869-70 sobre Irlanda, las referidas a las sociedades no occidentales lo tuvieron en las reflexiones sobre Rusia en 1877-82. Tanto en una serie de cartas, y en sus borradores preparatorios, como en el prefacio a la edición rusa del Manifiesto del partido comunista de 1882 que redactó junto a Engels, Marx comenzó a esbozar una teoría plurilineal del desarrollo y de la evolución. Estos escritos se basaban en los temas plurilineales incorporados en la edición francesa de El Capital. En los escritos sobre Rusia, Marx refuta de forma clara y reiterada, que el contenido de El Capital pudiera conducir a una predicción definida del provenir de Rusia e indica que las estructuras sociales de la aldea rusa difieren de manera clara de las aldeas precapitalistas del feudalismo occidental. Estas diferencias entre las estructuras sociales precapitalistas occidentales y rusas permitían vislumbrar la posibilidad de formas alternativas de desarrollo social y de modernización de Rusia, si ésta lograba evitar ser absorbida por el capitalismo. En la medida en que las comunas rurales rusas eran contemporáneas del capitalismo industrial occidental, una revolución social en Rusia, basada en las estructuras colectivas de las aldeas, permitiría aprovechar los recursos de la modernidad occidental evitando el sufrimiento del desarrollo capitalista. Sin embargo, al vislumbrar esta posibilidad, Marx no proponía en absoluto una autarquía o el socialismo en un solo país para Rusia. Eso significaría un socialismo basado en un desarrollo económico y cultural débil, idea que había criticado en 1844, como expresión de un "comunismo vulgar".



Por el contrario, en el prefacio de 1882 al Manifiesto Comunista, Marx y Engels afirmaron que una transformación radical sobre la base de la comunas rurales de Rusia no sería posible mas que si iba acompañada de transformaciones revolucionarias análogas por parte del movimiento obrero en Europa occidental. Y afirmaron que la revolución rusa podía tener una base comunista. Unos años antes Marx había definido a los movimientos anticoloniales en China y en India, como aliados del movimiento obrero occidental. Criterio que también aplicó a los movimientos nacionales de Irlanda y Polonia. En algunos de sus últimos escritos sobre Rusia incluso fue más allá, afirmando que en una Rusia no capitalista era posible el desarrollo comunista si la revolución rusa fuera de la mano de una revolución en Occidente basada en el movimiento obrero.



En este libro he querido mostrar que Marx desarrolló una teoría dialéctica del cambio social que no era ni unilineal ni exclusivamente basada en las clases sociales; que su teoría del desarrollo social se hace más plurilineal y, a medida que pasa el tiempo, su teoría de la revolución se concentra cada vez más en la articulación de las contradicciones de clase con la etnicidad, la raza y el nacionalismo. Es cierto que Marx no era un filósofo de la diferencia en un sentido postmoderno (su crítica de una entidad central, el capital, constituía la clave de bóveda de todo su trabajo intelectual), pero centralidad no significa univocidad o exclusividad. La teoría social del Marx maduro giró en torno a una idea de la totalidad que no sólo ofrecía un lugar considerable a la particularidad y a la diferencia, sino que, en ocasiones, hacia de estas particularidad (la raza, la etnicidad o la nacionalidad), elementos determinantes de la totalidad. Es lo que hizo cuando sostuvo que una revolución nacional irlandesa podría ser la "palanca" para ayudar a derrocar el capitalismo en Gran Bretaña o cuando escribió que una revolución basada en las comunas rurales rusas podía servir de punto de partida para un desarrollo comunista a nivel europeo.



Marx analizó cómo el poder del capital dominaba el mundo, cómo este poder se extendía y creaba, por la primera vez en la historia, un sistema industrial y comercial a escala mundial, al tiempo que formaba una nueva clase de oprimidos, la clase obrera industrial. Desarrollando esta teoría universal de la historia y de la sociedad, Marx, se esforzaba -como hemos insistido a lo largo de todo el libro- de evitar generalizaciones abstractas y formales. Trató de entender, una y otra vez, las formas concretas como se inscribía la universalización del capital y la clase obrera en sociedades y grupos determinados. Bien en sociedades como la rusa o la hindú en las que el capital no había penetrado totalmente, o bien en las que se entablaba una interacción entre la conciencia de la clase obrera, la etnicidad, la raza y el nacionalismo en los países industriales más desarrollados.



Esto nos lleva a otra cuestión. ¿Qué nos enseña la dialéctica social plurilineal y transcultural de Marx sobre la actual globalización capitalista? ¿Son pertinentes en la actualidad sus perspectivas plurilineales sobre el desarrollo social en Rusia y otros países no capitalistas de su época?



