martes, 9 de noviembre de 2010

CONVOCATORIA CHARLA-COLOQUIO

ATENEOS REPUBLICANOS DE NAVARRA
Organizan
CHARLA-COLOQUIO
LOS ESTADOS UNIDOS EN LA ENCRUCIJADA
La Crisis de la Gran Superpotencia en el Siglo XXI
por Alfredo Mazariegos (Historiador)

 JUEVES, 11 DE NOVIEMBRE
(19:00 HORAS - 7 DE LA TARDE)
C/SAN AGUSTÍN, 40-1º
PAMPLONA 
Colabora: Asociación Cultural "Poeta Miguel Hernández" 
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REPRESIÓN DE MARRUECOS CONTRA LOS SAHARAUIS: ESTADO DE SITIO Y DESAPARICIONES

Continúa la represión de Marruecos contra los saharauis: Estado de sitio y desapariciones
La monarquía liderada por Mohamed VI sigue reprimiendo brutalmente a los saharauis



Internacional | Gonzalo Sánchez - Tercera Información | 09-11-2010 |
La capital del Sáhara Occidental, El Aaiún, está tomada por los militares marroquíes, los cuales han anunciado con megáfonos el estado de sitio en la ciudad, después de quemar uno a uno todos los coches de los saharauis y de reprimir a éstos de forma sangrienta, dejando 13 muertos y miles de heridos.

Por ahora se cuentan más de 300 desaparecidos, sin contar los recientes presos políticos que han cometido el delito de manifestarse pacíficamente, ni con los heridos que abarrotan los hospitales.

Cerca de la pasada medianoche, hace unas pocas horas, los militares marroquíes han reprimido con fuego real una concentración espontánea de apoyo a los saharauis de El Aaiún en la ciudad de Dajla, dejando un saldo de decenas de heridos. Las fuerzas represivas de la monarquía han insultado de manera racista a los saharauis y han allanado sus casas de manera violenta.


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lunes, 8 de noviembre de 2010

ELECCIONES EN EE.UU. MARCADAS POR EL DESCONTENTO

Las elecciones en EU, atroces y equivocadas


Noam Chomsky
La Jornada




Las elecciones intermedias de Estados Unidos registran un nivel de cólera, temor y desilusión en el país como nada que pueda recordar en mi existencia. Dado que los demócratas están en el poder, ellos reciben el impacto del rechazo en torno a nuestra situación socioeconómica y política actual.

Más de la mitad de los estadunidenses de la corriente principal, según una encuesta Rasmussen del mes pasado, dijeron ver favorablemente al movimiento del Tea Party –una muestra clara del espíritu de desencanto-. Las quejas son legítimas. Durante más de 30 años, los ingresos reales de la mayoría de la población se han estancado o disminuido en tanto que las horas de trabajo y la inseguridad han aumentado, junto con la deuda. La riqueza se ha acumulado, pero en muy pocos bolsillos, llevando a una desigualdad sin precedentes.

Estas consecuencias surgen principalmente de la financialización de la economía desde los años 70 y el correspondiente ahuecamiento de la producción. El proceso se ve alentado por la manía de la desregularización favorecida por Wall Street y es apoyado por los economistas hipnotizados por los mitos del mercado eficiente.

La gente ve que los banqueros responsables en su mayor parte de la crisis financiera y que fueron rescatados de la bancarrota por el público ahora están disfrutando de utilidades sin precedentes y de enormes bonos. En tanto, el desempleo oficial permanece en más o menos 10 por ciento. La manufactura está en niveles de la Depresión; una de cada seis personas carece de empleo y es poco probable que los buenos trabajos regresen.

Con todo el derecho la gente quiere respuestas y no las está recibiendo salvo por parte de voces que dicen cuentos que tienen alguna relevancia interna –si usted está dispuesto a suspender su incredulidad e ingresar a su mundo de irracionalidad y engaño.

Sin embargo, ridiculizar las argucias del Tea Party es un grave error. Es mucho más apropiado comprender qué hay detrás del atractivo popular del movimiento, y preguntarnos por qué gente justamente enojada está siendo movilizada por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgió en la Depresión, como el CIO (Congreso de Organizaciones Industriales, en inglés).

Ahora los que simpatizan con el Tea Party están escuchando que toda institución, gobierno, corporación y las profesiones están podridos y que nada funciona.

Entre el desempleo y las ejecuciones hipotecarias, los demócratas no se pueden quejar acerca de las políticas que llevaron al desastre. El presidente Ronald Reagan y sus sucesores republicanos quizá hayan sido los peores culpables, pero las políticas empezaron con el presidente Jimmy Carter y se aceleraron con el presidente Bill Clinton. Durante las elecciones presidenciales, los principales electores de Barack Obama fueron las instituciones financieras, que han conquistado un dominio notable sobre la economía desde la generación pasada. Ese incorregible radical del siglo XVIII, Adam Smith, hablando de Inglaterra, dijo que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad –en su día, los mercaderes y los fabricantes– y ellos se aseguraban de que la política gubernamental atendiera escrupulosamente a sus intereses, por más doloroso que resultara el impacto para el pueblo inglés; y peor aún, para las víctimas de la salvaje injusticia de los europeos en el extranjero.

Una versión moderna y más sofisticada de la máxima de Smith es la teoría de las inversiones de la política del economista Thomas Ferguson, que ve las elecciones como ocasiones en las que los grupos de inversores se unen con el fin de controlar el Estado, seleccionando a los arquitectos de políticas que servirán a sus intereses.

La teoría de Ferguson resulta excelente para predecir la política a lo largo de periodos prolongados. Eso no debería sorprender a nadie. Las concentraciones de poder económico naturalmente tienden a extender su influencia sobre cualquier proceso político. En Estados Unidos, esa dinámica tiende a ser extrema.

Puede decirse, sin embargo, que los grandes protagonistas corporativos tienen una defensa válida contra acusaciones de codicia e indiferencia por la salud de la sociedad. Su tarea es maximizar las utilidades y su porcentaje del mercado; de hecho, ésa es su obligación legal. Si no cumplen con ese mandato, serán remplazados por alguien que lo cumpla. También ignoran el riesgo sistémico: la probabilidad de que sus transacciones dañen la economía en general. Tales externalidades no son asunto suyo –no porque sean gente mala, sino por razones institucionales.

Cuando la burbuja revienta, los que han corrido riesgos pueden huir al refugio del Estado protector. Los rescates –una especie de póliza de seguro gubernamental– son algunos de los muchos incentivos perversos que magnifican las ineficiencias del mercado.

Hay un creciente reconocimiento de que nuestro sistema financiero está operando en un ciclo del juicio final, escribieron en enero los economistas Pete Boone y Simon Johnson en el Financial Times. “Cada vez que falla, dependemos de dinero laxo y políticas fiscales para rescatarlo. Esta respuesta enseña al sector financiero: corre grandes riesgos para ser pagado abundantemente, y no te preocupes por los costos, los cubrirán los contribuyentes” mediante rescates y otros instrumentos, y el sistema financiero “es así resucitado para apostar nuevamente y fracasar de nuevo”.

La metáfora del juicio final también se aplica fuera del mundo financiero. El Instituto Estadunidense del Petróleo, respaldado por la Cámara de Comercio y otros cabildos empresariales, ha intensificado sus esfuerzos para persuadir al público de descartar sus preocupaciones acerca del calentamiento global antropogénico –con un éxito considerable, como indican las encuestas-. Entre los candidatos republicanos al Congreso en las elecciones de 2010, prácticamente todos rechazan el calentamiento global.

Los ejecutivos detrás de la propaganda saben que el calentamiento global es real, y que nuestras perspectivas son terribles. Pero el destino de la especie es una externalidad que los ejecutivos deben pasar por alto, en la medida que el sistema de mercados prevalece. Y el público no podrá correr al rescate cuando la peor de las posibilidades se presente.

Soy apenas lo suficientemente viejo para recordar esos estremecedores y ominosos días en que Alemania descendió de la decencia a la barbarie, para citar a Fritz Stern, el distinguido académico de la historia alemana. En un artículo en 2005, Stern indica que tiene en mente el futuro de Estados Unidos cuando revisa un proceso histórico en el que el resentimiento contra un mundo secular desencantado encontró su solución en un escape extático de sin razón.

El mundo es demasiado complejo para que la historia se repita, pero hay, no obstante, lecciones que debemos recordar al registrar las consecuencias de otro ciclo electoral. No habrá escasez de tareas para quienes intentan presentar una alternativa a la furia y la equivocación mal dirigidas, ayudar a los incontables afectados y encabezar el avance hacia un futuro mejor.

(El libro más reciente de Noam Chomsky es Hopes and Prospects. Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Mass.)

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MARRUECOS ATACA CAMPAMENTO SAHARUI Y DESATA BRUTAL REPRESIÓN EN EL AAIÚN

Sáhara: El Aaiún atacado por Marruecos





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El ejército de marruecos dispuesto a aplastar por la fuerza el campamento de El Aaiún




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01:42h. del Lunes, 8 de noviembre
El campamento de Gdeim Izik está siendo atacado por el ejército marroquí, las fuerzas auxiliares y la policía.

Unos setenta y cinco camiones cisternas antidisturbios cargados de efectivos, intentan disolver por la fuerza el campamento, gritando por altavoces que “si no se marchan tendrán que asumir las consecuencias”. Ante esta amenaza, la respuesta de los ciudadanos saharauis ha sido la de “no abandonar”.

A la entrada de El Aaiun, más de treinta camiones antidisturbios bloqueaban ayer la entrada de la ciudad pero los saharauis intentan romper ese bloqueo con más de ciento veinte vehículos.

La situación es tan alarmante que se teme se produzca un genocidio entre la población saharaui.

Las Asociaciones de Amistad y Solidaridad con el Pueblo Saharaui de todo el Estado están convocando concentraciones de urgencia.

Esta es la información que tenemos hasta el momento de los actos convocados. Iremos actualizando en la medida que vayan llegando:

MADRID DÍA: 8 de noviembre HORA: 18:30 h. LUGAR: Embajada de Marruecos (C/. Serrano 179 - Metro República Argentina)

SEVILLA DÍA: 8 de noviembre HORA: 19:00 h. LUGAR: Plaza Nueva de Sevilla

CÓRDOBA DÍA: 8 de noviembre HORA: 19:30 h. LUGAR: Bulevar frente el Corte Inglés

OVIEDO DÍA: 8 de noviembre HORA: 20:00 h. LUGAR: Teatro Campoamor

BOLLULLOS PAR DEL CONDADO – HUELVA DÍA: 8 de noviembre HORA: 19:00 h. LUGAR: Plaza del Ayuntamiento

VITORIA DÍA: 8 de noviembre HORA: 19:00 h. LUGAR: Correos (C/. Postas)

MÁLAGA DÍA: 8 de noviembre HORA: 19:30 h. LUGAR: Delegación de Gobierno (Alameda Principal 18)

BILBAO DÍA: 8 de noviembre HORA: 18:30 h. LUGAR: Consulado Marruecos en Bilbao (Moyua, Alameda Rekalde, Nº 27)

DÍA: 9 de noviembre HORA: 12:00 h. LUGAR: Consulado Marruecos en Bilbao (Moyua, Alameda Rekalde, Nº 27)

DÍA: 12 de noviembre HORA: 19:00 h. LUGAR: Consulado de Marruecos en Bilbao (Moyua, Alameda Rekalde, Nº 27)

ALICANTE DÍA: 9 de noviembre HORA: 20:00 h. LUGAR: Plaza de la Muntanyeta

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA DÍA: 8 de noviembre HORA: 19:00 h. LUGAR: Consulado marroquí (C/. Pelayo 14)

VALENCIA DÍA: 9 de noviembre HORA: 19:00 h. LUGAR: Consulado marroquí (Carrer la Pau) y marcha hacia la Delegación de Gobierno.