Creo que sí, aunque deforma limitada. Es cierto que aún existen algunas zonas del mundo (como Chiapas en Méjico o las regiones montañosas de Bolivia o Guatemala, así como otras comunidades parecidas en America latina, África, Asia y Oriente Medio) donde sobreviven formas comunitarias indígenas. No obstante, ninguna de ellas tiene una dimensión similar a las de la India o Rusia en la época de Marx. No obstante, vestigios de estas formas comunales acompañan a los campesinos en sus migraciones hacia las ciudades y, sea como fuera, recientemente se han desarrollado importantes movimientos anticapitalistas en determinados zonas de Méjico y Bolivia basados en formas comunitarias indígenas.



Sin embargo, en conjunto, estas regiones han sido penetradas por el capital en un grado mucho más importante de lo que fueron las aldeas rusas o hindúes en los años 1880. Aún así, el punto de vista plurilineal de Marx respecto a Rusia, India y otros países no capitalistas continúa siendo pertinente a nivel teórico y metodológico. Constituye un ejemplo importante de su teoría dialéctica de la sociedad. Trabajó sobre la base de un principio general según el cual el conjunto del planeta sucumbiría a la dominación del capital y de sus formas de valor y, al mismo tiempo, analizó muy en concreto y de forma histórica importantes y diferentes sociedades del planeta que aún no estaban totalmente subyugadas por el capital.



Muchas conclusiones teóricas de Marx que afectan a la articulación de la clase con la cuestión racial, la etnicidad y el nacionalismo, tienen una pertinencia total para nosotros en la actualidad.



En los principales países industriales, las divisiones étnicas (a menudo derivadas de la inmigración) han transformado a la clase obrera. A este respecto, los principios que se deducen de los escritos que Marx consagró a las relaciones entre clase y raza en el curso de la Guerra Civil americana, entre la lucha por la independencia de Polonia y la revolución europea de conjunto así como entre el movimiento independentista irlandés y los trabajadores ingleses, tienen una pertinencia actual más que manifiesta. Los escritos de Marx sobre estas cuestiones nos ayudan a criticar la mezcla de racismo y represión (de los afro-americanos) en los Estado Unidos, a analizar las revueltas de 1992 en Los Ángeles o, también, a comprender la rebelión de la juventud en los suburbios parisinos en 2005. Pero, una vez más, la fuerza de la perspectiva teórica de Marx se base en su rechazo a separar estas cuestiones de la crítica del capital, lo que ofrece a las mismas un contexto más amplio, sin que por ello la etnicidad, la raza o la nacionalidad se vean diluidas en la clase.



Estoy convencido que los escritos de Marx en los que he concentrado mi estudio servirán para comprender mejor tanto una dialéctica plurilineal del desarrollo social como los movimientos indígenas que hacen frente a la globalización capitalista y una teoría de las relaciones entre clase, raza, etnicidad y nacionalismo.



16/06/2012



http://alencontre.org/societe/marx-...



Traducción: VIENTO SUR



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ARTÍCULO DE GRAMSCI: EL LENGUAJE, LOS IDIOMAS Y EL SENTIDO COMÚN








Sobre el “momento cultural”
El lenguaje, los idiomas, el sentido común

Antonio Gramsci (Espai Marx)



Jueves 26 de julio de 2012





¿En qué consiste exactamente el mérito de lo que suele llamarse "sentido común" o "buen sentido"? No sólo en el hecho de que el sentido común emplea el principio de causalidad, aunque sólo sea implícitamente, sino en el hecho mucho más restringido que, en una serie de juicios, el sentido común identifica la causa exacta y simple al alcance de la mano y no se deja desviar por enredos e incomprensiones seudo profundos, seudo científicos, etc. El sentido común no podía dejar de ser exaltado en los siglos XVII y XVIII, cuando se reaccionó contra el principio de autoridad representado por la Biblia y Aristóteles; se descubrió que en el "sentido común" había cierta dosis de "experimentalismo" y de observación directa de la realidad, aunque sea empírica y limitada. También hoy, ante cosas similares, se manifiesta el mismo juicio sobre el valor del sentido común, si bien la situación ha cambiado y el "sentido común" actual es mucho más limitado en sus íntimos méritos.



Determinada la filosofía como concepción del mundo y no concebida ya la labor filosófica solamente como elaboración `individual" de conceptos sistemáticamente coherentes, sino además, y especialmente, como lucha cultural por transformar la "mentalidad" popular y difundir las innovaciones filosóficas que demuestren ser "históricamente verdaderas" y que, por lo mismo, llegaron a ser histórica y socialmente universales, la cuestión del lenguaje y de los idiomas debe ser puesta "técnicamente" en primer plano. Sería necesario rever las publicaciones de los pragmáticos al respecto (1).