ZARAGOZA DÍA: 8 de noviembre HORA: 20:00 h. LUGAR: Plaza de España

ALBACETE DÍA: 8 de noviembre HORA: 20:30 h. LUGAR: Plaza del Altozano

SANTANDER DÍA: 8 de noviembre HORA: 20:00 h. LUGAR: Delegación de Gobierno

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domingo, 7 de noviembre de 2010

BOLIVIA REGISTRA IMPORTANTE REDUCCIÓN EN DESNUTRICIÓN INFANTIL

Inicio » Latinoamérica » Bolivia registra una importante reducción de la desnutrición infantil
Bolivia registra una importante reducción de la desnutrición infantil
Domingo, Noviembre 7, 2010, 0:06
Latinoamérica 1 comentarioBolivia redujo de manera importante la desnutrición infantil en los últimos cuatro años mediante políticas impulsadas por el gobierno del presidente Evo Morales, según informaron fuentes del Ministerio de Salud.

La ministra de Salud, Nila Heredia, aseguró que la prioridad del Gobierno desde 2006, año en el que se instauró el proceso de cambio en ese país andino amazónico, es reducir la desnutrición principalmente en infantes menores de cinco años para incrementar la expectativa de vida de la población.

“Desde el 2006 la meta del Estado es erradicar la desnutrición, por ello se implementó el Programa Desnutrición Cero para menores de cinco años. Los resultados son importantes porque el nivel de desnutrición en menores de dos años era del 27% y ahora estamos en 15%. Quiere decir que hemos bajado 12 puntos en cuatro años”, destacó.

Resaltó que en el caso de los infantes menores de cinco años la desnutrición se redujo de 27 a 22%.

“Son cinco puntos que hemos bajado”, afirmó.

“Eso es excepcional, hay muchos países que han bajado cinco puntos en diez años. En Bolivia estamos logrando bajar la desnutrición de manera importante”, subrayó.

Aseveró que si los menores de cinco años están bien nutridos tendrán un desarrollo intelectual y físico superior al del infante desnutrido.

En esa línea, Heredia indicó que es una tarea del Gobierno erradicar la desnutrición, principalmente en 166 municipios del país.

“Se están priorizando 166 de 337 municipios, porque son regiones en las que el índice de pobreza es alto”, explicó.

Sostuvo que el Gobierno impulsa un programa de incentivo para lograr eliminar la desnutrición en esos municipios.

“Si bien tenemos un impacto muy importante eso tenemos que sostenerlo para que tengamos cero en desnutrición, esa es nuestra meta”, aseveró.

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sábado, 6 de noviembre de 2010

LA VISITA DE RATZINGER

Visita de Ratzinger
Documento con fecha domingo, 31 de octubre de 2010. Publicado el lunes, 01 de noviembre de 2010.
Autor: Francisco Delgado.Fuente: Público.


La Iglesia católica oficial no goza hoy de las preferencias entre la ciudadanía. Sólo uno de cada cuatro españoles cumple habitualmente con los dogmas y culto católicos; ya hay más bodas civiles que religiosas, los bautizos y comuniones descienden; más de la mitad del alumnado de la escuela pública no asiste a clase de religión; las vocaciones se reducen; incluso, una parte de la Iglesia católica, como lo son diferentes grupos de cristianos de base, califica de escandalosa la opulencia y la teatralidad de los viajes del “obispo de Roma” por el mundo y abogan por una Iglesia más abierta.
La llegada de Ratzinger a Santiago y Barcelona el próximo fin de semana –como prólogo al viaje para la Jornada Mundial de la Juventud Católica, que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011– va a recibir la contestación de muchos ciudadanos. Bajo el lema “Yo no te espero”, harán oír su voz, presencialmente o desde el anonimato, defendiendo la urgente necesidad de la laicidad de las instituciones del Estado y la eliminación de los enormes privilegios históricos de los que goza la Iglesia católica española en materia simbólica, jurídica, financiera y tributaria, así como en materia de medios de comunicación, enseñanza y asistencia social. Una Iglesia católica oficial, que cuando una norma civil aprobada por los poderes públicos no es de su agrado, lanza soflamas desestabilizadoras de la democracia, utilizando todo tipo de falsedades y, lo que es más llamativo, con fondos públicos.
Otros muchos ciudadanos verán de forma positiva las visitas de Ratzinger en su faceta de visita pastoral, desde la postura, respetable, de personas que forman parte de la Iglesia y que comulgan con su doctrina. En este grupo habrá quienes acepten que se le trate con honores de jefe de Estado y que, además, sean partidarios de la simbiosis entre política y religión (católica, por supuesto). Otros tratarán de aprovechar la visita para hacer negocio de mayor o menor calado, como reconoció un portavoz de la Conferencia Episcopal. Muchos responderán al acontecimiento con la más absoluta indiferencia. Por último, habrá quienes, desde el ámbito político, tratarán de situarse a la derecha “del padre”, bien porque les gusta el boato, bien porque son creyentes católicos y ponen su responsabilidad pública al servicio de sus convicciones (conducta impropia de una democracia moderna) o, incluso, para intentar ganar un puñado de votos.
El Gobierno español y los autonómicos de Galicia y Catalunya se muestran complacidos con la visita. Así lo comunicó el presidente Zapatero en su visita al Vaticano en junio pasado, donde se comprometió a no tocar ni uno solo de los privilegios de los que goza la Iglesia católica en España, entre ellos, el Concordato de 1953, los acuerdos de 1979 y la escandalosa financiación. También adquirió el compromiso de no acelerar la reforma de la ley de libertad religiosa, que tenía planeada y que desde entonces reposa en un cajón de Moncloa. Y todo indica que Ratzinguer va a ser tratado con honores de jefe de Estado, cuando en realidad es sólo un jefe religioso y el Vaticano es una ficción de Estado, rango que le concedió el dictador Mussolini en 1929. El Estado prevé gastar más de 200.000 euros por cada hora que va a estar en Galicia y Catalunya con su habitual boato y parafernalia.
A estas alturas de la historia no se debería otorgar a una organización religiosa un trato especial respecto a otras organizaciones civiles. Ahí radica parte del problema que afrontan muchos países del mundo. La Iglesia suplantó al poder político durante siglos en España, más recientemente durante la dictadura nacional-católica que acabó en 1976, un hecho del que no terminamos de distanciarnos.
Ratzinger, como ciudadano del mundo, puede viajar donde le apetezca. Como misionero de una determinada doctrina puede hacer lo que se le antoje, siempre que lo sufrague con sus propios medios o los de sus fieles. Como jefe de una institución que trata discriminatoriamente a las mujeres; que practica la homofobia; que ataca los avances científicos y atenta contra la salud de millones de seres humanos al condenar todas las formas de prevención en materia de anticonceptivos o en transmisión de enfermedades; que condena el sexo placentero; que no es democrática en su funcionamiento interno; que no acepta importantes principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; que no ha pedido perdón cuando ha sido partícipe de crímenes contra la humanidad, etcétera. No sólo no debería ser recibido, sino que debiera ser objeto de repudio por cualquier sociedad democrática. En el caso particular de Ratzinger, obviando su pasado político, incluso debería responder a la Justicia por haber ocultado graves casos de pedofilia cuando era “prefecto de la congregación para la doctrina de la fe”.

Francisco Delgado es presidente de Europa Laica

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viernes, 5 de noviembre de 2010

ECONOMISTAS NEOLIBERALES

Economistas neoliberales


Artículos de Opinión | Juan Torres López | 05-11-2010 |
La propuesta de reforma de nuestro sistema de pensiones que ha realizado un grupo de 100 economistas (la verdad es que todos ellos con un curriculum profesional muy brillante en sus respectivas áreas de especialización, aunque la mayoría claramente escorados en sus principios y perspectivas de análisis hacia los postulados neoliberales que están de moda desde hace tiempo) está empezando a mostrar no solo lo que puede haber de válido en su razonamiento sino también, como es lógico que ocurra, sus errores y limitaciones.

Voy a dejar de lado aquí la crítica que creo que se le puede hacer a sus contenidos principales y propuestas concretas porque me ocupo de ello en un texto más largo que publicaré en los próximos días junto a Vicenç Navarro.

Ahora solo quiero comentar brevemente algunos rasgos que aparecen claramente en la incipiente polémica que ha habido y que en mi opinión definen con bastante nitidez el "estilo" de este tipo de economistas que hoy día constituye la ortodoxia o corriente principal de nuestra profesión.

Los economistas de este perfil neoliberal suelen manifestar un cierto desprecio, a veces explícito, hacia la voluntad social y, por tanto, incluso a la propia democracia, al menos, en lo que ésta tiene que ver con las cuestiones económicas.

Hayek fue muy claro en este sentido cuando visitó el Chile de Pinochet, en donde bajo la dictadura comenzaron a aplicarse muchas de las políticas que defienden los economistas neoliberales: "Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente" (El Mercurio, 12-4-1981). En la misma línea se han pronunciado numerosos economistas en los últimos años, como es bien sabido, y eso han vuelto a hacer los que hacen la propuesta de reforma de las pensiones.

Uno de ellos, el profesor del IESE de la Universidad de Navarra Javier Díaz Jiménez afirmó en el acto de presentación de la propuesta que el Pacto de Toledo es "la mayor estafa para el contribuyente español por dejar en manos de los políticos la reforma de las pensiones" (Europa Press, en Los ’100’ economistas proponen calcular la pensión en función de toda la vida laboral).
Un auténtico dislate que hace pensar que estos economistas olvidan que un principio esencial de la democracia es que las decisiones sobre los recursos públicos deben ser adoptadas por los representantes de la ciudadanía y no por los tecnócratas, como parece que proponen.

Esta posición tan poco respetuosa hacia las preferencias sociales deriva posiblemente de su convencimiento de que la ciudadanía no sabe en realidad qué le conviene o qué es lo mejor que debe hacerse para asignar los recursos. Y eso les lleva a confundir las decisiones sobre la distribución de la renta y la riqueza, que son evidentemente políticas y fruto de las preferencias sociales o de las concepciones éticas dominantes, con asuntos técnicos que solo los entendidos pueden resolver correctamente. Otro economista de ese grupo, el profesor Fernández-Villaverde, manifiesta claramente este prejuicio en su blog al defender la reforma: "Los economistas tienen que recordar a la sociedad constantemente cual es el óptimo. Si el público ni sabe cual es la manera optima de redistribuir, es muy poco probable que surjan instituciones, incluso condicionales en su sostenibilidad, que sean relativamente eficientes" (Críticas a las Reforma de Las Pensiones: Algunas Falacias Comunes I). Otro disparate porque no hay una forma óptima de redistribuir que dependa de criterios objetivos que solo los economistas puedan establecer o interpretar sino que se establece una u otra en función del poder que tengan los individuos y grupos sociales.

Otro rasgo que suele caracterizar al estilo de este tipo de economistas neoliberales es que desprecian de un modo bastante evidente y explícito la opinión de quienes no piensan o analizan los fenómenos económicos como ellos. Sus publicaciones suelen ser formalmente muy consistentes y documentadas pero se puede comprobar fácilmente que en ellas nunca o casi nunca está la opinión que disiente de sus postulados. Pueden avanzar mucho en el conocimiento pero siempre en el que transcurre en una misma vía, la construida sobre sus propios principios y postulados. Les ocurre igual que dice Stiglitz en su último libro que le pasó a los gobernadores de los bancos centrales frente a la crisis: como solo leen lo que les confirma sus ideas no podían descubrir los problemas que otros estaban planteando en sus escritos. Y quienes vivimos junto a ellos en el mundo académico hemos comprobado hasta la saciedad que este tipo de economistas desprecian y rechazan incluso a cualquier otra rama y forma del saber que no sea la suya, la historia, la filosofía, la sociología, la politología, el derecho... habiendo hecho todo lo posible para sus contenidos lleguen a desaparecer de las enseñanzas de economía en aras de convertir a ésta última en una simple variante de la matemática.