En el caso de los pragmáticos, como en general en la confrontación con cualquier tentativa de sistematización orgánica de la filosofía, la referencia no tiene por qué tener relación con la totalidad del sistema o con el núcleo esencial del mismo. Creo poder decir que la concepción del lenguaje de Vailati y de otros pragmáticos no es aceptable; sin embargo, éstos han percibido exigencias reales y las han "descrito" con exactitud aproximativa, aun cuando no lograron plantear los problemas y darles solución. Me parece que se puede decir que "lenguaje" es esencialmente -un nombre colectivo que no supone una cosa única ni en el espacio ni en el tiempo. Lenguaje significa también cultura y filosofía (aun cuando en el orden del sentido común) y, por lo tanto, el hecho "lenguaje" es en realidad una multiplicidad de hechos más o menos orgánicamente coherentes y coordinados. Llevando las cosas al límite se puede decir que cada ser parlante tiene su propio lenguaje, es decir, un modo propio de pensar y de sentir. La cultura, en sus distintos grados, unifica una mayor o menor cantidad de individuos en estratos numerosos, en contacto más o menos expresivo, que se comprenden en diversos grados, etc. Estas diferencias y distinciones histórico-sociales son las que se reflejan en el lenguaje común y producen los "obstáculos" y las "causas de error" que han tratado los pragmáticos.

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De ello se deduce la importancia que tiene el "momento cultural", incluso en la actividad práctica (colectiva): cada acto histórico sólo puede ser cumplido por el "hombre colectivo". Esta supone el logro de una unidad "cultural-social", por la cual una multiplicidad de voluntades disgregadas, con heterogeneidad de fines, se unen con vistas a un mismo fin, sobre la base de una misma y común concepción del mundo (general y particular, transitoriamente operante -por vía emocional- o permanente, cuya base intelectual está tan arraigada, asimilada y vivida, que puede convertirse en pasión). Si así son las cosas, se revela la importancia de la cuestión lingüística general, o sea, del logro de un mismo "clima" cultural colectivo.



Este problema puede y debe ser vinculado a la moderna concepción de la teoría y la práctica pedagógica, según la cual la relación entre el maestro y el alumno es una relación activa, de vínculos recíprocos, y por lo tanto cada maestro es siempre un alumno, y cada alumno, maestro. Pero la relación pedagógica no puede ser reducida a relaciones específicamente "escolares" por las cuales las nuevas generaciones entren en contacto con las viejas y aprehendan sus experiencias y valores históricamente necesarios, "madurando" y desarrollando una personalidad propia, histórica y culturalmente superior. Esta relación existe en toda la sociedad en su conjunto y existe para cada individuo respecto de los otros individuos; entre capas intelectuales y no intelectuales; entre gobernantes y gobernados; entre élites y adherentes; entre dirigentes y dirigidos; entre vanguardias y cuerpos de ejército. Cada relación de "hegemonía" es necesariamente una relación pedagógica y se verifica no sólo en el interior de una nación, entre las diversas fuerzas que la componen, sino en todo el campo internacional, entre complejos de civilizaciones nacionales y continentales.



Por ello se puede decir que la personalidad histórica de un filósofo individual se halla también determinada por la relación activa existente entre él y el ambiente cultural que quiere modificar, ambiente que se regenera sobre el mismo filósofo y, al obligarlo a una continua autocrítica, funciona como maestro. Así es cómo una de las mayores reivindicaciones de las modernas capas de intelectuales en el campo político ha sido la llamada "libertad de pensamiento y de expresión del pensamiento" (prensa y asociación), porque solamente donde existe dicha condición política se realiza una relación maestro-discípulo en el sentido más general, según hemos visto más arriba; y en realidad se realiza "históricamente” un nuevo tipo de filósofo a quien puede llamarse "filósofo democrático", o sea, el filósofo convencido de que su personalidad no se limita a su individualidad física, sino que se halla en relación social activa de modificación del ambiente cultural. Cuando el "pensador" se contenta con su propio pensamiento, "subjetivamente" libre, o sea, abstractamente libre, hoy da lugar a la burla: la unidad de ciencia y vida es una unidad activa y solamente en ella se realiza la libertad de pensamiento; es una relación de maestro-discípulo, filósofo-ambiente cultural, en medio del cual se trabaja, en el cual se toman los problemas que es necesario plantear y resolver; es decir, la relación filosofía-historia.



Notas:



Artículo publicado en el libro Antonio Gramsci, "El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Buenos Aires, Nueva Visión, 2003, pp. 30-32.



(1) Cfr. los Escritos de G. Vailati (Florencia, 1911), entre los cuales el estudio "El lenguaje como obstáculo para la eliminación de los contrastes ilusorios"



http://www.espai-marx.net/es?id=7378



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