Todo ello les lleva a recurrir constantemente a un criterio "de autoridad" bastante discutible: si otra idea no está publicada en las revistas en las que las suyas han tomado plaza son despreciables y no tienen por qué ser tenidas en cuenta. Un criterio circular afectado por una enfermedad muy extendida en la comunidad académica de nuestro tiempo: la impactolatría (aunque referido básicamente a ciencias de la salud es muy interesante leer el trabajo de J. Cami Impactolatría: diagnóstico y tratamiento. En: Medicina Clínica. v. 109. n. 13. (1997).

Este tipo de economistas suele también actuar como si considerase que está completamente inmunizado frente al error propio. Esto se observa claramente a la hora de proponer y defender esta reforma de las pensiones cuando hablan como si estuvieran en posesión de la verdad sin mencionar los continuados errores de cálculo que han tenido en los análisis previos que han venido realizando para ofrecer escenarios que justificaran las medidas que proponen. En ninguno de ellos acertaron en sus predicciones, a pesar de lo cual quieren convencer a la ciudadanía de que están en lo cierto cuando hacen sus previsiones alarmistas para el futuro.

Por otro lado, suele ser habitual que estos economistas cuenten, como ocurre en el caso de la Fundación FEDEA que financian los bancos y grandes empresas españolas, con el patrocinio y la ayuda habitual y generosa de los grandes poderes económicos y financieros. Quienes somos críticos con sus postulados recordamos esta vinculación porque nos parece que es siempre indicativa. Sería normal que esos bancos y grandes empresas no financiaran a un economista como yo porque mi curriculum es demasiado modesto, o incluso quizá mediocre desde su punto de vista. Pero tampoco lo harían porque es lógico que esas entidades no están interesadas en promover ideas y propuestas que van claramente en contra de sus intereses. Y, justo en sentido contrario, es normal que financien a economistas como estos del grupo de los 100, no solo porque tienen curricula brillantísimos (que los tienen), sino también porque lo que proponen, como reducir el gasto en pensiones públicas para fomentar el ahorro privado que es lo que beneficia a la banca, o reformas laborales que aumentan el poder del gran empresariado, es lo que conviene a sus intereses.

Por eso resulta sorprendente que se tomen como un insulto el reconocimiento de esta vinculación. Es el resultado de una opción ideológica y personal legítima y no censurable. Pero también es legítimo que los demás lo sepan y que pongan en duda la independencia y la objetividad de su obra porque resulta muy difícil creer que pudieran contar con ese patronazgo si sus tesis no fueran siempre las que convienen a quienes los financian.

Se podría añadir también que este tipo de economistas suele razonar sosteniendo que los grandes parámetros de los que depende la vida económica son inmutables. Es igualmente fácil comprobar en sus escritos, y concretamente en los que usan para defender la reforma de las pensiones, que dan por sentado que hay cosas (justamente las que constituyen el orden socioeconómico que beneficia a la banca o a las grandes empresas) que no se pueden cambiar: la pauta distributiva, los impuestos sobre el capital, las políticas generales de las que depende en realidad el volumen de empleo o su naturaleza... Por eso este tipo de economistas son una de las principales fuentes que alimenta esa idea tan extendida de que vivimos el fin de la historia o de que no hay ninguna otra alternativa al modo de producir y distribuir en el que estamos o frente a las políticas económicas neoliberales que se llevan a cabo.

Finalmente, estos economistas, pero no solo los españoles, suelen ser bastante altivos y muy dados a la descalificación personal de quien disiente disiente de ellos. Por ceñirme al caso del debate sobre esta propuesta de reforma de las pensiones, basta comprobar que ni siquiera llaman por su nombre a quien los ha criticado, o las expresiones que solo muestran mala educación y falta de respeto.

Pudiera parecer que es injusto generalizar de esta manera, pero creo que basta una rápida ojeada a los escritos de estos economistas, a sus pronunciamientos públicos y a la forma en que actúan en comisiones de evaluación o juzgan a sus colegas para comprobar que ya se ha generado un prototipo que va mucho más allá del caso aislado.

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

ES HORA DE VOLVER A LLAMAR A LA LUCHA DE CLASES POR SU NOMBRE

Es hora de volver a llamar a la lucha de clases por su nombre
David Rosen · · · · ·

31/10/10



[ Este artículo podrá comentarse en nuestra página en facebook: http://www.facebook.com/pages/SinPermiso/106764166044474 ]


Las grandes palabras no pronunciadas del discurso político norteamericano son "lucha de clases". La premisa moral y política del moderno "Siglo Norteamericano" surgido de la II Guerra Mundial es que los EEUU habrían superado las divisiones de clase y la lucha de clases. Todos, o casi todos, salvo los muy pobres y los muy, muy ricos, fueron absorbidos por una vastísima e indiferenciada clase media.

La ficción, según la cual Norteamérica es una nación sin clases, una leyenda mentirosa desde su nacimiento hace medio siglo, resulta cada vez más insostenible, a medida que se intensifica día tras día la lucha de clases. Ha llegado la hora de aceptar el sencillo pero profundo hecho de que Norteamérica se halla en medio de una guerra de clases: y los archiricos, la sección norteamericana de la oligarquía global, la están ganando.

En Francia y en Gran Bretaña, la lucha de clases se libra explícitamente. En Francia se expresa en forma de resistencia masiva y a menudo violenta, con sangre en las calles. En el Reino Unido se impone en forma de exigencia de austeridad por parte de la clase dominante a través despidos en masa en el sector publico, recortes ciclópeos en los servicios públicos y escasa resistencia abierta. En Alemania y en los EEUU, los lubricantes mediadores constituidos por las sutilezas leguleyas y los partidos políticos siguen conteniendo y amortiguando el conflicto directo de clases.

La extrema derecha es en todo el Occidente la única tendencia política explícitamente comprometida con la guerra de clases. Sin embargo, en la extrema derecha no se ve a la política como un mero fin en si mismo (la conquista del poder del estado), sino como medio para un fin de mayor alcance: la utilización del poder del Estado para imponer al cuerpo político disciplina legislativa, económica y moral.

El Tea Party es un movimiento popular comprometido la guerra de clases, normalmente no violenta. Es la voz de los cristianos vulnerables de las clases baja y medias. Su mundo está en crisis, y asisten a su colapso. Sus otrora envidiables privilegios sociales dimanantes de su raza ya no les protegen de los vicisitudes del capitalismo granempresarial. Como reacción a eso, se reatrincheran en la segura fortaleza del odio y se alinean con el absolutismo ideológico y moral promovido por algunas facciones de los archiricos, precisamente los mayores responsables de sus miserias.

La lucha de clases ha sido un rasgo inveterado de la cultura política norteamericana. Batallas de clase marcaron el primer período de formación de la nación,
incluidas las insurrecciones de los aparceros de Nueva York en 1766, la Rebelión de Shay en 1786 y la Rebelión del Whisky en la década de 1790. Batallas de clase atravesaron el siglo XIX, incluyendo el Movimiento de los Hombres Trabajadores de la década de 1830 y la Revuelta de Nat Turner en 1831, así como las luchas populistas posteriores a la Guerra Civil en Haymarkey y en Homestead en el último trecho del XIX y el Ejército Coxey de trabajadores desempleados en 1894. Las batallas de clase cruzaron también el primer tercio del siglo XX, culminando en la Marcha de Veteranos de la I Guerra Mundial, la resistencia de los campesinos y granjeros a a las ejecuciones hipotecarias y las huelgas de los sindicalistas de la CIO en la década de los 30.

Las clases y la guerra de clases se hicieron desaparecer oficialmente durante la II Guerra Mundial, y efectivamente desaparecieron con la integración del sindicalismo y la legislación Taft-Hartley después de la guerra. El programa nacional de prosperidad y el anticomunismo de impronta maccarthysta, combinados con la campaña exterior de intervención militar de la Guerra Fría y la renovación económica del Plan Marshall, sentaron las bases de una revitalización del orden capitalista.

Este sistema de valores del nuevo orden mundial, que absorbía la lucha de clases, fue articulado por un grupo de intelectuales liberales "post-marxistas" entre los que se hallaban Daniel Bell, Sidney Hook, James Burnham e Irving Kristol. Respaldados por el Congreso para la Libertad Cultural de la CIA, fueron ellos que forjaron la ideología del "Siglo Norteamericano". Como escribió Bell: "La abundancia… fue el substituto norteamericano del socialismo".

Y desde luego, Norteamérica logró la abundancia en las primeras décadas de posguerra. Con la crisis del petróleo y la recesión de los 70, el Siglo Norteamericano comenzó a declinar. A mediados de los 80, la abundancia era ya cosa del pasado. Como David Bloom, un economista de Harvard, advirtió en 1986: "Se ha producido un encogimiento de la clase media. (…) A medida que la sociedad se polariza más, hay más 'poseedores" y más 'desposeídos', y menos gente en medio." [Time, 3 noviembre 1986.]

Desde la Revolución de Reagan, la abundancia de la clase media ha sido crecientemente substituida por deuda. Con Reagan desaparecieron los guantes de seda que durante tanto tiempo amortiguaron la guerra de clases. La promesa del Siglo Norteamericano languidece, y los ricos son cada vez más ricos y las clases medias trabajadoras están cada vez más esquilmadas.

En un poema escrito en 1894, el autor inglés Lord Alfred Douglas se refirió a la homosexualidad como al "amor que no osa decir su nombre". En 1895, Oscar Wilde fue juzgado y condenado por sodomía; durante el proceso, se le requirió para que se definiera en relación con el poema de Douglas, lo que contribuyó a popularizar la expresión. Un siglo después, en la homosexualidad en Occidente es ya, en general, un amor que no teme decir su nombre.

Hace un siglo, la guerra de clases se reconocía comúnmente como un rasgo distintivo de la modernización norteamericana. Grandes conglomerados industriales, encabezados por Standard Oil, dominaban el sistema económico y político norteamericano; y a los magnates que los dirigían se los conocían con el jocosamente despectivo sobrenombre de "barones ladrones". Dada esa situación de opresión, la guerra de clases era un concepto político aceptado de consuno por el periodismo de denuncia, el radicalismo, el sindicalismo y el pueblo trabajador común y corriente. Todo el mundo sabía que la única forma de luchar contra los conglomerados monopólicos y los barones ladrones era a través de la guerra de clases.

Hoy, la lucha de clases no osa ya decir su nombre. El capital financiero ha venido a sustituir al capital industrial como factor determinante de la economía global. Y uno de los progenitores de la Standard Oil, Citibank, influye de manera determinante en las decisiones federal de política económica. Desgraciadamente, los actuales archiricos, ya sean miembros de clubs exclusivos de ricachones, financiadores del Partido Republicano, mecenas de think tanks de extrema derecha o subsidiadotes del movimiento "populista" del Tea Party, raramente son despreciados y ridiculizados como barones ladrones.

Los actuales barones ladrones conocen la importancia de los medios de comunicación, y han sobornado a los formadores de la opinión popular. Bien trajeados ejecutivos empresariales y financieros, no moralmente mejores que arteros robacarteras, han sido convertidos en celebridades. Son lisonjeados hasta la náusea en reality shows televisivos, alabados a diario en programas y noticiarios económicos y sensacionalistamente ensalzados día sí y otro también en la prensa rosa. Los grandes medios de comunicación norteamericanos, obvio es decirlo, no quieren morder la mano que les da de comer.

El de clase, y particularmente el de clase media, es un concepto que se ha hecho vagaroso en el discurso político norteamericano. Se refiere a todos y a ninguno. La Oficina del Censo norteamericana no define, ni usa, la noción de "clase media", pero ha fijado el ingreso mediano de una familia de cuatro en 2008-2009 en 70.000 dólares anuales. Una investigación del instituto Pew en 2008 mostró que la mitad de los norteamericanos se definen a sí mismos como de clase media.

El grueso de los norteamericanos reconocen la realidad de la lucha de clases, por un lado, en las incesantes informaciones referidas a los elevados niveles de desempleo, al número cada vez mayor de ejecuciones hipotecarias y a la creciente morosidad, y, por el otro, en los disparados mercados de valores y los indecibles bonos pagados a los ejecutivos financieros. Eso pone ante la rotunda evidencia de las diferencias de clase, pero resulta un tanto confundente respecto del conflicto, más profundo, dimanante de la acrecida polarización de la riqueza en Norteamérica.

De acuerdo con Edward Wolff, un economista de la Universidad de Nueva York, la riqueza cada vez está más concentrada. En los 15 años que median entre 1983 y 2007, la participación en la riqueza nacional del 1% más rico creció de un 33,8% a un 34,6%; y el 20% más rico de los hogares norteamericanos en 2007 controlaba el 85% de la riqueza nacional, mientras que en 1983 sólo controlaba el 81,3%. El destino de la vasta "clase media" norteamericana, el restante 80%, no ha hecho sino empeorar: en 2007 controlaba un 15%, contra un 18,7% en 1983.

Es hora de que Norteamérica vuelva a llamar a la lucha de clases por su nombre. Por dos razones. Primero, para poder combatir el expolio que está arruinando las vidas de millones de norteamericanos enfrentados a la catástrofe financiera. Y segundo, para poner fin a la campaña de los archiricos (mancomunada con las políticas públicas de desfravación fiscal, subsidios y otros regalos) y de los medios de comunicación para mantener viva la ficción de que los EEUU son una sociedad sin clases y libre de guerra de clases.

David Rosen es un analista político norteamericano. Su libro más reciente: Sex Scandals America: Politics & the Ritual of Public Shaming (Key, 2009).


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martes, 2 de noviembre de 2010

CRECE LA VISIÓN POSITIVA DEL COMUNISMO ENTRE LOS RUMANOS

Sorpresón: los rumanos opinan ahora que el comunismo realmente existente era mejor que el capitalismo realmente existente
James Cross · · · · ·

31/10/10



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De acuerdo con encuesta de opinión recientemente efectuada en Rumanía, la mayor parte de la población afirma que la vida era mejor con el partido comunista en el poder que en la actualidad bajo el capitalismo. El grueso de los encuestados daba una visión positiva del comunismo, y más del 60% lo consideraba una "buena idea" en principio. Los encuestadores observaron un incremento significativo de la afinidad con el ideario comunista en comparación con una encuesta similar realizada cuatro años antes.

Realizada entre agosto y septiembre del presente año por el instituto rumano de sondeso de opinión CSOP, la encuesta mostraba que más del 49% coincidía en que la vida era mejor bajo el gobierno del fallecido líder comunista Nicolae Ceausescu, mientras que sólo el 23% pensaba que la vida hoy es mejor. El resto daba una repuesta neutral o ns/nc.

Las razones ofrecidas para la evaluación positiva del período comunista eran principalmente económicas; un 62% mencionó la disponibilidad de puestos de trabajo, el 26% las condiciones de vida dignas y el 19% la vivienda universalmente garantizada.

La encuesta fue patrocinada por la organización IICMER (Instituto para la Investigación de los Crímenes del Comunismo y de la Memoria del Exilio Rumano), financiada públicamente con el fin de contribuir a la labor de "educar" a la población sobre los males del comunismo. Entre las decepciones más amargas que los resultados de la encuesta proporcionaron a esta organización se cuentan respuestas a la pregunta sobre si los encuestados o sus familias habían sufrido bajo el sistema comunista.

Sólo el 7% de los encuestados dijo haber sufrido bajo el comunismo, con un 6% adicional que, no habiendo sufrido daño personal, afirmaba que sí lo había experimentado algún miembro de su familia. También aquí las razones ofrecidas eran sobre todo económicas: la mayoría se refería a la escasez que se produjo en la década de 1980, cuando Rumanía puso en marcha un programa de austeridad con el fin de reembolsar la deuda exterior del país. Una pequeña parte de la minoría que había sufrido durante el período comunista opinaba que habían salido perjudicados al ser nacionalizadas sus propiedades, y un puñado (el 6% de los que recordaban malas experiencias bajo el comunismo) decían que mientras los comunistas estaban en el poder, ellos, o algún miembro de su familia, habían sido detenidos en algún momento.


Retorciendo a discreción el resultado de la encuesta, el IICMER señaló que las numerosos encuestados (el 41% y el 42%, respectivamente) estaban de acuerdo con la afirmación de que el régimen comunista era o criminal o ilegítimo. Unas minorías importantes (37% y 31%) estaba en desacuerdo de forma explícita con esas afirmaciones, y el resto se mostraban neutrales o no se pronunciaban.

Además, aunque la mayoría de los participantes valoraran positivamente el comunismo –sólo el 27% declaraba estar en desacuerdo de principios con él—, la mayoría de los que dieron una opinión definida también pensaban que las ideas comnunistas no habían llegado a ser puestas por obtra de la mejor manera antes del cambio de régimen en 1989. El 14% daba la respuesta inequívoca de que el comunismo era una buena idea y de se había llevado a la práctica de la mejor manera en Rumanía.

Así pues, una buena parte de los rumanos indecisos sobre si el comunismo fue o no una forma legal y legítima de gobierno y una gran mayoría de los que decían que el comunismo se llevó a la práctica de forma incorrecta eran, sin embargo, inequívocos cuando opinaban que el sistema puesto por obra por el Partido Comunista Rumano, con todos sus defectos, ofrecía una vida mejor para la gente que la que ofrece el capitalismo de nuestros días.

Logros comunistas

Antes de que los comunistas tomasen el poder en Rumania, la mayor parte de la población era analfabeta y no tenía acceso a la atención sanitaria. Únicamente una minoría de la población rural, que era la predominante, tenía acceso a la sanidad o disponía de corriente eléctrica. Las tasas de mortalidad infantil se encontraban entre las peores de Europa y el pronóstico de vida era inferior a los 40 años debido a la inanición y a otras enfermedades. El régimen de derecha rumano se alió con Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, y en el marco de esa alianza capitalista se envió a la mayoría de la población judía del país a los campos de exterminio nazis.

Aupados al poder tras la victoria soviética contra la Alemania nazi en 1945, los comunistas rumanos, hasta ese momento un grupo ilegal de lucha clandestina contra el gobierno rumano pro-fascista y los nazis, ascendían a unos pocos miles. A pesar de ello lograron movilizar el entusiasmo de la gente para reconstruir su país devastado por la guerra. Acabaron prácticamente con el analfabetismo, los servicios sanitarios mejoraron y se ampliaron de forma masiva, y -como los encuestados por el CSOP revelan— los puestos de trabajo, la vivienda y los niveles decentes de vida se hicieron accesibles para todos.

Animado por esos éxitos, el gobierno comunista dirigido por Nicolae Ceausescu se endeudó durante la década de los 70 con la compra de equipos industriales costosos a Occidente, a fin de aumentar la tasa de crecimiento económico del país, en la esperanza de que los países occidentales incrementarían sus importaciones de productos rumanos. Esa estrategia fracasó, y el programa de austeridad implantado entonces para poder pagar la deuda nacional dio lugar a un resentimiento creciente.

Nicolae Ceausescu y su esposa Elena fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento el día de Navidad de 1989. Su sentencia de muerte se dictó después de un juicio sumario ordenado por los nuevos dirigentes reformistas del país: fueron declarados culpables de crímenes contra el pueblo rumano.

Pero a pesar de esa condena, y aunque la opinión general que se refleja en los resultados de la encuesta CSOP es que el sistema comunista, tal como se aplicó en Rumania, fracasó, sólo una pequeña minoría de los consultados en la encuesta (15%) dice que el ex jefe comunista Nicolae Ceausescu fuera un mal líder. La mayoría se mostraron neutrales o indecisos al respecto, y el 25% afirma que el liderazgo de Ceausescu había sido bueno para el país.

En su valoración de los resultados de la encuesta, el IICMER observa que los rumanos están muy lejos de ser únicos en su valoración positiva del comunismo del pasado siglo. Según una encuesta realizada en varios países del Centro y el Este de Europa en 2009 por el Centro de Investigación estadounidense Pew, el porcentaje de población en países exsocialistas que considera la vida bajo el capitalismo peor de lo que fue durante el período comunista, es la siguiente:

Polonia: 35%

República Checa: 39%

Eslovaquia: 42%

Lituania: 42%

Rusia: 45%

Bulgaria: el 62%

Ucrania: 62%

Hungría: 72%

Particularmente significativo en los resultados de la encuesta CSOP/IICMER de 2010 en Rumania es que, a medida que adquieren más experiencia en la vida bajo la "economía de mercado", la gente se vuelve cada vez más negativa respecto del capitalismo y más positiva respecto del comunismo. En la encuesta anterior, realizada en 2006, el 53% expresaba una opinión favorable hacia el comunismo; en la de 2010 el procentaje favorable subía hasta el 61%.

Las conclusiones de la encuesta del CSOP no son resultan sorprendentes, si se recuerda lo sucedido desde que se reintrodijo el capitalismo: una pobreza creciente, un aumento de la tasa de desempleo y de la inseguridad. El sistema de salud rumano está actualmente en crisis, y los trabajodres del sector público han visto su sueldo recortado en un 25%. [1]

NOTA: [1] Información técnica sobre esta encuesta de opinión: 1.133 personas mayores de 15 años fueron entrevistados entre el 27 de agosto y 2 de septiembre de 2010. Las entrevistas se realizaron sobre la base de un cuestionario estandarizado, cara a cara en el hogar. Margen de error: 2,9%.

James Cross es un colaborador habitual de la rtevista electrónica redantliberationarmy.worpress.

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lunes, 1 de noviembre de 2010

ACOSO POLICIAL MARROQUÍ A SAHARAUIS Y ACTIVISTAS EN SOLIDARIDAD CON SAHARA

Cuando intentaban desembarcar a su llegada al puerto de El AaiúN

La Policía marroquí retiene a ocho activistas canarios


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13:20h. del Lunes, 1ro de noviembre
Agencias

La Policía de Marruecos retuvo este domingo a ocho activistas canarios cuando intentaban desembarcar a su llegada al puerto de El Aaiún, en el Sáhara Occidental, según informó la Plataforma Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui.

En un comunicado, este colectivo ha asegurado que al resto de ciudadanos españoles que viajaban en barco también se les ha impedido la salida, ya que están “recibiendo las amenazas de una muchedumbre de colonos marroquíes dirigidos por la Policía”. Al respecto, afirman que agentes de la Policía marroquí han entrado a la embarcación y “mantienen al grupo canario separado del resto de pasajeros”.

“Extrema gravedad”

Los activistas han asegurado que la situación que están viviendo “es de extrema gravedad”. El puerto ha sido cercado por unidades del ejército y de la policía, entre los que destacan miembros de las fuerzas de seguridad, según han identificado saharauis que se encuentran en el puerto, subrayó la Plataforma.

Los activistas han viajado hasta el Aaiún para visitar el Campamento de la Dignidad, la Justicia y la Libertad después de la invitación realizada por saharauis que en este momento están padeciendo el cerco militar y policial de las fuerzas marroquíes desde hace 21 días, plazo estipulado por Naciones Unidas para calificar a este tipo de asentamientos como “campo de refugiados”.

Ante ello, los activistas canarios han exigido la intervención del Gobierno español para garantizar su seguridad, y reclaman el levantamiento del asedio al citado campamento, “agresión que junto con el asesinato del niño Elgarhi Nayem a manos de las fuerzas ocupantes, permite considerar esta situación como una clara ruptura del alto al fuego establecido por las partes en el 1991 y ratificado por Naciones Unidas”.


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